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La Gloria de Eisental - Vigésimo tercer torneo.

Miér Ene 04, 2012 10:10 am por Jodri Rompehierro

Los juglares se encargan de llevar las noticias aquellos que no saben leer, y con sus cánticos transmiten toda la información. Esta vez cantan himnos de guerra, de lucha y combate. Pero más allá de su exagerada visión, comentan el que será el vigésimo tercer torneo de Eisental:


La Gloria …


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Para todos los usuarios.

Mar Ene 03, 2012 6:59 pm por Jodri Rompehierro

¡Muy buenas mis pequeños y Feliz Año Nuevo para todos!

Empezamos un año nuevo, y mi primera impresión no ha sido muy buena… Puede que esté confundido, o espere demasiado… Pero es lo que me parece y me cuesta decirlo… No sé si entenderéis a lo que me refiero.

En fin, aparte de …

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Un día especial

Mar Oct 25, 2011 7:05 am por Jodri Rompehierro

Un día especial


Saludos a todos y a cada uno de vosotros. Hoy es un día muy especial, y en nombre de todos los administradores tengo que contaros algo. Esta vez no voy a narrar ningún combate, ni a rolear con vosotros. Creo que lo que voy a deciros es más importante. Algo dentro de mí me …

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Sobre la suave hierba

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Sobre la suave hierba

Mensaje  Seinsfath Urtu el Dom Ene 30, 2011 10:11 pm

Había hecho un largo viaje y ya era hora de descansar, sino él, al menos su caballo, pues se notaba que estaba cansado. Aunque él fuera andando todo el tiempo a su lado, el jamelgo tenía que transportar todos sus bártulos, y el pesado cofre donde los guardaba.

Llegaron a un claro donde la fresca hierba crecía gracias a la humedad del cercano lago. Tomó asiento allí donde sus pies se rindieron y estirando de las riendas de su compañero le indicó que tomara asiento a su lado. Antes de poder descansar debía desmontar los trastos del caballo, así los dos disfrutarían del buen tiempo en igualdad de condiciones.

Se levantó y emprendió el arduo trabajo de deshacer todos los nudos que mantenían aferrado el baúl a la chepa de su corcel. Ya lo había hecho en multitud de ocasiones, estaba acostumbrados a dichos menesteres y en un par de minutos hubo terminado.

El caballo agradeció que le quitara aquel peso de encima con un grácil relincho. Seinsfath puso una mano en el costado del animal y le propinó varios golpecitos afectuosos.

-Ya está, ya está.

Se tumbó junto a compañero, ahora ya había hecho sus tareas inmediatas y podía tomarse un pequeño descanso.

Sus ojos miraban al cielo, hacía un día increíble, no había ninguna nube en todo el firmamento y el sol tampoco brillaba con toda su intensidad. El ambiente estaba caldeado, pero no era insoportable, ni frío ni calor. Un día perfecto para disfrutar.

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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Narrador el Jue Mar 31, 2011 2:33 pm

El trío de niños salió corriendo de su guarida, y tras ellos, el pirata Wolfenstein y la hechicera Mary Beth. Los chicos llevaron a la pareja por estrechas sendas, por caminos abruptos, y algunas veces, tuvieron que escalar varios muros para seguir recto. Todo el recorrido era un laberíntico matojo enredado de caminos y sendas que solo los niños y, algunos avezados ancianos, conocían.

Bastante distancia los separaba, los niños se desenvolvían rápido por aquellas callejas y dejaban atrás a la pareja, pues conocían de memoria el camino que tenían que seguir para llega al lago.

-¡Vamos! No os retraséis.

Esperaron más de una vez a que el grupo se reagrupara, pero antes de que el hombre y la mujer recuperaran el aliento, emprendían de nuevo su carrera. En un pequeño claro, donde la hierba les llegaba casi hasta la cintura, se detuvieron.

-Nos vemos luego. No tardo nada –dijo el chico cuyo padre fabricaba cañas.

-Muy bien, iremos preparándolo todo –el chico sonreía con ilusión contenida. Tenía algo pensado, y las ganas de poner su plan en marcha se notaban tanto en su prisa por llegar al lago como en su sonrisa contenida.

El chico se alejó por un camino inexistente donde la hierba era tan alta que rápidamente su figura desapareció. La pareja de chicos miró atrás y vio llegar a la mujer y el hombre casi exhaustos.

-Vamos, ya no queda nada.

Nuevamente iniciaron la marcha hacia su destino.


Tras patear lo que para ellos era “nada”, que en realidad fue media hora más de andar sin descanso, llegaron al mágico lago de Eisental. Apartando las últimas hierbas como si se tratase de una cortina se descubrió el lago. Las vistas eran fantásticas, desde aquella loma se podía contemplar la magnificencia del lugar, el agua era cristalina como el hielo y una cascada exuberante llenaba el lugar con su ruido.

Descendieron por la verde, fresca y abundante vegetación hasta llegar a la orilla del lago. El viento llevaba pequeñas gotas de agua que refrescaban los rostros de los niños. Habían pasado casi una hora corriendo, y aunque fueran niños y no fueran a reconocerlo, estaban cansados.

-Por fin hemos llegado –dijo uno de los chicos dejando escapar un resoplido.

-Tenemos que enseñaros una cosa. Por aquí.

Ahora, más relajados, el grupo ya unido anduvo por el lindero del lago. Fueron andando a lo largo de éste sin percatarse de la presencia de un hombre que los observaba desde el otro lado del charco, un hechicero de túnica blanca que estaba disfrutando de aquel fabuloso día.

Los chicos llevaron a la pareja hacia un lugar donde el agua empezaba a encharcarse y algunos árboles crecían justo a la vera del lago. Parecía como si se tratara de un pequeño pantano. Allí, la vegetación era más exuberante y, casi, los rayos de luz no traspasaban las ramas de los árboles.

Los chicos empezaron apartar ramas y troncos de árboles caídos, hasta dejar a la vista lo que parecía ser un pequeño refugio. No tenía paredes ni la mínima estructura, pero si que había algunas mantas y trapos, y los árboles habían sido tallados a conciencia para tener más espació. Algunas cajas llenas de palos de madera tallada en forma de espadas ocupaban los laterales del habitáculo, y lo que más sorprendió a la pareja de hombres, una pequeña embarcación hecha con troncos alineados y atados con cuerdas. La embarcación tenía un pequeño palo en medio del que colgaba una pequeña bandera con una calavera cosida y a los pies de éste había una caja llena de piedras.

Se adelantaron los niños, y entre las mantas sacaron tres pañuelos blancos con una calavera y dos tibias cruzadas, semejantes a la bandera que colgaba del mástil de su embarcación. Los amarraron a sus cabezas y se guardaron el de su amigo para dárselo cuando apareciera.

-Ayudadnos a empujar nuestro barco.

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sobre la suave hierba

Mensaje  Mary Beth el Miér Abr 06, 2011 9:32 pm

Los niños parecían tomarse aquello muy en serio, puesto que nos tuvieron siguiéndoles un buen rato. Puesto que conocían el camino de antemano, avanzaban más rápido y en más de una ocasión frenaron el ritmo para esperarnos, pero después volvían a correr de nuevo y debíamos acelerar el paso, como ladrones huyendo del lugar del crimen.

Solamente quería dar un agradable paseo por el mercado... y mira dónde he acabado; jugando al "pilla-pilla" con unos chiquillos pensé mientras trataba de seguirles el paso.

- Menuda idea la de ir a pescar, eh? - dije a Wolfestein con cierto aire de ironía - Espero que al menos nos salga la cena gratis ...

Finalmente llegamos al lago... Era realmente hermoso a la luz del día ...

Desde la ligera brisa que refrescaba el ambiente, a la brizna de hierba más pequeña de los alrededores; las flores silvestres, alejadas de cualquier civilización que pudiese dañarlas, dejaban que el viento transportase su aroma en todas direcciones y los pétalos y hojas caídas, surcaban la superficie del agua del lago, creando ondas que maravillaban la vista de cualquiera que se detuviese el tiempo suficiente a observar... y escuchar al bosque. El cielo hacía aún más bello el conjunto ...

"Por fin hemos llegado... Tenemos que enseñaros una cosa. Por aquí..."

La magia del momento desapareció con esas palabras y supe que debíamos ponernos de nuevo en movimiento. Nos alejamos por un sendero hasta llegar a una zona más cenagosa, en la cuál los niños habían construido su refugio, si así podía llamarse a las mantas apiladas y los troncos formando una especie de lugar habitable. Incluso tenían espadas de madera y pañuelos de pirata. Y lo más sorprendente, es que habían construido una barca, por rudimentaria que fuese y que tenían intención de hacerla navegar.

Una vez recuperado el aliento tras la larga carrera (a lo cuál estaba muy poco acostumbrada desde que ingresé en los Colegios de la Magia), inspiré hondo y empecé a arremangarme la túnica para ayudarles en su empresa de empujar la barca, pero de pronto, una duda me asaltó.

- ¿Tú que opinas? - dije mirando a mi compañero de "aventuras" - ¿Crees que esa balsa aguantará el peso de los pequeños? - y en voz más bajita, para que sólo él pudiese escuchar, añadí - No me gustaría que hubiese ningún incidente ...

- Además - dije mirando esta vez a los niños - Todavía tiene que venir vuestro amigo y si la tripulación no está completa ...

Trataba de ponerme en situación, pero en el fondo, esperaba que no tuviesen planeado ir a pescar en esas condiciones ya que parecían estar de los más animados con su plan.


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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Wolfenstein el Jue Abr 14, 2011 9:28 am

Wolfenstein y Mary Beth seguían a los niños hacia el lago. En aquellos momentos, Heinrich ya apenas podía controlar su respiración; toda aquella carrera hasta la gruta de los muchachos corriendo y la vuelta hacia el lago, que no estaba siendo corta, le estaban dejando ya sin aliento.


- Malditos niños que nunca se cansan... - Maldijo de nuevo mientras los veía algo lejos de su posición.


Realmente, ahora mismo estaría intentando cortejar de nuevo a Mary Beth, pero el pobre rufián estaba sin aliento. Cuando Mary Beth, que no parecía tan cansada como él, rompió el hielo y le contestó:


Menuda idea la de ir a pescar, eh? Espero que al menos nos salga la cena gratis ...


-Humm... Caña de pescar gratiiiis... - Murmuró Heinrich, que en aquel momento pensaba en otras cosas, pero que aún así escuchó parte de la pregunta y no quiso dejar a Mary Beth sin respuesta.


-¡Vamos! No os retraséis. - Gritó uno de los niños a lo lejos.


- ¡Os seguimos, tranquilos! Solo os estamos dejando ventaja - Dijo mientras se ponía la mano en el pecho, ya casi exhausto - Ayer tendría que haberme ido a dormir mas pronto... maldita mi suerte... quien me iba a decir que iba a ser hoy el día santo de las caminatas... - Pensó en aquel momento.


Sigueron caminando, y ya casi entraron al lago. Comenzó a dejarse ver el follaje de hiervas altas que había visto desde el camino, junto a los frondosos árboles de la zona, y el lago al fondo. Los niños no dejaban de insistir a lo lejos. El chico que decía ser el hijo del fabricante de cañas de pescar se separó de los demás, diciendo que iba a buscar a su padre, mientras que los dos restantes nos siguieron guiando por aquella aventura de andar y andar.
Cuando, ya casi viendose el lago, uno de los niños se dirigió a la pareja y les dijo:


-Tenemos que enseñaros una cosa. Por aquí.


Al otro lado del lago podía verse la figura de un hombre con túnica blanca, muy similar a la de Mary beth, que estaba reposando junto a su caballo a cerca de la cristalina agua. - Que tío mas raro... espero que no sea ese el padre de los niños...


Wolfenstein y Mary Beth lo siguieron, y cuando llegaron a lo que el niño quería enseñarles, Heinrich no se lo podía creer: Espadas de madera, banderas piratas y una barca de madera hecha con troncos. Se hechó la mano a la cara asustado - Oh mierda, en que juego de niños me he metido... - Pensó de nuevo el pirata.


-Ayudadnos a empujar nuestro barco. - Dijo uno de los niños, mientras se ponían sus pañuelos "Piratas"


- ¿Tú que opinas? ¿Crees que esa balsa aguantará el peso de los pequeños? - Dijo la bella hechicera que todabía estaba a su lado. - Además, todavía tiene que venir vuestro amigo y si la tripulación no está completa ...


- Que diablos.. - Dijo Wolfenstein mientras se acercaba a la barca. - ¡Tu corsario! - Dijo señalando a uno de los chiquillos - Escolta a la dama al mejor sitio del barco, ¡Vamos a salir a la mar! - Continuó, mientras se acercaba a la barca y comenzaba a empujarla. - No te preocupes por el que falta, lo recogeremos en el siguiente puerto... ¡Hahahaha! - Rió el pirata, mientras la punta de la barca comenzaba a introducirse en las aguas del lago.








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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Narrador el Miér Abr 20, 2011 8:13 pm

El niño se irguió firme como un soldado al escuchar como Wolfestein le llamaba “corsario”. Se sintió orgulloso, hinchó el pecho y obedeció fielmente sus palabras.

-Señorita, ¿me permitiría ayudarla a subir a nuestro humilde barco? –su voz fue lo más caballeresca que un niño de diez años podía fingir-. No se preocupe por nuestro amigo, justo tenemos que sacar nuestro barco al mar para recogerlo en la otra orilla. Él vive al otro lado, y nos esperará allí, si vamos y lo recogemos no tendrá que pegarse el pateo bordeando el lago.

El niño habló educadamente a Mery Beth. Había observado como Wolfestein hablaba con ella y trató de asemejar tanto su voz como sus gestos. Ahora que tenía un “supuesto” pirata a mano debía examinarlo y recordar todo lo que él hiciera para algún día llegar a ser un buen pirata.

Mientras tanto Wolfestein y el otro niño se las habían apañado para sacar más de la mitad del barco al lago, un empujón más y estarían navegando en ese mar. Aquel chico corrió hasta su guarida para recoger tres palas con el mango redondeado y las puntas planas, y otro palo mucho más largo todo redondeado. Dejó los objetos en la embarcación, y desde arriba, con el palo más largo se preparó para dar el último empujón.

-¡Vamos, esto ya está listo! Cuando queráis subís, eh.

El chico estaba animado, quería salir inmediatamente, pero su compañero aún esperaba en tierra a que la dama con su ayuda subiera al bote.





NORMAS BÁSICAS

1.- Los turnos se completan con un post de cada participante seguido del resumen del master. Solo puedes postear una vez por turno.
El narrador comentará cada semana, quien no haya posteado se
considerará que no ha actuado o el master determinará sus acciones.
2.- A cada Pj se le permite una única acción completa,
deberá apuntarse dicha acción al final del post en una línea aparte y
en negrita o alguna otra forma distintiva para diferenciar del resto
del texto. Las acciones deberán ser inacabadas.
3.- No podéis controlar a los demás Pjs.
4.- Respetar en mínimo de líneas.
5.- Se valorará la calidad de la narración.

El narrador contestará semanalmente

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sobre la suave hierba

Mensaje  Mary Beth el Jue Abr 21, 2011 9:02 pm

No sólo parecía que pensaban seguir con aquella idea hasta el final, sino que además Wolfestein enseguida se puso manos a la obra, ayudándoles a sacar la barca de su escondrijo y empezar a introducirla en el lago.

Tras esto, empezó a dar órdenes a los niños, como si se tratara de un verdadero capitán de barco y estos a su vez, que estaban realmente emocionados, no dudaron en seguir sus consejos.

Uno de ellos se ofreció para ayudarme a subir al barco, mientras los otros dos traían los remos y lo que parecía una larga pértiga (por lo poco que había estudiado sobre barcos, que no era mucho). Se expresó con un lenguaje demasiado tan cortés y culto para alguien de su edad, que no pude evitar que se me escapara una sonrisita mientras tendía la mano hacia él y rezaba porque no acabásemos ambos en el agua.

- Por supuesto, caballero, será un placer - le respondí asintiendo con la cabeza, mientras le guiñaba un ojo de complicidad al que me había metido en todo este jaleo.

Wolfestein, parecía estar tan animado como los dos renacuajos y pensaban recoger al pequeño que faltaba al otro lado del lago para evitar que tuviese que andar mucho más.

Se trata solo de un juego, no hay de que preocuparse,... Sólo quieren rodear el lago y enseguida se cansarán y volverán a casa me repetía a mí misma, tratando de autoconvencerme.

Tras pensar durante unos instantes si debía romper o no la diversión del momento con una duda que me rondaba la cabeza, finalmente me decidí por saciar mi curiosidad.

- Saben vuestros padres lo que hacéis en el lago cuando no estáis con ellos? - esta vez mostraba una expresión algo más seria y los miraba fijamente a los ojos, uno tras otro, ya que en función de la respuesta, daría aquella fiesta por terminado al menos por mi parte.

Hice una pausa para que supieran que no estaba de broma y que realmente esperaba que me respondieran sinceramente.

- En caso afirmativo, ... La dama no tiene nada más que añadir al respecto y podemos partir en cuanto queráis... No es así, ¿capitán? - dije haciendo una leve reverencia.

Esperaba que se pusiera de mi parte, ya que algo me hacía pensar que era de los que aman el riesgo por encima del bien físico y no quería que arrastrase a los niños con él o los animase más de la cuenta, ya que a esa edad eran muy susceptibles.


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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Wolfenstein el Mar Mayo 17, 2011 11:18 am

¡Bien entonces mis corsarios! - Dijo Wolfenstein zambulleno la barca en el lago - ¡Salgamos a la mar!


Tras ello, cogió uno de los "remos" y se puso a remar. Entonces miró al niño que tan amable había sido con Mary Beth, le sonrió y le dijo - Vaya, parece que eres todo un caballero... Que te parece si te nombro... ¿Maestre de las Alturas? Aquí no hay mucha altura todavía... pero puedes ocuparte de vigilar que el enemigo no nos ataque por sorpresa. ¿Que me dices?


Entonces Wolfenstein, se giró hacia la bella dama, Mary Beth, y dijo - Si mi padre supiese de todo lo que yo hago... - Entonces miró de nuevo a la belleza que tenía a su lado, y el golfo galán que lleva dentro salió de nuevo a flote para decir... - Por cierto... esta barca se balancea mucho... y dicen que por estas aguas hay tiburones muy hambrientos y feroces... Si queréis, podeis apollaros en mi... - Dijo el lobo bastardo, sonriendo a la hechicera.

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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Narrador el Dom Mayo 22, 2011 7:45 pm

-Ehh… bueno… -el chico evitaba apartaba la mirada de la mujer buscando cobijo entre los matorrales-. Algo saben, las madres lo saben todo. Incluso creemos que algunas son brujas, pero son nuestras madres y no decimos nada.

El niño le guiñó un ojo para que entendiera que debía guardar el secreto sobre su madre. Pero en verdad, la madre de aquel chico, como la del resto de niños, nada tenía que ver con brujería, lo único que pasaba es que conocían a sus niños y sabían más de lo que ellos pudieran imaginar.

No faltaba nada para salir a alta mar, pero Wolfestein parecía estar impaciente y sin esperarse si quiera a que subieran sus compañeros empezó a empujar la embarcación.

-¡Vamos! ¿A que esperáis?
–gritaba el chico desde arriba del bote.

Temiendo que se alejaran demasiado sin ellos dos, el chico que habla con Mary Beth tuvo que empujarla, más que ayudarla, a subir en aquella madera flotante. El chico que ya navegaba en el bote la cogió como pudo y terminó de ayudarla a subir. Mientras, el chico que quedaba en tierra chapoteaban en el embarrado suelo corriendo detrás de la embarcación hasta que al final también consiguió reunirse con sus amigos.

Exhausto por la carrera se dejó caer boca arriba con los brazos estirados, inhalaba el aire a bocanadas gigantescas. Poco a poco fue recuperando el aliento y las palabras de Wolfestein le ayudaron a ello.

-Por supuesto, capitán.

Aquel hombre se había ganado el respeto de los chicos, y por consiguiente, la mujer que le acompañaba que según ellos debía de ser su mujer.

Así se inició aquel viaje hasta la otra orilla del lago, en busca del amigo perdido. Los dos chicos remaban con las palas, uno a cada lado, y la embarcación poco a poco iba cogiendo más velocidad hasta que el fresco viento se pudo sentir. Las olas que se levantaban salpicaban con el agua dulce a los tripulantes, y se agradecía, pues en medio del lago nada impedía que el astro rey azotara con sus calientes rayos.

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Mensaje  Mary Beth el Jue Mayo 26, 2011 10:46 pm

- Sí, te guardaré el secreto ... - dije al pequeño guiñándole el ojo como respuesta y dejando escapar una leve risita - Será un pacto de brujas...

Ni siquiera debía saber lo que era una bruja, pobrecito. Me apostaría lo que fuese a que tan sólo sabía lo que había escuchado de las historias que cuentan los mayores y demás leyendas locales. Siempre las explican a los pequeños para darles miedo pensé restándole importancia al tema.

Finalmente logramos subir todos al barco, no sin algún pequeño incidente; por un momento temí acabar de bruces en el agua a causa de la impaciencia de Wolfestein.

No sólo no se hundió sino que parecía que podía navegar a una velocidad considerable, para ser tan pequeña. La brisa que corría era agradable y al cerrar los ojos uno casi podía imaginar que se encontraba surcando el mar.

- Que calorcito más agradable ¿verdad chicos? Lástima que no nos hayamos preparado antes para la ocasión - observó sus ropajes de hechicera y se encogió de hombros, lamentando no haber podido predecir eso.

Casi estaba dejándose llevar de nuevo por sus pensamientos, sintiendo los rayos de sol bañar su piel, casi como en día de verano, cuando un comentario la hizo sobresaltarse.

- ¿Tiburones aquí? ¿En serio? - dije gritando y poniéndome de nuevo en pie de forma súbita.

La barca pareció tambalearse unos instantes por el rápido movimiento, pero tras tomar asiento de nuevo, el balanceo se suavizó.

- Oh vamos, Wolfestein! No intentes asustarnos! No hay tiburones en agua dulce! - le recriminé una vez recobrado el aliento tras el susto - ¿Acaso quieres que volquemos la embarcación y tengamos que acabar nadando hasta la orilla?

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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Wolfenstein el Dom Jun 12, 2011 9:43 am

- Caerse al agua eh... - Pensó Wolfenstein en voz alta, imaginandose la ropa de Mary Beth mojada y transparente... - Yaaay... - Dijo intentando borrar ese pensamiento de su cabeza y de hacer volcar la barca con ese objetivo - ¡Claro que habrán tiburones! ¡En todas partes hay tiburones! ¡Y tambien tortugas gigantes!


La barca ya había empezado a surcar el lago y nadie se había quedado en tierra.


- Estoy impaciente ya por ver a tu padre muchacho - Le dijo al chico - Cuando tenga esta caña veréis... ¡Ya podéis despediros de todos los peces sabrosos de este lago! ¡Muahahaha! - Dijo mientras se imaginaba una montaña de peces - ¡Jeje!

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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Hraigh el Miér Jun 15, 2011 11:27 am

Hraigh hoy estaba feliz, algo raro, y tal vez para variar un poco los sentimientos que lo habían acogotado en los últimos tiempos no eran tan insistentes, aunque seguían siendo omnipresentes. Hoy no era día para preocuparse por cosas tan triviales como la vida o la muerte, hoy era un día simplemente para disfrutar y... la verdad, le costaba mucho relajarse, ya que a pesar del buen tiempo y de la tranquilidad reinante por carecer de emboscadas o batallas de por el estilo los recuerdos seguían instigando sus pensamientos, aunque ya hubieran pasado bastantes años desde la muerte de sus padres nunca podría borrar de su cabeza aquellas miradas dulces y compañeriles que habían adornado la mitad de su infancia, ya que la otra mitad la había pasado en las calles mugrientas y sucias de Sigmar sabe donde ganandose la vida a base de subsitir como podía, recurriendo a miles de actos miserables. Sabía que todo eso era parte del pasado, sin embargo el pasado a veces podía resultar bastante fastidioso.

Hraigh cerró los ojos, inspiró, expiró, abrió de nuevo los ojos, y medio cegado se puso a ver la enternecedora luz del rey del firmemento que desde su trono en el cielo hacía que los seres inferiores se sintiesen tan acobardados por su presencia que ni pudieran siquiera divisar su figura de lo estilizada y bella que resultaba a la vista. Ahora tenía intención de ir al lago a refrescarse un poco, y ya de paso, a beber y tramar sus próximos pasos. Desde luego, aunque el camino resultaba largo, y su sentido de orientación le congratulo con varias horas de paseo , llegó por fin al lago. Mira que no consideraba que cosas tan fútiles como la belleza o la fealdad existieran más alla de los cerebros estúpidos de la raza humana (el incluido, por supuesto), no obstante tenía que admitir que sus sentidos se confortaban y mucho con la sola visión de un paisaje tal. Poco a poco fue dando pasos hacia la orilla, y una vez ahí miró al lago, y este le devolvió su propio reflejo oscuro y desafiante. Hraigh sonrió, y ya iba a mojarse la cara para refrescar un rostro que llevaba ya muchos días sin gozar del contacto del agua cuando oyó unos gritos que retumbaban en el valle allá a lo lejos.

Levantó la vista y pudo ver con no mucha claridad un barco, bueno, mejor dicho un bote, de lo más estrafalario. Lllevaba una bandera izada, de un color que no pudo aperseverar a la distancia, y a la cuenta de la madera y del estado semiaparente de la estructura de la embarcación no pudo deducir mucho, nunca había estado de forma permanente en el mar, y aun menos en un barco. La tripulación constaba de varios niños, una mujer de cuyos rasgos tan solo se podía atisbar un cabello rojo como la pasión, y un hombre de lo más singular del cual tan solo podía oír sus voces y ver un sombrero de claro diseño moderno, e incluso casi podía arriesgarse a que era un sombrero pirata.

"¿Piratas? ¿Aquí, en medio de la nada?"

Algo debía de estar pasando para que varios adultos e infantes se aventuraran en medio de un lago de lo más tranquilo. Lo primero que se pasó por su cabeza era que fueran secuestradores, idea que descartó nada más pasar la prueba de la calidad mental debido a que pinta de criminales no tenían, y lo sabía por experiencia. La otra diea fue que fuera al reves, idea absurda que descartó inmediatamente. Otra idea podía ser que todo fuera una trampa para robar y matar a personas inocentes, idea descartada no del todo por su maquiavélico cerebro. Entonces una idea más fuerte penetró en sus pensamientos, y esbozó mentalmente un plan. Preguntaría a voz alzada que menester hacía que dichos sujetos se hicieran a la "mar", y soltaría un hechizo de ocultación, por si acaso eran secuestradores. Si no lo fueran, saldría de su escondite y vería en que podría ayudar. Así, pues, gritó con la mano en la boca a los pasajeros... ¡No! Era mejor susurrar primero el conjuro, y luego gritar. No quería revelar su posición...

"¡Por que tengo que ser tan desconfiado!" se dijo a si mismo a la vez que ya formulaba el hechizo. A continuación gritó simplemente:

-¡¡¡Ah, del barco!!! Esperaba que sus intenciones no se confundieran como la brisa a la luz de la bruma...

------------------------------------
Acción: Lanzo hechizo: Manto de sombras (F10). Si resulta que las normas me impiden lanzar un hechizo porque no estamos en combate, me oculto entre las sombras de un árbol patéticamente...

Hraigh
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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Seinsfath Urtu el Lun Jun 20, 2011 8:50 pm

Pasó inmerso en sus estudios varias horas, su concentración era excelente, y podía haber pasado muchas más, pero ya era hora de cerrar los libros y disfrutar del paisaje. Cuando leía nada conseguía perturbarlo, era como si se encerrara en una burbuja aislando del mundo exterior, tanto, que ni siquiera se percataba de las cosas más sutiles como unos niños correteando o el traqueteo de un carromato. Aquel tomo “Leyendas de la Oscura Sylvania”, lo atrapaba. Sus historias eran fascinantes, Seinsfath se preguntaba cuales serían verdad, y cuales un simple mito, y la única forma de resolver sus dudas era leyendo más libros. Contrastaba la información de varios volúmenes, y en un tomo en blanco escribía sus deducciones.

Levantó la vista para que la pura luz del día limpiara sus rasgos, disfrutó de aquella sensación, y cuando abrió los ojos se encontró con un bote en mitad del agua. No era como se lo pintaban en los libros, pero lo determinó como tal por su función: flotar en el agua. Como tripulantes distinguió un grupo de cuatro personas, una mujer, un hombre y dos niños. Igual podía tratarse de unos padres bien avenidos que enseñabas a sus hijos en que consiste el arte de navegar, pero no le dio más importancia. En cambio, una cosa más cercana sí captó su atención.

Cerca, a unos varios metros, un peculiar individuo miraba el lago con concentración. Llevaba una larga capa negra, y tenía más pelo que el animal más peludo que hubiera leído en un libro. No le costó mucho a Seinsfath descubrir que aquel personaje era un hechicero, lo supo nada más ver como aumentaba su concentración y pronunciaba los versículos de un hechizo. Parecía enfocado al grupo del lago, pensó que quizás trataba de hundir el bote, o quizás quería transmitir un mensaje a los tripulantes.

El mago de túnica blanca se levantó dándole unos golpecitos a su caballo para que se quedara tranquilo y en su sitio. Con el libro aún en la mano se acercó aquel individuo. Nunca debía utilizarse la magia de una forma tan banal, aunque él no sabía cuales podían ser las intenciones del brujo o los efectos del hechizo, así que no le interrumpió y le dejó hacer. A veces era peor interrumpir un hechizo que dejarlo salir.

Lo observó con detalle, según sus rasgos debía ser uno de esos hechiceros del colegio marrón vinculados a las bestias. A su lado su túnica blanca deslumbraba bañada por la luz, mientras que todas las ropas del hombre eran oscuras y lúgubres.



Seinsfath se levanta (media acción),
y se acerca andando a Hraigh (media acción).

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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Jodri Rompehierro el Lun Jun 20, 2011 9:25 pm

El pequeño bote, relleno con su tribulación, rompía las suaves olas que se formaban en el lago. Navegaba siguiendo un rumbo y un objetivo. Llegar a la otra orilla y recoger a un amigo que había ido a por unas cañas de pescar. Los chicos remaban con las palas, le daban un impulso al bote, pero éste sólo ya llevaba inercia, lo único que conseguían era hacer que no se detuviera.

-En este lago no hay tiburones, ni tortugas gigantes –le susurró a su compañero.

-Yaa… seguro que nuestro capitán viene del norte, de las tierras del Caos.

Cada vez más los niños se convencían de la grandeza de su capitán, Wolfenstein. Levantaron la vista para ver que estaba haciendo en aquel momento y lo descubrieron charlando apasionadamente con su esposa Mary Beth. Volvieron la cabeza al agua y siguieron remando, en eso que el hombre les habló.

-Sí, sí, seguro que está al caer –contestó uno de los chicos.

-¡Mirad! ¡Por ahí baja! ¿Por qué corre? A Baush no le gusta correr…


Mientras tanto, Hraigh preparaba su hechizo para fundirse en las sombras y Seinsfath se le acercaba. El brujo consiguió que su hechizo surtiera efecto (Éxito), y el mago blanco se quedó parado ante la oscuridad más profunda (Fallo = Percepción). Tan sólo oyó salir de las sombras un grito. Lo mismo les ocurrío a Mary Beth y Wolfeinstein (Fallo = Percepción).

Baush corría cuesta abajo, gritando: “¡Piratas! ¡Piratas! ¡Los Rufianes Rojos se acercan!”, señalaba al lado, a la lejanía. Corría hacía sus amigos, cargando con las cañas hasta que sin darse cuenta tropezó con algo. Las cañas y el chico volaron por los aires, cayeron al suelo y siguieron en dirección al lago rodando por la pendiente.

El desafortunado había chocado contra Hraigh (Daño = 2), que también había rodado varios metros por la pendiente, pero su advertencia estaba fundada. Desde lo alto de la colina había divisado la embarcación de sus más íntimos enemigos, unos chicos, varios años más mayores que ellos, con los que competían por el control del lago.

***
Mapa táctico.
(Cada casilla equivale con dos metros reales)


Orden de iniciativa.
(No confundir con el orden de posteo que es libre)

Mary Beth: 13H.
Wolfenstein: 13H.
Hraigh: 11H.
Seinsfath: 13H.
Niños:
Niños malos:

Aclaraciones:
-Hraigh es la ficha negra
-Seinsfath es la ficha blanca
-Baush es la ficha marrón
-Wolfenstein y Mary Beth, y los dos niños, están en el barco cuadrado

-Posteo con Jodri porque no me deja entrar con la cuenta del Narrador

_________________

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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Hraigh el Mar Jun 21, 2011 11:04 am

Lo había conseguido. Las palabras ancestrales de libros imperiales viejos y olvidados de hechicería habían salido pausadamente de sus labios poco a poco hasta que finalmente el tan ansiado hechizo había sido finalmente conjurado, y la más absoluta de las penumbras envolvió a James de forma repentina y súbita, haciendo que el hechicero se sintiera el hombre más poderoso del mundo, capaz de ir a los Desiertos del Caos y matar uno a uno a todos los Dioses del Caos. Pero, sabiendo que esas ideas eran las típicas ideas de orgullo y arrogancia que surgían al utilizar los vientos de la magia, renunció a ellas y siguió humildemente con el hechizo, a la vez que lanzaba el grito ya mencionado a los tripulantes del barco. Ahora comprobaría si esos "piratas" eran lo que su bandera afirmaba ser, o eran secuestradores, o todo era un simple juego de niños que lo estaba mareando la cabeza cosa mala.

Y en esas estaba cuando de repente, sin más previo aviso que gritos desenfrenados y agudos, apareció un niño rodando a su izquierda por la colina. Pocos segundos tuvo Hraigh antes de que el niño terminara de rodar por la colina, y debido a la sorpresa inicial y el susto que le había pegado, no pudo evitar el choque, ni mucho menos pensar, tan solo pudo notar como el niño chocaba contra el y lo arrastraba también colina abajo, cayendo los dos con bastante estrépito. Y luego estuvo el segundo choque, esta vez contra el suelo, contra el cual se dio de morros de mala manera, notando en todo el cuerpo el impacto estremecedor contra la planicie. Un examen previo mental informó de que tenía todo el cuerpo dolorido, en particular el brazo derecho. Notó un poco de sangre saliendo de su boca, empapando su barbilla pálida.

-AY

Ahora quedaba levantarse. Obviamente, sería mejor no probar con el brazo derecho, así que se levantó con la ayuda de uno de sus pies y el brazo restante. Estaba totalmente confuso. ¿Qué le había pasado al niño? ¿De que huía? Sospechoso de todo y algo paranoico, Hraigh pensó en desenvainar su espada, pero lo primero era lo primero. A su derecha yacía el niño que había impactado contra el Mientras se relamía los labios le tendió una mano al niño para que se levantara del inerte suelo e informara de la situación. Al fin y al cabo, si lo dejaba en el suelo y tenía que luchar, huir mucho no podría el infante, así que lo mejor sería que se levantara y si era preciso huyera con el rabo entre las piernas mientras James se ocupaba de los posibles peligros que hubiera en la colina (o en el lago) Luego se ocuparía del barco que había sido el principal objetivo de sus pensamientos, ahora lo importante era ayudar al niño a levantarse y solucionar el problema más acuciante, o sea, el que más cerca le pillaba. Ignorando cualquier individuo que estuviera a su retaguardia, ayudó al joven a levantarse, y al mismo tiempo Hraigh pensó que tal vez no hubiera ningún peligro de gran calaña y todo fuera su imaginación. O tal vez no.... mientras, la lengua empezó a relamer los bordes de los labios, buscando sangre que ocultar.

-¿Que está pasando?- preguntó
---------------------------------------------
Acción de movimiento: me levanto
Acción de movimiento: ayudo a levantarse al niño
Acción gratuita: le pregunto que es lo que pasa

Hraigh
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sobre la suave hierba

Mensaje  Mary Beth el Mar Jun 21, 2011 5:56 pm

Definitivamente, en este lago no habían tiburones ni nada que se le pareciera, por lo que, si nada lo impedía, íbamos a poder disfrutar de un agradable paseo por el lago y quién sabe si también un buen baño...

Según informaron los niños, su amigo no tardaría en aparecer y, de hecho, creí que ya estaba llegando al escuchar un grito procedente de la zona boscosa. Sin embargo, al mirar en esa dirección, pude comprobar que no parecía haber nadie.

Tal vez hayan sido imaginaciones mías ... El eco en este lugar debe ser bastante potente, y no está demasiado transitado, lo cuál había podido provocar el rebote de nuestras voces.

A punto estaba de preguntar al resto si habían escuchado algo, cuando uno de los niños vio al muchacho que faltaba, corriendo hacia el lago con las cañas en la mano y señalando a algún punto en la distancia. Sin embargo, a unos metros de la orilla tropezó y cayó al suelo. Un tipo vestido de blanco, que se encontraba en el lago al llegar nosotros, se acercó al pequeño.

- Deberíamos ir a ver si está bien, ¿no? Además, ¿conocéis a la persona que está junto a él? - quizás estaba huyendo de algo o alguien pero ahora estábamos a demasiada distancia como para llegar a nado y deberíamos desandar el camino recorrido.

Mientras echaba un vistazo a los alrededores para tratar de localizar la causa de la carrera del pequeño Baush y el trayecto más corto hacia la orilla, por si debíamos apresurarnos en remar, esperaba que Wolfestein sugiriera alguna idea mejor. Al fin y al cabo, tal como él decía, se trataba de un experto en embarcaciones.

En caso necesario, un leve soplo de aire tal vez pueda darnos ese empujoncito que nos hace falta para ponernos en rápido movimiento pensé desechando ese pensamiento casi tan rápido como había llegado; no podía arriesgarme a que ninguno de los niños saliese herido.

- Ehh! Puedes oirnos? Qué sucede? - gritaba todo lo que mis pulmones me permitían esperando una respuesta que le diera sentido a lo sucedido.

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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Seinsfath Urtu el Vie Jun 24, 2011 6:06 pm

Él extraño hechicero de pelo largo desapareció por arte de magia, y allí se quedó parado Seinsfath con la boca abierta. No se esperaba aquello, aunque mucho mejor que un rayo de fuego.

“Un hechizo de ocultación…”

En el mismo instante que el hombre desaparecía, el mago de túnica blanca adoptaba una posición defensiva. Temía que todo aquello hubiera sido una farsa para atraerlo a una trampa, aunque no comprendía el porque de todo aquello. Sin darle tiempo a reaccionar un niño se acercó corriendo a su posición. Seinsfath trató de advertirlo, pero no fue lo suficientemente rápido.

-¡Chico! ¡Chico! ¡Alto! ¡Cuidado! Hay un hombre…


El golpe sacó al hechicero de sus sombras y cayó rodando por la pendiente, igual que cayó el niño, y los palos que llevara en las manos. Seinsfath bajó veloz la cuesta hasta la pareja para comprobar si se encontraban bien. Observó que el hombre estaba sangrando por varias partes, la boca, el brazo, mala suerte había tenido aquel tipo.

“A veces los vientos de magia se vuelve contra ti por caminos inescrutables”

Pero el niño corrió mejor suerte, rebotó y rodó como si nada por la cuesta. Aunque igualmente acabó en el suelo con varios arañazos. El mago de túnica blanca se agazapó junto al niño y empezó a examinarlo.

-¿Qué está pasando? Me pregunto yo –le habló al hechicero-. No deberías haber hecho eso.

No quería dar más información por lo que el niño pudiera pensar o comentar con el resto de sus amigos. Si los aldeanos descubrían que un hechicero había utilizado su magia y había herido a un niño del pueblo lo más probable fuera que a la noche se desatara la fiesta del fuego.


Seinsfath se acerca a la pareja y examina al niño

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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Wolfenstein el Sáb Jun 25, 2011 4:14 pm

Porfín, Wolfenstein comenzaba a acostumbrarse a la compañía de estos niños. Hacer de niñera no era uno de sus quehaceres habituales, pero le recordaban a tiempos mejores.
El viento soplaba en su cara, iba acompañado de una bella dama y se podía decir que tenúa una... bueno, pequeña tripulación de renacuajos. Cuando de repente...


-¡¡¡Ah, del barco!!!


- Pero qué cojones... - Dijo girandose hacia la dirección de donde venía el grito. En los arboles a orillas del lago, no pudo ver un alma, mas que aquel tipo raro que estaba descansando junto a su caballo, y la voz no provenía en esa dirección


- ¡Pero que barco ni que leches! esto es una... - Y entonces no fué capaz de acabar la frase, al ver que Baush, el niño que se había separado del grupo, volvía de entre los árboles corriendo y gritando algo con las cañas de pescar prometidas entre sus brazos. Pudo ver tambien com de súbito, el tio raro vestido de blanco se levantó y fué en la dirección en que venía el muchacho.


- “¡Piratas! ¡Piratas! ¡Los Rufianes Rojos se acercan!”


- Esto no me gusta nada... - Pensó Heinrich. - Si ese hombre intentase hacerle algo a ese crío... podría llegar a tiempo nadando hasta la orilla?


Sin envargo y para su sorpresa, Baush chocó con algo, y este algo se hizo visible . Al suelo calló un tipo arapiento, con un semblante bastante dejado y mas pintas de ser un vagabundo o brujo cultivasetas q un habitante del pueblo.

El tipo blanco se acercó al tipo de negro, y le dijo algo que Wolfenstein no fué capaz de escuchar por la distancia. - Hummm... Tipo blanco... y tipo negro... ¿Serán enemigos legendarios?


Entonces, Heinrich recordó lo que Baush estaba gritando, y miró hacia su izquierda. Para su sorpresa, unos niños mayores que los que le acompañaban iban en una barca, avanzando en dirección hacia ellos por el lago. Este miró a los muchachos que estaban junto a él.


- ¿Y esos quienes son ahora? - Preguntó señalando a los niños que se acercaban con la otra barca - ¿Esto es el pan de cada día en este lago? ¿¿¿Que narices está pasando aquí y porqué se ha llenado esto de gente en un momento??? - Decía Wolfenstein, mientras señalaba a todas las personas que habían aparecido a cerca suyo - Y yo que me quejaba de los tiburones...



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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Narrador el Sáb Jun 25, 2011 7:40 pm

La pareja de críos se miró con incertidumbre. “¿Cómo que los Rufianes Rojos se acercan?” se dijeron a sí mismos. Si las palabras de su amigo Baush eran ciertas habría problemas. Aquel grupo de chicos mayores eran unos sinvergüenzas, abusaban de su mayor fuerza e inteligencia para patearles el culo siempre que podían. Pero los chicos nunca se rendían, eran cabezotas y no iban ha dejar que aquellos tipejos se hicieran con el control del lago sin oponer resistencia.

Ambos se levantaron y ojearon el panorama, Mary Beth también ojeó junto a los críos. Efectivamente. Baush tenía razón. Sus enemigos se acercaban a toda velocidad hacía ellos. (Éxito = Percepción) Además, Mary Beth advirtió que sino hacían nada en menos de un minuto los dos barcos colisionarían (cuatro turnos). También descubrió a los dos hechiceros y al niño en la orilla, y vio que ambos trataban de ayudar al chico que se había hecho daño.

-Esos son unos imbéciles, quieren robarnos el lago. Pero no les vamos a dejar. Ayúdanos Wolfenstein –dijo mientras tiraba de su chaqueta-. Contigo abordo no podemos perder.

Antes de que pudieran seguir una lluvia de piedras voló por los aires (Fallo Ataque). Varias cayeron al agua, pero una si que golpeo en la embarcación. Los chicos se tiraron las manos a la cabeza y el cuerpo a tierra. Luego empezaron a remar cada uno en una dirección, cosa que hizo que la barca empezara a dar vueltas sin moverse del sitio.

-¡Tenemos que salir de aquí!

-Pero tenemos que rescatar a Baush –miró a su capitán-. Y coger las cañas.

-¿Qué más da Baush y las dichosas cañas? ¡Salgamos de aquí!

Los Rufianes Rojos habían iniciado el ataque lanzándoles un puñado de piedras. Su embarcación era envidiable, nada comparado con la de los niños. Ellos se habían encargado de hacer un bote con una estructura sólida. Un medio metro de costado, con agujeros en los lados para que el agua que pudiera entrar saliera, y un mástil con una vela grande de coloro rojo (de ahí el nombre) que se podía recoger fácilmente. Toda a una obra de artesanía para ser unos chicos de dieciséis años.

Aquellos piratas se reían a mandíbula batiente al como los niños hacían girar su bote sin un rumbo fijo.

Mientras tanto, en tierra firme, se oían los gemidos de Baush, cosa que hizo que no se oyera el grito de Mary Beth.

-Aayyy… Ayy… -se sujetaba un pierna, y apunto estaba de llorar-. ¡Estúpido! ¡Imbécil!

Hraigh trató de ayudar al niño, pero éste se resistió y le negó la ayuda (Fallo =Empatía). No quería saber nada del hombre que le había malherido.

-¡Déjame estúpido!

El chico seguía en el suelo, lloriqueando y lamentándose. Seinsfath pudo examinar que le pasaba al chico (Éxito = Percepción), y descubrió que no tenía ninguna herida grave, sólo unos arañazos, aquel niño estaba fingiendo todo lo que podía y más, como era propio de un chico de su edad.

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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Hraigh el Sáb Jun 25, 2011 10:25 pm

Hraigh se ofendió un tanto al ver que el niñato rechazaba su ayuda y le echaba las culpas del dolor que le estaba acongojando, cuando en realidad el que se había hecho daño de verdad era el. Para intentar que el niño se diera cuenta de lo que pasaba escupió al río, se encogió de hombros y enseño sus heridas al niño. ¡El no se estaba quejando como un puto niñato, y eso que apenas podía girar el brazo. Intentó hacerlo, y lo consiguió, pero con dificultades, y crujidos de hueso ya de paso.

Inspiró. Expiró. Vaya mierda de día. Solo intentaba ayudar.

Pasó como si nada de las absurdas reprimendas que le hacía un tipo vestido de blanco, al cual le dio las espaldas. Nadie iba a darle lecciones de como usar la magia. Simplemente quería usar la magia para ayudar, no tenía la culpa de que sus intenciones se diluyeran, ni de que la gente fuera demasiado confiada. Eso si, tenía que reconocer que al final sus sospechas iniciales sobre el barco eran totalmente infundadas, y que tal vez fuera un inocente juego de niños.

Entonces oyó las voces que profería alguien el el barco, una voz femenina, supuestamente, y antes de que Hraigh diera una respuesta merecida a susodicha pregunta una lluvia de piedras duras como la mollera de un enano atravesaron el cielo y chocaron contra el barco inicial. Al parecer ser, las piedras provenían de otro barco que había irrumpido en el lago.

Ahora las cosas se habían vuelto bastante confusas. Primero el barco ese raro de en medio de el lago. Luego el maldito niñato que se tropezó contra el. Posteriormente un tío de blanco con ánimos de adulto. Una batalla naval. ¿Que sería lo siguiente, un puto dragón? Ya no sabía que esperar. En ese lago pasaban cosas muy raras. ¿Que hacer? ¿Ayudar al niñato? ¿Responder al tio de blanco? ¿intentar parar la pelea? ¿Que hacer? ¿Que hacer? Ya no había vuelta atrás, se había metido en un cenagal con muy mala pinta, y tendría que salir del cenagal por cuenta propia y de nadie mas.

Obviamente las armas no quería que fueran la solución. Tenía que investigar a ver que coño pasaba en ese lago alejado de la mano de Morr, o por lo menos pedir explicaciones al niñato. No dudaba de que cuando todo terminara alguien tendria que darle explcaciones.... ¿no? Finalmente tomó una decisión. Decidió que lo más prudente sería demostrar que sus intenciones no eran malas, y defender a los inocentes y oprimidos. Con el brazo que no estaba malherido lo puso en su boca y respondió a los tripulantes del barco que se hallaba en el lago, el barco indefenso y que sufría ataques. Bien podría ser que la pregunta fuera estúpida, pero no quería que le echaran las culpas de nada ni nadie. Eso si, antes de nada miró detrás suya y dijo:

-Se ha hecho daño el solito

Luego se volvió hacia el barco pirata indefenso y gritó:

-¿¡ Necesitais ayuda?!
....................................

Escupo al río
Me encogo de hombros
Dudo
Respondo al niñat.... digooo al niño adorable
Gritó al barco que está siendo atacado

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Mensaje  Mary Beth el Lun Jun 27, 2011 10:13 pm

Tanto el pequeño Baush como los dos adultos que se encontraban junto a él, parecían no escuchar mi voz a través de la distancia que nos separaba, por lo que en primer lugar había que encargarse de los supuestos "niños malos" que se encontraban a unos metros de nosotros.

Siempre había sido partidaria de arreglar las cosas pacíficamente y con las palabras, no con las manos... Pero sin embargo, esos niños más mayores que los que iban a bordo con nosotros, no habían dudado a la hora de lanzarnos piedras y tratar de acabar con la pequeña balsa.

- Remad en la misma dirección pequeñajos o haréis que volquemos - no entendía demasiado de embarcaciones pero era evidente que sino actuaban juntos no avanzaríamos a través del lago.

De nuevo dirigí la mirada hacia el barco enemigo, meditando la mejor opción para solucionar el asunto sin necesidad de una nueva lluvia de piedras.

- Espero que sepan nadar... - susurré mientras suspiraba con una expresión de duda en el rostro.

Simultáneamente, concentraba a mi alrededor los vientos del Azyr para tratar de invocar una ráfaga de viento junto al barco de nuestros rivales para tratar de derribarlos.

________________________________________________

Acción: Canalizar
Acción: Hechizo de la escuela celeste (Golpe de viento)

(Si no es posible canalizar y hacer un hechizo en el mismo turno, simplemente canalizo y me defiendo si es necesario)

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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Seinsfath Urtu el Jue Jun 30, 2011 5:47 pm

Sus conocimientos sobre anatomía no eran muy extensos, pero fácilmente podía diferenciar entre un simple arañazo y una herida grave. Aquel niño sólo tenía simples arañazos, y algunas magulladuras, nada de que preocuparse. En menos que canta un elfo el pequeño estaría correteando con sus amigos.

Seinsfath le examinó brazo por brazo. Le movió las piernas para comprobar que no hubiera nada roto. El niño seguía gimiendo, pero poco a poco se fue calmando, al parecer había sido más el susto que el golpe con el brujo.

-No hay nada roto, tranquilo. Sólo veo heridas superficiales. Pronto podrás volver con tus amigos
–dijo con una voz neutra mientras lo ayudaba a ponerse en pie.

El niño podía andar sin problemas, aunque tenía miedo y se movía con lentitud. Pero ya se le pasaría, al fin y al cabo, era un niño.

-No grites. Mientras hablas no escuchas las respuestas que te dan los sentidos.

El hechicero de túnica blanca se paró junto al brujo. Observó el escenario y concretamente aquellas dos embarcaciones. No hacía falta preguntar nada para saber que estaba pasando, al menos, a largos rasgos.


Seinsfath ayuda a levantar al niño y observa los dos barcos.

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Re: Sobre la suave hierba

Mensaje  Wolfenstein el Miér Jul 20, 2011 9:25 am

- Pero donde mierda me he acabado metiendo... - Pensaba Wolfenstein una y otra vez, intentando analizar la situación.


Unos niños le acababan de tirar piedras y remaban en direccón a la balsa donde el estaba. Wolfenstein comenzó a recordar, como si el tiempo no hubiese pasado, años atrás... donde el tambien era un niño travieso que tiraba piedras a las barcas de los adultos. Entoncés recordó algunas cosas muy graciosas que solía hacer en aquel entonces.


- Conque no hay tiburones en este lago eh...- Dijo mientras se quitaba el sombrero y la chaqueta y tras ello las botas - Pues van a ver lo que va a hacer este tiburón con su bote...


- Espero que sepan nadar... - Escuchó salir de los bellos labios de Mary Beth, y acto seguido comenzó a escuchar palabras que no entendía, palabras que tenían eco y que desconocía de su significado.


¿Que diablos estará tramando esta mujer?



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Re: Sobre la suave hierba

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