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La Gloria de Eisental - Vigésimo tercer torneo.

Miér Ene 04, 2012 10:10 am por Jodri Rompehierro

Los juglares se encargan de llevar las noticias aquellos que no saben leer, y con sus cánticos transmiten toda la información. Esta vez cantan himnos de guerra, de lucha y combate. Pero más allá de su exagerada visión, comentan el que será el vigésimo tercer torneo de Eisental:


La Gloria …


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Para todos los usuarios.

Mar Ene 03, 2012 6:59 pm por Jodri Rompehierro

¡Muy buenas mis pequeños y Feliz Año Nuevo para todos!

Empezamos un año nuevo, y mi primera impresión no ha sido muy buena… Puede que esté confundido, o espere demasiado… Pero es lo que me parece y me cuesta decirlo… No sé si entenderéis a lo que me refiero.

En fin, aparte de …

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Comentarios: 9

Un día especial

Mar Oct 25, 2011 7:05 am por Jodri Rompehierro

Un día especial


Saludos a todos y a cada uno de vosotros. Hoy es un día muy especial, y en nombre de todos los administradores tengo que contaros algo. Esta vez no voy a narrar ningún combate, ni a rolear con vosotros. Creo que lo que voy a deciros es más importante. Algo dentro de mí me …

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Comentarios: 5


Reclutando aventureros [trama - Preludio]

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Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Narrador el Miér Mar 30, 2011 10:17 am

A diferencia de las últimas semanas, llevaban varios días amaneciendo con el cielo plomizo propio de las grandes tormentas. Los charcos de las calles atestiguaban las cortas e insípidas pero constantes lluvias que se habían sucedido en Einsental. Sin embargo, debajo del techo de la taberna se estaba seco y por lo tanto, la rutina de sus tertulianos habituales no se veía apenas alterada, si acaso, se proferían más maldiciones contra el tiempo que de costumbre, pero el resto continuaba igual ahora que el suministro de alcohol le había sido restituido al enano.

En una de las mesas redondeadas (en un tiempo pasado fue redonda, pero eso fue dos “discusiones” de taberna antes, ahora una de las tablas se encontraba partida), se encontraban dos hombres, un enano y humano en una acalorada charla.
El malhumorado enano usaba una barba canosa y trenzada, mirada arisca, nariz gruesa y cara surcada por las señales de una vida dura. Su atuendo era similar al de los portadores de runas, de un rojo sangre intenso y con protecciones como rodilleras o botas con punta metálica.
El humano en cambio, vestía con caros ropajes de finas telas, su rostro se caracterizaba por rasgos notables como su nariz, orejas, labios y sendas bolsas bajo los ojos. Una vieja cicatriz cruzaba verticalmente uno de sus pómulos. De cabellos oscuros casi negros y ondulados, los tenía recogidos en una coleta en la base de la cabeza y utilizaba perilla bien recortada. Su altura y complexión no destacaban entre los propios de su raza en el imperio.

- … te digo que ya hemos esperado bastante, si no han llegado sin duda es porque tienen dificultades. Creyó concluir el moreno.

- Y yo te repito que si es así a estas alturas están más muertos y enterrados que los fiambres del cementerio y que no vale la pena ir a por ellos. A demás - continuó clavando la mirada en el humano que tenía frente a él y usando un tono de voz mucho menos condescendiente -, eso no entraba en el trato y aún no he cobrado, así que no pienso mover mis preciadas y calentitas posaderas de aquí hasta que cobre. Tal afirmación ganó énfasis al golpear la mesa con la pinta de cerveza que estaba tomando.

El rostro del que lo acompañaba se desmoronó como lo haría cualquiera que tratara de enseñar a sumar dos y dos a un goblin.

- ¡Idiota! Tu maldita paga la tenía… la tiene Gunther, y no vas a ver ni una sola moneda hasta que regrese así que vete olvidado de ella o empieza a cargar las mulas.

Con una velocidad y agilidad sorprendente para alguien de su estatura y robustez, el enano de capucha roja se lanzó por encima de la mesa cuan largo era para agarrar con violencia el cuello de la camisa del humano y ponerle una afilada y larga daga a la altura de la nuez.

- Escúchame bien intento de aborto fallido, por tu bien más les vale a tus amigos llegar pronto o de abriré en canal como al cerdo que eres y le daré tus tripas a los perros.

Durante unos breves segundos las miradas se cruzaron ardiendo en ascuas. Midiendo de lo que era capaz de hacer cada uno.
El primero en tomar la palabra fue el humano, aún con la garganta rozando el afilado metal.

- No. Escúchame tú medio-metro. – Comenzó a decir muy lentamente, sin pestañear - Sabes tan bien como yo que si se han topado con problemas, no van a regresar por sus propios medios, así que tenemos que ir a por ellos o no veremos ni una moneda. Míralo por el lado bueno, cuantos más hayan muerto, a más tocarás a la hora de repartir ¿entiendes lo que te digo tapón de abrevadero?

Los ojos del enano se convirtieron en dos finas rendijas mientras sus nudillos se tornaban blancos alrededor de la empuñadura de su arma y los pelos de su barba se encrespaban.
Acto seguido, espetó una grandiosa carcajada a mandíbula batiente que resonó en toda la taberna. El arma desapareció con la misma rapidez en que había entrado en escena y en su lugar, la manaza del enano palmeaba con fuerza la espalda de su socio.

– Para ser un larguirucho los tienes bien puestos, bribón. ¡¡JA JA JA!!

Mientras tanto, su compañero se pasaba la mano por el cuello y daba un gran trago para deshacer el nudo en que se había convertido su garganta.
Recobrada la calma el enano de ropajes rojos lo miró con curiosidad recostado en su silla.
- Entonces, ¿cómo vamos a cargar con los muer… con los heridos? Tú, yo y cuatro mulas no será suficiente…

El hombre de caros ropajes aún lo miraba con suspicacia y respondió secamente a la vez que se ponía en pie.

- Tú déjamelo a mí. Como siempre.

- Pero... Empezó a objetar sin demasiado éxito dado que el humano de perilla y coleta puso un pie sobre la silla a modo de escalón y se irguió cuan alto era sobre la mesa que antes ocuparan las bebidas.

- ¡Buenos y Valientes hombres! - Dijo alzando la voz por encima del estruendo de la muchedumbre. - Aquí mi compañero y yo mismo requerimos la colaboración de un grupo de aventureros en pos de socorrer a nuestros amigos. - Una vez captada la atención de la gente sólo le restó hacer una teatral pausa y pronunciar las palabras mágicas – A aquellos que nos presten su ayuda se les recompensará con creces. ¡Acercaos a nuestra mesa si valoráis el oro y la fama!

Se dejó caer y tomó asiento ante un enano que refunfuñaba algo sobre repartir el dinero con desconocidos.


Última edición por Narrador el Miér Abr 06, 2011 9:51 pm, editado 1 vez

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Unàndil el Miér Mar 30, 2011 12:14 pm

Unàndil se acercó al humano.
- Me gustaría auyudaros. El enano lo miró extrañado. Seguramente pensaria que un elfo era demasiado alto, debil y educado para ser aventurero. El humano, que era mucho mas educado, le miró tranquilamente, sin extrañarse de ver un elfo.

Unàndil cogió una silla y se sentó en la mesa.
No me importa el dinero. Solamente necesito lo suficiente para comer y alojarme. Por lo demás me va bien, estoy abierto a todas las misiones que podais encomendarme
El enano esbozó media sonrisa. "solo le interesa el oro, para gastarselo en sus bebidas", pensò Unàndil, pero no le importó, ya que quería aventura y no le importaba lo que hubiese por delante, aunque tuviera que luchar junto a un enano.

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reclutando aventureros

Mensaje  Mary Beth el Jue Mar 31, 2011 12:55 pm

Tras haber recorrido gran parte del pueblecito y ya agotada de tanto caminar, había decidido tomarse un respiro en la posada local. Estaba degustando una cerveza fresquita (ya que pedir un vaso de leche como generalmente hacía, le habría traido un sinfín de comentarios jocosos que no tenía ganas de aguantar).

No había demasiado alboroto, al margen de los típicos gritos de borracho, aunque le llamó la atención un enano y un humano que parecían discutir sobre la desaparición de unos amigos (y el dinero que llevaban).

"...A aquellos que nos presten su ayuda se les recompensará con creces. ¡Acercáos a nuestra mesa si valoráis el oro y la fama!" - dijo finalmente el humano tratando de conseguir cuanta ayuda les fuese posible.

Un elfo que se encontraba también allí, pareció responder a su llamamiento y se acercó a su mesa afreciéndoles su ayuda.

"¿Aventura, fama, dinero...? Y qué hay de la buena voluntad de ayudar a los demás" pensé mientras me levantaba, jarra en mano, acercándome a la mesa donde se encontraba tan peculiar grupo "Ya nadie hace nada que no le otorgue algún beneficio ..."

Cuando estuve frente a su mesa, dejé la cerveza apoyada, haciendo un gesto con la cabeza esperando la aprobación de los "dueños" de la misma para sentarme y les dije:

- Tal vez esté dispuesta a echaros una mano en todo este asunto, parecéis estar "realmente" preocupados ... Ya que, imagino que vuestra prioridad es ayudar a vuestros compañeros desaparecidos o al menos encontrarlos, con vida si es posible, ¿no es así? - observé sus expresiones con gran atención y me dio la sensación que al margen de hacer "una buena acción", el brillo del oro parecía llamarles más la atención - En ese caso, podéis contar conmigo y,... Antes de que lo expongáis siquiera ... Sí! Sé defenderme y no seré una carga para ninguno de vosotros...

Estaba cansada de dar explicaciones al respecto. ¿Acaso debía ir vestida con una armadura y portar un espadón o algo semejante para que la tomaran en serio?


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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Lothar Netzhoch el Mar Abr 05, 2011 8:44 am

Los perspicaces ojos de Lothar estaban pendientes de la pareja antes de que el humano se levantara para hacer su comunicado. Con el ruido de la taberna su oído no llegó a captar más que palabras sueltas en su discusión, pero no pasó por alto la amenaza, daga en mano, que hizo el enano.
Pronto se formó una idea aproximada de la pareja y tras ver como algunos clientes empezaban a responder a su petición de ayuda, se acercó para darse a conocer también.

Permaneció de pie un paso por detrás de los que se habían presentado, con rostro serio y sin trasmitir agitación o emoción alguna. Su mirada fue directamente al humano que hablara antes sobre la mesa sin dedicar ningún interés al resto de los presentes.

- Mi nombre es Lothar Netzhoch, hijo de Baldwin Netzhoch, caballero de la orden interior. Mi labor es erradicar la corrupción de estas tierras, así que antes de decidirme a prestaros mi tiempo y acero, desearía saber más sobre lo acontecido a vuestros amigos Señor… Dijo, dejando en el aire las últimas palabras esperando a que se presentara.

Su mirada continuó clavada en el desconocido como dos puñaladas firmemente asestadas.

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Lauren Vaghul el Mar Abr 05, 2011 3:11 pm

Lauren estaba sentada en la barra de la taberna, tomando una sopa caliente que el bueno de Jodri le había preparado. Hacía un día espantoso, aborrecible, o al menos, así se lo planteaba la muchacha. Uno de esos días que apetecía quedarse en casa jugando con los niños, frente a una chimenea encendida, tomando un buen puchero y contando historias de fantasmas. Pero la muchacha detestaba estar parada sin hacer nada.

-¡Ei! ¿Jodri sabes que el otro día encontré una trozo de raíz de mandrágora por ahí tirada? -el tabernero atendía a sus clientes y casi no hacia caso de la chica, pero a ella eso le daba igual y seguía hablando-. Debía de ser raíz de mandrágora porque la raíz estaba chupada y roída. Que asco, cuando la cogí aun estaba pringosa.

La chica empezó a rebuscar entre sus bolsas, sacando la mayor parte del contenido y dejándolo por el suelo desperdigado. Al fin, sacó un trozo de planta hecha añicos, casi inidentificable.

-¡Mira Jodri! ¡La he encontrado! ¡Aun la tengo aquí! –gritaba al tabernero que se encontraba a la otra punta de la sala mientras zarandeaba aquel trozo de vegetal-. Está asquerosa… ¿Cómo se me ocurrió guardar esto?

La chica miró con repulsión la planta que había clasificado como raíz de mandrágora e inconscientemente la volvió a guardar entre sus sacos. Se dio cuenta que el tabernero la había estado ignorando todo el rato, cruzó los brazos sobre el pecho y refunfuños algunas imprecaciones hacia el enano, así como una niña enfada. Ya que el enano no le hacía el menor caso optó por buscar un nuevo entretenimiento.

La taberna estaba repleta de aventureros, y en ese momento captó como un enano y un hombre fueran a iniciar una pelea en aquel sitio. Saltando del taburete se acercó hacia ellos.

“Jodri me agradecerá que evite que se arme jaleo en su taberna, quizás luego me haga más caso”. La chica se acercaba sonriente, ilusionada con realizar una buena acción, pero para su sorpresa la riña desapareció tan rápido como se había iniciado. Se quedó allí parada, mirando a la pareja, y escuchó como el humano con voz fuerte hacía un llamamiento a los presentes con la intención de salir en busca de algún compañero extraviado. Tras esto, varios individuos se acercaron para prestar sus servicios.

“Puede ser una buena oportunidad para estirar las piernas y salir de este agujero”.

Se acercó tímidamente, como uno más de los voluntarios y habló al humano que parecía ser el organizador de la expedición.

Saludos –dijo haciéndose un hueco entre los presentes y con una sonrisa en los labios-, me ha parecido oír que buscabais ayuda para ir a rescatar algunos amigos. Ya estoy cansada de pasarme el día encerrada en esta taberna. No me supondría ninguna molestia acompañaros, así que si no os importa iré con vosotros.

La chica sacó pecho y se puso firme, al mismo tiempo que extendía una mano hacia el hombre y con el tono más formal que pudo sacar de su voz de niña dijo:

-Mi nombre es Lauren Vaghul, será un placer viajar con vosotros.

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Heinz el Mar Abr 05, 2011 7:45 pm

Heinz disfrutaba de su cerveza mientras pensaba en el pasado. Los días de lluvia siempre le hacían recordar tiempos en los que era más joven y no tenía más que la compañía de enanos con los que relacionarse. Cada trago, era un paso hacia el pasado que por instante volvía al presente, recordando lo que fue, y lo que era ahora. El tumulto de la muchedumbre le tranquilizaba y al mismo tiempo le dejaba profundizar más en sus pensamientos. Asincerandose consigo mismo, reconoció echar de menos a su patrulla, por lo visto, después de tanto tiempo compartido con la raza de los enanos, no sólo había aprendido parte del idioma sino que había desarrollado una extraña capacidad para entender el humor que gastaban. El último trago de su jarra le devolvió a la realidad justo cuando el hombre se puso en pie sobre la silla y dió su pequeño discurso.

El llamamiento había despertado lo que posiblemente sería la necesidad de muchos en tiempos como estos, a Heinz sólo le despertó su sed de cerveza. En lo que tardó en incorporarse, que no fué realmente rápido, y dirigirse a la barra con paso calmado, un elfo, dos mujeres y un hombre ya hacían corrillo alrededor de los anunciantes, ya que se percató que había un enano que hacía compañía al humano.

- Ponme otra jarra, Jodri - Dijo con una voz tranquila pero con la autoridad del que va a pagarla -, parece que hay una conversación cerca y necesito escucharla hasta el final.

Para cuando el tabernero le lleno la jarra, Heinz se encontraba "distraido" observando a los aventureros que se acercaban con más detalle, pero sobretodo a los dos que ya estaban alli sentados. Tomó la jarra y se paró a dar el primer trago, esta vez, sin permitir que su memoria le perturbase. Con paso calmado, se acercó a donde estaban los demás y, después de dejar su jarra sobre la mesa se sentó y guardo silencio. Habían anunciado fama y riquezas, y ninguna de las dos eran necesarias para el muchacho, aún así, los días de lluvia le recordaban tiempos pasados y consideraba que mientras bebía no perdía el tiempo por escuchar lo que aquellos dos necesitaban. Sólo se limitó a mirar a los presentes y asentir con la cabeza a modo de saludo.

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Narrador el Miér Abr 06, 2011 9:49 pm

No hubo que pasar demasiado tiempo para que empezasen a aparecer los voluntarios que posiblemente los acompañarían en su viaje. Antes de que llegaran a su mesa no obstante, el hombre moreno se apremió en susurrarle al enano que mantuviera la boca cerrada y se ahorrara los comentarios mordaces para cuando estuviesen de viaje. No debió hacerlo, pues había olvidado que darle ese tipo de órdenes era motivo suficiente para que el orgulloso guerrero hiciese todo lo contrario.
Pese a todo, el humano trato de recibirlos a todos con una sonrisa.

El primero en presentarse fue un elfo, alguien que no esperaba encontrarse en una taberna a menos que se tratara de un trovador o cuentacuentos. Para su gusto, se trataba de una raza demasiado “noble” con la que tratar asuntos de dudosa moral, pero en su situación no podían despreciar ningún tipo de ayuda. El enano se limitó a reír por lo bajo con sus fuertes brazos cruzados sobre el pecho. A su compañero no le costó demasiado adivinar lo que se le pasaba por la cabeza, que no era otra cosa que el elfo no sobreviviría y por lo tanto, se quedaría con su parte del dinero.

-Bienvenido amigo, por favor tome asiento mientras otros camaradas se unen a nuestro grupo. Dijo cordialmente con un sutil acento kislevita que antes se ocupara en ocultar al hablar en público.

Un instante después se presentó una bella dama de cabellos rojizos que adelantándose a las quejas e improperios que estaba a punto de proferir el enano, dejó bien claro que era capaz de cuidar de sí misma. Aún así, no fue suficiente para que éste dejara de quejarse en voz alta.

- ¿Mujeres? ¡Baaah! No causan más que problemas cuando las sacas de la cocina o el dormitorio, si dependiera de mí…

- ¿¡Pero afortunadamente de ti no depende, verdad Kaz!?- Lo interrumpió levantando la voz su compañero aún resentido por la amenaza anterior.
Durante un breve instante intercambiaron miradas y finalmente, el enano esbozó una magnánima sonrisa y se reclinó en su silla sin mediar palabra.

-Gracias por prestarnos vuestra ayuda, es bien recibida os lo aseguro, pronto os contaré, largo y tendido en qué consiste… por ahí parce que viene alguien más…-

En efecto, se trataba de un hombre alto de semblante estricto y ropas oscuras. La palabra “cazabrujas” se perfiló en la mente de Kaz y el humano sin demasiado entusiasmo.

“Justo lo que necesitamos, un fanático”

Por supuesto, el apellido de la familia de éste le resultaba del todo desconocido, pero aún así asintió al escucharlo y se mostró amable.

- Será un honor teneros entre nosotros Señor Netzhoch, adelante, tomad asiento… Añadió con un ademán de su mano.
Al echar un vistazo al rostro del barbudo enano se percató que ambos empezaban a preocuparse por el extraño grupo que se estaba formando. Sin embargo, no permitió que nada de esto se notara en su rostro y aguantó inocentemente la mirada de Lothar sin problemas.

La siguiente en presentarse ante la pareja fue una joven también de cabellos ígneos como la otra desconocida, aunque más claros. En esta ocasión el enano no pudo reprimir un sonoro bufido.

- ¿¡Otra!? Señoras, esto no es un paseo por el campo.

- ¡Kaz!
Para cuando el humano iba a volver a increparlo, el enano ya estaba camino de la barra en busca de una cerveza que compensara el penoso grupo. No tenía ganas de confiar su vida o su botín a una panda de extraños.

-Por Grimnir que desastre. Tres mujeres, bueno, dos mujeres y un elfo que para el caso… un fanático con inclinación a quemar gente y el tipo este…
Ahogó la opinión que éste le merecía en cerveza mientras volvía la mirada a los hombres de la taberna. En su mayoría, campesinos, ganaderos, comerciantes… ninguno capaz de sostener una espada sin temblar ante un orco.
Lo iban a pasar crudo si eran ciertas las historias que corrían sobre las tierras que se disponían a visitar, pensó para sí el enano, que no tenía ningún problema con que los demás muriesen siempre que eso no tuviese que ver con su bolsa de oro.

De pasada, un hombre llamó su atención, sentado cerca del grupo, mirándolos con cierto aire distraído. Debajo del cuero reforzado era capaz de adivinar los músculos que se ocultaban y músculos era justo lo que les faltaba. Lo estuvo observando un tiempo más antes de acercarse y dejarse caer pesadamente en la silla que había frente a él.

- Ju ju ju… conozco esa mirada, la mirada de quien ha conocido la gloria en grandes batallas y que no sabe resignarse a vivir como un piltrafa cualquiera.- Le dio un largo trago a su bebida sin apartar la mirada del humano. - Supongo que no todos tienen la suerte de encontrar su muerte, algunos como nosotros nos volvemos demasiado buenos jejeje. Lástima que te falte espíritu para venirte con nosotros, un par más de brazos nos vendrían bien.-

Se levantó sin más dándole un par de palmadas en los hombros y volviendo a su puesto al lado del humano.

Entre tanto, éste había depositado un suave beso en el dorso de la mano tendida de Lauren, apenas rozando su piel con los labios.
- Toda ayuda es bienvenida, aunque tendréis que tener algo de paciencia con ese enano y su carácter. Dijo desviando la mirada para contemplar como hablaba con Heinz y esperando que no se liara con él a golpes en ese momento.
Oteó por encima de los hombros de los presentes una vez tomaron asiento, comprobando que nadie más parecía suficiente interesado en prestarles su ayuda, algo que resultaba un poco desalentador pero que no impediría que llevasen a cabo sus planes.

- ¡Tabernero! Suba a mi habitación una jarra de cerveza y una botella de vino. - Dijo a voz en grito. - Mi camarada y yo les agradecemos que se hayan ofrecido a socorrernos, nos encontramos en una situación delicada que preferimos comentar en privado, si tienen la bondad de acompañarnos…- Dijo poniéndose en pie y dando un codazo al pasar junto al enano que estaba más pendiente de unas faldas que de la conversación. Dirigió también una significativa mirada a Heinz preguntándose y preguntándole si se uniría al grupo.
Tras subir las escaleras, caballerosamente les abrió la puerta invitándoles a pasar y cerrando posteriormente con llave.

- Enseguida comprenderán porqué motivo preferimos tratar este tema lejos de oídos curiosos - Comentó pasando la mirada por cada uno de los nuevos compañeros.
- Disculpen mis modales, aún no nos hemos presentado debidamente. Mi nombre es Danred Masenfer y él es Kaz Groth - Dijo señalando al enano todavía furibundo con la palma de la mano.

Los robustos nudillos de Jodri hicieron sonar la puerta de madera y con un gesto de la cabeza, Danred envió al enano a abrir; éste lo maldijo en una lengua que no conocía el humano y pagó a Jodri después de hacerse con la bandeja con las bebidas.
Dejó la misma sobre la mesa para que cada cual se sirviera no sin antes abastecerse de una buena cerveza con la que refrescar su gaznate. Casi se podría decir que era la única ocasión en la que sonreiría en esa noche Kaz.

- Bien amigos, la situación es la siguiente - Dijo en un tono algo teatral tras probar el vino [color:f76d= goldenrod]-, nosotros formábamos parte de un grupo de prospectores que…

El enano se dio el gusto de toser sonoramente para interrumpirlo esta vez él.
Danred lo miró con fastidio, cosa que lo dejó satisfecho por el momento. - Perdonad, miento. Sería más exacto decir que yo me dedicaba a recaudar impuestos en Kislev y Kaz y otros hombres, son mercenarios contratados para garantizar la seguridad de los prospectores. - Hizo una larga pausa mirando al enano dejándole tiempo para añadir algo más si así lo deseaba antes de continuar. Kaz se limpiaba las uñas distraídamente con una de sus dagas; no es que la higiene fuese su fuerte, sino que más bien, prefería tener el arma lista por si sus nuevos “amigos” se alborotaban.

- El caso es que hace varios días que deberían haberse reunido con nosotros en Eisental pero al no darnos señales de vida, hemos decidido ir en su búsqueda. Esta vez toda su atención iba dirigida a los que podían ser sus compañeros de viaje.

Del interior de su cara camisa extrajo un trozo de pergamino que al extenderlo reveló un mapa de la región de Kislev y el Imperio con la ruta seguida teóricamente por los desaparecidos.
Spoiler:

- Nuestro plan era remontar Urskov ríos hasta sus afluentes siguiendo las trazas del oro, obviamente, decidimos evitar las tierras cercanas a Prag por temor a las criaturas afectadas por las corrientes del Caos que pudiésemos encontrar, así que los afluentes de Lynsk quedaron descartados, por supuesto. Pretendíamos cruzar las montañas hasta Karak Ungor, donde nuestros contactos con los enanos nos garantizaban comercio y refugio durante nuestra exploración a cambio de una sustanciosa parte, claro.- Cometó con cierto desdén a sabiendas que el mercenario no se ofendería. - Desde allí comprobaríamos la zona y tomaríamos Talak descendiendo por él para abastecernos nuevamente en las ciudades y aldeas como Einsental antes de remontar de nuevo a sus nacimientos.

Hizo una pausa repasando mentalmente todo el recorrido, como ya había hecho varias veces las noches anteriores.

- Puesto que no pude acompañarles en la salida de Kislev, quedé con ellos en que nos encontraríamos aquí, así podría tenerlo todo listo para seguir la ruta... Empezó a decir apesadumbrado.

¡Je! Muy oportunas tus cagaleras justo el día de partida eh… Insinuó con sorna el enano que tampoco le hubiese costado mucho llamarlo cobarde directamente.

- ¡Haz el favor de cerrar tu estúpida bocaza o te la cerraré yo mismo de un puntapié! Le grito enrabiado. Naturalmente, Kaz ni se inmutó por la amenaza, satisfecho de hacerlo perder los papeles delante de los desconocidos.

Cuando Danred se percató, volvió a recuperar la compostura y hablar en el tono comedido que empleaba con anterioridad.

- Disculpen de nuevo mis modales… - tosió un par de veces tomándose su tiempo para encontrar el hilo de sus pensamientos. - La única opción para que no hayamos recibido ningún mensaje de nuestros compañeros es que no hayan llegado siquiera a Karak Ungor. Puede que se hayan quedado atrapados por un alud, que se toparan con bandidos o cosas peores… - Dijo con preocupación. - Si como bien habéis dicho antes, seguís teniendo la intención de ayudarnos, sabed que seréis recompensados porque de seguro estamos cerca de encontrar una buena veta de oro. Pero antes, por supuesto, queremos saber más cosas sobre vosotros mismos en muestra de buena fe y confianza puesto que yo os acabo de ser sincero.

Finalmente, terminó de hablar y se quedó observando a cada uno de los que iban a formar aquel particular grupo de búsqueda y rescate si es que aceptaban. Esperó así mismo que expresasen sus dudas e inquietudes sobre el asunto, estudiando sus rostros atentamente.



-Nuevo posteo el próximo miércoles.

-Turno para narrar el punto de vista de vuestros pjs, sus reacciones, presentaciones ante el resto del grupo, decisión de continuar con la misión, etc.

-El orden de posteo es libre, simplemente vigilad no contradecir los posts anteriores.

-Respetad el mínimo de líneas (5)

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Unàndil el Jue Abr 07, 2011 1:03 pm

- Buenas a todos. Soy Unàndil.Hubo un brebe silencio. Sí, lo sé, soy un elfo.
Unàndil se dispone a sacar algo de su bolsa. Todos se preparan para desenfundar su arma.

Tranquilos, solo os quiero enseñar algo. Tras buscar algunos segundos, saca un pergamino. - Es un mapa, mas detallado de la zona. Yo antes era mano derecha del embajador elfo. ¿Sabíais? Quizás nos pueda suministrar algo, me tiene cierto aprecio. Unàndil intentaba relajar a los allí presentes, que parecían algo perturbados o sorprendidos.

- A proposito,... ¿Habeis ido alguna vez por estas tierras?¿habeis buscado algún guia?

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Heinz el Jue Abr 07, 2011 3:23 pm

Mientras el enano se dirigía a él, Heinz tomaba detalle de su compostura, su forma de hablar, la forma en la que le incitaba a que formase parte de aquella expedición. En el fondo entendía al enano, verse rodeado por algunas mujeres, el elfo... no era lo mismo que luchar al lado de sus hermanos, y por supuesto, Heinz entendía perfectamente cual era su lugar, pero eso no le impedía demostrar cierta empatía. En ningun momento contestó al enano, simplemente se limitó a sonreir. Después de tantos años, uno se acostumbra a que los enanos no piden las cosas, cuando te necesitan, intentan retarte o simplemente se ensañan con las agallas de uno para que este termine haciendo la labor. La verdad, no era una forma de meterse con las otras razas, lo hacían entre ellos, y no siempre, pero en ocasiones las consecuencias podían ser lamentables o desastrosas.

El humano, por otro lado, ofreció a los presentes que le siguieramos a un lugar más privado. No había problema con ello, aun quedaba cerveza en la jarra del muchacho para continuar la conversación donde hiciera falta. Al llegar, tomó una posición comoda, apoyado contra una pared, continuar sentado le asqueba, y depie pensaba mejor. Escuchó todo lo que la pareja ofrecían como muestra de buena fe e intercambio de información. Oro, riquezas... fama... nada de eso acabaría con el caos, ni con las amenazas goblinoides, ni los orcos ni otros seres que aun eran desconocidos para el mismo. Era una pena que algunos fuesen presas de algo tan insustancial como era el oro, aunque era cierto que con el, se pagaba la cerveza que se estaba bebiendo, y la comida que le daría fuerzas para combatir más tarde.

Lo que proponían era un largo viaje, y dependiendo de la suma que ofreciera, había, desde luego otras formas con las que pagar a los aventureros. Había tiempo para pensar en todo ello, pero ahora era momento de conocer a quienes nos querían contratar y a los que los acompañarían. Era el momento de las persentaciones.

Primero se presentó el elfo, dejando clara, aunque se veía de lejos, cual era su raza. Sus palabras no caían en saco roto, realmente, necesitabamos un guía o batidor para seguir los mejores caminos, para evitar emboscadas y enfrentamientos prescindibles. Al acabar de hablar, viendo que nadie seguía, el muchacho tomó la palabra.

- Mi nombre es Heinz. - Dijo, esperando que algunos de los presentes, principalmente el enano y el humano, le prestasen atención. - nacido en Ostenmark y viajero durante muchos años. He formado parte de una patrulla de rompeescudos durante una decada, y combatido contra todo tipo de criaturas. Tengo experiencia en combate cuerpo a cuerpo y algunas nociones de estrategia y tácticas militares. - Hizo una breve pausa como si se centrase un poco mas en sus pensamientos para continuar después. - Intuyo que el camino será largo y podemos encontrarnos con problemas. Antes de continuar y hablar de lo que necesitamos, me gustaría saber de que son capaces los presentes, todos, - dijo mirando a los dos contratistas - para saber con que podemos contar cuando las cosas se pongan feas, pues por mi experiencia, en todo viaje llega ese momento.

Observó las reacciones de los demás, mientras parecía beber despreocupado de su jarra, si sus miradas si se desviaban, si sus gargantas tragaban saliva como el que se pone en situación, cualquier signo de miedo a entrar en combate o perder la vida. Mientras, esperaba a ver quien era el siguiente en hablar, y poco a poco tomar nota mental del grupo que en aquel lugar se estaba formando. Aun quedaban muchas dudas por resolver, y conocía de buena mano la fiebre del oro de los enanos, pero volvió a decirse a si mismo que aun quedaba mucho tiempo para poder pensar en todo eso. Los problemas aparecerían por cualquier lado, sólo quería estar preparado, como siempre, atento y en guardia.

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Lothar Netzhoch el Lun Abr 11, 2011 8:33 am

Esperó pasando la mirada por cada uno de los reunidos mientras iban llegando tras él y eran recibidos por la pareja de patrones, tomando nota de su aspecto, actitudes y modales. Finalmente, el humano propuso seguir la conversación en privado, cosa que era de esperar cuando había sumas de dinero en juego y, aún más, el descubrimiento de una mina.
Al igual que Heinz, prefirió mantenerse de pie con la espalda cubierta por la pared y observar la escena; tampoco probó el vino o la cerveza, sino que se mantuvo en silencio, escrutando el rostro del que narraba la situación, escuchando su relato atentamente. Sus brazos, al lado de su cuerpo quedaban semiocultos por la oscura capa que llevaba sobre los hombros de forma que era difícil concebir que una de sus manos reposaba sobre la empuñadura de su espada.

El único momento en que su marmolea expresión tomo un leve matiz de emoción fue ante la intervención de Heinz y tras el que se decidió a intervenir.

- Mi ciudad natal se encuentra en la provincia de Hochland, pero fui investido cazabrujas en Altdorf. -Hizo una pausa dejando que tomaran conciencia de las implicaciones de su labor, considerada por él mucho más que un simple oficio. - He combatido el Caos, los mutantes y los herejes en diversas ocasiones a lo largo de estos años aunque nunca he formado parte de un regimiento como vos y desconozco la región. Dijo mirando a Heinz y luego a Unàndil.

- Estoy adiestrado en el arte de la esgrima y me defiendo con la ballesta. - De nuevo, calló un momento, esta vez para centrar sus pensamientos. - Lo más importante sin embargo es saber que soy un hombre de honor que no languidece ante los horrores del Caos y no huirá abandonándoos a vuestra suerte.

Una controlada pasión parecía escapar a través de sus últimas palabras mientras las dirigía a Kaz y Danred.

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Lauren Vaghul el Lun Abr 11, 2011 7:01 pm

La chica aún no salía de su asombro al ver como el hombre sin más le dejaba un suave beso en el dorso de su mano. Era la primera vez que alguien hacía algo semejante, ella solo esperaba apretujar la mano del hombre como solía hacerse. Cuando retiro sus labios se quedó unos segundos absorta mirando allí donde la habían besado. Sorprendida y extrañada se quedó unos segundos.

Antes de que pudiese acomodarse en la silla, y entorno a los que serían sus posibles compañeros de viaje, el humano les indicó que la reunión se resolvería en las habitaciones del piso superior. Le pareció extraño que no trataran el tema allí mismo, solo tenían que rescatar a unos amigos ¿Qué secretismos debía conllevar aquello? Sin salir de su asombro, y observando atónita la parte superior de su mano siguió al grupo hasta la habitación.

Se sentó en la mesa, cerca del galán hombre. Sabía que esta reunión iba a ser algo prolongada, así que, se puso lo más cómoda que pudo. Escuchó la presentación del hombre, y después traer Jodri la bebida, se llenó una copa de vino. Prefería la leche, tenía un gusto más sabroso para ella, pero como no era ella la que pedía se conformaría con aquel vino.

El humano sacó un mapa de la zona, ella rápidamente lo observó y lo atrajo para si como si tratara de verificar la validez del documento. Ella nunca había viajado tan al norte, tenía la intención de hacerlo, pero aún no lo había hecho. Había escuchado el nombre de una ciudad enana, siempre soñó con visitar aquellos pequeños hombrecillos en su hogar, ya que, se decía que los enanos eran la raza más desarrollada tecnológicamente y, aquello le provocaba una extraordinaria curiosidad.

También examinó el mapa del elfo, casi sin prestarle atención a su propietario. Escuchó su presentación sin levantar la vista de ambos pergaminos, y siguió mirándolos hablaba otro de los presentes. Escuchó que se trataba de un veterano aventurero, se había aburrido de los mapas, le parecía más interesante las aventuras que el hombre pudiera haber vivido y se propuso hacer memoria para preguntarle sobre sus viajes. El siguiente hombre también le resultó interesante, aunque más que por sus palabras, por su aspecto. Cuando el hombre terminó decidió que ahora le tocaba a ella.

-Mi nombre completo es Lauren Vaghul, aunque podéis llamarme Lauren, o Lau –les sonrió, e hizo un gesto a modo de saludo con la cabeza-. Me dedico a reparar “cosas” y inventar más “cosas”. Ahora mismo estaba trabajando en un proyecto nuevo.

Empezó a rebuscar entre sus bolsas algunos papeles donde tenía los bocetos de un taburete regulable.

-Se trata de un taburete, es un regalo para Jodri por acogerme en su taberna –cuanto más rebuscaba más sonreía y más parecía divertirse, hasta que se percató de que no era el momento adecuado para exponer sus trabajos-. Ahh… ooh… bueno… no lo encuentro, deberé haberlos dejado en otra bolsa.

Recuperó la seriedad de sus compañeros y siguió con su presentación.

-¿Por dónde iba? Ahh... ¡Sí! Eso, invento “cosas” y las vendo para conseguir algo de dinero. Umm… quiero acompañaros… -dudó unos segundos mientras pensaba como continuar-. Porqué me gusta viajar por el mundo y conocer nuevos lugares, he estado en Nuln aprendiendo el arte de la forja, ayudando a construir algunas armas de asedio, y también, algunos ingenios… la mayoría acababan explotando o se rompían…

Las últimas palabras las dijo en un tono decreciente, con miedo a que sus compañeros perdieran el interés en ella y la abandonaran en aquel pueblo añadió rápidamente.

-Se reparar ruedas de carretas, coser ropas, trenzar cuerdas y moldear el hierro. Si necesitáis cualquier cosa os echaré una mano.

Cuando terminó de hablar mostraba una ancha y encantadora sonrisa. Se sentía orgullosa de su presentación, lo había hecho bien. Ahora le tocaba el turno al resto de sus compañeros.

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reclutando aventureros

Mensaje  Mary Beth el Lun Abr 11, 2011 9:13 pm

Una vez se acercaron todos los que parecían interesados en ayudar a la extraña pareja, fuimos dirigidos a una estancia más privada y tranquila en la que poder discutir los términos de lo propuesto. Dudaba entre sentarse o quedarse de pie (las conversaciones con desconocidos solían ponerla nerviosa y el grupo allí reunido, además, parecía de lo más pintoresco), así que finalmente, tras servir una copita de vino para refrescar la garganta, se sentó junto a una esquina de la mesa.

Cuando todos los presentes estuvimos situados, el enano y su compañero acabaron de explicarnos con más detalle lo que había podido suceder con sus compañeros desaparecidos y del "supuesto" rescate que debíamos llevar a cabo. Incluso contaban con un mapa en el que habían trazado el camino que los otros habían seguido.

Eso contando con que no se hayan desviado de la ruta marcada y hayan acabado a kilómetros de distancia pensé finalmente.

Una vez acabaron de exponer su plan, esperaron a que nos fuéramos presentando. Según mi opinión, pretendían hacerse una idea de que podía aportar cada uno al grupo. Y, si tenían alguna posibilidad de sobrevivir al intento y salir airosos.

El elfo, que parecía un batidor o algo semejante, fue el primero. Tras él, los que parecían más preparados para el combate; un hombretón con pinta de dar unos buenos golpes y también de resistirlos y otro que se describió a sí mismo como un cazador de brujas (la presencia de éste último me inquietaba ligeramente, puesto que las historias que sobre ellos se contaban en las Escuelas de la Magia habían llegado a ser de lo más terroríficas)... Finalmente, la única mujer del grupo, al margen de servidora, explicó que lo suyo eran los inventos, toda una "manitas". Cuando acabó y puesto que sólo quedaba yo, algunos dirigieron la mirada al lugar donde estaba sentada.

- Mi nombre es Mary Beth y nací en Delberz que, para el que lo desconozca, se encuentra en Middenland... - dijo haciendo un gesto con la cabeza a los presentes tras la aclaración - Sin embargo, he pasado los últimos 5 años en los Colegios de la Magia, en Altdorf.

A continuación, hizo una pausa, mientras pensaba en si debía darles más detalles sobre su situación actual o, simplemente continuar con su presentación. Finalmente decidió que cualquier información era buena y que tal vez de esa forma ahorraría alguna que otra duda a sus posibles compañeros de aventura.

- Pertenezco a la Escuela Celeste, los también llamados astromantes y actualmente me encuentro de viaje por el Imperio para acabar de desarrollar mis habilidades como hechicera, aunque todavía me queda mucho por aprender ... Y por si alguien se está haciendo la pregunta,... tengo mi licencia totalmente en regla, por lo que no represento ninguna amenaza para ninguno de los aquí presentes - aclaró mirando de reojo al cazador de brujas.

- Puede que no esté demasiado entrenada para el combate cuerpo a cuerpo, pero dispongo de algunos "trucos" - evitó hacer alusión a la palabra "hechizo", que tanto parecía alterar a algunos enanos y a los "amigos de las hogueras" - que pueden llegar a sernos útiles en caso de un ataque y mis capacidades de precognición tal vez nos ayuden a avanzar más rápido pues, imagino que el tiempo, corre en contra de vuestros amigos ...

Una vez hubo acabado, y tras dar un sorbo a su bebida, se quedó en silencio y visiblemente más relajada, a la espera de que Danred y Kaz decidieran continuar con su explicación de los siguientes pasos a seguir.

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Heinz el Lun Abr 11, 2011 9:36 pm

Heinz observó atentamente a cada uno de los presentes. Tal y como esperaba, el cazador de brujas habló en primer lugar después de su intervención. Curioso, le pareció, que la hechicera fuera la última. Había oído a los enanos en alguna extraña ocasión hablar sobre la magia y como la detestaban. También contaban con una... inventora, aunque no podía dejar de observar las miradas de la hechicera y el cazador de brujas. Esta primera, había aclarado muy deprisa que todos sus papeles estaban en regla, lo cual determinaba que los cazadores de brujas o no estaban muy a favor de la magia o simplemente que los hechiceros no eran de fiar. Para Heinz, simplemente se trataba de una mujer, una ciudadana mas del imperio, y si sus manos habían sido preparadas para las artes mágicas el no era nadie para discriminar, ademas, era el primer hechicero que conocía, y no pensaba perderse detalle.

Aún esperaba algo mas de información por parte del elfo, pero sobretodo, esperaba saber que serían capaces de hacer nuestros contratistas. Mientras más grande se hacía el grupo, más dificil sería protegerlos a todos si solo se contaban con un par de brazos empuñando armas y algun que otro arco, aunque esto no le preocupaba demasiado. El mismo lema de siempre, los que son capaces y estan preparados, sobreviven, los que no... Esto le hizo recordar... que bien nos vendría la compañía de algunos de los conocidos... Ulric... Jakob... la joven Abbie... Aunque pensar en aquellos dos en un grupo con varias mujeres le traía recuerdos divertidos sólo por momentos. Pensó en interrumpir, pero prefirió esperar a saber más sobre todo el plan antes de ofrecer un puesto para sus camaradas en tan, de momento, incognita misión.

Bebió otro sorbo de su jarra y esperó a que el elfo, o los contratistas diesen paso a las palabras para continuar con aquella misteriosa conversación.

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Narrador el Miér Abr 13, 2011 9:23 am

Las aportaciones de cada sujeto resultaron valiosas para que el humano que los había convocado se hiciera una idea aproximada de quienes eran. Danred prestó atención a las presentaciones de cada uno de los que había reunido en aquella misión de rescate. Ante todos ellos trató de mantener sus emociones y pensamientos ocultos, pues no presagiaban nada bueno. Era un grupo de lo más pintoresco, a cada presentación, sus planes y artimañas se desmoronaban ante lo diverso del grupo. No iba a ser nada fácil manejarlos o hacer que trabajaran conjuntamente, de hecho, en ese momento no se le ocurría un grupo más complejo.
Mientras hablaban, tenía cruzados el índice y el corazón por debajo de la mesa, encomendándose a Ranald.
Por otra parte, en cambio, se encontraba el tranquilo enano Kaz que demostraba estar más interesado en la cerveza que en lo que allí se pudiese discutir. Para él lo que importaba era cuantos de ellos llegaran al final para repartir los beneficios, ninguno despertaba sus simpatías especialmente salvo quizás Heinz, el veterano que él mismo había escogido con buen ojo.

Cuando todos terminaron de enumerar sus facultades para resultar de alguna utilidad a la expedición el humano se quedó pensativo en silencio, con los dedos entre cruzados sobre la boca. Dado que no hacía ninguna señal de pronunciar palabra próximamente, el enano creyó darse por aludido para presentar sus méritos.

- Bueno piltrafillas, en mis años mozos fui minero como buen enano, pero más tarde me dediqué a cubrir las montañas como montaraz - dijo con el pecho henchido de orgullo -, seguramente he pateado más montes y bosques que todos vosotros juntos, salvo por el elfo. Mi fiel hacha de batalla nunca me ha fallado y por unos motivos que no vienen al caso, hace más de una década que ofrezco mis servicios como mercenario a mecenas como aquí el señor Masenfer.
Terminó su escueta presentación dando un largo trago de cerveza como si de agua se tratara, poniendo punto final a sus palabras. Cualquiera que osase cuestionar su valía o poner en duda sus palabras se arriesgaba a enfrentarse con los puños del taimado enano.

El humano que lo acompañaba soltó un imperceptible suspiro fruto de la resignación y volvió a tomar la palabra dado que parecía que esperaban algo más respecto a la tarea que les aguardaba.

- Me temo que no os seré de mucha utilidad si nos topamos con alguna amenaza - comentó sin alzar mucho la voz ni mirar a nadie en concreto, haciendo gestos con la mano como restando importancia al tema -, siempre he contado con gente a la que pagar para que peleara por mí y confío en que Kaz seguirá haciendo ese trabajo, ¿verdad? Lanzó una significativa mirada que no admitía reproche a su compañero y quizás guardaespaldas, el cual, se limitó a sonreír, asentir y llenarse de nuevo el gaznate con alcohol. - En cualquier caso, sé defenderme con una daga. Dijo con cierto recelo hacía las habilidades o fidelidad del enano.

- Compañeros - empezó con solemnidad – Mañana partiremos con las provisiones y los enseres que había preparado para nuestro grupo de prospectores. Seguiremos la ruta inversa, ascendiendo por la ribera de Talabec hasta las montañas; si no nos cruzamos con ellos no habrá más remedio que visitar las aldeas cercanas y explorar los bosques con la esperanza de encontrar alguna señal de su paso por la región y conocer la dirección hacia el lugar en que encaminaron sus pasos. Os sugiero que os hagáis con ropas de abrigo pues el tiempo es traicionero y las temperaturas descenderán a medida que anochezca o nos adentremos en las montañas. Contamos con mantas, tiendas y alimentos para el viaje, de eso no os preocupéis. Se detuvo un momento para mirar una vez más a cada miembro a los ojos y su expresión se tornó algo más amable. - Lamento que tengamos que partir con tanta presteza pero seguro que comprenderéis que en tales condiciones, el tiempo es vital para encontrar algún superviviente.
Se puso en pie levantando ante todos su copa. Kaz automáticamente pero sin demasiada emoción alzó su bebida.

- No sé mucho más sobre lo que podamos encontrarnos en este viaje, pero estoy seguro que regresaremos sanos y salvos después de tener éxito. Que Ulric defienda a nuestros amigos en las gélidas tierras y Ranald nos traiga suerte para reunirnos con ellos pronto.
Tras el peculiar brindis bebió el vino sintiendo como caldeaba su garganta y dio por terminada la reunión.

- Os aconsejo que descanséis esta noche, el viaje será largo mañana… Comentó invitándoles a abandonar su habitación con un ademán de la mano. - ¡Unándil! ¿Os importaría esperar fuera un momento? Deseo tratar unos temas con Kaz en privado y después echar una ojeada a ese mapa…




Cuando los compañeros abandonaron la sala y Danred se aseguró que no había ningún oído curioso tras la puerta tuvo lugar una rápida charla entre el humano y el mercenario. Usando justamente la jerga de éstos últimos con un marcado acento kislevita.

- ¿En serio crees que nos será de utilidad el mapa del elfo? Preguntó con una ceja arqueada.

- El orejas puntiagudas no me preocupa en absoluto, ya veremos. Me inquieta más tener juntos a un cazabrujas y a una hechicera. Dijo ceñudo.

- Seee… mala combinación, muy mala. No sé qué se le puede haber perdido a Lothar en esto, pero seguro que ahora no le quita ojo a la hechicera. ¿Dejaremos que se maten entre ellos si llega el caso? Preguntó con franca curiosidad.

- Procuraremos no llegar a eso y si así sucede decidiremos sobre la marcha, ¿por quién apuestas?

- Puuff… ninguno de los dos, con suerte espero que se despeñen, pero me quedo con el hombre del sombrero de ala ancha, los que usan la magia salvaje no son santos de mi devoción.

- Claro, como si vuestras runas fuesen mejores… - Empezó a decir, pero tuvo que morderse la lengua, no era momento para ponerse a discutir con el enano - Disculpa, esta reunión no ha ido como esperaba. Preferiría que Mary Beth estuviese de nuestro lado.

- Como no… una mujer… Insinuó con malicia.

- Hablando de mujeres, ¿la ingeniera?...

- Lauren, ¿no? Es una chiquilla con alma de ingeniero - se encogió de hombros -¿Qué se le va a hacer? Lo más probable es que un día le estalle uno de sus inventos en las narices y le vuele la cabeza.

- Tengo algo pensado para ella, quizás nos venga mejor de lo que crees.

-¿Ah sí? Tengo mis dudas.

- Quiero que esta noche le hagas una visita…

-¡¿Pero quién te crees que soy?! Dijo alzando la voz mal pensando en las intenciones de Danred.

-¡Escuchame! Deja que termine de contarte lo que tengo en mente. Mira, tan sólo tienes que decirle lo siguiente… Acercándose, le dio las instrucciones pertinentes a lo que quería que hiciera.

- Hmmmpf… está bien, no está del todo mal pensado. Algo más tranquilo, pero sin tener mucha fe en que aquello saliese como esperaba.

- Pero antes quiero que te ganes la confianza de Heinz, si la cosa se tuerce lo quiero en nuestro bando.

El enano asintió, convencido de que esa sí era una buena idea.
-¿Y los otros?

- Yo me encargo del elfo, el fanático y la bruja. No te preocupes.

- Je, menuda sabandija estás hecho. Por cierto, parece que hasta el momento te han creído… Añadió medio sonriendo, pues no podía creer que hubiese salido tan bien.

- Una verdad a medias siempre es más creíble que una mentira entera.- Comentó con naturalidad, como si no tuviese la menor importancia. -¿ En caso de que alguno empiece a sospechar podrías encargarte?

- Eso no entraba en el contrato –
Se mesó la vabra pensativo, haciéndose de rogar con la mirada perdida en el techo de la sala - pero todo se puede hablar.

- Maldito enano avaricioso.

- Cerdo con lengua de víbora.
Los dos hombres se miraban sonriendo mutuamente.

- Venga, no te entretengas, hazte con Heinz y luego con la joven Lauren.

- Está bien.




Para Unànil

Desde detrás de la puerta, la conversación se encontraba amortiguada por la gruesa hoja de madera. A penas se pudieron distinguir las palabras del enano cuando exclamó “¡¿Pero quién te crees que soy?!”; tras esto, volvieron los murmullos indescifrables.
No hubo de pasar mucho tiempo para que el canoso hombrecito la abriera de par en par y bajara las escaleras con agilidad en busca del ex-rompescudos, no sin antes señalar el interior de la habitación para indicarle además con voz tronadora al elfo que entrara.

- Adelante Unànil – dijo sin estar muy seguro de pronunciar su nombre adecuadamente -, veamos ese mapa.

Durante un buen rato estudió con esmero las rutas y carreteras que en él aparecían, los poblados marcados y la exactitud de las cordilleras montañosas. Se frotó los ojos con cansancio a la vez que hablaba al elfo.

- Me gustaría que me contaras algo más sobre tus viajes ya que Kaz y yo nos conocemos un poco las montañas y la región de Kislev, pero no lo suficiente como para considerarnos buenos batidores, por mucho que alardee de haber sido montaraz durante años.

Guardó silencio ante las palabras de Unànil, era importante saber hasta qué punto conocía el terreno para no perderse, ahorrar tiempo por senderos ocultos y prever emboscadas.
Por otra parte, también deseaba que le contestara sobre otra cuestión igualmente importante.

- Bien, has escuchado al resto de tus compañeros, la verdad es que cada uno es de su padre y de su madre –refiriéndose a la diversidad del grupo - ¿Qué sensación te ha quedado de ellos? ¿Te parece que podrás convivir con ellos durante el largo viaje?

Por sus respuestas tendría más claro qué hacer con él para que sirviera adecuadamente a sus planes y la conveniencia de tenerlo a su lado. Por su bien, esperaba que no le diese demasiados problemas.




Para Heinz

Kaz saltando de dos en dos los peldaños, dio finalmente con Heinz para abordarlo sin reservas.

- ¡Eh Humano! Veamos si los años con mis congéneres te enseñaron a beber como un hombre. ¡Tabernero! Una ronda para el compañero. Je, je, je.

Unas fuertes palmadas en la parte baja de su espalda (pues no llegaba más alto), casi lo empujaron hasta la barra.
- No me gusta poner mi vida en manos de personas con las que no he bebido, no se puede confiar en quien no comparte un barril. – en una pausa soltó un sonoro bufido – Supongo que de nosotros depende que el resto llegue entero al destino, eh. Menudo grupo de aficionados tenemos entre manos.

Dirigió la mirada al rostro de Heinz, esperando alguna reacción por su parte.




Para Mary Beth

Tras despedir al elfo, todavía con la cabeza bullendo en ideas para sacar el máximo provecho de la situación, se dirigió a la habitación de Mary Beth ya que podía dejar tranquilamente para el final al cazabrujas sin que eso llevara a mal interpretaciones varias.
Llamó con suavidad a su puerta, controlando el tono de voz para parecer calmado y que no lo oyesen en las habitaciones contiguas.

- Disculpadme ¿Mary Beth?, soy Danred. Quisiera tener unas palabras con vos en privado. ¿Me permitís pasar? Tan sólo será un instante.

Esperó pacientemente la respuesta y que le abriera la puerta para pasar al interior. Como buen caballero, no la miró directamente hasta que se aseguró que se encontraba decentemente vestida a pesar de las horas o de que se dispusiera a dormir.

- Veréis, me parece que la situación en el grupo puede ser un poco incómoda para vos… bueno, para mí lo sería de encontrarme en su piel y teniendo cerca a una especie de inquisidor.

Aguardó su comentario al respecto. En las anteriores ocasiones la mujer se había mantenido firme en sus convicciones adelantándose a las acusaciones sobre su valía para el grupo de aventureros. Esperaba que no se sintiera ofendida por sus palabras, revestidas lo más adecuadamente de consideración hacia su persona que pudo.

- ¿Queréis comentarme algo más respecto a nuestros compañeros ahora que nos encontramos en privado? Siempre hay temas delicados ante ciertos oídos… - Insinuó tirando del hilo.


- Deseaba comunicaros que tanto yo como Kaz haremos todo lo que esté en nuestra mano para protegeros en caso de que el cazabrujas pretenda haceros daño sin motivo. Nos vemos obligados moralmente a hacerlo, os doy nuestra palabra. A demás, no nos inspira demasiada confianza.

Nuevamente mesclaba la verdad con las mentiras de forma elegante, con aplomo y mirándola a los ojos.




Para Lauren

Un sonido áspero recorría el pasillo de la segunda planta de la taberna regentada por Jodri. Era un ruido intermitente, lento, arrastrado. Y cada vez se encontraba más cerca de la puerta de Lauren. Un par de fuertes golpes aporrearon su puerta sin compasión, cualquiera hubiese podido creer que pretendían echarla abajo. La ronca voz de Kaz por sí sola hubiese sido suficiente para despertar a cualquiera que no estuviese sordo o durmiendo profundamente como un oso durante el invierno.
No era de extrañar, pues llevaba ya la cerveza suficiente en el cuerpo como para tener enrojecidas las mejillas y la punta de la nariz.

- Laaaau… ¡Lauren! – Trató de susurrar sin demasiado éxito. – Abre, tengo una misión secreta para ti.

Sonreía socarrón cuando ésta finalmente abrió la puerta y con uno de sus gruesos dedos sobre los labios añadió un “Sssssht” ante la muchacha.
Sin llegar a pedirle permiso, entró arrastrando tras de sí un gran arcón en el que él mismo cabría si así lo deseara y lo depositó sin ningún cuidado en el suelo dando un sonoro golpe.
- Verás pequeña, los encontremos o no, tenemos que traer de vuelta a Kislev algo de oro para compensar el viaje y puede que incluso para pagar a la familia de los fallecidos en el peor de los casos. –Hubo una pausa en la que hipó - Pero para que llegue a salvo el cargamento, nos vendría bien que ya que contamos con una experimentada ingeniera – añadió el guiño de un ojo al cumplido -, reforzaras el baúl para aislarlo de los elementos, ya sabes , el frío, el agua, los golpes… todo eso. Te lo dejo aquí para que le eches un vistazo, dime lo que necesites y mañana me encargaré de comprarlo. ¡Y recuerda! Es un secreto. Sssht…

Se quedó a la espera que examinara la caja y le diera alguna instrucción sobre los materiales o herramientas que pudiese necesitar. El arcón estaba remachado en hierro y contaba con un único candado en mitad de la tapa que lo cerraba al resto de la estructura. Era pesado, robusto y también de metal aunque se notaba que era viejo y empezaba a oxidarse.




Para Lothar

La escena que tuviera lugar anteriormente con la visita a la habitación de Mary Beth se repitió de nuevo. Danred llamó discretamente a la estancia en la que se hospedaba el cazabrujas…

- ¿Buen Señor Netzhoch? Soy Danred, desearía tener unas palabras con vos… Cuando pasó al interior fue directamente al grano.

- Siento acudir a vos a estas altas horas de la noche pero hay temas que es mejor tratar en privado. Hizo una pequeña pausa mirando fijamente a los ojos del hombre, suponiendo que estaba acostumbrado a las confidencialidades y tratos de ese tipo.
- Hemos estado hablando Kaz y yo sobre nuestra compañera hechicera… supongo que a vos tampoco os hace gracia tenerla junto a nosotros. No podemos fiarnos de ella.

Simuló una sonrisa torva antes de continuar, callando, esperando los comentarios que le hiciera Lothar.

- Confiamos en vos para tenerla vigilada y, si llega el momento de deshacerse de ella… bueno, podéis contar con nuestra colaboración.




¿Qué tramarán la particular pareja? ¿Son algo más de lo que aparentan? ¿Cuáles son sus verdaderas intenciones? Sigue el misterio en la taberna de Jodri.

Turno para posts individuales después de que abandonen la reunión. Esta vez, la cantidad y el posteo depende de vosotros, cuando antes respondáis, antes os contestarán Danred o Kaz.

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Hablemos sobre ellos,...

Mensaje  Unàndil el Miér Abr 13, 2011 1:12 pm

Unàndil ya intuía que el humano no pretendía saber sobre aquel mapa, ya fuere por sus gestos o por sus comentarios. Notó en aquella pregunta un tono de voz que no habia notado antes, mas avivado, aunque quizás fue su imaginación, ante la sorpresa de cambiar de tema bruscamente. Unàndil vió que el tema iría para largo, así que cojió una silla algo apartada de la mesa, en la esquina de la habitación, y se sentó formalmente delante del humano.


- Amigo, empezó a hablar con la voz lo mas franca que pudo poner, a lo largo de mi vida, que ya casi suma 200 años, me he encontrado a gente de todo tipo. Y, francamente, esta gente no me parece tan... rara? Aunque, no te creas que no lo he notado, los humanos de este pueblo, y concretamente de esta posada me miran raro, incluso se sorprenden de verme.


Paró de hablar un momento y escuchó que no hubiese nadie escuchando al otro lado de la puerta, o en el pasillo. Volvió a la mesa y se sentó de nuevo.


- Aunque diga que no me parecen raros estos aventureros, otra cosa es poder convivir con todos ellos. Mi educación me ha enseñado a soportar a todo tipo de gente rara, pero dudo que ellos puedan aguantar sin pelearse durante demasiado tiempo. Sobretodo el cazabrujas y la hechizera,... Los demás no me preocupan demasiado. Parecen mas formales.



Ahora volvió a parar pero para reflexionar sobre lo que tenía que decir. Ya había hablado sobre los aventureros, pero no tenía demasiado que decir. Tampoco les conocía tanto, solamente por sus presentaciones y las apariencias podían engañar. Ellos, en cambio, habian hablado mucho, incluso demasiado, i Unàndil se fijó que repetían siempre sus palabras. Era misterioso. Si hubiese sido un elfo normal y corriente hubiese hablado sobre el enano, incluso sobre aquél improvisado entrevistador, pero él calló.

- Creo que ya he dejado las cosas claras. Estoy cansado y me apetecería dormir, así que pregunte rapido lo que necesite saber.


Unàndil estaba realmente cansado, pero también quería reflexionar sobre aquel tema y sobre aquellos individuos. Además, no le inspiraba confianza estar desarmado en aquél lugar y con aquél hombre.

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Heinz el Miér Abr 13, 2011 3:49 pm

Heinz escuchó la palabras del enano con atención. Un mercenario montaraz. El humano poco añadió sobre sus capacidades. Una daga era útil, pero ya advirtió que poco tendría que aportar en un campo de batalla. Un dato curioso fué que en ningún momento comentaron el precio por sus horas contratadas, o por los días, semanas... tal vez meses. Algo salpicaba en la nariz del humano y le hacía sentir que la pareja ocultaba algo más de todo lo que habían ofrecido, que por otro lado, no era mucho. El muchacho tampoco tenía nada más que aportar, por lo menos a ellos dos. Miraba con cautela a la hechicera, pues no sabía mucho o más bien nada sobre ellos, aunque la curiosidad no paraba de crecer en sus entrañas. Había escuchado algo sobre predicciones, Heinz no creía en tales cosas, el destino de uno se forjaba bajo sus pies, a cada paso, nadie podía cambiar eso, solo Sigmar era testigo y compañero del muchacho.

Tenían una noche, y el muchacho aún no conocía lo suficiente a sus compañeros, aún pasaba por su cabeza el comentarle a sus anteriores compañeros sobre esta expedición y posiblemente, atraer a alguno de ellos a su lado. Habían combatido bien, se habían ganado un lugar a su lado. Justo cuando todos salieron de la habitación y las ultimas palabras de su contratista salieron por la puerta antes de que se cerrase... Heinz se encontraba justo donde el quería, frente a todo el grupo a solas.

- Me gustaría hablar con todos vosotros, conocernos un poco más. - La mirada de Heinz recorrió a los presentes que allí depie le miraban. - ¿Que os parece si cenamos juntos esta noche después de nuestras respetivas compras? Espero que acepteis esta petición y podamos encontrarnos todos, en cualquier lugar, si por mi fuera, esta taberna es como una segunda casa para mi.

El muchacho esperó la respuesta de sus futuros compañeros de viaje, esperando que fuera afirmativa antes de que abriesen la boca. Después volvió junto con su jarra medio vacía a la barra de la taberna. El bullicio de la taberna no había cambiado, algunos se habían marchado y otras nuevas caras habían aparecido. Ninguna conocida salvo la del bueno de Jodri. Apunto estaba de terminar con su cerveza cuando Kaz golpeó su espalda.

- Se agradece la oferta maese, - Dijo mostrando una sonrisa en los labios. - Es un honor formar parte de una tradición que el gran Sigmar seguramente compartió con muchos de los de vuestra raza. - Heinz aceptó la cerveza que Jodri le puso sin demora. Alzó la copa, a modo de celebrar ese momento con el enano, escuchando las palabras que tenía guardadas par él. Dando un sorbo a su nueva cerveza, esperó que terminase para contestar.

- No pretendo que me malinterpretes, Kaz - Dijo mostrando una total confianaza al llamarlo por su nombre. - Pero la supervivencia de cada uno esta dentro de sus capacidades. Si no desempeñan su papel y llega nuestra hora, hagámoslo acabando con el mayor número posible de nuestros enemigos. - Mientras decía tales palabras no podía evitar mirar la empuñadura de su hacha, ornamentada con un recuerdo de su "amigo" Sthurm el matador, por un momento divagó, deseando que aquel hubiera encontrado ya su muerte gloriosa en manos de un centenar de enemigos dejando atrás la estela de la muerte a su paso. - Mientras, disfrutemos de nuestra cerveza, pues es lo único que sabemos con certeza en estos momentos.

El pensamiento parecía dar vueltas mientras su mirada se volvía de nuevo a la cerveza. Pocos segundos duró antes que formulase sus siguientes palabras.

- Es un grupo muy poco ortodoxo para una misión de rescate, y si, comparto tu opinión sobre que la responsabilidad caerá sobre nuestros hombros cuando las cosas se pongan feas. Bueno, contamos con Lothar, estoy seguro que sabe lo que se hace. Sobre el resto... No tengo mucho que decir, espero conocerlos mejor en los primeros días del viaje, aunque estoy seguro que estarás deacuerdo conmigo que cuando mejor se conoce a alguien es cuando se esta en el campo de batalla. - No dejaba de mirar a los ojos al enano. Para muchos aquello podía significar algo arriesgado, pero Heinz estaba acostumbrado y ya no temía practicamente nada de la antigua raza. Observaba sus rasgos, para muchos confusos y ofuscados, pero después de tantos años había aprendido a escudriñar. Dió otro sorbo a su cerveza. - Dime, ¿Cómo conociste a Danred?

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reclutando aventureros

Mensaje  Mary Beth el Jue Abr 14, 2011 4:25 pm

Tras hacer las presentaciones pertinentes, incluidos los que iban a contratarnos, acabaron de concretar los últimos detalles, los cuáles no habían sido muy explícitos (al margen de mencionar beneficios no habían concretado una cantidad fija, y aunque los pertrechos básicos como alimentos y enseres para la supervivencia iban de su parte, no habían dicho si iban a necesitar de algo más) y finalizaron las reunión para que descansáramos, pues su intención era partir al día siguiente.

Una vez en la puerta, uno de los humanos, Heinz si mal no recordaba, sugirió que cenásemos todos juntos para poder conocernos un poco más, ya que si ibamos a ser compañeros de viaje y, si llegaba el caso, luchar juntos por nuestras vidas, no estaba de más saber de qué era capaz cada uno. Le sorprendía que la iniciativa hubiese surgido de él. De cuantos formaban el grupo, antes habría imaginado a la otra muchacha proponiendo la idea de ir a cenar juntos, o incluso al elfo, que a ese muchcacho de aspecto rudo y belicoso.

- Por mi parte no hay ningún problema en celebrar esa cena - dije con una sonrisa mientras esperaba la respuesta del resto de aventureros - y desde luego todos sabemos llegar a esta taberna, así que si al resto también os parece bien, poned una hora y aquí estaré.

Esperó a concretar una hora y tras despedirse con una inclinación de cabeza, se dispuso a visitar el mercado, para ultimar las compras de algún ingrediente o enser que le hiciese falta, ya que el viaje iba a ser largo (ignoraba el tiempon exacto pero el recorrido de la ruta que le habían mostrado iba a llevarnos semanas quizás).

Pasó por su habitación para recoger su zurrón y cuando estaba a punto de partir llamaron a la puerta. Tras darle permiso para entrar, vio que se trataba de Danred, uno de los líderes de la expedición.

Tras ofrecerle un asiento para que estuviese más cómodo, éste le comentó su opinión acerca del hecho de que un cazador de brujas nos acompañara en la expedición, ofreciéndole su apoyo en caso de que hubiese una trifulca entre ambos.

- Agradezco vuestro apoyo - respondió haciendo un gesto de asentimiento - aunque no creo que sea necesario llegar a mayores. Como ya he comentado en la reunión, mis papeles están en regla y el señor Lothar es libre de comprobarlo cuando desee, si eso va a hacer que se encuentre más tranquilo (aunque dudaba que eso fuese posible). Podéis estar todos tranquilos, puesto que mi magia solo está enfocada a defender a los inocentes de cualquier enemigo y fuerza del Caos.

- Todos sabemos que a veces los cazadores de brujas ven demonios donde no los hay, pero confío en que sepamos convivir pacíficamente mientras dure nuestro viaje - concluyó finalmente con tranquilidad - Por cierto, ¿no habéis pensado en la posibilidad de contratar mercenarios para vuestra empresa? Yo haré lo que esté en mi mano por ayudaros, pero tal vez nos vendría bien algunos brazos fuerte de más...

Se quedó expectante, evaluando la expresión del humano sobre lo que había comentado.



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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Narrador el Vie Abr 15, 2011 11:59 am

Para Unànil

No pudo por menos que sorprenderse cuando Unàndil respondió de aquel modo tan directo a sus inquietudes, por lo visto lo había minusvalorado al considerar su carácter como afable y a los hombres de su raza como carentes de sangre por sus venas. Danred solía olvidar la longevidad de los elfos y la experiencia que ello significaba; con los enanos era distinto, contaban con barbas cada vez más largas a medida que pasaban los años y sabía que por ello tenía que guardarles respeto. El rostro juvenil de los elfos le despertaba una parte envidiosa al ser consciente del paso del tiempo por su cuerpo y cada vez más cercana mortalidad.

Sin embargo, lo que escuchó no iba desencaminado con los planes que tenía para él y se alegró de que así fuera.

- Bien Amigo- dijo usando sus palabras-, me tranquiliza saber que puedes sobrellevar la compañía de esta gente; lo cierto es que espero que me prestes tu ayuda para calmar los ánimos y roces que puedan haber. Al ser el único elfo, puede que te encuentres en una posición más neutral o simplemente distinta, para zanjar las reyertas.

Hizo una pausa, previniendo con su afilada mente lo que sería convivir los próximos días.

- Estoy seguro que tus flechas y visón de halcón nos serán de utilidad en la retaguardia si, los Dioses no lo quieran, llegamos a necesitarlas… pero si conoces en algo los caminos nos vendrás de momento mejor junto a Kaz, liderando la expedición. Te digo esto porque vas a necesitar mucha de esa “buena educación” a la que aludes para soportar sus chanzas. No le gustan los elfos - añadió - No estoy seguro que le guste nadie más a parte de sí mismo.

Finalmente se relajó tras decir esto. El elfo no parecía ser un problema. Por supuesto, su comentario respecto a la relación con el embajador no caía en saco roto y mañana le preguntaría por eso, a ver que podía sacar de provecho, pero no era urgente por el momento.

- Sólo quería comentarte eso Unànil, gracias por tu paciencia- Le dijo a modo de despedida si quería irse a descansar.


Para Heinz

Mientras tanto, Kaz se encontraba dedicándose a una tarea bastante más grata, compartiendo una fresca cerveza bastante pasable con Heinz. Sonrió de buen grato cuando el sigmarita comentó con tranquilidad que cada cual debía proveerse de su propia supervivencia. Para el enano cada cual debía ocuparse de su propio culo, o como también solía decir: “Cada perrillo lame su cipotillo”.
Asintió entre trago y trago, el humano parecía bastante realista.

Siguió la mirada del muchacho cuando éste escuchó la llamada de los viejos tiempos. El hacha que portaba consigo era del gusto de Kaz y similar en cuanto a ornamentación a la suya propia.

“¡Diablos! Se parece más a un enano que a un humano, al final no será todo malo en esta aventura.” Pensó para sus adentros ya que nunca lo admitiría, su orgullo como mucho le permitiría respetarle, como bien decía, después de conocerlo en el campo de batalla y demostrar de qué pasta estaba hecho.

Sostenía la mirada del humano sin pestañear, resistiéndose a retirarla primero. Alguien podría creer que se trataba de un perro que se medía como líder de la manada, entre otras cosas, porque mantenía sus carcomidos dientes apretados y dentro de poco le empezaría a temblar el labio superior como si estuviese a punto de gruñir y echársele al cuello.
La pregunta que le hizo lo distrajo un poco, sin estar muy seguro de cuanta información debía darle, las mentiras y tretas eran cosas del humano, ¡él no se iba a rebajar como aquel larguirucho afeminado!

– Más o menos como vosotros, mientras estaba en Kislev escuché que estaban buscando mercenarios para proteger a esos tipejos que no reconocerían una mina ni aunque se perdieran por ella, menos mal que alguien sensato se ocupo de buscar enanos… entonces me decidí a formar parte y alcanzarlos, pero me endosaron a ese tipejo enfermizo y no tuve más remedio que hacerle de niñera ya que me había comprometido. Dijo esas palabras cargadas de desdén y fastidio por haber tenido que cargar con Danred durante demasiado tiempo (la primera tarde ya le pareció demasiado tiempo), en lugar de ir con el grueso de la expedición.
Pero cuando daba su palabra la cumplía, para bien o para mal se había comprometido a salvaguardar la salud de aquel tipejo y en el fondo le tentaba la idea de sacar algún beneficio después de todo, a pesar que tener que soportarlo no había ni dinero, ni cerveza en el mundo que lo compensara. O eso afirmaría siempre.

–¡Bah! Ya sabes como es este trabajo, no siempre puede uno hacer lo que desea, pero al menos se puede desquitar uno cortando cabezas y disfrutando del fragor de la batalla. Dijo apartando tales pensamientos.

Se quedó mirando la agitación de la taberna, no era muy hablador cuando tenía una cerveza entre sus nudosas manos. Usar la boca para hablar implicaba no usarla para pegar un buen trago y tenía bien claro cuál de las dos opciones era la prioritaria. En cualquier caso, se hacía agradable conversar con Heinz, quizás el único que mereciera la pena de toda aquella banda de energúmenos que se había juntado, incluyendo a Danred.




Para Mary Beth

La entrevista de Danred con Mary Beth también estaba dando sus frutos. Como había supuesto, era toda una mujer hecha y derecha que no se dejaba amilanar por el primer “iluminado” que se cruzaba en su camino. El contratista supuso que no era la primera vez que se veía envuelta en una situación adversa similar.

- Sin duda, vuestra determinación en la lucha contra las fuerzas oscuras será el mayor aliado contra las inquietudes de Lothar o cualquiera de los miembros del grupo. Dijo con toda la intención, midiendo sus palabras y sonriendo. - También espero que encontremos el equilibrio en nuestro viaje y superemos las diferencias que pudiésemos notar en un primer momento pues, en el fondo siempre es más lo que nos une contra el Caos que lo que nos diferencia, ¿no es cierto?

Consideró que en principio aquello pintaba mejor de lo que esperaba y la hechicera era una persona razonable y en sus cabales. Meditó un instante su pregunta antes de responder, con gesto sentido en el rostro, era una cuestión interesante.

- Aunque no lo parezca, nuestros recursos son limitados, pero no temáis, después de conocer un poco mejor las capacidades y los puntos débiles de este grupo, tal vez considere conveniente agregar a alguien más con destreza en el manejo de la espada, el hacha o el arco. De momento, me inclino más por reclutar a un galeno o sanador para socorrer a nuestra gente y a nosotros mismos antes que otra cosa.

Ir a rescatar a un grupo extraviado sin tener quien curar sus heridas era un sinsentido y además, ellos mismos pudieran necesitar sus cuidados en un momento dado.

- Hay otro asunto que quería comentar con vos. Empezó dejando una pausa al cambiar de tema. - Habéis comentado que vuestra escuela de magia os permite ver lo que va a acontecer ¿no es así? - Su expresión se tornó más seria que antes, fijando la mirada en los bellos orbes de la muchacha. - Confío en que en caso de tener alguna visión durante nuestra marcha, por muy extraña o contradictoria que os resulte, tendréis la suficiente confianza como para compartirla conmigo… En su tono de voz se apreciaba que no se trataba de una sugerencia o una petición sino más bien de una orden. - Soy por así decirlo, el responsable ante otras personas y ya es bastante malo haber perdido el contacto con el primer grupo. ¿Entendéis mi preocupación verdad mi Señora?

Lo cierto era que le preocupaba más de lo que dejaba traslucir, ese aspecto de la hechicera escapaba de su control y quizás podría ser definitivo para dejársela al cazabrujas…

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Unàndil el Vie Abr 15, 2011 1:07 pm

Tras escuchar las palabras del humano, Unàndil quiso decir algo más antes de irse a su habitación. Reflexionó algunos segundos. ¿Calmar los ànimos? ¿A caso le había visto cara de cuidador?. Él quería combatir y tenia unas ganas horribles de combatir. No pasaba nada, habiendo de cuidar del grupo o no, sabía o tenia la esperanza de que al final combatiría.

- Bien, dijo al fín, intentaré “calmar los animos” del grupo, pero no confiéis en mi tanto, sabéis que no me pelearé con ningún miembro del grupo, así que si “calmar los animos” se puede hacer sin posicionarse, lo haré.


El humanó pensó algo, y luego continuó hablando. Dijo algo de liderar el grupo junto al enano. A Unàndil no le hacía ninguna gracia comvivir con ningún enano, es mas, era lo que mas odiaba en esos momentos. Estaba viendo que, pese a su gran puntería y habilidad con el arco, no había dejado claro que era capaz de combatir. Es más, sabía que, fuese liderando la expedición o no, debería combatir al final. Esa misión, tal como la planteaban, no sería nada facil.

- Humano, debes saber bién que a nuestra raza, los Altos Elfos, no nos gustan los enanos. Sé que no todos los enanos són iguales, pero son por un estilo. Así que primero deberé convivir algun tiempo con él para saber si debo ir liderando la expedición o no.

El humano se despidió y le agradeció su paciencia educadamente. Unàndil se levantó de la silla y se dirigió hasta la puerta.

- Buenas noches, humano, nos veremos mañana, prepara todos los víveres, eh!
?

Dijo en un tono algo bromista. Salió de la sala y se fué hasta su habitación. Mañana sería un nuevo dia.

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Heinz el Vie Abr 15, 2011 3:19 pm

Las palabras del enano no cayeron en saco roto. Había muchas cosas que se conocían de los enanos, y al conocerlos, se conocían todas las "cosas" que estaban relacionadas directamente con ellos. El tema de la magia, los elfos, su ilimitado rencor a los agrabios, su pasion por el oro y el buen paladar por la cerveza, entre muchos otros. En pocas palabras, Kaz había hecho recordar algo que para el muchacho era lo mas normal, pero que no podía confiar a cualquiera. Aquello era el peso de la palabra. El enano se había comprometido, y como lo había hecho, allí estaba. Aunque había pasado muchisimo tiempo, aun seguía disfrutando de las pequeñas cosas que la antigua raza compartía con el resto del mundo y en estos momentos, con el.

Las ultimas palabras del enano, le hicieron pensar en si mismo. "No siempre puede uno hacer lo que desea", pero Heinz si que lo hacía. El había deseado ser fuerte, aprender a defenderse, ser útil y salvar vidas, acabando, por supuesto, con otras. Y asi había sido su vida, dia trás día, desde que abandonó su lugar. Para el muchacho, aquello no había sido un trabajo, sino una gran oportunidad que aprovechó con toda su voluntad. Joder, pusó tal empeño que hasta aprendió parte del idioma de los enanos.

Al poco se dió cuenta que llevaban un rato los dos en silencio. Ambos tenían sus jarras apretadas en sus respectivas manos y a tiempos desiguales, bebían. Estaba totalmente convencido, que al igual que el mismo se perdía en sus pensamientos y en su pasado, recordando lo que fuera, al enano le pasaba lo mismo. No pudo evitar la sonrisa que se formo en el rostro, pero siguió bebiendo sin pretender perturbar los pensamientos de Kaz. La verdad, es que el enano le había caído bien. Junto a Danred tenía una actitud un poco extraña, pero ahora, sentado a su lado era uno más. Se preguntaba a si mismo si Danred sería igual a solas y entonces se preguntaba a que venía el númerito que montaban de vez en cuando.

El pensamiento desapareció al dar un trago a la cerveza y comprobar que como todo, lo bueno siempre se empieza a acabar, la cerveza ya estaba por la mitad, al día siguiente partirían y abandonarían, por tiempo indefinido, aquel lugar y aquella taberna, lugar donde volvió a encontrarse con su hermano de armas. Por lo menos había podido volver a combatir a su lado, escuchar sus gritos en el campo de guerra y como había dicho el enano, rebanar algunas cabezas de piel verde. Miró a Jodri y levemente levantó su copa mostrando dos de los dedos de su mano para que el enano pusiera la siguiente ronda, ya que cuando se comparte un barril, se comparte en condiciones y su jarra estaba ya casi en las ultimas.

No reparó si Kaz le había visto o no, no esperaba ningun reproche y si lo había, maldición, sabría que algo raro le pasaba a aquel enano que se quejaba sobre una cerveza gratis en estos tiempos. Como intentando introducirse en los pensamientos del enano, el humano comentó:

- Debe ser un tanto engorroso tener que volver a deshacer el camino por que la expedición haya desaparecido. De haber ido todo correctamente, habrías terminado, cobrado tu parte y dejado de hacer de niñera del tipo que sólo sabe manejarse con una daga. - Dijo con un tono burlesco. - No te preocupes, a ver como nos lo hacemos para que esto termine lo más pronto posible, y para ello, espero que entre nosotros y nuestras diferencias no retrasemos al grupo. - La verdad es que esto lo dijo recordando a la hechicera y al cazabrujas, pero caía ahora en la presencia del elfo en el grupo, y posiblemente, en ello fuera lo que primero pasó por la cabeza del enano. Bueno, ya no se podía hacer nada para cambiarlo, asi que, bebió de su cerveza hasta terminar la jarra.

- Dime maese, ¿Puedo ayudaros en los quehaceres que teneis para mañana o ya esta todo preparado? - El límite del muchacho con la cerveza se encontraba cerca, y aun tenía que buscarse algunas ropas mas gruesas, reunirse con los otros compañeros de viaje para la cena y descansar para emprender el camino al dia siguiente. Quedarse sentado mucho tiempo, junto con el enano, representaba acumular de una forma insana jarras vacías de cerveza en la barra. Espero la respuesta del enano tranquilamente, pero al mismo tiempo, mentalizandose que esa sería, por el momento, la última cerveza.

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Narrador el Dom Abr 17, 2011 4:56 pm

Para Heinz

Más que en la discutible gloria de su pasado, el enano se dedicaba a devolver algunas miradas curiosas con descaro y malos humos. No le gustaba recordar tiempos mejores, porque entre otras cosas, no había muchos. Los últimos años como mercenario había conocido a gente de todas las calañas, algunos hasta respetables, pero la mayoría no eran demasiado de fiar y tampoco convenía encariñarse de nadie puesto que en ese trabajo la mortalidad era bastante alta y el día menos pensado, te tocaba enfrentarte con un antiguo compañero porque se cruzaban los “trabajos”…
No, era mejor mantenerse distanciado.

También se había acostumbrado a estar sólo durante bastante tiempo como montaraz, yendo a su aire a pesar de que los que no eran de su gremio le dijeran que estaba loco por pasar tantas horas a cielo descubierto, que eso no era cosa de enanos sino de elfos.
Se rió un poco, quedamente, al recordar como volaban los dientes cuando decían esas cosas. Al final, los buenos tiempos se resumían en buenos ratos, cerveza, comida y peleas. Los años empezaban a pesarle y las largas aventuras también. Especialmente cuando, como era el caso, todo se iba complicando cada vez más a cada paso que daba.

Lanzó una furibunda mirada a un tipo que los observaba fumando en pipa y regresó su atención a la cerveza que había llegado a unos mínimos preocupantes según su criterio. Todo aquel asunto le daba mala espina.

- Por suerte no tuvimos que volver a mitad ascensión y encaminamos nuestros pasos directamente hacia aquí… Comentó sin mucho interés a Heinz hasta que fue servido de nuevo por Jodri, cosa que mejoró sus ánimos, como también lo hizo que se riera de Darnred que a todas luces iba a ser una carga.
La cerveza le sentó mejor que sus palabras de consuelo.

- Más les vale a las mujeres y al orejas puntiagudas ser capaces de seguir el ritmo o se quedarán atrás y solas. Espetó en tono de amenaza con su voz ronca y aspera.

Dio sendos tragos, disfrutando de cómo la bebida llenaba su buche y descendía por su garganta. Se proveería de algo más de alcohol para el viaje, se le antojaba que la iba a necesitar. Cada vez que lo pensaba se le revolvía el bajovientre.
Las últimas palabras de Heinz le sirvieron para pagarlo con él, a pesar de que el trato de “maese” le agradó.

- No necesito la ayuda de un humano piltrafa para hacer mi trabajo. ¡Je! Estaría bueno que un enano dependiera de las debiluchas manos de un humano. Dijo mostrando sus nudosas y gruesas manos, con dedos similares a sendos chorizos.

-Será mejor que me encargue de todo y eché una ojeada a los animales. Le dio una buena palmada en el hombro a modo de despedida y quizás agradecimiento por ofrecerle la ayuda antes de saltar del taburete con escasa agilidad y dejar unas monedas en la barra.

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Heinz el Lun Abr 18, 2011 1:59 pm

El muchacho escucho las palabras del enano sin vacilación alguna. No esperaba otra cosa de Kaz, la declinación a una oferta de ayuda por alguien que podría considerarse inferior. No pudo evitar recordar a tantos otros que años atrás habían dicho lo mismo y después le habían acogido como uno más. El tiempo ponía a cada uno en su lugar, ya fuera muriendo o venciendo en un campo de batalla, o dando la razón o pidiendo perdón en otros asuntos. Kaz tendría la oportunidad de darse cuenta, o no, que dos manos fuertes como mínimo estarían a su lado y que tarde o temprano, podían ayudar al destino sobre si la balanza debía torcerse entre la vida y la muerte de cualquiera de ellos.

El enano sobretodo rehuía de las mujeres y del elfo, al cual por un momento pareció tratar como si fuese una mujer también. Había conocido a pocos, pero sabía de lo que eran capaces con sus arcos. Eran sin duda buenos aliados en la batalla, aunque para Heinz no había nada de gloria en acabar con un rival a distancia, necesitaba, o mas bien prefería el combate cerrado cuerpo a cuerpo, donde las capacidades no sólo de uno mismo, sino también las del contringante, que se veían compitiendo a cada segundo. Cualquier duda, cualquier indiscreción, significaba un final fatal.

Kaz terminó con su cerveza como si no hubiera compasión, mientras que Heinz degustaba cada sorbo. Había algun que otro motivo, a pesar de su tolerancia con el alcohol. Como era de esperar, el enano se despidió y partió a sus labores, o por lo menos eso afirmó. Heinz se limitó a despedirse en la lengua de los enanos. - Hasta la hora de la verdad.*

Para cuando Kaz se había marchado por la puerta de la taberna, la mirada de Heinz se volvió buscando la de Jodri. Sabía que posiblemente no podría obtener mucha información, pero cualquier cosa era mejor que nada, e intentarlo era lo mínimo que podía hacer. Puso las monedas que faltaban sobre las monedas de Kaz y cuando el enano vino a recoger el dinero Heinz esputó:

- Disculpa un momento, Jodri. ¿Sabes algo sobre Kaz, el que estaba bebiendo conmigo y su acompañante Danred? Me han ofrecido encaminarme con ellos en una misión de rescate pero me gustaría saber si conoces algo sobre ellos. - Las palabras de Heinz salían de su boca con total tranquilidad, por lo menos, con la tranquilidad del que sabe defenderse se pongan como se pongan de feas las circustancias. - Esta vez me temo que se trata de algo mas arriesgado y prolongado que recuperar la cerveza de un buen tabernero. - No lo dijo en ningun momento como recordatorio, más bien, dandole a entender que era algo mucho mas arriesgado, quizás más arriesgado que viajar sólo por los caminos. A veces, había llegado a pensar e incluso, con algunos, a darse cuenta, que el caos era sólo un enemigo más, pero el peor de todos era la corrupción de algunos en contra de sus propios semejantes. En sus largos años sólo había confiado su espalda a pocas personas, podía contarlas con los dedos de una sola mano. Esperó la respuesta del enano sin demasiada confianza de información en la respuesta, y añadió. - Ya de paso, si sabes algo de interés sobre el grupo que se ha formado, también me gustaría saberlo. He quedado aquí esta noche para cenar con ellos y, bueno, ya sabes, no me gustan las sorpresas. - Mostró una sonrisa confidente para terminarla dando un sorbo a su cerveza.

No había mucho más que decir, reservó una mesa algo apartada y observó a todos los que allí estaban. Por la noche la conversación con sus compañeros podía terminar de mil formas, por eso prefería mantenerla lo más en secreto posible. Volvió a pasar un vistazo por los que alli se encontraban. Buscaba rasgos distintivos, colores de ojos, cicatrices, dedos amputados, cojera. Lo más distintivo para comprobar, si durante lo que le quedaba de día y noche, era observado por alguien. Algunos le tachaban de paranoico, pero el prefería el termino "cauto".

Cuando terminó su cerveza, se despidió de Jodri una vez más, esta vez hasta la noche, y se puso rumbo a comprar algunas ropas gruesas para dias futuros, comprobar que su arma continuaba tan afilada como el primer día y que sus musculos le respondían de forma rápida y precisa. Los días de lluvía le recordaban tiempos pasados, pero no suyos propios, sino los tiempos en los que el mismísimo Sigmar pisaba el mismo suelo que el pisaba en todo momento.

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Lauren Vaghul el Lun Abr 18, 2011 4:18 pm

“¿Una cena antes de partir? ¡Fantástico!” –pensó la muchacha nada más escuchar la proposición de Heinz-. “Eso es perfecto, así nos conoceremos mejor, y seguro que acabamos contando historias de nuestros viajes por el mundo. ¿Quién sabe por donde habrá pasado y que habrá visto esta gente?”.

-Por mi perfecto –sonrió-. No tengo nada que comprar… creo…

La chica trató de hacer memoria, para ello apoyó su fina barbilla en su mano y miró hacía el techo de la habitación, como si esperara que un ente misterioso la ayudara a recordar. Al cabo de unos segundos volvió a la realidad.

-No, lo tengo todo. Mis herramientas están en mi habitación, aunque creo recordar que le dejé a Jodri uno de mis sacaclavos, tendré que ir a pedirle que me lo devuelva –asintió varias veces con la cabeza mientras hablaba-. Estaría bien comprar unos matillos nuevos, los que tengo suelen salirse el hierro, también una sierra nueva, o al menos debería afilar los dientes… ¿Habíais dicho algo de una recompensa por el viaje? –habló a la pareja del enano y el hombre-. Cuando vuelva a Eisental me gastaré todo el dinero comprando herramientas nuevas.

Siguió pensando varias cosas que podría hacer con el dinero que sacara de rescatar aquellos hombres. Iba a gastárselo rápidamente, seguramente se compraría un par de nuevos trastos, cualquier cachivache que viera por el mercado y, ¿quien sabe si un poco de raíz dulce o algún pastel halfling?

-Ahora mismo bajaré Heinz, voy a pasarme por mi habitación para ver que no me falta nada, quizás tardé un poco… Es que me gustaría ordenarlo todo antes del viaje. Espérame abajo, y ve pidiendo la cena. Seguro que Jodri se alegra mucho de tenernos esta noche con él.

La chica terminó con una sonrisa, una sonrisa más bonita de la que siempre solía mostrar inconscientemente. Se despidió del resto de los compañeros con un -hasta luego, nos vemos en menos que canta un elfo-, y se perdió por el pasillo camino a su habitación.




Lauren revisaba una vez más sus pertenencias cuando unos golpes apunto estuvieron de quebrar la puerta. Sobresaltada por el inesperado ruido se acercó cautelosa. Igual podía ser un borracho que se había equivocado de habitación, o uno de sus amigos que acababa de conocer en la reciente cena.

Al escuchar su nombre susurrando reconoció la voz de uno de sus amigos, el enano Kaz, y al abrir la puerta y ver su semblante enrojecido fácilmente apreció que también se trataba de un borracho. Así sus afirmaciones era correctas.

El enano la visitaba para encomendarle un encargo, quería que le “reforzara” el viejo baúl que traía consigo. La chica lo examinó detenidamente, midiendo a palmos las proporciones de éste, golpeando la superficie con los nudillos para escuchar un ruido de metal seco. Aquel cofre iba a necesitar un lavado de cara completo.

-A ver… -ordenaba la lista de lo que iba a necesitar. Se había sentado en el suelo frente al objeto con las piernas cruzadas y lo miraba sin pestañear-. Ve haciendo memoria. Necesitaré varios metros de cuero para forrar el interior y las juntas, así quedará aislado. Pero antes tendré que quitarle el óxido… aunque para eso no me hace falta nada… Le pondré unos remaches en los bordes para reforzar la estructura. Apunta: chapas de metal. Una caja de clavos también me vendría bien, que sean cortos es que se me están acabando. Pintura también, así se conservará mejor, y pincel que no tengo ganas de llevar las manos sucias durante medio mes… -paró un segundo-. ¡Ahh! Trae también unos cilindros de hierro, pequeños y finos, con cuatro de medio metro cada uno habrá suficiente.

En todo el rato no había mirado al enano, ni ahora, pues seguía atenta al baúl, temía que se le escapara cualquier cosa. Aquel hombrecillo había requerido su ayuda y ella no tenía la intención de defraudarle.

-Kaz, creo que deberías darme la llave del candado. No me gustaría tener que romperlo para abrir el baúl. Es muy bonito, aunque quizás pueda poner una cerradura mejor, no más bonita, quiero decir… pero si más segura. Bien, creo que eso es todo –al sentirse satisfecha se reclinó hacia atrás hasta apoyar las palmas de sus manos en el suelo tras de si-. ¿Lo has pillado todo?

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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

Mensaje  Lothar Netzhoch el Mar Abr 19, 2011 10:11 am

La reunión terminó con las explicaciones de las entrenadas habilidades del enano y las escuetas del humano. El funcionamiento de la pareja según su dependencia el uno por el otro empezó a cuadrar en la mente del cazabrujas que, en cualquier caso, estaba más pendiente de Mary Beth y Unàndil que del resto.
Le faltaba conocer muchos aspectos de ese viaje, pero por el momento, no comentó nada absorto en otras cuestiones.

Cuando salieron fuera de la habitación y Heinz propuso cenar juntos su semblante no mejoro con la invitación, siguiendo serio y agrio. Aún así, pareció meditarlo unos instantes para luego decir.

- Será un placer acompañaros.
Un sepulturero no lo hubiese pronunciado menos lúgubre.

Tras la cena, mientras se encontraba en su habitación revisando las pertenencias que se llevaría consigo, unos discretos golpes en la puerta lo interrumpieron. Cuando la visita se hubo identificado, se acercó a abrir encendiendo alguna de las lámparas de aceite que había cerca para poder verlo mejor.

- Adelante, poneos cómodo.
Antes de cerrar la puerta echó un rápido vistazo, comprobando que había venido sólo. Hizo un ademán con la mano dando a entender que no era necesario disculparse por acudir a esas horas si los asuntos eran relevantes y guardó silencio para que los dijera lo antes posible. Las palabras que pronunció, casi como si estuviesen conspirando, lo sorprendieron haciendo que en su semblante se arqueara una ceja.

- No es para menos mi señor Masenfer, si miente al respecto de su relación con la magia nos podríamos encontrar ante un peligro para todos a demás de un sacrilegio ante los Dioses por tenerla a nuestro lado.

Hizo una pausa, observando a Danred antes de añadir.

- La tendré convenientemente vigilada y no me temblará el pulso si es necesario… revisaré sus documentos con vuestro permiso, aunque no sería la primera servidora del Mal que los falsifica.

No había sombra de duda en sus palabras, decidido como estaba a hacer lo que debiera.

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Mensaje  Mary Beth el Mar Abr 19, 2011 7:57 pm

Mi respuesta parecía coincidir con lo que pensaba aquel hombre, Danred, puesto que ambos llegamos a la conclusión de que lo importante era la lucha contra el Caos y sus semejantes, y no las batallas entre hermanos, miembros de la misma raza.

- Por supuesto, ese viejo truco siempre ha sido utilizado por viejos enemigos (orcos, hombres bestia, servidores del Caos...)... atacar cuando estamos divididos o enfrentados - dije con firme convicción en mis palabras - Y ya que lo mencionáis, creo que es una idea inmejorable que contratéis u os hagáis acompañar por alguien capaz de curar nuestras heridas en caso de que sea necesario, aunque espero que no encontremos tantas complicaciones como para tener que necesitarlo. No es que tema entrar en combate - corregí rápidamente a la vez que negaba con la cabeza, pensando que tal vez había sonado como una declaración bastante cobarde - simplemente espero encontrar a vuestros amigos sanos y salvos sin necesidad de recurrir a la violencia ...

Tras esta aclaración, el muchacho se interesó por las habilidades precognitivas que había mencionado anteriormente, interesándose en el alcance de su "poder". Parecía que realmente tenía interés en conocer a las personas a las que contrataba, lo cuál lo hacía ganar humanidad según mi forma de ver las cosas.

Decidí hacerle un breve resumen con palabras que alguien, que según creía no tenía demasiadas nociones de magia, pudiese entender. En más de una ocasión había contemplado con diversión la expresión de absoluta perplejidad que se les quedaba a ciertos desconocidos de la materia que pretendían hacer que tenían unos vastos conocimientos, cuando en realidad no tenían ni idea; y, desde luego, había aprendido la lección.

- Pues como tal vez sabréis, y en caso contrario yo misma os pondré al corriente, los hechiceros celestes solemos centrarnos más en el control y el estudio del cielo y de los astros, lo cuál nos lleva por extensión a las predicciones según la posición de las estrellas - dije simplificando y explicándole lo estrictamente necesario, ya que los hechiceros no debíamos hablar demasiado del alcance de nuestros estudios, pues eso había llevado a más de uno de cabeza a la hoguera - Nuestras premoniciones no son controladas y raramente desvelan detalles claros, por lo que generalmente hay que tratar de descifrarlos y no siempre no fiables ...

Hice una pausa, esperando que hubiese comprendido todo, ya que en ocasiones solía desviarme del núcleo de la conversación y acabar explicando cosas que nada tenían que ver con el principio.

- Y por supuesto que os explicaré lo que mis visiones me muestren, si es que hay algo que explicar - dije sonriendo con tranquilidad para quitar seriedad a la sugerencia de Danred - Como ya os he dicho, pretendo ayudaros a buscar a vuestros compañeros desaparecidos y toda ayuda será bienvenida... Compartirla con vos podría servirnos para darnos cuenta de detalles que a mí sola podrían pasarme desapercibidos.

- Tenéis alguna pregunta más que formularme - dije finalmente - porque en caso contrario me gustaría ir a mis aposentos, todavía debo preparar algunas cosas para el viaje.


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Re: Reclutando aventureros [trama - Preludio]

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