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La Gloria de Eisental - Vigésimo tercer torneo.

Miér Ene 04, 2012 10:10 am por Jodri Rompehierro

Los juglares se encargan de llevar las noticias aquellos que no saben leer, y con sus cánticos transmiten toda la información. Esta vez cantan himnos de guerra, de lucha y combate. Pero más allá de su exagerada visión, comentan el que será el vigésimo tercer torneo de Eisental:


La Gloria …


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Para todos los usuarios.

Mar Ene 03, 2012 6:59 pm por Jodri Rompehierro

¡Muy buenas mis pequeños y Feliz Año Nuevo para todos!

Empezamos un año nuevo, y mi primera impresión no ha sido muy buena… Puede que esté confundido, o espere demasiado… Pero es lo que me parece y me cuesta decirlo… No sé si entenderéis a lo que me refiero.

En fin, aparte de …

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Un día especial

Mar Oct 25, 2011 7:05 am por Jodri Rompehierro

Un día especial


Saludos a todos y a cada uno de vosotros. Hoy es un día muy especial, y en nombre de todos los administradores tengo que contaros algo. Esta vez no voy a narrar ningún combate, ni a rolear con vosotros. Creo que lo que voy a deciros es más importante. Algo dentro de mí me …

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Un nuevo comienzo

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Un nuevo comienzo

Mensaje  Vercingetorix el Vie Feb 11, 2011 2:48 pm

[off: Musica recomendable a la hora de leerlo AQUI.]


El sol se eleva una vez mas sobre esta vieja tierra, pero no nos alumbra a nosotros; hace tiempo que dejó de hacerlo.

Salgo de mi tienda y observo el campamento improvisado que montamos cada noche desde que salimos de nuestras casas. Todos despiertan al toque de trompeta, las familias salen de sus humildes tiendas y se preparan monótonamente para esta marcha interminable por la que los estoy conduciendo, quiera Ulric que no sea nuestra destrucción.

Entro de nuevo en mi tienda y que quito el fino pantalón con el que duermo y me pongo mi ropa de traje. Me detengo un poco al ponerme la capa y el casco, tiene un valor simbólico para mi; no se si soy digno de llevar el mando en esta crisis, mi padre sabría exactamente que hacer. Salgo de nuevo a la tienda, para comprobar como cada persona se ha preparado con gran eficencia para continuar la marcha. Mi segundo al mando, y hermano se acerca a mi, Ariovisto se acerca a mi.

-La gente necesitan comer, nos piden mas comida. Ya debemos estar cerca de Ostermark, y la gente clama alimentos.- Me dice Ariovisto, presentandome un conflicto que desde hacía tiempo ya se me presentaba. Los alimentos no eran infinitos y nuestro lento paso había consumido nuestro víveres mas rápido de lo que predecí; pero no estaba completamente seguro de si estabamos cerca de Ostermark, y de lo contrario muchas vidas se perderían.

-No rompas el racionamiento, no podemos arriesgarnos a perder alimentos. Yo también tengo hambre, y tanto tu como tu hermana seguís el racionamiento. No es una cuestión comodidad este viaje, es una cuestión de supervivencia.-Digo quedando un segundo meditabundo mirando lo largo del campamento.

Ariovisto hizo un gesto con la cabeza y se marcho a cumplir con su deber organizativo. Apenas unos instantes después, y cruzandose con Ariovisto apareció Boudicca, mi hermana, la mayor de mis hermanas perdidas. Se aproxima a mi directamente, parece irritada pero sabe contener sus sentimientos mejor de lo que me gustaría.

-Estamos listos para marchar en veinte minutos, hemos tenido un problema con uno de los carros pero no es grave.-
Dice Boudicca. Quiero a mi hermana, pero es demasiado orgullosa, cada palabra que sale de su boca se respira orgullo, orgullo inmerecido por ahora.

-Bien, cuando esté preparado el carro marcharemos. Retírate a tus obligaciones.- Digo a Boudicca, quien asintió con la cabeza dándose la vuelta y marchandose por donde había venido.

Aún hay que hacer una cosa antes de continuar. Los caminos solitarios que llevan a Ostermark son peligrosos, debo ser precabido, muchas vidas dependen de las decisiones que tomo. Me adentro en el campamento dirigiendome a la zona en la que se asentaban los hombres de mi propio poblado, y a los que había puesto a cargo de la vigilancia y el rastreo. La vigilia nocturna consistía en ocho hombres a caballo, cada dos de ellos registra un punto cardinal y se relevan por otros ocho hombres cada cuatro horas, así hasta que amanece.

Nada mas llegar a la zona donde los vigías dormían me acerco al oficial, Brenno, un miembro importante de mi tribu y un viejo amigo.

-¿Algo digno de valoración?.- Le digo a Brenno. Con Brenno tengo un talante diferente que con mis hermanos. Brenno había sido mi amigo desde muy pequeños además comprendía mi causa y jamás me traicionaría; por el contrario mis hermanos, al ser parientes del líder de la tribu tienen los sentimientos de anhelo de poder mas cercanos a su corazón; debía endurecer su caracter y no dar muestras de dudas.

-Bandidos. Un grupo no muy grande. Unos cien hombres a caballo, se han mantenido alejados por el momento pero saben que estamos aquí y saben que somos refugiados. Creo que esperan a que nos pongamos en movimiento, donde las mujeres, los ancianos y los niños son mas fáciles de abatir y así dividir nuestra defensa.- Dice Brenno realizando un excelente análisis de la situaciones y añadiendo suposiciones eficientes.

-¿De cuantos caballos disponemos?.-

-25 caballos, pero solo 20 jinetes. Y 60 guerreros a pie, 30 lanzas y 30 espadas; todos ellos honderos.-Dice Brenno. Desde luego mi viejo amigo sabía cumplir sus deberes, gracias a él hemos ahorrado muchos imprevistos, valoro su amistad.

-Coge todos los jinetes y localizad a esos bandidos. Observales y mantente oculto. Si avanzan sitúate detrás de su formación y sige observando. Actúa como creas llegado el momento, confío en tu juicio.-Conforme termino de dar las instrucciones, Brenno inclina la cabeza, pero esta vez también lo hago yo, a modo de respeto, mostrando una sonrisa de confianza.

Espero a que Brenno se marche y me dirijo a hablar con Ariovisto, que había dado de dar las instrucciones mandadas por mi.

-Ariovisto, prepara a todos los hombres disponibles. Diez lanceros a retaguardia y veinte en vanguardia, espadas detrás de la vanguardia; la caballería ya tiene instrucciones propias. Da instrucciones a las espadas, formación de ataque águila.- Digo con decisión a mi hermano.

-¿Por que esa formación?, ¿Aque nos enfretamos?.- Dice Ariovisto con curiosidad, sintiendose probablemente desplazado dado el desconocimiento de la situación.

-Te he dado una orden, cumplela y no la cuestiones. No nos sobra el tiempo.- Digo tajante, acto seguido me doy la vuelta y me dirijo a mi tienda.

Al llegar a la tiendo me coloco las armas y las comtemplo, admirando su belleza y la trascendencia que para mi tienen; el viejo escudo que hizo mi padre, y la espada de mi familia que ha honrado ese nombre desde su forja. Me preparo para el combate y salgo de la tienda. El aviso de un posible ataque había sido dado con anterioridad a la caravana, para evitar el pánico, así como instrucciones ante la posible derrota de los defensores.

EL campamento improvisado se montaba siempre a un lado del camino, para no interrumpir el tránsito nocturno y pasar mas inadvertidos. Rápidamente el campamento se desmontó y la caravana de carros y gentes volvió al camino, con las correspondientes formaciones a vanguardia y retaguardia.

Andamos durante unas horas hasta llegar a una zona donde el terreno se elevaba gradualmente, y en el punto mas alto un hombre, su porte es altivo pese a su ropa andrajosa; lentamente van apareciendo hombres a caballo que se van sumando a este, que supongo será el líder del grupo. Tal como dijo Brenno, estos inequívocos bandidos forman un grupo de un centenar de hombres aproximadamente. Mis hombres ya saben que hacer, aún así doy las instrucciones correspondientes.

-¡Escudos!.- Grito con fuerza a mi hombres, de forma instantánea, los lanceros de vanguardia, con sus escudos largos se colocan compeniendo un muro de escudos de los que solo sobresalen sus afiladas lanzas.-¡Cazadores!.- La primera línea de espadas envainan sus espadas y se colocan en posición, preparados con lanzas arrojadizas listos para lanzarlas tras el muro de escudos.

Miro al líder los bandidos y él me mira a mi, ambos sabemos que el conflicto es inevitable. Sus hombres estan ansiosos por saquear, y mis guerreros jamás se rendirían dependiendo sus familias de ellos. El líder bandido pone sus caballo sobre dos patas y acto seguido todos sus jinetes cargan contra nosotros; estoy tranquilo, las instrucciones estan dadas.

Los bandidos se aproximan a nosotros, gritando y alzando sus armas, nosotros esperamos. Cada vez se acercan mas, cuando estan a tiro de las lanzas arrojadizas doy nuevas instrucciones.

-¡Descarga!.-Digo rápidamente, y los guerreros lanzan sus proyectiles a la horda de bandidos. Muchos bandidos mueren atravesados por una lanza.

Me encuentro entre los hombres de la segunda línea, con mi hermano a mi lado, todos preparados para la inminente colisión. Me despojo de mi capa y desenvaino mi espada, viendome toda la segunda fila de espadas hacen lo mismo. Los bandidos ya se encuentran demasiado cerca y tengo una formación especial que pienso poner en practica.

-¡Formación en águila!.- Grito con fuerza. Con gran determinación, las espadas que habían lanzado las lanzas arrojadizas, ahora sin ninguna arma en la mano se ponen sobre una rodilla y colocan sus largos escudos en sus espaldas, cogiendolo con fuerza.

Ariovisto, se encuentra a mi lado, y me mira con una sonrisa algo siniestra.
-Estoy ansioso por el combate.- Dice mirandome, yo sin embargo no sonrío; hay demasiado en juego.

-No habrá grandeza en esta lucha si nuestras familias no pasan de esta noche. Concentrate en el combate y esta noche celebraremos.-
Digo con serenidad mientras no pierdo la visión de la caballería que ya se encuentran muy cerca de nosotros. Dirijo unas palabras a mis hombres. -¡Luchad con honor hermanos, solo nosotros separamos a nuestras familias de la muerte! ¡Que tiemblen los escudos y las espadas vibren llenas de sangre de aquel que amenace a nuestra gente1 ¡Saciad a la muerte con sus vidas! ¡Matadlesss!.- Grito con fuerza, cuando apenas he terminado de hablar, todos los guerreros comienzan a gritar y a chocar sus armas contra sus escudos crean un fuerte sonido metálico. Sin dejar de gritar llenos de emoción y rabia la segunda fila de espadas da unos pasos hacia detrás, teniendo delante de ellos la primera línea de espadas arrodillada con los escudos a la espalda.

Con un terrible estruendo los jinetes bandidos, ansiosos y codiciosos chocan contra el muro de escudos que crean los lanceros. Se oye el relinchar de los caballos heridos y los gritos que la lucha trae consigo. Ese choque es la señal esperada, y gritando ahora con mas fuerza la segunda línea de espadas, conmigo entre ellos, corre hacia delante, e impulsandose hacia en los escudos de sus hermanos de la primera línea de espadas saltan sobre los jinentes enemigos, pasando por encima de los lanceros, como una lluvia de dolor y muerte. No me imagino la sensación de los bandidos, al ver veinte hombres saltando sobre ellos, semidesnudo e inspirados, con el corazón lleno de valor. Esta acción de combate era poco usual, pero jugaba con el factor sorpresa; casi todos los guerreros que saltaron sobre la caballería enemiga encontraron carne donde atacar. Al igual que mis hermanos salté con locura contra los jinetes, concretamente contra el líder bandido al que rápidamente ataque con mi espada atravesandole la garganta completamente, segando su deprorable vida, para luego retirar la espada rápidamente. Al caer del salto doy una voltereta rodando sobre mi mismo y cubriendome con mi escudos doy contundentes ataques a las patas de los caballos, que caen irremediablemente.

La línea de lanceros se mantiene firme pese a las numerosas bajas. La formación águila la causado grandes bajas entre los enemigos, pero aún no estan derrotados. Entre el fragor de la batalla puedo gritar una última orden.

-¡Reservas!.- Grito con fuerza mientras combato. Los guerreros de espadas se componían de 30 hombres, divididos en dos líneas de 15 cada una. La primera se había arrollidado para que los 15 guerreros de la segunda línea saltaran sobre el enemigo. Esta orden iba dirigida a esa primera línea que se había arrodillado. Los 15 guerreros desenvainaron sus espadas y se situaron a los lados del muro de lanzas, creando un semicírculo y poco a poco cercando a lo jinetes.

Los bandidos, viendose cada vez mas rodeados, con su líder muerto y enfrentandose a unos guerreros que combatían con locura y pasión comenzaron a retirarse. Todos los guerrreros matan a cuantos pudeden en la huida mis guerreros y yo atacamos a cuantos enemigos tengamos disponibles. Perseguimos a los supervivientes bandidos que huyen a galope tendido de tan salvajes enemigos. Miro lo alto de la ladera, y allí, 20 jinetes con Brenno a la cabeza alzan sus espadas en señal de saludo y cargan gritando, cuesta abajo, contra los últimos bandidos que corren en dirección contraria a ellos.

Me detengo y envaino mi espada, sonrio y contemplo la victoria. Los jinetes bandidos tratan de maniobrar hacia un lado pero no tienen espacio suficiente y la carga de Brenno es inevitable; caen sobre ellos destrozandolos con fuerza. El choque se torna otra lucha, ahora en enorme desventaja para los desesperados bandidos, pero eso no es todo; tras ellos se abalanzan todos los guerreros, espadas y lanzas, como una ola que choca contra las rocas. La derrota es inevitable, los bandidos lo saben, pero no pueden hacer otra cosa excepto morir.

El útimo de los bandidos es abatido y todos los guerreros alzan sus armas gritando en frenesí. Brenno se separa del grupo y se acerca a mi al galope.

-¿Como lo previste?.- Pregunta Brenno con una sonrisa.

-No lo previne, solo arriesgue.- Digo compartiendo su buen humor. De repente los dos empezamos a reir.-Ve a hablar con Boudicca esta a cargo de los guerreros de vanguardia, dile que movilice la caravana.- - Brenno hace un gesto con la cabeza y se va rápidamente.

Espero, pues los guerreros y la caballería ya vienen, encabezados por Ariovisto, lleno completamente de sangre. Cuando se aproximan se acerca a mi.

-¿Cuantas perdidas hemos sufrido?- Pregunto a Ariovisto con cierta privacidad.

-7 laceros, 12 espadas y 5 jinetes.- Responde tajante, ya con su característico temperamento agresivo mas calmado.

-Organiza a los hombres y haz que atienda a los heridos. Esta caravana tiene que avanzar ya, no podemos perder mas tiempo.-
Digo algo preocupado mirando el camino que aún nos queda.

Ariovisto se marcha, pero sin hacer el característico gesto de respeto al líder; no se lo puedo tener en cuenta, a fin de cuentas es mi hermano. Los soldados apilan los cadaveres a un lado del camino, no podemos enterrar a nuestros hermanos caídos, serían un tiempo perdido, ellos no lo habrían querido. Todos se preparan para marchar y yo recojo mi capa del suelo, le doy un golpe para quitarle el polvo y me pongo. Tras unos minutos aparece Brenno a caballo junto a cuatro hombres y tras él algunos soldados y toda la caravana detrás.

Y así continuamos este eterno viaje hacia Ostermark, del que nada sabemos y al que nos dirijimos con el corazón lleno de esperanza.



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Re: Un nuevo comienzo

Mensaje  Lauren Vaghul el Sáb Feb 12, 2011 11:10 am

Hacía días que había dejado su hogar, pero aun le dolía en su corazón recordar al pequeño enano que había cuidado esos dieciocho años de ella. Sus ojos estaban grabados a fuego en su memoria, su mirada no había sido como la de un enano bondadoso, sino que se trataba de la mirada de un padre hacia su preciada hija.

Ahora andaba sola por los vastos caminos del imperio, que además de ser interminables también eran peligrosos, sobretodo para una muchacha joven e inexperta en la aventura como ella. Pero ella era demasiado feliz para percatarse de aquellos pequeños detalles. En lo único que podía pensar en aquel momento estaba localizado en su espalda.

Llevaba una pesada mochilla que dejó caer haciendo un escandaloso estruendo metálico al chocar bruscamente contra el suelo. Seguidamente fue su cuerpo el que cayó al suelo junto a su equipaje. Estaba exhausta, necesitaba descansar o iba a desfallecerse allí mismo. Se quedó tumbada varios minutos con los brazos extendidos y las piernas estiradas formando su cuerpo una perfecta estrella de cinco puntas.

Disfrutaba del cálido sol que contrastaba con la fresca y verde hierba. Algunas nubes pequeñas navegaban por el cielo pero ninguna de ellas era lo suficientemente grande como para cubrir aquel astro estrellado.

- Gruti no me dijo que esto de viajar por el mundo era tan duro -hablaba en voz alta pero para si misma-. Y eso que el cuenta que se ha recorrido todo el Imperio, a lo ancho y a lo largo.

Descansó unos minutos sin dejar de pensar en cada una de las historias que su “padre” le había contado del mundo. Ella era inocente así que creía fielmente en lo que el enano le contaba, y aunque fueran ciertas o no, ella lo admiraba con toda su alma.

- Ya está bien de descansar –volvía hablar en voz alta para si misma-. Si tengo que recorrer todo el mundo no puedo perder más tiempo.

Se levantó lo más rápido que su cansado cuerpo le permitió y a pesar de los crujidos de sus huesos se cargó la pesada mochila a la espalda. Se la acomodo lo mejor que pudo y emprendió de nuevo su camino. Pero antes de que pudiera dar más de diez pasos escuchó un sonido extraño a sus espaldas. Como un murmullo creciente, como una muchedumbre que se acercaba hacía su posición.

Sin poder distinguir nada más que voces incoherentes temió la posibilidad de que se tratara de un grupo de bandidos y criminales, armados hasta los dientes con la única intención de desposeer de todo tipo de objetos a cuantos se cruzaran en su camino. Sin pensárselo dos veces, Lauren corrió torpemente, a causa de su pesada carga, fuera del camino. Se ocultó lo mejor que pudo en unos matorrales y esperó a que el grupo pasara por el camino sin advertir de su presencia.

El eco de los pasos y las voces de aquellas personas fue creciendo hasta que al final pudo distinguir a todo el desfile andando por el camino. Se trataba de un grupo bastante numeroso, no podría contarlos a todos con un primer vistazo pero advirtió que rondaban el centenar entre hombre, mujeres, niños y ancianos.

“Que banda de salteadores más extraña, nunca oí mencionar a Gruti que los bandidos reclutaran a niños, mujeres y ancianos”. Había algo extraño en aquel grupo pero la chica no llegaba a distinguirlo por completo.

Los refugiados llevaban una marcha lenta, andaban despacio a causa de los más ancianos que ralentizaban la marcha. Lauren se cansó de esperar, creía que se le fuera hacer de noche allí tirada entre los matojos, además se acababa de percatar que algunas de aquellas hierbas eran zarzas y estaban empezando a clavarse en su piel causándole arañazos.

Salió medio a trompicones de su guarida y los hombres que custodiaban los laterales de la columna se le quedaron mirando sorprendidos, aunque solo fue un segundo, pues rápidamente la apuntaron con sus afiladas armas.

-Tranquilos, tranquilos –dijo levantando las manos y acercándose a los hombres-. Para ser bandidos andáis muy lento. Buahh.. tengo espinas por todos lados.

La chica se miraba los codos sangrantes y las manos. Con cuidado empezó a extraer las púas que se le habían quedado clavadas olvidando a los hombre que la observaban atentamente.

-Me llamó Lauren –dijo cuando ya estaba mejor acicalada-. Perdonad que no os de la mano pero es que me duele y estoy un poco sucia de sangre. ¡Ei! Vosotros también estáis llenos de sangre! ¿Qué os ha pasado? ¿Habéis atacado alguna aldea hace nada?

La chica estaba contenta, una inocente sonrisa se dibujaba en su rostro mientras hablaba. Se acercó hasta ponerse frente a frente con uno de los hombres que la vigilaban. Se descolgó la mochila de la espalda y se la entrego a éste.

-Toma, sujeta un rato.

El hombre sorprendido no pudo hacer otra cosa que mantener con sus manos aquella pesada mochila que le hizo tambalearse durante un momento. Mientras tanto la chica se sentaba en el suelo y reanudaba la tarea de extraerse el restó de zarzas que aun tenía clavadas por todo su cuerpo.

Lauren Vaghul
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Empleo /Ocio : Inventora

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Experiencia:
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Dinero: 4.800 p

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