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La Gloria de Eisental - Vigésimo tercer torneo.

Miér Ene 04, 2012 10:10 am por Jodri Rompehierro

Los juglares se encargan de llevar las noticias aquellos que no saben leer, y con sus cánticos transmiten toda la información. Esta vez cantan himnos de guerra, de lucha y combate. Pero más allá de su exagerada visión, comentan el que será el vigésimo tercer torneo de Eisental:


La Gloria …


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Para todos los usuarios.

Mar Ene 03, 2012 6:59 pm por Jodri Rompehierro

¡Muy buenas mis pequeños y Feliz Año Nuevo para todos!

Empezamos un año nuevo, y mi primera impresión no ha sido muy buena… Puede que esté confundido, o espere demasiado… Pero es lo que me parece y me cuesta decirlo… No sé si entenderéis a lo que me refiero.

En fin, aparte de …

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Un día especial

Mar Oct 25, 2011 7:05 am por Jodri Rompehierro

Un día especial


Saludos a todos y a cada uno de vosotros. Hoy es un día muy especial, y en nombre de todos los administradores tengo que contaros algo. Esta vez no voy a narrar ningún combate, ni a rolear con vosotros. Creo que lo que voy a deciros es más importante. Algo dentro de mí me …

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Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

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Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Narrador el Jue Mayo 12, 2011 9:26 am

La noche anterior no había sido nada fácil para Danred y en su mente bullían demasiados pensamientos como para poder descansar tranquilo como le había deseado la inocente Mary Beth. No, entre otras cosas, porque después de tratar con el elfo, el cazabrujas y ella, había hecho acopio de fuerzas para intentar sacar algo en claro de su compañero de viaje y guardaespaldas hasta la fecha. El primer problema lo tuvo al tener que despertar a un enano demasiado ebrio (aunque Kaz le espetaría que para él que no era más que un humano con el vientre flojo, una jarra de cerveza ya era “demasiado”).
Después de estar aporreando la puerta durante diez minutos se convenció que sería más sensato forzar la cerradura, pese a lo que pudiese decirle Jodri por estropea sus puertas. Quien nunca ha visto y oído a un enano dormir a pierna suelta, puede considerarse afortunado pues no es en ningún caso, una imagen agradable. Entre su cuerpo horondo y sus cabellos y pelos enmarañados, Danred sólo sentía ganas de prenderle fuego y decir al resto que lo había confundido con un skaven con sobrepeso.
Por no hablar de su olor… que si ya de por sí resultaba fuerte, espeso y penetrante, se debía sumar el alcohol y los consecuentes gases que conllevaba.
Y por no hablar finalmente también de sus sonoros ronquidos.

”Antigua y noble raza… ¡mis cojones!”
En su conjunto, para Danred en ese momento el enano tenía más similitudes con un oso que con cualquier otra criatura.

En vano trató de despertarlo, a base de buenos zarandeos, hasta acabar resoplando por el esfuerzo. Le resultaba un tanto preocupante que la seguridad de que su cuello no quedara separado por una espada cualquiera dependiera de ese tonel con patas. Nunca supuso que de haberlo despertado de esa forma, en lugar de preocuparse por una espada, lo que hubiese separado en dos su cuerpo sería un hacha de buena manofactura enanil.
Viendo que no iba a conseguir sacarlo de los brazos de Morr, le cogió algo de tabaco para fumárselo en su propia pipa, sentado en la oscuridad de la habitación como si fuese lo más natural del mundo. En cada calada, las hebras de tabaco se iluminaban rojizas durante un instante. El humano guardaba silencio poniendo orden en sus pensamientos.

- Hemos tenido suerte… - dijo quedamente al tiempo que exhalaba una larga bocanada de humo, como si Kaz estuviese atendiendo a sus palabras. - para empezar el elfo está más interesado en viajar que en otra cosa y aunque lo oculte bajo buenos modales, en el fondo es tan arrogante y orgulloso como cualquiera de su raza -
Nuevamente, un leve resplandor destacó en la sala, revelando los ojos del patrón prendidos en la nada.
- La hechicera y el cazabrujas estarán más pendientes el uno del otro que de otra cosa y siempre podemos inclinar la balanza para el lado que más nos interese- De nuevo una pausa, aquella pareja eran un tema algo más complicado que eso, pero no dudaba en que los sabría manejar sin dificultades.

- Lauren… je - su rostro por primera vez en la conversación esbozó una sonrisa. -, sólo es una niña con mentalidad de halfling. Se meará en los pantalones a las primeras de cambio, en fin.-

Tan pronto como apareció, se esfumó aquella cínica sonrisa para transformarse en una prieta mueca, sus ojos se tornaron dos finas rendijas. - Heinz en cambio tiene demasiada experiencia y se olerá cualquier cosa que destaque demasiado, tenemos que ir con pies de plomo con él, a demás parece fuerte ¿no crees? - Miró al enano que seguía envuelto en una manta roncando tan ricamente, por un momento había olvidado que no lo escuchaba.

- Tienes razón supongo, mañana los Dioses dirán. Se levantó con cansancio acumulado y antes de irse, dejó un ascua de su pipa entre las sábanas del enano. Salió cerrando la puerta con cuidado sin poder volver a dejarla cerrada con llave.

*******

La mañana siguiente amaneció un tanto brumosa, con una niebla baja que llenaba de humedad el ambiente pero que desaparecería cuando el astro rey se elevara glorioso por el horizonte. Algunas nubes rechonchas y el rocío sobre la hierba anunciaban que sería un día fresco, sobre todo si soplaba algo de viento.
El viejo enano se afanaba en comprobar los arneses y las ataduras que aseguraban sus pertenencias a las cuatro mulas grises que llevarían con ellos. Sin duda prefería la frescura del interior de las montañas a esa humedad matutina y no se abstuvo de proferir varias maldiciones mientras trabajaba, para quien se fijara, llegaría a adivinar que parte de su mal humor tenía que ver con una pequeña quemadura en su frente.

En cualquier caso, llegaba el momento de partir en busca de los compañeros extraviados y Danred acababa de salir al exterior de la posada cargado con la comida que tan amablemente les había preparado Jodri para esa jornada. Al tiempo que recogía la comida y salía del local, aprovechó para aporrear con fuerza la puerta de cada uno de los hombres y mujeres que la noche anterior habían mostrado su intención de acompañarlos en el viaje.
Si se dormían o tardaban demasiado, no tenía inconveniente en partir sin alguno de ellos.

- Buenos días Kaz. Dijo en un tono neutro sin mirarlo siquiera a la cara y guardando la comida del día en uno de los suministros que portaban las bestias.

- Buenos serían si siguiera cómodamente en mi cama con una enana a mi lado. Gruñó el mercenario con fastidio.

Danred disimuló una sonrisa y prosiguió comprobando a los animales.
- ¿Está todo listo? -

- See, he repartido la comida y las cosas esenciales entre las mulas para que si alguna se despeña o sale por patas no se lleve todo. Dijo dando un par de manotazos en el lomo del animal más cercano, haciéndolo rebuznar sonoramente. -¿Partimos ya o tenemos que esperar cruzados de brazos al resto? Espetó cruzando los brazos sobre su trenzada barba y fuerte pecho.

- No creo que tarden demasiado… y en cuanto tengamos un momento te recuerdo que tienes que contarme como fueron las tareas que te encomendé. Le comentó con cierto tono de reproche, clavando sus ojos en él.

-Claro, como no. Pero ya te adelanto que todo fue como estaba planeado. Dijo no muy seguro, tratando de hacer memoria.

Conversando de nuevo sobre los pormenores del viaje, aguardaron a que sus nuevos compañeros salieran a la calle a reunirse con ellos.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Heinz el Jue Mayo 12, 2011 1:07 pm

Heinz estaba acostumbrado, gracias a prácticas durante más de diez años, a dormir poco durante las noches debido a las constantes guardias. La noche anterior no se retiraron relativamente tade, asi que el muchacho aprovecho de buena medida la mañana. Para cuando Danred llamase a su puerta, el muchacho haría aproximadamente una hora que se encontraba fuera del cuarto. Le gustaba mantenerse en forma, pero por encima de ello, lo que no le gustaba era acomodarse. Le gustaba despertarse temprano, irse a correr durante un buen rato, a veces un poco a las afueras para poder equiparse con su instrumental de trabajo y practicar algunos movimientos contra algun árbol al que le faltase la vida. Era su forma de "ganarse el desayuno".

Aquella mañana él y Jodri se habían despertado prácticamente al mismo tiempo. Cuando apareció en la taberna, el enano estaba secando con un trapo las jarras de cerveza listo para otro día de buen servicio. Se saludaron con un simple gesto de cabeza, que no escondía la sonrisa de ambos en sus rostros, y Heinz desapareció por la puerta. Sabía que tenía que vovler, sus compañeros aún descansaban y aquel lugar era el lugar de encuentro.

Mientras corría, ligero de equipaje, cargado solo con su escudo y su hacha, en la cabeza de Heinz pasaban los recuerdos de la noche anterior. No podía evitar pensar en los problemas, aunque era con ellos, bajo la presión donde el "mitad humano mitad enano" se desenvolvía mejor. Apretó el paso para cansarse un poco más. El camino sería tranquilo las primeras horas y tendría tiempo para recuperar fuerzas, aún así, reservó algunas energías para practicar algunos golpes y posiciones de guardia.

Para cuando se alejo lo suficiente del lugar, se veía cerca del puente donde se enfrentó, junto a Jakob, Abbie y su buen compañero Ulric a los goblins que atacaron la caravana de Jodri y su cerveza. Allí recordó y repitió algunos movimientos. Además, mientras repetía los golpes visionó como hubiera ido el combate de haber actuado de otra manera, o de haber combatido contra goblins en perfectas condiciones y no cogidos por sorpresa. Furioso por los resultados, esgrimió aún con más fuerza su arma, como si su dedicación y su impetú fueran lo suficiente para cambiar el sentido de la batalla a su favor.

Sin darse cuenta del esfuerzo realizado, se vió por un momento cansado. Había "derrochado" más energía de la que tenía pensado, así que en lugar de continuar dando golpes, se sentó durante poco menos de cinco minutos, aprovechando este tiempo para beber algo de agua del río que por allí pasaba.

Trás la pausa hizo algunos estiramientos para terminar de desentumecer los músculos y volvió, esta vez a un paso menos cansado y apretado, hacia la posada de Jodri.

Para cuando llegó, algo de movimiento aparecía por las calles de Eisental. En la taberna, Kaz y Danred preparaban el carro y las mulas para el viaje. Al llegar, saludó a la pareja:

- Buenos días Kaz, buenos días Danred. - Dijo a pocos metros de ellos y dejando de correr. - Recojo mi equipaje y os ayudo a lo que necesiteis.

Sin mediar más palabra, entró en la taberna para recoger sus pertenencias y cargarlas en el carro. Se había ganado su desayuno, pero seguramente decidieran tomarlo de camino, una vez ya se encaminasen a su destino. Cargó lo poco que tenía en el carro, en algun lugar donde pudiera acceder a aquello que necesitaba sin problemas, como hacía con su arma, como le enseñaron los enanos.

- ¿Y bien? - Dijo a la pareja que parecía algo ocupada - ¿Os puedo echar una mano?

A Heinz no le gustaba mirar como otros hacían cosas y el se sentaba a mirar. Era cierto que estaba algo cansado, pero era sólo cansancio superficial. Los débiles se sentaban, los que caían rendidos de cansancio eran más fuertes al día siguiente. además, tampoco le hacía falta la aprovación de la pareja. Si veía que cargaban equipaje, le bastaba con mirar de donde lo cogían, agarrar algo y cargarlo.

No preguntó por el resto del grupo, tarde o temprano se reunirían con ellos, así que se limitó a hacer lo que podía.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Unàndil el Jue Mayo 12, 2011 4:20 pm

Pasó la noche plácida. En la cena anterior, pudo conocer mejor a sus compañeros, incluso trabar una leve amistad o enemistad con alguno de ellos. Mary Beth y Heinz le habian parecido buenos compañeros, aunque Mary Beth no le habia prestado demasiado caso. Lauren parecia una buena chica y Lothar... pensó como seria Ulthuan con ese tipo de gente, y prefirió borrar esos pensamientos de su cabeza, no le eran agradables.
También reflexionó sobre los aventureros, parecían normales pero habia algo que le inquietaba... La relación que tenian, algo olía mal, peor que una pocilga, pero por el momento Unàndil no sabia lo que era.

Levemente fué abirnendo los ojos, los abrió medianamente y vió la habitación. Después los volvió a cerrar. Bostezó. Ciertamente, Unàndil era muy dormilón y no le gustaba la idea de levantarse de la cama, ni para levantarse de la cama ni para rescatar a nadie. “Es lo que hay”, pensó para si mismo, y se incorporó abriendo los ojos de nuevo, y dejandolos ya abiertos. La cama crujía. Se dirigió hacia la ventana y corrió la cortina. “Parece que hoy hace un buen dia”. Ahora, a diferencia de antes, las ansias le corroían por empezar la aventura. El sol matutino le habia despertado y tenia ganas de rescatar a los comerciantes, o quién quisieran ser aquéllos que estaban en peligro.

Ciertamente, aquél paisaje le recordaba, en cierto modo, pero solo en cierto modo, al paisaje de Ulthuan. Una verde pradera se alzaba ante sus ojos, con el sol iluminando su rostro. Él, aunque su orgullo no lo lograra aceptar, añoraba profundamente su vida en Ulthuan, en palacio, la magia que flotaba en el aire, tierras sin corrumpir, y tambiñen sin enanos. Su infancia fué la etapa de su vida que recuerda con mas fervor y a la que mas aprecio tiene. "¿Como estarán, hermanos...? Si estuvieran aquí congmio... Si almenos hubieran mas elfos en este viaje...", pensó, y sintió una profunda sensación de soledad y frustración. Pero debia volver en sí, la misión, la misión...

Se dirigió al baño. Se lavó los dientes, se peinó, se lavó la cara y se vistió. Recogió sus pertenencias y salió de la habitación. Llevaba una bolsa con una tunica de recambio y algunas provisiones. Ademas, cogió su gran arco elfico, que media incluso mas que un enano, el caraj que colgó en su espalda y la espada que envainó en la vaina de su conturón. TRas prepararse, recorrió los pasillos hasta llegar a la taberna. Allí estaba Jodri.

- Muy buenas, Jodri. Gracias por la maravillosa velada que nos ofreciste ayer. ¿Cuanto te debo por la habitación y la cena? Y, por curiosidad, ¿no te sobrarán algunas salchichas de las de ayer? Ya sabes, para el viaje...

Mientras pagaba, miró a atrás. La misma panda de borrachines de siempre, humanos y enanos alcohólicos bebiendo cerveza como condenados, jugando a cartas, apostando y con un hedor de no haberse dado una ducha en varios dias (incluso meses). Fuera de la taberna, en la puerta, aguardaban Danred y Kaz, esperando a los aventureros y cargando provisiones. También estaba allí Heinz, que parecia estar cansado de ayudar a sus compañeros durante un largo rato.

- ¡Hey!¡Ahora voy a ayudaros, dadme un minuto!, dijo, en tono alegre y dicharachero, y rogó a los dioses en los que no creía que aquella fuese una agradable velada.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Lauren Vaghul el Mar Mayo 17, 2011 7:15 pm

Los primeros rayos del alba la despertaron acariciando su delicada piel. La noche anterior se había olvidado de cerrar la ventana, no fue su culpa, el cansancio de un ajetreado día pudo con su jovial carácter. Pasó los primeros segundos de su despertar estirando los agarrotados músculos que sentía doloridos por acostares sin quitarse la ropa. Se maldijo y prometió que la nunca más volvería a acostarse con la ropa puesta, aunque sabía que no iba a cumplir su promesa, como tantas veces.

Bajó con la mirada caída, como un zombi en busca de algo que llevarse a la boca, y se sentó en la barra.

-Jodri –llamó al tabernero sin ánimo-. Ponme algo para desayunar, un vaso de leche y unos muñones de pan. No tengo hambre de nada más. Estoy como un goblin apaleado.

Al parecer la hartada que se tomó la pasada noche le estaba pasando factura. A fuera de la taberna se encontraban algunos de sus compañeros, iban hacer un largo viaje, y al parecer estaban disponiendo de todo. En aquel momento recordó que aún no había recogido sus cosas, ni siquiera sabía que debía llevarse. Rápidamente subió como pudo las escaleras que daban al piso superior mientras avisaba a Jodri de que no tardaba nada en bajar y que tuviera preparada la comida para cuando volviera.

En su habitación estudió fugazmente todas sus pertenencias. Vació una de sus bolsas dejándolo todo tirado por el suelo y empezó a llenarla con lo que creía que fuera a necesitar: un martillo para clavar clavos, un puñado de clavos, una sierra pequeña, alambre, tenazas, unos guantes de cuero duro, algo de ropa, algunas mantas y chatarra varia que encontró entre sus demás bolsas.

Cerró la bolsa tirando con fuerza y se la echó al hombro. Pesaba barbaridad aquel saco repleto de herramientas y hierros, pero Lauren estaba acostumbrada a cargar con bastante peso. Dejando la habitación echa un desastre bajó a por su almuerzo.

-¡Ei! Jodri, cuida de mis cosas, ¿vale? Lo he dejado todo en la habitación. Creo que el viaje será largo y tardaré en volver, si quieres alquilar la habitación a otra gente saca mis cosas primero. Ya sabes que no me gusta que me toqueteen mis pertenecías, pero a ti te lo permito.

Poco a poco iba recuperando su natural humor. Seguramente se debiera a la comida, había acabado con su vaso de leche y pocos muñones de pan sobrevivían intactos. Lanzó varias monedas al tabernero y se despidió de él.

-Buenos días chicos -mostraba su mejor sonrisa a sus compañeros-. ¿Listos para empezar este viaje? Heinz deja esto por donde puedas.

Lauren le entregó su bolsa al guerrero. Liberada de aquel peso se sintió más libre y despejada, avanzó hasta la parte frontal del grupo y se giró para mirarlos a todos.

-¡Vamos! ¿A que esperáis? –entonces se percató de que aún faltaba gente, su rostro se volvió casi abatido y preguntó-. ¿Dónde está el resto?

Lauren Vaghul
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Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II]

Mensaje  Mary Beth el Lun Mayo 23, 2011 6:54 pm

Se despertó poco después del amanecer. Había pasado la noche ligeramente intranquila, durmiendo a trompicones, meditando si finalmente debía unirse a la tarea de salvamento o si, por el contrario, trataba de persuadir a sus compañeros de partir ese mismo día.

Las indagaciones de la noche anterior, no habían hecho sino confirmar sus sospechas de que todo este asunto era más "oscuro" de lo que parecía en un principio. Al margen de las dudas de algunos, como Heinz o Unandil, acerca de sus "contratadores", también las estrellas parecían querer indicarle que estaban a punto de verse inmersos en un peligro desconocido.

¿Debería comentarlo con el resto a fin de conocer su opinión?

Llevaba cerca de una hora dando vueltas a la misma pregunta...

Por una parte, si realmente estaban a punto de ponerse en peligro, ayudaría estar avisados con antelación a fin de estar alerta a cualquier señal extraña; sin embargo, revelar lo que su visión bruja le había mostrado, que no siempre era infalible, ya que también podía dar información falsa, también podía ser un problema. Si alguno de ellos iba a ser el causante, esto lo alertaría y haría que cambiase de planes. Y además, revelar esa información delante de Lothar haría que sospechase aún más de mi supuesta "culpabilidad" en caso de acontecimientos inexplicables.

Siguió meditando sobre ello, mientras recogía sus pocas pertenencias, casi de forma mecánica.

Sólo espero que no tenga nada que ver con todo lo sucedido en el Templo de Morr con aquella extraña poción... pensó para sí misma.

Podía cargar con todo lo necesario en una pequeña mochila: una muda de ropa sin los emblemas de la Escuela celeste, su capa y capucha para el camino, su báculo (muy útil si iban a tener que andar por lugares abruptos) y algunos ingredientes para ayudarla a canalizar los vientos de la magia y facilitar sus conjuros. También guardó algunos materiales básicos de primeros auxilios que había comprado en el mercado de la aldea.

Finalmente, tomó una decisión al respecto. El ayuno la ayudaría a la hora de aclarar su mente y pensar la mejor forma de expresar lo que sabía al resto del grupo. Había aprendido que debía tener paciencia, aunque a veces era demasiado impulsiva; que debía observar antes de actuar... Esta vez, haría caso a sus maestros y esperaría a ver que les deparaba el primer día. Si todo trancurría con normalidad, trataría de asegurarse más tarde de que su lectura de los astros no había sido equivocada.

Dirigió unos breves rezos a la Madre Tierra y el Señor de los cielos y el bosque, rogando por su protección en los acontecimientos que la aguardaban.

Y una vez acabó, recogió sus cosas y bajó hacia la sala común. Tras pedir un simple vaso de agua y rellenar su propio odre, se dirigió al exterior, esperando encontrar a los demás. Tras un vistazo rápido comprobó que ya estaban todos excepto el cazador de brujas (por lo que esperaba que lo hubiese pensado mejor y decidiese no acompañarlos).

- Buenos días a todos - les dijo saludando con una mano mientras de acercaba - Habéis descansado bien?

Tras cargar sus pocas pertenencias junto a las del resto comentó:

- Por lo que parece, solo falta un miembro del grupo, espero que no tarde demasiado y nos pongamos en marcha... Lo cierto es que este asunto me tiene de lo más interesada y dado lo heterogéneo de los miembros de la expedición más todavía. Espero que todos podamos aprender algo de esta unión temporal - dijo tratando de disimular su nerviosismo.


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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Unàndil el Lun Mayo 23, 2011 7:25 pm

Unàndil llebaba ya un buen rato esperando a los compañeros. Heinz, tras haber ayudado a cargar el equipaje, todavia no habia ordenado su siguiente accion, y esta alli aguardando ordenes posiblemente. También habia colocado la bolsa de Lauren. Ésta parecia ajetreada y estresada, pero ella era así. En un momento hizo mil cosas, aún estando medio dormida. Desayunó un vaso de leche y una espécie de bollos. Desayunar, a él tambiñen le apetecía...

- Buenas Lauren. Aún faltan mary beth y lothar, en cuanto vengan partiremos.

Lauren, como todo el mundo ya sabia, era una chica muy inocente, o eso aparentaba. Estaba seguro de que alguno de los dos guias, lothar o incluso, marybeth podrian aprovecharse de ella. Deberia estar alerta. Tras ella apareció Mary Beth. Elegante e impetuosa, añadió un comentario con muchas palabras extrañas y tecnicismos, que Unàndil no entendió. "Como me ponga a hablar yo en élfico...". Tras ello, y parecièndole la broma un tanto grosera o arrogante, decidió contestarle como dios manda:

- Pese a que la cama chirriaba un poco, he dormido bién. En cuanto venga Lothar partiremos, asi que aprovecha para desayunar algo si te apetece, como voy a hacer yo.

Aunque, en el fondo, a Unàndil no le importaban si hacian aquél viaje sin el cazabrujas. Y, por variar, llegaria el último, quizás intentando hacerse de rogar.

Unàndil sonrió. tras ello, se encaró hacia la barra, donde estaba Jodri. y, tras soltar algunas monedas más para saldar la nueva cuenta, decidio almorzar.

¡Jodri!¿no tendrás un chocolate caliente con bollos para empezar el dia con energia?


Y, practicamente sin acordarse de ello, recojió las salchichas que Jodri habia dejado en la barra, las salchichas que habia pedido y que quizas fuesen útiles para el viaje como provisiones.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Lothar Netzhoch el Miér Mayo 25, 2011 9:25 am

Lothar hacía algún tiempo que se encontraba vestido y listo cuando el patrón aporreó su puerta. Tenía normalmente un sueño bastante ligero y la emoción de emprender un viaje con semejantes compañías hizo que le resultara un poco más complicado conciliar el sueño. Unas ligeras ojeras se empezaban a formar en su rostro delgado pero normalmente la gente no l miraba fijamente durante demasiado tiempo.
Desde que se levantó, tuvo tiempo para sus abluciones diarias con agua fría mientras pronunciaba con fervor los salmos a Sigmar y Myrmidia antes de vestirse y desayunar parte de la comida propia que llevaba en un zurrón, normalmente cargado en su corcel. Aún no se fiaba demasiado de sus compañeros y vigilaría cómo preparaban la comida. En ningún momento bajó a la planta baja de la taberna y pasó las horas afilando su estoque y practicando contra adversarios imaginarios en la reclusión de su habitación.

Como pudo comprobar, no fue el primero en levantarse y por la ventana estuvo echando vistazos hasta que empezaron a aparecer los miembros de la expedición. Contempló al terco enano pelearse con las mulas mientras las cargaba y abrió la ventana para escuchar la conversación que tenía con Danred cuando se reunieron. Lamentablemente, el tono de este último hizo bajar también el del enano y tan sólo el oído de un elfo conseguiría haber distinguido las palabras.
Al cabo de un tiempo, Heinz hizo aparición confirmando que se había levantado más temprano que él, puesto que no lo había visto salir de la taberna. Con toda probabilidad, era uno de los pocos o de los primeros que podían ganarse el respeto del cazador de brujas, debido a su manifestada devoción por Sigmar.

El ruido del pasillo y las escaleras fue prueba de que el resto también iba despertando y acudiendo a la llamada. Por la puerta vio salir (y volver a entrar) a Unàndil y Lauren… y finalmente apareció la hechicera.
La observó con más detenimiento que al resto desde el segundo piso, como si espiándola fuese a descubrir alguna prueba irrefutable de sus malvadas intenciones. Pero hasta el momento, nada. Suponía que así sería, previsión que no impidió que soltara un corto suspiro y cargara con sus escasas pertenencias personales y bajara a reunirse con el resto.

- Buen día. Saludó escuetamente al elfo que se encontraba dentro de la posada pidiendo el desayuno a Jodri, sin detenerse a mirarlo a la cara.

Al salir por la puerta saludó también a todos los presentes, esta vez de forma más educada y al igual que ellos, buscó una la mula menos cargada para depositar sus pertenencias y asegurarse de atarlas bien para que no se perdieran con el movimiento del animal.

- Siento haberos hecho esperar. Podemos partir cuando gustéis. Añadió casi como dando su visto bueno o permiso para empezar el viaje aunque sin ningún remordimiento por haber estado observándolos y esperando para acudir en último lugar.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Narrador el Miér Mayo 25, 2011 9:44 am

Que los animales todavía estuviesen más dormidos que despiertos facilitó que los cargaran sin demasiadas complicaciones. Kaz ya había podido comprobar lo tercas que eran esas mulas el día anterior. Ya casi estaba todo listo cuando vieron aparecer a Heinz acercándose al trote.
El enano sonrió con sorna, imaginando a qué se debía el madrugón del chico y recordándole viejos tiempos de camaradería y campañas junto a otros guerreros. Se sintió orgulloso de haberlo elegido con tan buen ojo aunque precisamente por ello les podía causar mayores problemas. Seguramente, con la fuerza y destreza combinada de ambos, Kaz y Heinz serían capaces de hacer frente a cualquier amenaza. Quedaba por comprobar si el enano seguía lo suficiente fresco para adelantarse a los movimientos del mercenario en el campo de batalla antes de que pronunciara las palabras, prueba innegable de que eran compatibles en el campo de batalla.
Danred también se hizo una idea, más bien aproximada, de lo que había ido a hacer Heinz a esas horas intempestivas. Para él en cambio, realizar más esfuerzos de los necesarios eran una pérdida de energías y de tiempo.

- Buenos días.
- Buenos días Heinz.

Respondieron al unísono mientras pasaba por su lado de camino a recoger sus pertenencias para el viaje.
Hubo un intercambio de miradas entre el enano y el patrón, pero ninguno consideró importante lo que trataba de señalarle el otro.

- No te preocupes, ya está casi todo listo. Le comentó al verlo regresar.

El elfo también hizo saber su presencia alzando la voz desde dentro de la taberna, cosa que le dio una excusa (aunque no la necesitaba realmente), a Kaz para mirarlo con suspicacia y empezar a gruñir maldiciones de buena mañana.

La joven Lauren en cambio, no tardó demasiado en aparecer con su habitual desparpajo y buen humor, entregando sin más, totalmente despreocupada sus pertenencias a Heinz.
A esas alturas el enano empezó a recordar porqué había bebido tanto la noche anterior, y es que el grupo que formaban no era para menos que tirarse a la bebida.
Danred en cambio, más atento y pragmático, se acercó para darle un ligero empujón a su compañero e interrogarlo.

- ¿Dónde está el cofre que le encargarte arreglar? ¿No me digas que esa criaja descerebrada se lo ha dejado arriba? Preguntó bastante enfurecido.
De repente, la cara de Kaz cambió mostrándose sorprendido por la pregunta que no sabía responder con seguridad. Ninguno de los dos había cargado ese elemento en las mulas así que…

- Ups. Dijo desapareciendo sin más en el interior de la taberna y corriendo escaleras arriba.
A Danred empezó a dolerle la cabeza. La aguda voz de la muchacha tampoco es que ayudara mucho, pero dirigiéndose a ella se dignó a responderle con desgana.

- Supongo que estarán preparando su equipaje. Y esto… Lauren, ¿estás segura que no olvidas nada?
Hubiese preferido ocultar el cofre al resto de la cuadrilla pero tendría que preparar algún tipo de pretexto si empezaban a sospechar de sus intenciones.

Mary Beth también terminó por aparecer, provocando que el humano sonriera con amabilidad.

- Buenos días Mary Beth, no ha sido una mala noche, sobre todo teniendo en cuenta que a partir de ahora nos tocará acampar y dormir al raso en más de una ocasión.
Se sonrió un poco más al notar que la mujer parecía hablar más y más complicado cuando se ponía nerviosa.

Algunos de los mismos “borrachines de siempre”, como decía Unàndil, se encontraban en la taberna para meterse en el cuerpo algo más fuerte que una pinta de cerveza para calentarse y afrontar un nuevo y duro día de trabajo en el campo. Éstos claramente lo observaron sin comprender a qué se debía su jovialidad tempranera, lo mismo que la joven de cabellos anaranjados que se había incorporado al grupo.

Mientras tanto, Kaz ya descendía portando un cofre que era más grande que él mismo, peligrando con caer de bruces por las escaleras, circunstancia que no le impidió increpar a Unàndil.

-¡Vamos elfo! ¿O es que tienes el estómago de un halfling? A este paso harás que nos quedemos a cenar otra vez.
Al salir y contemplar a los animales buscando en cual cargarlo, se detuvo pensativo atusándose su barba gris.

-Tendremos que hacernos con alguna bestia más. Comentó en voz alta para Danred que se limitó a asentir y ayudarlo a acabar de recolocar el equipaje.

Por fin el grupo se completó con el taciturno Lothar apareciendo sin mostrar mucho pesar por el retraso. Danred prefirió pasar por alto esta vez su actitud a sabiendas que no iba a conseguir persuadirlo para que la cambiara.

- ¡Vamos en marcha! Dijo alzando la voz al grupo. - Nos queda un largo camino y no tenemos tiempo que perder. Casi estuvo tentado de encomendarse a Ulric en tales circunstancias. Tirando de los arreos de una de las mulas encabezó el grupo recorriendo las adoquinadas calles de Einsental hasta la salida del pueblo, por delante la serpenteante senda que los conduciría hacia el norte se encontraba despejada, como esperando que los aventureros la recorrieran en pos de un futuro incierto.

Cerrando la comitiva se encontraba Kaz que no tenía más remedio que ir trotando debido a sus cortas piernas para seguir el paso ligero que marcaba Danred mientras también guiaba a una, hasta el momento, sumisa mula.
Aquella parte del viajes supuestamente era la “fácil” o al menos la más agradable de sobrellevar, estaban llenos de energía y la ruta a seguir era un constante y ligero descenso hasta la rivera de uno de los afluentes del Talabec. A partir de ahí se daría la situación opuesta, y tendrían que remontar río arriba con la esperanza de cruzarse con el primer grupo en caso de que realmente estuviesen bien.
La cosa se complicaría aún más si tenían que cruzar los bosques del norte, ya en Kislev, puesto que era sabido, se encontraban habitados por manadas de terribles hombres bestias. Si aún así no encontraban rastro de ellos, se verían forzados a recorrer los escarpados montes helados…

En todo eso y otras cosas pensaba Danred, silencioso, mientras hacía repaso del viaje que quedaba por delante. En ese momento se planteó si realmente valía la pena, pero sus pasos siguieron adelante sin vacilar.




OffRol: para evitar estancamientos, el turno de posteo es libre y no hace falta que contestemos todos para volver a intervenir (igual que durante la cena). Por mi parte, trataré de contestar lo antes posible. Suerte mis valientes.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Heinz el Miér Mayo 25, 2011 12:25 pm

Heinz observó con detalle el grupo mientras comenzaba el camino. No tenía demasiadas ganas de hablar con nadie, la verdad, pues sus pensamientos se encontraban en estos momentos a muchisimos pasos que aun no había recorrido. El camino sería duro, y no se sorprendería cuando el primer enemigo crease algo de caos en las filas... por llamar de alguna manera al grupo que formaban.

Aunque estaba algo cansado, caminar le relajaba. Después de años de correr, batallar y sudar sangre, caminar era tan cómodo como estar sentado, sus duras y fuertes piernas le aguantarían como ya habían hecho con anterioridad. La única que continuaba dandole vueltas en su mente era la hechicera, pero después de la "disputa" de la noche anterior, prefería no agobiarla con sus capacidades. Si en algun momento tomaban la confianza suficiente, le haría todo tipo de preguntas que, casi totalmente convencido, pondrían en apuros a Mary Beth.

El muchacho se limitaba a observar a sus compañeros y el paisaje, era algo que siempre le había gustado. Era lo suficientemente veterano como para saber que no pasaría jamás por dos lugares iguales, y que aunque la diferencia fuera pequeña, disfrutar de aquel lugar era la unica forma de recordarlo, pues no sabía si algun día volvería, y de volver, si este continuaría exactamente igual. Echó mano a la pequeña bolsa con algo de tierra de su lugar de nacimiento. Hacía años que no pasaba, ni siquiera tenía contacto con sus padres ni con nadie que allí viviese, sólo ese recuerdo de que, a diferencias del resto, allí nada hubiese cambiado.

No tenía mucho que compartir con los demás, asi que su paso, igual de veloz que el del resto, le mantenía a cinco o seis metros por detrás del grupo. Era la costumbre, si fueran emboscados, el defendería la retaguardia y equilibraría la desventaja del ataque por sorpresa.

En un momento del camino, volvió hacia atrás su cabeza, despidiéndose con un simple gesto de aquel lugar y de todos los que había conocido.

- Hasta pronto - susurró algo pensativo.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Unàndil el Miér Mayo 25, 2011 3:23 pm

En unos instantes apareció por alli el cazabrujas, Lothar. Le saludó, sin mirarle, pero aquello le bastó. Fue realmente una sorpresa que aquél le saludara, ya que según creia él no se iban a llevar demasiado bién.

- Buenas!

Tras devolver la salutación, llegó Jodri con el almuerzo y lo sirvió. Era un delicioso chocolate caliente, desecho, ni muy espeso ni muy mazado, en su perfecto punto. Humeaba ligeramente, iba a ser un delicioso almuerzo, de los que hacia mucho que no tenia. Iba acompañado por una especie de pastas, que no sabia claramente lo que eran, pero que tenian muy buena pinta. Todo iba emplatado en uina jarra tamaño pequeño y un plato de color blancos, perfectamente colocados y listos para disfrutarlos. Estaba muy bién para ser un enano el que lo habia hecho. Trató de pegar un sorbo. Quemaba demasiado. Por ello decidió mojar los bollos en el chocolate. Cuando llebava medio chocolate, los aventureros empezaron a marchar, dándole el aviso.

- ¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeee? ¡Un segundo, esperadme! Jodri, muy rica la comida, ¡volveré para comer más!

Y era cierto que tanto la cerveza como las salchichas de todos los sabores como el chocolate, bollos o vino estaban realmente deliciosos. Salió corriendo, detrás de los aventureros. A todo esto, todavia no habia cargado sus bolsas en las mulas. Suerte que el camino era recto y sin bifurcaciones, y que él podia caminar mas rapido que el resto de aventureros, por que por como iba cargado, si hubiese sido un simple humano (¡O incluso un enano!) no los hubiere podido alcanzar jamás.

Cuando llegó, ató como pudo su bolsa, donde llebaba algunos recambios y nada más. preferia llevar tanto el arco como el caraj y la espada consigo mismo, aunque pesasen. Nunca se sabia donde se podia meter uno. Además, ya habria tiempo más adelante para descansar.

Admiró el paisaje. Bonito, sí, pero nada comparado con la tierra... Que él ya sabia. Los aventureros iban bordeando un fino río, admirando a su vez los acantilados que se alzaban a su paso y que les daban la sombra causante de aquél buén clima, ni frio ni calor. habian también algunos arboles, donde los pajarillos cantaban, y habia un fuerte olor a campo, arboles y hierbas aromaticas. Y, aunque todavia no habia saludado a nadie, ya todos sabian que él estaba allí (exceptuando quizás al enano, que deberia ir concentrando todas sus energias en no caerse de la mula en la que montaba).

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Lauren Vaghul el Sáb Mayo 28, 2011 9:48 am

El viaje empezó con normalidad, los ánimos eran positivos y el ambiente era agradable. O así le parecía a Lauren. La chica era impermeable a los problemas personales que pudieran tener aquellos individuos entre sí, como la tensión entre Lothar y Mary Beth, también poco le importaban las aspiraciones o los alineamientos de cada uno, más que nada, esto último se debía a su confianza en la bondad de la gente.

Ella andaba junto al resto por aquellos senderos que poco a poco iban ganando inclinación, además, dejaban de ser llanos caminos copiosamente transitados para convertirse en sendas donde algunas rocas gigantescas habían caído del monte y obstruyan gran parte de la calzada. No fue ningún problema seguir recto, pero poco a poco se dieron cuenta de que estaban dejando las estepas de Ostermark para adentrarse en la falda de las Montañas del Fin del Mundo.

-Come cabrita, come –le decía a una mula mientras le zarandeaba un matojo de hierbas fresa enfrente de sus ojos-. Ven, aquí lo tienes. Ummmm… que ricoooo…

Jugando los las hierbas hacía desenquietar al pobre animal que por más que intentaba llegar a darles un bocado, Lauren las apartaba justo a tiempo evitando que se las comiera. Así pasó la mayor parte del trayecto de aquel día, hasta que al final perdió el interés en la “cabrita”. Miró a delante y atrás, buscando a sus compañeros, pero cada uno también se divertía a su manera, excepto uno. Heinz cubría la retaguardia de la comitiva, él sólo. La chica decidió que era bueno momento para hacerle una visita y ver que tal se encontraba.

-¡Ei! ¡Heinz! –le gritó con una sonrisa en el rostro mientras se le acercaba-. ¿Cómo estás? Deberías venir allí delante, esos animales son una fiesta. Deberías verlas comer, son unas fieras. Seguro que un jabalí tiene menos apetito que una de esas “cabras”.

Ahora, al lado del hombre, seguía la marcha del grupo en la parte trasera. Heinz era un buen tipo, un hombre serio, pero Lauren creía en que en el fondo era todo un trozo de pan, y que seguro sabría divertirse como un niño.

-Vamos ven –le dijo entusiasmada mientras lo cogía del brazo con las dos manos y tiraba de él para llevarlo hacia delante-. Te voy a presentar a Rocicienta. Es aquella “cabra” de allí, ya verás que simpática.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Heinz el Dom Mayo 29, 2011 5:05 am

Heinz estaba enfrascado en sus pensamientos cuando la voz de la joven Lauren le devolvió a la realidad. Mas adelante, o quizás después de el primer encuentro que fuera imprevisto, aprendería que no era buena idea dar voces por los caminos, pues podría atraer a más de un problema, aunque, sin problemas, aquel camino sería monotono y aburrido.

- Hola Lauren. Pues muy bien, fresco como una rosa. ¿Tu que tal estas? ¿Has podido descansar bien o la emoción por el viaje te ha robado el sueño? - Heinz mostraba una amplia sonrisa mientras hablaba con la joven. Sin duda, entre personas curtidas, enanos, elfos, enfrentaciones innecesarias, aquella muchacha sería el ápice de bondad que todos necesitaban. Le deseaba la mayor de sus suertes, y rezaría a Sigmar para que nunca perdiese esa alegría. Le recordaba a tiempos mejores, eso siempre era algo bueno.

- Veras Lauren, no creo que deba abandonar la retaguardia, pero cuando paremos para comer, estaré encantado que me presentes a esa cabra como es debido, aunque no pienso darle dos besos. - Guiñó un ojo a la muchacha y empezó a reir. - Además, si te sorprende como come, tendrás que ver al enano... Yo he pasado mucho tiempo con ellos y hacen un pan... Bueno, es negro, y más duro que una piedra. Estoy convencido que si los enanos usasen hondas, lanzarían trozos de pan en vez de piedras.

Sin oponerse a ello, la felicidad de Lauren se contagiaba en Heinz. No había estado tan animado desde que volvió a combatir con su hermano de armas, por lo que pensó que por una vez podía saltarse las reglas.

- ¿Sabes que? Vamos delante, presentame a esa nueva amiga tuya. - Volvió a echar un vistazo a los lados y atrás, tranquilo por que hacía poco que habían abandonado su lugar de partida y aparte de goblins y algun animal salvaje, poco podrían encontrarse. Colgó su hacha del cinto como pocas veces hacía y, pasando el brazo por encima de los hombros de la muchacha se decidió a dejarse llevar por su encanto y sus risas.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Narrador el Lun Mayo 30, 2011 10:31 am

Con pasos decididos y rápidos, Danred guiaba el grupo por el rio Blut, atajando por su rivera hasta encontrar los caminos. Que Eisental contara con tan mala comunicación le demostraba que no dejaba de ser un pueblucho más por mucho que sus habitantes lo llamaran “ciudad” o su Margrave se empeñara en creerse el amo de algo más que una aldea como había escuchado comentar a varios campesinos descontentos por la mañana en la taberna de Jodri.
En el fondo se sentía contento de haber emprendido el viaje aunque no augurara nada bueno. Tanto por gusto, como por otros motivos menos placenteros, al humano no le gustaba quedarse demasiado tiempo en el mismo sitio, ni siquiera en su Kislev natal al que si todo iba bien, se dirigirían al final de su viaje, con una sustanciosa recompensa esperándoles.

En tales pensamientos estaba sumergido mientras oída de fondo la aguda y jovial voz de Lauren al final de la comitiva. Ni en sus años mozos había tenido tanta energía como aquella chiquilla y se alegró de que fuera la compañía de otro la que buscara y le dejara tranquilo durante un tiempo.

Kaz no tuvo tanta suerte y tuvo que soportar su cercanía y alegría mañanera a pesar de estar varios metros por delante. No le había pasado por alto que Heinz se colocó adrede al final del grupo, incluso por detrás de él mismo, seguramente, con la misma intención de contar con una buena perspectiva que le previniera actuar de forma efectiva en caso de que se tropezaran con problemas.
A punto estuvo de hacer esperar a su mula a que el antiguo rompeescudos lo pasara pues le parecía poco honroso que un simple y joven humano se encargase de ir tras él para protegerlo. ¡Cómo si necesitase que un chiquillo le cubriera las espaldas!
De hecho, iba a hacerlo cuando Danred lo llamó aprovechando la tranquilidad del grupo que parecía tener todavía las sábanas pegadas.
Aceleró el paso mascullando improperios hasta llegar a la vera del patrón.

- Así que… ¿”Todo fue como estaba planeado”, eh? - dijo en un tono cargado de sarcasmo mirando al enano tan sólo un instante. - Un poco más y partimos sin el cofre, y entonces ya me contarás cómo esperabas que recogiéramos eso por lo que nos pagan…

El enano sabía que no contaba con defensa posible y sólo lamentaba el asunto del dinero, el enfado de Danred y sus sermones le importaban tanto como le podía importar una pústula nueva a un nurglete.

- Siempre hubiésemos podido hacernos con otro de camino, ahorrándonos tener que cargar con él todo el viaje… Respondió el mercenario sin demasiado interés.

- Ninguno como ese. Sentenció el humano escuetamente vigilando que sus palabras no resultasen audibles para el resto. Tras una pequeña pausa añadió: - Haz el favor de vigilar que Lauren no se despeñe con el cofre cuando nos encontremos en las montañas, o serás tú el que tenga que bajar para recogerlo.

El enano gruñó con visible desagrado tanto ante la idea de tener que hacer esa tarea como por seguir a las órdenes de ese humano egoísta y pretencioso, pero no podía negarse sin un motivo de peso que anulara su palabra y el contrato.
En un cruce señalizado por un poste torcido Danred detuvo al grupo y examinó tanto sus mapas como los del elfo hasta ubicarse. No es que hiciera demasiada falta puesto que el rio era un referencia segura, pero le gustaba tenerlo todo controlado, sobre todo y a pesar, de que con ese curioso grupo, no podía tener controlado nada.

Plegando el mapa hasta reducir la parte que le interesaba a un tamaño manejable mostró su situación al grupo.

Spoiler:

- Nos encontramos en la carretera de Kadrim. Si vamos a buen ritmo espero que lleguemos al menos hasta Remer sin detenernos en los otros pueblos. Cuando lleguemos a Bechafen, nos ocuparemos de preguntar a la gente por nuestros compañeros ya que la ruta que seguían los hacía pasar por esa ciudad y eran un grupo suficiente grande como para llamar la atención. Si no hay noticias de ellos asumiremos que no descendieron de las montañas y remontaremos el Talabec después de descansar y contratar algún galeno o similar para socorrernos en caso de accidentarnos ¿entendido? Dirigió una dura mirada a sus acompañantes. - Pues andando que aún queda camino por delante.

Dado que nunca había hecho ese recorrido (para llegar a Eisental antes del otro grupo como habían acordado, él y Kaz habían descendido desde Kislev casi en línea recta), no tenía una precisa comprensión de la distancia que les separaba del resto de ciudades. El mapa sin duda era muy completo, pero carecía de referencias claras a las distancias y estaba hecho a ojo de buen cubero.
Por mucho que se empeñara, esa noche no tendrían más remedio que hacer noche a medio camino de Remer y acampar antes de llegar a la población.

El caso es que era algo que no había previsto ya que su mente iba pasando de un asunto a otro y cuando prosiguieron sus pasos, se acercó a Mary Beth para interesarse en sus visiones aunque lo preguntara de modo velado.

- ¿Qué tal habéis dormido esta noche Señora? La interrogó con visible interés mientras seguían caminando.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Lothar Netzhoch el Lun Jun 06, 2011 9:12 am

La partida de Eisental se produjo sin problemas, los caminos se encontraban despejados y los animales por lo visto, demasiado dormidos todavía para dar problemas. Lothar recordaba que algunos de los criados de sus padres en ocasiones, tenían problemas para lidiar con el terco temperamento de los burros y mulas que tenían en el establo. Normalmente los usaban para trasportar los alimentos comprados en el mercado o sus pertenencias cuando se desplazaban a otra propiedad, más resguardada en los meses de invierno.
Dedujo que todas las bestias las habían adquirido de un mismo establo pues se seguían sumisas unas a otras casi en línea recta salvo cuando un brote tierno de hierba salpicada de rocío llamaba su atención, desviándose en ese momento.

Las observaciones de Lothar iban dedicadas a estos animales puesto que nada más resultaba atrayente para él. Sus compañeros seguían la marcha con tranquilidad, salvo Lauren, aunque claro, eso parecía que iba a ser así durante todo el viaje si este no terminaba por agotar las energías de la muchacha. Ni siquiera Mary Beth o el elfo que la noche anterior se mostrara completamente partidario del uso (y según Lothar, abuso) de la magia le daban motivos para escudriñar sus actos.
Con pasos firmes seguía a Danred de cerca mientras Heinz se quedaba en la retaguardia. Si lo hacía por la protección del grupo, la suya propia o simple capricho no le quedó del todo claro al cazabrujas. Tampoco es que le importara demasiado o fuese a decirle nada al respecto.

Por lo demás, aunque algunos desvíos del camino y la vegetación de espesos arbustos que en ocasiones se formaban diesen la impresión de ser el escondrijo de algún grupo de goblins que los fuesen a asaltar en cualquier momento, nada imposibilitó su marcha.
Un motivo por su ausencia pudiese ser la cercanía entre los pueblos y las aldeas que seguían el rio. Si no se habían encontrado nada así antes de seguir el camino hacia el oeste, no creía que se l encontraran en adelante.

En el cruce de caminos que se detuvieron para que Danred comprobara el mapa aprovechó para examinarlo con interés. No solía contar con un buen mapa para sus “cruzadas” por el Imperio.

-Creí que habíamos avanzado más… Dijo más para sí que para el grupo con voz queda. Inmediatamente tras decirlo se dio cuenta que esta impresión se debía a que estaba acostumbrado a viajar a lomos de su caballo y que de ello dependía su forma de medir el tiempo en los viajes. Sin duda, a caballo hubiesen llegado más lejos, pero suponía que no contaban con el dinero suficiente como para llevarlos a ellos y al equipo en un carro o dos tirados por fuertes corceles.
No quedaba más remedio que tratar de acelerar sus pasos para como preveía Danred, llegar a Bechafen antes de que la noche cerrada se les echara encima. Si eso ocurría quizás se terminara la seguridad y tranquilidad que habían tenido hasta el momento.

Contrariado en un primer momento por tener que realizar la labor que en el pasado otros hacían por él, azuzó al animal más cercano cuando reemprendieron la marcha. En realidad ese malestar le duró bastante poco y estaba más relacionado con los recuerdos de su infancia y vida familiar que en un malestar real y se le pasó pronto. Su decisión en servir al Imperio y los verdaderos dioses fue firme a pesar de comprender que abandonaba una vida llena de comodidades.
Durante los últimos años, viajar constantemente o carecer de un techo donde resguardarse fueron el menor de los inconvenientes o complicaciones a los que había tenido que hacer frete en su labor para purgar las marcas del Caos de la tierra.

Recordando la noche anterior y en lo que se había convertido su vida desde que lo invistieran como cazabrujas oficial, se acercó a hablar con Danred.

- Disculpad Milord, nos dijisteis que vuestra tarea era de recaudador en Kislev… comentó haciendo memoria por vuestro acento supuse que eráis natural de esas tierras, ¿me equivoco? Me gustaría aprovechar de vuestra presencia para preguntaros por cuál es la verdadera situación en referencia a los enemigos de nuestra patria. le comentó quedándose luego en silencio para que el capataz satisficiera su curiosidad sobre las tierras del norte a las que se dirigirían y que Lothar conocería por primera vez.

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Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II]

Mensaje  Mary Beth el Jue Jun 09, 2011 5:22 pm

Finalmente, se pusieron en movimiento y salieron de Eisental. El hecho de que fuese temprano y que no se tratase de un camino demasiado transitado, hacía que la marcha no fuese del todo lenta. Todos parecían estar perdidos en sus pensamientos, caminando a su ritmo y al que marcaba el carro que llevaba las pertenencias.

Era agradable ponerse de nuevo en movimiento tras las tranquilas semanas pasadas en la aldea y, además, reinaba un silencio de lo más agradable, acompañado por el sonido del viento y de los pájaros que se dirigían a cumplir con sus obligaciones. Y, como no, de la voz de Lauren que parecía tener siempre energía y se movía continuamente de una parte a otra de la "caravana".

Realmente debe desayunar fuerte para estar tan hiperactiva ... Espero que todavía le queden energías cuando las necesitemos pensaba mientras continuaba la marcha.

En ocasiones, alguna flor o insecto que encontraba por el camino hacían que aminorara la marcha para observarlos con más detalle, ya que a pesar de haber recorrido extensas zonas del Imperio (Middenland y Reikland principalmente), siempre descubría algo nuevo; sin embargo, tras unos instantes recordaba qué estaba haciendo en aquel lugar y que no se trataba de un paseo de ocio y aceleraba el paso y regresaba al centro del camino.

Sólo faltaba que ahora me perdiese en medio de "no sé donde" por culpa de mi infinita curiosidad me recriminiaba cada vez que eso ocurría.

Cuando nos detuvimos a comprobar la ruta seguida en los mapas, eché una ojeada al trayecto que aún nos quedaba por recorrer. Realmente, la cartografía no era mi especialidad, prefería que los astros guiaran mis pies. No sería la primera vez que acababa de bruces en el suelo por tener la mirada demasiado elevada. Confiaba en los expertos para que lográsemos llegar a nuestro destino, a pesar de que no sabíamos a ciencia cierto en que punto del trayecto podríamos encontrar alguna pista sobre el paradero de los desaparecidos.

Una vez reemprendimos la marcha, todos siguieron a la suya. Por suerte, Lothar parecía bastante tranquilo y no esperaba una nueva discusión hasta que decidiéramos parar a descansar, lo cuál era un alivio considerable. Heinz y Lauren parecían estar haciendo buenas migas e imaginaba que Unandil estaría disfrutando del paisaje. Lo cierto es que, comparado con el aspecto frío de las grandes ciudades, esto era una maravilla y ahora que el sol empezaba a mostrarse en su plenitud, todo parecía adquirir nueva vida ante nuestros ojos. O eso es lo que me parecía ...

Me sobresalté ligeramente al comprobar que Danred se había acercado para preguntarme acerca de la noche pasada, ya que ni tan siquiera me había percatado de su presencia.

- Menudo susto, no te había visto ... - dejó escapar una risita nerviosa mientras sus latidos volvían a la normalidad - Bueno podría haber dormido mejor, pero imagino que los nervios me han tenido intranquila todo la noche - no tenía demasiado sentido expresar sus inquietudes antes de tiempo, aunque nunca estaba de más un pequeño aviso, por lo que bajó la voz y se acercó a Danred, tratando de no alertar al resto - Tal vez solo sean manias mías pero ... ¿todo este asunto no os produce cierta inquietud? ¿Como si algo estuviese por llegar?

Realmente me interesaba lo que tuviese que decir uno de los líderes de la expedición, ya que imaginaba que tendría más experiencia en este tipo de asuntos.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Unàndil el Jue Jun 09, 2011 6:09 pm

El viaje habia comenzado, y pronto se uniría a la fiesta el combate y la aventura. Porque, seguro que la habría. Unàndil veía a aquellos aventureros. Cada uno de su padre y de su madre, sin duda, haciendo lo que más les apetecía, admirar el paisaje, conversar con algún compañero o simplemente, caminar.
Unàndil estaba posicionado al principio de la pequeña caravana de aventureros. Aunque estaba en la vanguardia, podia observar, escuchar y oler lo que hacían sus compañeros. En ocasiones Danred le acompañaba en su posición y le sacaba conversación, pero nada fuera de lo normal; que si cuando llegaremos, que si pararemos, que si hará buen tiempo...

Hacía buen tiempo y el río que pasaba por allí al lado, llamado río Blut, fluía con envidiable potencia. Pequeñas cataratas y riachuelos, procedentes de lo alto de la montaña, se unían al río haciendo que éste tuviese una belleza incomparable con cualquier otro río Imperial de los que habia visto hasta el momento.
Mientras caminaban, también se podian apreciar los majestuosos acantilados, sin vegetación en éstos, a diferencia de lo llano, que estaba repleto de arboles variopintos, eso sí, todos ellos de color verde, o los arbustos, algunos con unas bayas rojas con no muy buena pinta.

Iban por un sendero de tierra, sin demasiada roca. Las mulas, cansadas, que no podrían caminar durante mucho tiempo más, iban arrastrando las patas levantando polvo y ganandose cada vez más, aunque poco a poco, la ultima posición en el grupo. Unàndil admiraba el paisaje y de vez en cuando husmeaba en las conversaciones ajenas, por pasar el rato. Mary Beth conversaba con Danred, que éste a su vez conversaba con Lothar. La muchacha lauren tambiñen hablaba con Heinz y le contaba cosas sobre sus misteriosas cabritas. El enano, en cambio, iba callado, encima de la mula, posiblemente concentrando todos sus esfuerzos y pensamientos en no caerse.

Además de entretenerse, por supuesto, andaba, a paso firme, tirando de alguna manera del grupo. Al fin y al cabo, era una de las cosas que mejor se le daban, caminar. Iba, eso sí, con el arco en la espalda, la espada enfundada y el caraj, en la espalda tambiñen, junto al arco. Era mejor no separarse de sus cosas, además, andar al ritmo que iba la comitiva le permitía andar a un paso que p'ara él era bastante relajado y sereno.

Al rato fué anocheciendo. Cada vez el sol se escondía mas entre los acantilados, Unàndil tenia sed y empezaba a estar cansado. Ya no resultaba tan facil bservar el paisaje y estar alerta. El guía, Danred, estaba allí con él, y decidió comentarselo.

- Danred, ¿no crees que deberiamos descansar? O quizás acampar sería mejor idea. Algunos aventureros están cansados y ahora mismo no podrían estar alert ante una emboscada u ataque. Pienso que es lo mejor.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Lauren Vaghul el Dom Jun 12, 2011 9:05 am

-¡¡Rocicienta!! ¡¡Rocicienta!! –la susodicha cabra pareció estremecerse al reconocer aquel tono de voz-. Mira quien te traigo, es un amigo.

A Lauren le costaba controlar sus emociones, y su impaciencia se convertía en tirones de Heinz para que avanzara más rápido. Antes de llegar hasta el animalejo, tuvo tiempo de contestar a sus preguntas, y se calmó levemente para hacerlo, como si tratara de olvidar a la cabrita.

-He dormido bien, Heinz, gracias –le sonrió-. Estaba muy cansada, pase el día dando vueltas por el pueblo, visitando herrerías y forjas para ver si me empeñaban en alguna… -se entristeció y las siguientes palabras brotaron como si las escupiera imitando la voz de un rudo hombre-. “Aquí no queremos niñas, ve a jugar a las muñecas con tus amiguitas”, me dijeron en todos lados...

En pensar en aquello la convertía en una chica depresiva y ofuscada. Todo lo contrario de lo que ella era realmente. Le dolía en toda el alma que la juzgaran por ser una chica y que nadie la apreciara por lo que era capaz de hacer. Siempre le había gustado trabajar el hierro, inventar aparejos inútiles, tenía una buena cabeza para la ingeniería, pero cuando iba algún lugar aprestar sus servicios, lo único que conseguía eran unas risas o algunos piropos salidos de tema.

Pronto, sin dar tiempo a recordar más situaciones pesarosas, llegaron hasta la cabrita. Lauren recuperó su semblante alegre y jovial, y sonriendo a Heinz lo empujó a que se acercara. La cabrita debía sentir lo que iba a pasar, pues parecía que la mirara de reojo mientras la chica sacaba un matojo de hierbas de su carga. Lo partió en dos trozos y una mitad se la dio a Heinz.

-Vamos cabrita, enséñale a Heinz como nos divertimos –al menos la chica-. ¡Ei! ¿Qué te pasa? ¿No quieres jugar?

La cabrita ignoraba completamente a Lauren, y es más, cuando ésta zarandeaba las hierbas en su hocico la cabrita movía la cabeza hacia otro lado y se apartaba de ella. Lauren se sorprendió por la insolente actuación del animal, pero creyó que lo mejor era resolver esto con palabras. Se acercó a la cabrita y susurrándole al oído le habló:

-Vamos, haz algo, no puedes dejarme así delante de Heinz. ¿Qué pensará él? Seguro que piensa que lo he engañado y que soy una farsante. Vamos… ¿Por qué ya no quieres jugar? Con lo bien que nos lo pasábamos juntas. No me defraudes, eeh…

Intentó nuevamente jugar con la cabrita, pero está no había entendido sus palabras o seguía ignorándola. Lauren siguió intentándolo media docena de veces, hasta que al final se cansó. Se acercó a Heinz y le dijo:

-No quiere jugar, dice que está cansada –parecía entristecida como si hubiera perdido la emoción en el viaje.



La noche fue cayendo lentamente y Lauren no se percató del manto de oscuridad hasta que tropezó con una roca que no había visto. A punto estuvo de dar con la nariz en el suelo de no ser por Heinz que estaba a su lado y pudo sujetarse a él.

-Ouch… maldita piedra –las palabras fueron dirigidas a la roca, y le dedicó una mirada cargada de odio-. ¿Sabes Heinz? Dicen que los elfos pueden ver en la oscuridad, que sus ojos están hechos de cristal luminoso, como si llevarán pequeñas velas en las cuencas. Debe de ser fantástico poder ver por la noche.

Se agarró al brazo de Heinz con miedo a volver a tropezar mientras examinaba con detalle el suelo en busca de otra traicionera piedra.

-¡Ei! –le vino a la cabeza que en el grupo viajaba un elfo-. ¡Unàndil! ¡Unàndil! –lo llamaba agitando el brazo para que la viera-. Heinz, ¿me disculpas un momento? Voy a ver si él sabe porque ellos pueden ver en la oscuridad y yo no.

Abandonó la estabilidad que el brazo de Heinz le daba y se enfrascó en el oscuro y tortuoso camino hacia el elfo. Andaba con paso rápido, tropezando, pero con cuidado de no llegar a caer. Tras un corto trayecto llegó al lado de Unàndil.

-Unàndil, Heinz y yo nos preguntábamos porque tu puedes ver en la oscuridad y yo no –le dijo con su dulce voz. Mientras le hablaba, la chica movía la mano enfrente de su cara como si estuviera ciego y tratara de demostrar que no veía nada. Era de noche, y a ella le costaba ver, creía que a él también le pasaría lo mismo.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Heinz el Lun Jun 13, 2011 4:20 am

Heinz acompañaba a la joven Lauren contagiandose con su buen humor. En escasas ocasiones se veía en aquellas tesituras, y no es que lo hiciera por placer propio, no le parecía para nada justo quitarle la sonrisa de la cara a aquella muchacha. Sabía que lo haría el tiempo, si no este viaje, otro, pero no sería él. Aguantaba los primeros tirones, hasta que decidió encaminar su paso al mismo ritmo que el de la joven, hasta llegar a los animales.

- No te preocupes Lauren, quizás es que no tienen más hambre... Ya verás como dentro de un rato, o seguro que mañana, vuelven a hacerte caso. - Guardo el fajo que le dió en sus pertenencias para cuando llegase el momento de volver a "jugar".

El rato pasaba, en algun momento volvió la mirada para ver al grupo. Si esto fueran las filas de los rompeescudos, no habrían pasado ni dos segundos antes que cualquier enano le gritase por alejarse de su puesto, pero Kaz parecía contento de ocupar su lugar en la retaguardia. No era lo más sensato, Heinz era más rápido y ágil que el miembro de la antigua raza, y por lo tanto, tenía una capacidad de reacción mayor. En fin, todos eramos iguales y supuestamente, cobraríamos lo mismo por nuestros servicios, asi que no le dió mayor importancia.

La noche llegó y con ella, el tropiezo de Lauren.

- Ten cuidado - Dijo Heinz agarrándola al mismo tiempo y ayudandola a recuperar la compostura. Cuando hizo el comentario sobre la capacidad de visión sobre los elfos, no pudo evitar en volver a pensar lo que había pensado horas antes. Kaz era más lento, cierto, pero tenía la capacidad de ver en la oscuridad, y por lo tanto, cubrir mejor la retaguardia. Soltó el comentario sin pensar en las consecuencias. - ¿Sabes? Los enanos también son capaces de ver en la oscuridad, no se si de la misma forma que los elfos. Supongo que tienen una mayor adaptación a la oscuridad, es bueno que tengamos a Kaz y Unandil en el grupo.

Cuando Lauren se marchó corriendo hacia Unandil, Heinz escuchaba las palabras de algunos de sus compañeros, al parecer, la idea de acampar empezaba a resonar entre el grupo. No era una mala idea. habría que montar algunas guardias y si los dias y las noches pasaban, eso acarrearía un cansancio adicional sobre los hombros de cada uno de ellos.

No dijo nada, simplemente espero que aquellos que mandaban diesen las ordenes.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Narrador el Lun Jun 13, 2011 9:05 am

El trayecto, afortunadamente, se encontraba despejado y tranquilo, así que no resultó difícil que avanzaran con presteza, salvo por algún rebuzno enfadado de los animales de carga que empezaban a demostrar su mal carácter. Nada que un par de varazos bien dados en sus cuartos traseros no solucionara.
Manteniendo cierta atención en los animales, pues llevaba en su mano las riendas de uno de ellos mientras avanzaban, Danred se percató de la inquietud que aguardaba tras las palabras de Mary Beth.

- Mi Señora, sin duda el Viejo Mundo no está exento de peligros y más si se viaja con prisas y con la poca preparación o conocimiento entre nosotros, pero confío en que los Dioses guardarán nuestros pasos y que sabremos defendernos de lo que pueda acontecer.
Dijo como media verdad, sin desvelar todo lo que sabía. Más para tranquilizar a Mary Beth y también para convencerse así mismo que otra cosa.
Por supuesto que había cosas que le producían inquietud, y temor, y ansia. Pero tenía un objetivo en mente que lo mantenía firme en sus convicciones.

Volvió a hablarle con esa calmada y seductora voz que solía utilizar con las mujeres, como si fuese casi un susurro, dando a entender que las palabras que pronunciaba estaban destinadas sólo para sus oídos.
- Lamentablemente, las circunstancias nos impiden tomarnos demasiadas precauciones o andarnos con miramientos. Confío en que vuestras habilidades puedan protegernos precisamente de lo que pueda acontecer – comentó metiéndole más presión, tratando de que entendiera que parte de la responsabilidad de la seguridad del grupo recaía sobre sus hombros - , pero no os preocupéis demasiado, sé que la magia lleva su tiempo.

Realmente tenía sentimientos contradictorios con esa mujer. Les podía resultar muy útil o muy peligrosa, por lo que, de momento, presionarla probablemente no haría otra cosa que dificultar el uso de sus dones, manteniéndola más o menos controlada.

Pronto acudió también Lothar, al cual malinterpretó pensando que se acercaba para tener vigilada a Mary Beth por si le estaba echando un encantamiento a él. Pero por lo visto se trataba de mera curiosidad.
- Mylord, Kislev es una tierra dura y en buena parte, despiadada – habló lo suficiente alto para ser escuchado por quien estuviese interesado. -. Y “Los Enemigos”, como decís en realidad son muchos; no sólo las influencias distorsionadoras del Caos, sino también los gélidos inviernos y la escasa labranza diezma nuestra gente. – Se detuvo con gesto amargo un momento, mirando a sus manos, como recordando viejos tiempos –Sí, soy natural de esa dura tierra y a pesar de todo, la considero más mi hogar que ninguna otra parte del Imperio. Pero me preguntáis por nuestros enemigos y yo os respondo que por muchos que sean, ¡los kislevitas prevalecen! Somos una comunidad muy unida y menos débil que nuestros primos imperiales, de otra forma, no resistiríamos las hordas de bárbaros del norte y las incursiones de los hombres bestias por el sur. A demás, orcos y otras criaturas habitan las Montañas del Fin del Mundo. Pero si lo que buscáis son herejes y gente manchada por el Caos, no dudéis que las encontraréis entre la población de nuestras ciudades por la simple cercanía a las enfermizas regiones del Caos.

Dio por saciada la curiosidad del cazabrujas, realmente al recordar las mutaciones sufridas por alguno de sus conocidos y como, tanto él mismo como sus familiares ayudaron a hacerlas pasar desapercibidas, también recordó porqué le caían tan mal los cazabrujas.

El enano, que a diferencia de sus compatriotas que se habían pasado toda la vida dando martillazos en una forja conservaba un buen oído, estuvo pendientes de las palabras del patrón mientras fumaba de una larga pipa.

- De no ser por los enanos cubriéndoos desde sus fortalezas en el corazón de las montañas, hace siglos que los orcos y goblins os hubiesen pasado por la espada.
Mustió con la aspereza que lo caracterizaba.

Curiosamente, a medida que anochecía, el grupo, como temeroso de la oscuridad o quizás, motivados por la falta de visión, fueron acortando la distancia que los separaba uno de otros.
Por supuesto, aunque se encontraran envueltos en la más completa negrura, la chillona y animada voz de Lauren sería inconfundible. Por supuesto sus comentarios sobre ver en la oscuridad no pasaron por alto al enano y si Heinz no lo hubiese llegado a mentar, ya se encargaría él de poner los puntos sobre las íes, o la barba sobre la jarra, como también se decía.
- Que sepas pequeña que los enanos somos famosos en el mundo entero por nuestra buena vista aún en las noches sin luna ni estrellas. Piensa que durante muchas generaciones, hemos permanecido bajo tierra y a pesar del carbón y los conductos de ventilación, que son toda una maravilla de ingeniería enana, tendrías que verlos, estamos acostumbrados a trabajar en condiciones en que un humano no vería ni sus propias narices… ¡y un elfo ni la punta de sus orejas! – Añadió con énfasis.
- En nuestra historia hay batallas míticas vencidas en parte por la ventaja táctica que suponía lo que llamáis visión nocturna. – Dijo mesándose la barba mientras hacía memoría.

Habló cerca del elfo, con la clara intención de que oyera sus justas palabras (cualquiera que las llamara bravuconadas recogería sus dientes del suelo). Pero Unàndil parecía más interesado en otras cosas, como por ejemplo, hacer un alto en el camino.

La verdad era que se hacía tarde muy a pesar de Danred, y que no llegarían a Remer antes de que cerraran el portón de la ciudad y plantaran los guardias. Y no le interesaba tener que dar más explicaciones de las necesarias…

- Está bien… supongo que no habrá más remedio que hacer noche. – dijo sin que le pasara por alto que se refería a los demás como “cansados” sin dejar claro si él también lo estaba. Los elfos siempre hablando de forma enrevesada… - Kaz y yo montaremos las tiendas, alguien más nos puede ayudar y le enseñaremos a hacerlo. El resto, hay que recoger leña para un buen fuego, empezar a pelar las patatas e ir a por agua para la cena y no estaría mal echar un vistazo por los alrededores para asegurarnos que estamos solos.

Dio las órdenes mirando a todo el mundo, pasando su mirada uno por uno. Quería comprobar como se organizaban entre ellos para ver cuál sería problemático (aparte de Lauren, que seguramente se entretendría persiguiendo un conejo blanco ), y determinar así a quien debía tener atado bien corto.
Tras otear el horizonte, encontró una elevación de terreno suficiente grande para plantar las tiendas y dotarlos de una ventajosa panorámica en caso de que se acercara alguien. Una parte de la pequeña meseta quedaba cortada bruscamente por un salto de casi tres metros, por lo que si dejaban los animales en ese lado, no irían muy lejos, en el lado opuesto, el terreno se iba elevando en una ligera cuesta.

- Allí nos pondremos. Id pensando en quien hará la guardia por parejas, obviamente Unándil y Kaz os quiero en grupos separados para aprovechar lo mejor posible vuestros ojos.

Espoleó a su mula llevándola a la altiplanicie y descargando los pertrechos para montar las tiendas. Lo más recomendable era que las mujeres durmiesen juntas, él y Kaz en otra, y el resto por su parte.

situación en el mapa:

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Unàndil el Lun Jun 13, 2011 11:33 am

Lauren se le acercó. Le preguntó una cuestión. ¿Que por qué veían los elfos (e incluso enanos, un poquito) en la oscuridad? Eso no lo sabía él ni ningún elfo. Evidentemente eso tenía una respuesta bién sencilla, por que los elfos van un paso por delante de los humanos, tanto en aspecto como en habilidades, pero evidentemente no le podía soltar aquello a la chica si no quería acabar río abajo atado de manos y piés.

-Verás... Eso viene de raízes. Los elfos vemos muy bién en la oscuridad pero no nos entrenamos ni nada por el estilo. Solamente vemos bién, eso es al nacer. -Ahora, empezó a susurrar levemente-Dime, sinó, ¿por que los enanos són mas bajitos, o tienen barba?, ¿o porqué los orcos son verdes? Eso són preguntas sin respuesta. Quizás los dioses lo decidieron así o quizás fué por casualidad.

Tras darle aquél sermón, y estando seguro que el enano no le hubiese sentido, siguió el camino. Al rato de estar hablando con Lothar el cazabrujas, Danred se encaminó hacie él. Al final, entró en razón, y vió que debían acampar. Antes de hacer nada más, tocaba la repartición de tareas. Buscar agua, eso no sería nada difícil dado que estaban siguiento un río, aunque hubiese estado de lujo haber contado con un manantial de agua potable para recojer el agua en perfectas condiciones. Conseguir madera tampoco sería muy complicado, había diferentes arbustos y ramas tiradas por el suelo. Y pelar patatas... Era sin duda lo más aburrido. Pero a él lo que se le daba bién era inspeccionar el terreno, y en caso de que hubiesen enemigos, hostigarlos para auyentarlos o correr a avisar a la comitiva. Además, su sigilo y agilidad le podrían salvar de más de una situación.

- Yo inspeccionaré el terreno. Volveré dentro de un rato, cuando esté todo seguro y hayais montado las tiendas. Ya os informaré si encuentro algo de interés, manantiales, campamentos de otros aventuraros o individuos hostiles.


Tras ver quién haria que, el humano decidió aposentar todo en un pequeño altiplano. El elfo empezó a andar hacia el altiplano, para hacerse una idea. Sin duda éste sabia lo que hacia, ya que era un lugar casi perfecto para poder ver a los enemigos de lejos. Después comentó las guardias. Por suerte, él no podría ir con el enano y no tendría que soportarle, almenos aquella noche.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Heinz el Lun Jun 13, 2011 3:08 pm

Heinz escuchaba con atención las palabras de Danred sobre Kislev. El había pasado cerca de aquellas tierras y, junto a su patrulla de rompeescudos, habían luchado contra todo tipo de seres, desde los goblins y los orcos, hasta mutantes y seres menos deseables. No tardo el enano en hacer mención, dejando claro la supremacía de su raza.

Al rato se decidió acampar. Las tareas habían sido pronunciadas pero no repartidas. Heinz estaba acostumbrado a realizar todas aquellas tareas, recordando sus primeros años con los enanos y como lo trataban de "chacha" dada su procedencia y su raza, aun demostrando su valía en el combate. De todas ellas, prefería ir a cortar leña, le permitiría investigar los alrededores al mismo tiempo y bueno, no recordaba haber visto mas hacha que la suya.

- Espera Unandil, yo me encargaré de la leña, pero es preferible que no vayamos separados. - Dijo deteniendo su caminar. - Y ya de paso, quien quiera que coja un cubo y nos acompañe. - Dijo mirando al resto y esperando al voluntari@. - Cuando volvamos ponednos en conocimiento del reparto de las guardias. Por mi parte, me es indiferente el turno, asi que... lo dejo en vuestras manos.

Tras esperar al tercer miembro de aquel reducido grupo, partieron a realizar sus tareas.

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Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II]

Mensaje  Mary Beth el Mar Jun 14, 2011 7:21 pm

Danred trató de quitarle hierro al asunto, sugiriendo que estaríamos preparados para cualquier amenaza posible y que, además contaban con mis capacidades mágicas para prevenirles de sucesos que pudieran surgir a lo largo del camino.

Me disponía a añadir un "claro, por supuesto eso nos supone una gran ventaja" pero las palabras se quedaron flotando en el pensamiento y tan sólo salió de mis labios un

- No es seguro...

El rostro de los que caminaban junto a ella, indicaba que el comentario no era demasiado clarificador, por lo que pensó en una forma más sencilla de explicarle a Danred lo útil o no que les iba a ser su "don". En ocasiones, la mayoría de sus pensamientos surcaban su mente y después no llegaban a ninguna parte, puesto que le daba demasiadas vueltas a determinados temas.

- Como sin duda sabréis, la magia es en ocasiones inexacta; y el destino lo és mucho más. Puesto que cualquier simple acción puede variar el curso del destino de una persona, el alcance de mis poderes es también limitado. Lo cuál significa que mis visiones pueden ser acertadas o tener un margen de error ...

Hizo una breve pausa esperando que asimilara lo que intentaba explicarle y evitar así que se hicieran demasiadas ilusiones con respecto a sus habilidades mágicas.

- Lo que trato de decir es que a menos que esté totalmente seguro de que la información es cierta o que corremos un peligro real, no me aventuraré a hacer conjeturas que pueden enturbiar el ánimo de los compañeros de viaje. Pero en cuanto esté segura de lo que está por venir, lo consultaré con vos - añadió explicando sus intenciones.

Finalmente, tras varias horas de camino más, empezó a caer la noche. Sin duda estas eran sus horas favoritas del día, cuando las estrellas empezaban a aparecer en el firmamento con su fulgurante brillo. Se decidieron finalmente a acampar para pasar la noche y trataron de organizarse para llevar a cabo las tareas necesarias para hacer su estancia algo más cómoda.

- Mmmmhhh las tiendas no son lo mío... - dije mientras cogía el cubo para ir a recoger agua - Heinz, si no os importa, os acompañaré a Unandil y a tí.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Heinz el Miér Jun 15, 2011 7:46 am

FdJ: Ya que tenemos formado el grupo de farmeo y revisión de perímetro, vamos a darle caña a la interpretación ^^
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Tanto Unandil como Heinz esperaron a que la hechicera se pusiera a su altura para encaminarse a sus respectivas obligaciones. No era seguro ir por separado, asi que entre ellos se acompañarían y vigilarían las espaldas. Además, Heinz necesitaría de brazos extra para traer leña que aguantase toda la noche.

- Si no os importa, primero daremos un rodeo para vigilar los alrededores. - Dijo Heinz mientras caminaban por los senderos. - Así vuestra tarea, - Dijo mirando a Unandil - será la primera en realizarse. Después nos ayudaremos con los suministros de agua y leña.

Mientras caminaban, Heinz no podía quitarse las palabras de la hechicera de la cabeza. Tampoco la de Danred. Si algo malo sucedía, no le preocupaba demasiado saberlo tarde o temprano, el muchacho estaba acostumbrado a actuar segun se necesitaba, y como ya comentó durante la cena, él y Sigmar eran los que marcaban cada paso en su camino. Si la magia podía resolver y aclarar el futuro que estaba por venir, sólo podía significar una cosa, y era que un hechicero y un clérigo tenían muchas cosas en común, y aunque no lo diría jamás, por no ofender a la hechicera, o que el cazador de brujas no se le tirase encima, significaría para el que la magia provenía de los dioses en los que creían.

No hacía mucho que caminaban, Heinz estaba preparado para cualquier desventura que pudieran tener, equipado con su arma preferida y su escudo ornamentado. Aun y eso, se mostraba tranquilo y relajado. Observaba a sus compañeros con admiración, dejó que el elfo y su aguda vista en la nocturnidad permanecieran en la delantera del grupo y caminaba junto a Mary Beth, intentando seguir el paso del elfo de la forma más sigilosa posible.

- En cuanto Unandil confirme el perimetro, iremos al río. - Dijo practicamente susurrando a la hechicera. - Allí realizaremos nuestras tareas. Y hablando de tareas... Vuestras predicciones... - Heinz dejó por un momento el suspense en el aire, más que nada por que pensaba en como formular sus siguientes palabras a la hechicera - Es mejor que en lugares y momentos como este no os mantengais sola. Si es totalmente necesario, estoy convencido que Unandil y yo mismo podemos vigilar mientras haceis vuestros "ejercicios", pero procurad manteneros alerta. Estos lugares no son seguros, y cada vez lo serán menos a medida que vayamos avanzando en el viaje. Además, tarde o temprano, llegaremos a algun pueblo donde podreis estar más segura.

Heinz se detuvo por un segundo y no pudo evitar sonreir al darse cuenta de su sobrepreocupación por la seguridad de la hechicera.

- Si me equivoco, por favor, disculpadme. No es mi intención infravaloraros.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Narrador el Jue Jun 16, 2011 4:24 pm

Abandonáis a vuestros compañeros en el campamento mientras vosotros, con Unàndil a la cabeza, camináis juntos con intención de comprobar la seguridad del terreno. La zona se encuentra bastante despejada como para poder atisbar el horizonte entre las colinas y elevaciones que se formaron en tiempos inmemoriales en ese lado del rio.
Algunos árboles solitarios crecen aquí y allá retorcidos y ladeados en la parte sombría de las inclinaciones del terreno. No hay demasiada dificultad para subir las cuestas ya que la vegetación formada por ásperos matorrales y plantas aromáticas sirven de vez en cuando de asideros. La tierra sigue fresca tras las lluvias de los últimos días y se encuentra reverdecida allí donde los elementos no la han arrastrado hasta el rio.

El “reconocimiento” trascurre sin altercados mientras dura la conversación entre Hienz y Mary Beth, aunque desgraciadamente, sus voces (o quizás su olor), consiguen llamar la atención de una madre que en las cercanías y aprovechando la irregularidad del terreno, había cavado su madriguera [Éxito Percepción]. Con sus pasos, cada vez adentrándose en lo que considera su territorio, la bestia se tensa para hacerles frente.
Sólo cuando se encuentran remontando el montículo en el que habitaban las crías del animal, Unàndil descubre su presencia [Éxito Percepción].

ups!:

Durante un segundo se cruzan las miradas y la madre os olfatea moviendo el hocico en el aire. Lamentablemente, el olor le trae recuerdos de cazadores y al no poder huir con sus pequeños, patea furiosamente una de sus pezuñas contra el suelo y se lanza a embestir a la amenaza más cercana (en este caso Unàndil) al tiempo que suelta un gutural ronquido.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

Mensaje  Unàndil el Jue Jun 16, 2011 9:53 pm

Caminaban pore el bosque aquellos tres pintorescos personajes. El viento, por aquella zona soplaba algo mas frío, como si unos escalofríos en su cuerpo se tratasen. Sin duda un mal presagio estaba apunto de ocurrir. Los insólitos compañeros de Unàndil hablaban, aunque en un principio con voz mas moderada, después aumentando su tono de voz, casi llegando a hablar como cuando uno habla en una conversación normal. Y parecia que sus acompañantes no sabían lo que era explorar un perímetro. Y, inevitablemente, sabía que solo otro como él sabria hacer el trabajo con perfeccion y que, dadas las cirscumtancias, era una de las mejores compañías que tenia.

De pronto, los escalofríos se multiplicaron, pero ahora no habia ningún viento, ni nada por el estilo, solamente se había plantado allí delante un jabalí, tan tierno como de tierno era un peluche para un niño. Éste, posiblemente en busca de un poquito de amor, se abalanzó sobre Unàndil. La reacción de este fué impecable y, en una acción sencillamente perfecta, se apartó de su trayectoria, esperando que fuera tan tarugo de no seguirle a él y pasarse de largo.

El jabalí tenia un aspecto gordo y parecía algo tonto por su manera de correr. Ésta era torpe y lenta, como la de un hipopótamo. Mientras corría, gastando todas sus fuerzas, iba soltando babilla, de un color blanco y realmente densa. Sus ojos, de un color rojo intenso, mezclado con el marrón de sus iris, le daban junto a la lengua fuera, desencajada de su boca, un aspecto de locura. Su pelaje, marrón, de un color mundano y feo, le daban al conjunto del jabalí un aspecto totalmente descuidado, como enviado por un diós venebolente para tener algo de comer.
Y, como no, ese dios sería sin duda algún diós Hafling.

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Re: Partiendo al rescate, empieza el viaje al norte [Trama II- Cap. 2]

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