Conectarse

Recuperar mi contraseña

¿Quién está en línea?
En total hay 2 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 2 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 43 el Dom Ago 30, 2015 8:17 pm.
Los posteadores más activos de la semana

La Gloria de Eisental - Vigésimo tercer torneo.

Miér Ene 04, 2012 10:10 am por Jodri Rompehierro

Los juglares se encargan de llevar las noticias aquellos que no saben leer, y con sus cánticos transmiten toda la información. Esta vez cantan himnos de guerra, de lucha y combate. Pero más allá de su exagerada visión, comentan el que será el vigésimo tercer torneo de Eisental:


La Gloria …


[ Lectura completa ]

Comentarios: 5

Para todos los usuarios.

Mar Ene 03, 2012 6:59 pm por Jodri Rompehierro

¡Muy buenas mis pequeños y Feliz Año Nuevo para todos!

Empezamos un año nuevo, y mi primera impresión no ha sido muy buena… Puede que esté confundido, o espere demasiado… Pero es lo que me parece y me cuesta decirlo… No sé si entenderéis a lo que me refiero.

En fin, aparte de …

[ Lectura completa ]

Comentarios: 9

Un día especial

Mar Oct 25, 2011 7:05 am por Jodri Rompehierro

Un día especial


Saludos a todos y a cada uno de vosotros. Hoy es un día muy especial, y en nombre de todos los administradores tengo que contaros algo. Esta vez no voy a narrar ningún combate, ni a rolear con vosotros. Creo que lo que voy a deciros es más importante. Algo dentro de mí me …

[ Lectura completa ]

Comentarios: 5


Con una mano en la espada y otra en la jarra.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Con una mano en la espada y otra en la jarra.

Mensaje  Arkanos el Lun Mar 14, 2011 7:22 pm

Con un lento crujido la puerta de la taberna se abrió dejando salir durante momentos el griterio y el holor a cerveza derramada y sudor. Tal y como cabia esperar a aquellas horas el bullicio era insoportablemente rudioso: Gritos y peleas, un enano borracho entonando una canción, entre balbuceos, con su voz grave y desentonada, una de las camareras gritaba a los cuatro vientos porque un Hafling deshinibido le había palmeado sus turgentes nalgas. Arkanos dejó escapar un largo suspiro. -Simplemente encantador... ¿Por qué siempre acabo en estos sitios?.- El mercenario humano cubrió sus ojos con su mano izquierda en un gesto cansado. -Ulric bastardo, espero que te estes divirtiendo allí arriba con mis divertidisimas ''aventuras''- Bromeó.

Camino con paso lento y desconfiado, las tabernas además de borrachos y aventureros cargados de adrenalina y aires de grandeza tambien había bribones, muy habiles porcierto; Arkanos ya había perdido alguna que otra bolsa y no pretendía que volviese a suceder. Así pues, disimulando apoyar la mano en la armadura de su costado, acariciaba con cautela uno de sus cuchillos. Se sentó en la barra, cerca de una mesa donde un grupo de lo más variopinto contaban historias y anecdotas. Hasta donde Arkanos fue capaz de ver había dos elfos con apariencia curtido y bastante descuidada para su raza, cuatro humanos sin ninguna peculiaridad, un goblin malhumorado y un enano de larga barba y cresta roja. El enano era el que contaba ahora una historia.

El mercenario humano hizo un gesto al tabernero para que le sirviera una jarra de cerveza enana y cuando la trajo le pagó con un par de monedas. Bebió un sorbo que le supo a gloria, fresca y deliciosa, aunque echaba de menos el Vodka de Kislev, una buena jarra de cerveza enana hacía que olvidase el cansancio y las penurias. Mientras bebía tranquilamente, Arkanos escuchaba con disimulo la historia del enano; una historia de oro y un viejo tesoro perdido en ''El pozo de los huesos'' una antigua mina enana que de la noche a la mañana había quedado desierta. Decía que preparaba una expedición de guerreros curtidos para recuperar ese oro. ¿Tipico sueño de tesoros y minas enano o quizá un buen negocio?. Aún era pronto para dar un veredicto. Cuando el tabernero volvió a pasar cerca Arkanos le hizo una seña para que se acercara. -¿Que opinas?- Dijo señalando con la cabeza al enano. El humano no conocia de nada al tabernero sin embargo tampoco había molestado en presentarse, quizá fuese la costumbre del ejercito donde los compañeros se conocían entre ellos y al resto ni le importaba.

Arkanos
PJ

Mensajes : 2

Hoja de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
0/100  (0/100)
Dinero: 4.800 p

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Con una mano en la espada y otra en la jarra.

Mensaje  Lauren Vaghul el Jue Mar 17, 2011 9:50 am

Sus tripas rugían como si mil demonios estuvieran danzando en su interior. Se apretó el vientre intentando mitigar el dolor, aunque aquello no sirviera de nada. No era la primera vez que sentía el hambre llamando a su puerta, sabía como solucionar aquel pesar.

En aquel momento paseaba por la calle en busca de un lugar tranquilo donde sentarse y relajarse. A su espalda colgaba su pesada mochila de la que nunca se desprendía y donde siempre guardaba todos los cachivaches curiosos que llamaban su atención durante sus viajes.

Sus tripas rugieron una vez más con una brutalidad estremecedora. Levantó rápidamente la vista para explorar sus alrededores, nerviosa, agradeció que nadie hubiera escuchado semejante alboroto. Al mismo tiempo que miraba aquel paraje descubría una taberna enfrente suya.

Se trataba de “La Jarra Derramada”. Ella ya había visitado en algunas ocasiones aquel lugar que aparte de taberna también hacía las funciones de posada. El dueño era un agradable enano, bastante simpático a pesar de los problemas que tenía que soportar habitualmente en su taberna. Problemas que eran ocasionados por sus contertulianos más usuales.


Dentro del lugar todo era como lo recordaba. Mucha gente y mucho jaleo. Dejó su mochila en una mesa vacía y se acercó a la barra donde se encontraba el enano.

-¡Ei! Jodri prepárame algo. Lo que sea, pero que esté bueno. Nada de vegetales ni plantas élficas. Algo que llene, eeh… ¿Ya me entiendes no? ¡Engaa! Rápido, a no ser que quieras verme desfallecer aquí mismo.

En el rostro de la chica se dibujaba su malestar, aunque no fuera para tanto ella se encargaba de exagerar sus facciones y aparentar estar sufriendo un espantoso tormento.

-Ahora te daré las monedas. A ver… creía haberlas dejado por aquí…

La chica sacó uno de sus saquillos y empezó a rebuscar el dinero para pagarle al tabernero, mientras lo hacía algunas tuercas, clavos y trozos de metal se desparramaron por toda la barra.

-¡Ahh… aquí están!

Sonriendo extraía varias monedas y se las entregaba al enano. Su expresión había cambiado completamente, pero solo fue por unos instante porque enseguida volvió a recordar su pesar y su rostro cambió a una mueca de crudo dolor.

-¡Vamos! ¡Vamos!

Cuando el enano se marchó para prepararle su comida, más relajada, se sentó a esperar en un taburete alto. Se giró para ver la taberna, y vigilar su mochila, había entrado tan rápido que ni se había parado a examinar a los presentes.

Lauren Vaghul
PJ

Femenino Mensajes : 20
Empleo /Ocio : Inventora

Hoja de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
22/100  (22/100)
Dinero: 4.800 p

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Con una mano en la espada y otra en la jarra.

Mensaje  Lothar Netzhoch el Jue Mar 17, 2011 9:51 am

Tras varios días de viaje, Lothar llegó hasta la ciudad de Einsental, un lugar como cualquier otro salvo quizás, por encontrarse en un cruce de caminos, lo cual la convertía en la parada predilecta de cualquier viajero que recorriera el Impero. Cualquiera como él.
Se adentró en la urbe después de enseñar la identificación de su oficio a los guardias del portón y pedirles algunas indicaciones. A caballo recorrió lentamente las calles, observando a las gentes del lugar, como siempre, en busca de signos de corrupción. Aparentemente, las corrientes del caos no habían llegado hasta esas tierras. Aparentemente…

No tardó demasiado en encontrar un establo en el que dejar a buen recaudo a su corcel y dirigirse al templo de la ciudad para mostrar su agradecimiento con un modesto donativo que sin embargo, poco menos que la cuarta parte de su dinero. Rezo en silencio a Morr agradeciéndole que aún no lo requiriera en su reino y a Sigmar y Myrmidia con algo más de devoción.
Al salir de la iglesia volvió a calzarse su sombrero negro de ala ancha dirigiéndose a la taberna que le habían indicado los guardias para alquilar una habitación.

El ambiente por supuesto, estaba viciado por las horas que se pasaban los tertulianos entre esas paredes y la algarabía era la propia de un lugar popular, sino el único de la ciudad.
Con parsimonia, tomo lugar en una mesa apartada desde donde podía observar toda la estancia sin llamar mucho la atención. Con su capa sobre los hombros acostumbraba a ocultar la espada y junto a la silla, había depositado la ballesta que antes portaba a la espalda. Sus ojos, cubiertos por la sombra de su sombrero repararon en el goblin de la estancia. La única explicación que le venía a la cabeza para tolerar la compañía y camaradería que se mostraba hacia tal criatura era que perteneciera a algún grupo de mercenarios o quizás de trabajadores, dado que a un esclavo o prisionero no se le recibiría entre cervezas.
Fuera por el motivo que fuera, resultaba de lo más sospechoso frecuentar ese tipo de compañías. Tras pedir escuetamente una cerveza que no pretendía probar, puso todos sus sentidos en atender a la conversación que se llevaba a cabo en ese grupo.

Lothar Netzhoch
PJ

Mensajes : 22

Hoja de personaje
Nivel: 1
Experiencia:
17/100  (17/100)
Dinero: 4.800 p

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Con una mano en la espada y otra en la jarra.

Mensaje  Jodri Rompehierro el Vie Mar 18, 2011 11:53 am

Hoy era un día corriente, un día normal, un día como tantos otros. Hacía muchísimo tiempo que nada perturbaba la tranquilidad de “La Jarra Derrama”, y tanta tranquilidad no podía suponer nada bueno. Jodri se había levantado inquieto, con un mal presentimiento, y los augurios de mal destino se acrecentaban al ver como transcurrían las actividades en su taberna. Temía, pues, que después de ésta calma arreciara una brutal tormenta.

Como cada mañana el enano preparó su negocio para recibir a sus feligreses que poco a poco fueron llegando. Distribuidos aleatoriamente, Jodri los atendía uno a uno, y éstos, le pagaban con lustrosas monedas.

El alboroto era mínimo hasta que las puertas se abrieron y dejaron pasar a un robusto enano de pelo rojo. Se trataba de un conocido mercenario del lugar, un poco tarado pero muy respetable por sus logros en batallas. Jodri lo conocía y nada más verlo supo para que estaba allí.

Gritando con su voz cavernosa consiguió llamar la atención de los tertulianos. Toda la taberna detuvo sus quehaceres para recibir con la mirada aquel pequeño individuo.

-¡Traigo noticias de fortuna! ¡El oro está dispuesto ha ser arrancado de la tierra para engrandecer nuestros bolsillos!

El pelirrojo cogió una de las mesas y la arrastró hacia el centro de la taberna, también cogió varias sillas y las arrojó contra el suelo con violencia al alrededor de la mesa causando gran estrépito.
-¡Venid! ¡Venid a escuchar mi historia! –decía mientras golpeaba varias veces la mesa con el puño-. ¡Tabernero! ¡Una enorme jarra para refrescar mi garganta!

Con su espectacular entrada había conseguido llamar la atención de todos los presentes. Los intrigados por sus palabras, que fueron la gran mayoría, recogieron sus bebidas y se sentaron al alrededor de la mesa que él les había dispuesto. Así empezaron una conversación donde el único locutor era el enano.

Jodri agradeció la aparición del enano, “esto ya vuelve a ser la taberna de siempre. ¿o quizás se el enano la tormenta que estaba esperando? No, imposible… ¿Desde cuando un enano puede suponer problemas?” Se estremeció al escuchar en su mente aquellas palabras que trataban de autoengañarse. Miró de reojo al pelirrojo y rezó a Valaya rápidamente para que protegía su hogar de posibles disturbios. Suerte que en aquel momento entraba un nuevo parroquiano sediento de bebida, Arkanos, y Jodri se olvidó del pelirrojo.

Le atendió como siempre lo hacía, agradable hacía los nuevos. Jodri era un buen enano, se había criado por el Viejo Mundo y había convivido con los humanos. La convivencia le ayudó a suavizar el carácter fácilmente irascible de su raza.

Justo después de cerrarse la puerta se volvió abrir para dejar pasar a una joven muchacha. Andaba rápido y se sentó al lado del hombre. Sus gritos trataban de asemejarse a los del enano, pero su voz femenina no se podía comparan con la voz potente del pequeño.

La reconoció al instante. Su color de cabello cobrizo era inconfundible y sus pecas la hacían más característica aun. La chica le habló ajetreadamente, sin siquiera dejarle tiempo para responder.

-¡Niña! ¿Pero qué es lo que quieres?

Aquella niña no escuchó su réplica, y si lo hizo la ignoró por completo.

-¡Ya voy! ¡Ya voy!


El enano se ocultó en su cocina y en menos que canta un gallo salía con un plató y una jarra en las manos. Al mismo tiempo que una de sus recién contratadas camareras se acercaba para indicarle que un recién llegado requería una refrescante pinta. Las camareras estaban en pruebas. El enano las había contratado para aligerarse el trabajo que suponía cuidar de su negocio ahora que Beatrixh se encontraba de viaje. La chica no era una camarera contratada, pero siempre que el negocio lo requería se prestaba dispuesta ayudarlo a cambio de algunas pobres monedas y de un mínimo alojamiento.

Con el tiempo le fue cogiendo cariño a la mujer, hasta que partió un día sin decirle hacia donde se dirigía. Solo le dijo que volvería y que para su regreso tuviera una habitación preparada para ella. Ese mismo día se enteró de que el Margrave había mandado un grupo de aventureros a cruzar las tierras de Sylvania, y que en ese grupo se encontraba Beatrixh. Le faltó el aliento para dirigirse veloz a la casa del Margrave. Cuando éste se dignó abrirle la puerta tuvo tiempo suficiente para mandarle mil veces al reino del Caos. El enano tuvo suerte de salir con vida, el precio solo fue una cuantiosa multa y un impuesto especial sobre su negocio. Muchos habían muerto por menos, pero el Margrave decidió que el enano era un miembro reconocido de aquel pueblo y debía seguir sirviendo cervezas. Al menos un tiempo más.

-Aquí tienes, que lo disfrutes. Saboréalo
–le dijo a la pelirroja mientras dejaba el plato y la jarra en la barra.

Con una recién exprimida jarra en mano se dirigió a la mesa de Lothar que lo esperaba con un mutismo enigmático. La depositó enfrente del hombre y tras recoger las monedas se dirigió a su lugar tras la barra.

-Bebe con calma. Es cerveza enana, el alcohol se nota y sube rápido.

La conversación del enano pelirrojo se había relajado en el tono de su voz, ahora que los interesados hacían cerco a su alrededor no necesitaba alzar tanto la voz, aunque al entender de sus oyentes seguía haciéndolo.

-La mina nos está esperando. Dicen que los enanos que trabajaban allí han desaparecido, pero que el oro aun está en el fondo de la mina. Alguien o algo ha acabado con ellos.

El enano se entristeció, pero sin dar tiempo a que lo notaran sus compañeros siguió.

-Yo no quiero nada de oro, os lo podéis quedar todo. Yo quiero ir allí y averiguar que le ha pasado a mi gente. Si ha sido cosa de trolls o engendros del Caos me veré satisfecho con vengar su perdida. Las piedras preciosas son un precio para vosotros por acompañarme, aunque si nadie decide venir iré yo solo.

En la barra una conversación se iniciaba.

-¿Que opinas?

-Nunca se sabe –contestó Jodri-. Las historias de un matador suelen ser ciertas aunque conllevan ciertos riesgos, ya que suelen evadir varios aspectos importantes en sus narraciones.

Se hizo un silencio inquieto en la mesa, nadie quería ser el primero o el último en comprometerse con el enano. Uno de los elfos que escuchó toda la historia trataba de contener su risa, pero no pudo resistirse y estalló en carcajadas.

-¡Viejo loco! No deberías jugar con fuerzas que desconoces o acabarás sirviendo de comida a los orcos –dijo el elfo en tono jocoso.

Aquel se divertía con la historia del enano y su mayor error fue arrojarle su jarra vacía desde el otro lado de la mesa. Apuntó estuvo de estrellarse contra la nariz del enano si no hubiera sido por sus reflejos. Antes de que se oyera el golpe de la jarra contra el suelo el enano ya había desenvainado su hacha y por encima la mesa corría, tirando las jarras de los demás tertulianos, hacia el elfo. Lo agarró por el cuello de la camisa y lo atrajo hacía su rostro mientras situaba el filo de su hacha rozando la piel de su cuello.

-Esa ofensa solo se salvará con tu muerte engreído elfo de piel flácida. Aquí mismo acabaría con tu vida… pero… hice un juramento a Jodri… ya mojé el suelo de su taberna con sangre de los tuyos y… le prometí que no volvería hacerlo… pero…

El enano se debatía en una lucha interna entre su honor y su palabra. Sin darse cuenta, el compañero del elfo se había levantado de su silla y un metro más atrás apuntaba directamente a la cabeza del enano con su arco cargado. La situación era lo más tensa posible. El elfo no dudaría en acabar con la vida del enano si éste ejecutaba a su compañero, cosa que no dudaba que fuera a suceder.

Jodri vio el espectáculo que el enano estaba montando y recogiendo su hacha de debajo de la barra corrió hacia la mesa de aquellos tipos.

“Él es la tormenta… el enano de pelo rojo es la tormenta…”. Se repetía una y otra vez.

Antes de que el enano pudiera llegar hasta el lugar uno de los hombres que escuchaba antes la conversación del enano se levantó y posó su mano en el hombro de éste.

-Tranquilo pequeño, yo te acompañaré.

El hombre hablaba con calma, no fue por la situación que tratara relajar al enano, sino que aquel hombre no mostraba ni pizca de nerviosismo. Se trataba de un hombre alto y corpulento, muy alto, superaba la estatura del enano subido a la mesa y su espalda era ancha como un armario.

-Hace unos meses pasé por tu mina. Me pareció que era una mina fructífera, no puedo entender lo que ahora me cuentas. Quiero comprobar por mi mismo que ha pasado.

-Yo también irré –sonó una voz silbante detrás de la pareja, propia de un extranjero.

Era una hombre encapuchado que solo mostraba parte de su rostro. Su constitución era delgada y su cuerpo estaba ligeramente encorvado.

-A mi me interressa el orro –sonrió con malicia desde la oscuridad de su capucha. Su voz volvía a sonar silbante, y eso, unido a su aspecto le daban aires de semejarse a una serpiente.

El enano se relajó y soltó el cuello de aquel elfo. También los elfos se relajaron y el que apunto estuvo de morir se frotó allí donde el hacha apunto estuvo de rajar su piel. Se giró, aun encima la mesa, hacia sus compañeros de viaje y les sonrió.

-Nosotros nos quedaremos aquí, no nos interesa ni el oro ni vengar a nadie –los dos hombres que quedaban por decidirse se miraban mutuamente y asintieron a la vez.

-Yo zi voy –fue el goblin el que habló ahora.

El enano había intentado ignorar la presencia de aquel dichoso energúmeno que tanto asco le provocaba. El piel verde había ayudado manteniendose todo el tiempo arrinconado en su silla si causar el mínimo ruido temeroso de las represalias por su presencia, hasta ahora.

-He dicho que yo zi voy –repitió.

Una vez se podía ignorar, dos no. El enano anduvo por encima la mesa hasta la posición del goblin que aun estaba sentado. Sus ojos se cruzaron y viejas disputas entre sus razas se revieron en sus pupilas. El silencio se hizo incomodo, los elfos habían dejado la mesa y cuchicheaban en otra más alejada del grupo.

El enano dio media vuelva y bajó por el mismo sitio que había subido a la mesa.

-He dicho que yo zi voy.

-¡Está bien! ¡Ven! ¡Ven si es lo que quieres!
–el enano gritaba enfadado de espaldas sin mirar al piel verde.

Jodri llegó tarde a la mesa. Todo se había resuelto demasiado rápido. Miró al grupo esperando una explicación, también quería darles una reprimenda, pero todos parecían abstraídos de su presencia. Con la cabeza gacha volvió hacia la barra.

“Ya ha pasado la tormenta… Ahora se irán lejos… al menos durante un tiempo… Ya ha pasado…”


Spoiler:



Enano --------------------- Humano 1-------------------- Humano 2 -------------------- Goblin

_________________

Jodri Rompehierro
PNJ

Masculino Mensajes : 201
Empleo /Ocio : Tabernero

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Con una mano en la espada y otra en la jarra.

Mensaje  Contenido patrocinado Hoy a las 2:33 pm


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.