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La Gloria de Eisental - Vigésimo tercer torneo.

Miér Ene 04, 2012 10:10 am por Jodri Rompehierro

Los juglares se encargan de llevar las noticias aquellos que no saben leer, y con sus cánticos transmiten toda la información. Esta vez cantan himnos de guerra, de lucha y combate. Pero más allá de su exagerada visión, comentan el que será el vigésimo tercer torneo de Eisental:


La Gloria …


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Para todos los usuarios.

Mar Ene 03, 2012 6:59 pm por Jodri Rompehierro

¡Muy buenas mis pequeños y Feliz Año Nuevo para todos!

Empezamos un año nuevo, y mi primera impresión no ha sido muy buena… Puede que esté confundido, o espere demasiado… Pero es lo que me parece y me cuesta decirlo… No sé si entenderéis a lo que me refiero.

En fin, aparte de …

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Un día especial

Mar Oct 25, 2011 7:05 am por Jodri Rompehierro

Un día especial


Saludos a todos y a cada uno de vosotros. Hoy es un día muy especial, y en nombre de todos los administradores tengo que contaros algo. Esta vez no voy a narrar ningún combate, ni a rolear con vosotros. Creo que lo que voy a deciros es más importante. Algo dentro de mí me …

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Una gran caminata hasta Eisental

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Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Fenrir el Sáb Jul 16, 2011 11:29 am

Era un día cálido y soleado, el reflejo del agua cristalina de los ríos se teñía con los tonos verdes y azules del paisaje. La brisa fresca traía a los exploradores del bosque aromas de distintos tipos de plantas aromáticas. Uno de aquellos visitantes era un joven que se había adentrado en busca de aventuras y gloria tras dejar atrás su clan y su familia. Llevaba casi dos semanas desde su partida y había visitado distintos lugares donde le pasaron pequeñas “aventuras”, pero ningún lugar le llamó especialmente la atención.

El joven aventurero desdobló un mapa desgastado de la región, el cual llevaba en una pequeña bolsita de viaje. Su siguiente parada era una pequeña ciudad llama Eisental, no estaba muy lejos de la salida del bosque y llegaría justo al anochecer.
Fenrir se acercó a la sombra de gran árbol próximo al río que proporcionaba una paz interior a la zona. Descargó su equipaje y rellenó un frasco vacío con el agua de aquel rio de donde bebió unos sorbos y se empapó la cara... Una vez repuesto recogió sus pertenencias y se puso en marcha antes de que anocheciese, no le hacía gracia la idea de permanecer en el bosque a la intemperie él solo.

El viaje fue cansado y largo, pero muy tranquilo, mientras caminaba podía observar los pequeños misterios de la naturaleza y uno que otro animalillo que se asomaba a curiosear sobre la ruta del joven.

Estaba anocheciendo, Fenrir se subió a una colina donde pudo maravillarse de una gran escena de la puesta de sol, pero rápidamente retomó su camino, ya faltaba poco…

La luna ya se observaba cercana en el cielo y las estrellas iban salpicando la noche, algunos aullidos sonaban a lo lejos.
Fenrir salió del bosque y vio un cartel de madera desgastado por el tiempo que forzando un poco la vista pudo reconocer la palabra “Eisental” en él.

Siguió caminando guiado por el camino de tierra que subía poco a poco la colina, a lo lejos ya pudo contemplar las murallas de la ciudad. Por fin apareció frente a la gran puerta de la ciudad, su camino había concluido. Unos guardias vigilaban el lugar, Fenrir les saludó y se introdujo dentro de la ciudad, tuvo suerte de no quedarse fuera ya que pronto iban a cerrar el portón.
La ciudad estaba tranquila, en algunas casas se podría ver el reflejo de la luz de las velas, en otras solo pequeñas sombras moviéndose en la oscuridad. Por la calle no había mucha gente, algunas personas extrañas, algún guardia y algún borracho que otro.

Siguiendo la indicación de un joven soldado llegó fácilmente a donde parecía que estaba montada la fiesta por la noche “La jarra derramada”, según aquel joven soldado en aquel lugar podría encontrar una cama y buena comida.

Un gran cartel coronaba la puerta principal de la entrada donde se apreciaba algunos símbolos enanos y la frase “La jarra derramada”. Fenrir entró decidido dentro de ella.

De pronto un golpe de luz hizo que los ojos del joven se cerrase por unos instantes, un ambiente cálido y acogedor envolvía el ambiente, pero no solo eso, también el griterío y la juerga de los clientes de la taberna.

Fenrir observó la taberna mientras caminaba hacia la barra, la taberna era una mezcla de decoración enana con toques humanos, una mezcla un poco extraña de las dos razas, pero que le aportaba un toque misterioso y familiar al lugar.

Cuando llegó pudo ver a un fornido enano limpiando platos que los clientes acababan de dejar, Fenrir pudo deducir a simple vista que aquel enano no había sido un tabernero toda su vida, algunas cicatrice y magulladuras en su cuerpo mostraba que había sido un diestro guerrero en otros tiempos.

-¡Tabernero cuando pueda!- gritó Fenrir al enano mientras le hacía un gesto con las manos indicando que se aproximara.

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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Narendeth el Mar Jul 26, 2011 1:44 pm

Cierto era que había dormido en lugares peores, pero casi prefería acampar en plena naturaleza que verme rodeada de humanos borrachos y malolientes. En eso estaba pensando mientras me decidía a entrar en la taberna cuyo cartel rezaba “La Jarra Derramada” ¿A quién se le ocurriría ponerle ese nombre? Era como bautizar a una herrería como “El caballo cojo” o una tienda como “El sastre ciego”.
Se encogió de hombros aún mirando el edificio desde la calle, los humanos y resto de las razas del Viejo Mundo seguían pareciéndole ilógicas o carentes de razón en muchas ocasiones.

Al observar con más detenimiento, pudo apreciar la trabajada piedra, encajada perfectamente sin uso de mortero una sobre otra. Por lo visto, no se trataba de pereza, estupidez o falta de medios, sino de una construcción perfectamente equilibrada para mantenerse firme jugando con el peso de las piedras. A diferencia de la mayoría de casas de piedra y sobre todo de madera del resto de la ciudad, la taberna estaba construida con maestría.

Se adentró finalmente en ella más por curiosidad que por otra cosa y descubrir tras la barra a un enano disipó sus dudas sobre el artífice de tal arquitectura. Sonrió para sí con denotado orgullo al haber acertado en sus sospechas y se acercó a la barra con paso elegante y porte noble, guardando cuidado de no tropezar o tocar a los humanos por ahí reunidos.
Llegó antes de que atendiera al joven con marcadas cicatrices en su rostro, sin saber que aún no lo había atendido por lo que intervino sin pretender quitarle su turno.

- Tabernero, en cuanto tenga un respiro quisiera alquilarle una habitación para pasar la noche. La voz de la elfa casi siempre sonaba de ese modo sedoso y calmado, más cuando como era el caso, aquel al que se dirigía le recordaba remotamente las penurias pasadas.

Miró de soslayo al joven humano que tenía a su lado, sintiéndose un tanto incómoda y retocándose la ropa sin necesidad, pues cubría perfectamente cualquier cicatriz.

-Una copa de vino también sería de agradecer. Añadió esperando que el caldo la ayudara a relajarse en ese ambiente tan tosco e inapropiado para alguien de su valía.

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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Fenrir el Mar Jul 26, 2011 3:19 pm

Mientras esperaba en la barra a que el tabernero dejase de limpiar y se acercase para pedirle una buena comida y un cama donde poder descansar esta noche de su largo camino por el bosque, una mujer apareció a su lado llamando también al tabernero y pidiéndole lo que ella quería, con una voz suave y delicada que hizo que Fenrir se fijara en ella.

El joven Fenrir miró a aquella mujer con curiosidad, era alta y hermosa, con unos largos cabellos dorados que se extendían por debajo de sus hombros, por unos segundos se quedó embelesado mirando sus ojos azules, pero al darse cuenta aparto la vista un poco avergonzado por lo idiota que había sido.

Pero entonces tragando saliva se dirigió otra vez a ella y con una sonrisa la saludó:

-Hola muy buenas me llamo Fenrir.

Entonces pudo ver bien sus facciones y vio que era una hermosa elfa. Nunca podría haber imaginado encontrarse en aquel lugar a un elfo y mucho menos de aquella belleza. Aunque parándose a mirar bien la taberna, pudo contemplar la pintoresca variedad de razas que había en ella desde algún que otro halfling y goblin, hasta algún “gran” enano de fuertes brazos y vistosos complementos. Pero aún asi era extraño para él.

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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Narendeth el Jue Jul 28, 2011 7:24 am

El ambiente de la taberna le resultaba demasiado viciado y pesado para sus sentidos, sobre todo debido al desagradable olor de los habituales que seguramente no se habían dado un baño en semanas. Alguno apostaría que incluso meses. En vano había tratado de enseñar modales y hábitos más “civilizados” a los humanos desde que la rescataron de sus captores pero, una cosa era mostrar compasión por una inocente y otra muy distinta, adoptar las costumbres de una elfa de orejas puntiagudas.

Ya había aprendido con la experiencia que no podría imponer la sensatez entre esta gente a menos que mostrarán cierto interés o voluntad, así que tampoco se sorprendió cuando uno de esos humanos se presentó por el simple motivo de estar esperando la atención del tabernero. Sonrió con cierta condescendencia antes de voltearse y saludarlo educadamente. Eran tan “sencillos” esas criaturas de vida corta… lástima que no dedicasen parte de su tiempo a aprender a comportarse.

- Buen día Maese Fernir, mi nombre es Narendeth.
Nada en su tono de voz podía hacer pensar que se incomodara por tratar con él. Todo lo contrario, al saludo lo acompaño una leve inclinación de cabeza con los ojos cerrados.

Se ladeó para estar de cara al humano, dejando una de sus delicadas manos sobre la barra. Aunque lo miraba a los ojos, pudo examinar un poco mejor su rostro. Efectivamente daba la impresión de ser joven entre su raza y era bastante bien parecido, sus ojos azules destacaban bastante, recordándole los de su propia gente aunque le parecieron algo pequeños y más redondos, como los de la mayoría de los humanos.

- ¿Sois natural de Eisental? Acabo de llegar a la ciudad y todavía no la conozco. Me preguntaba si podría encontrar alguno de los de mi raza o algún trabajo como traductora de textos o emisaria.

Era poco probable en una población tan pequeña, pero nunca se sabía. En principio prefirió no hablarle de su vida reciente como aventurera forzada a pesar que cualquier viajero sabía defenderse con una espada.

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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Fenrir el Jue Jul 28, 2011 1:15 pm

La hermosa elfa al oir las palabras de Fenrir se giró hacia él apoyada en la barra. La elfa también le saludó cortésmente, según le dijo, su nombre era Narendeth. Fenrir no pudo apartar otra vez su mirada de aquellos preciosos ojos azules que parecía que le hipnotizaban. Acto seguido le preguntó que si era de Eisental y que buscaba a alguien de su raza o trabajo como traductora de textos o emisaria.

Fenrir no podía ayudarla en nada también acababa de llegar a este lugar y estaba tan desorientado como seguramente también se encontraría la elfa. Poniendo una mueca en los labios en tono de decepeción le dijo:

-Lo siento mucho no puedo servirle de gran ayuda yo también acabo de llegar a Eisental y me recomendaron este lugar para poder pasar la noche y recuperar fuerzas, pregúntale al tabernero seguro que sabra algo.

Llevaba todo el día caminando solo, necesitaba entablar algunas palabras con alguien para descansar de todo el viaje y aquella elfa parecía bastante amable y seguro que sería una buena compañía.

-¿Le importaría que la invite a algo?, necesito estar un rato con quien poder hablar después de mi largo viaje- dijo Fenrir mostrándose muy amable.

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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Jodri Rompehierro el Miér Ago 17, 2011 10:14 pm

El barullo habitual de la taberna iba cesando, del mismo modo, sólo los inquilinos se mantenían en sus mesas terminando las últimas porciones de comida. El resto habían vuelto a sus hogares, y allí se quedaron los viajeros, los que dedicaban sus vidas a deambular por la tierra sin rumbo fijo y sin un lugar al que llamar "hogar".

Jodri ya no era uno de ellos. Eisental se había convertido en su residencia definitiva. Nada viajes interminables, nada de corretear con el hacha en alto, todo aquello era historia pasada. Su espíritu se había reblandecido, seguramente a causa de la edad, pero por sus venas la sangre enana le seguía hirviendo como aceite caliente.

Terminó de limpiar el montón de platos que tenía entre manos y se acercó al chico que lo había llamado. Aquel no había perdido el tiempo.

“Juraría verlo visto entrar sólo”. Pero ahora se encontraba charlando con una mujer, concretamente con una elfa del bosque. “Mal fario. ¿Elfos que abandonan los bosques?” A Jodri no le gustaba la idea de tener aquellos puntiagudos por su taberna, no se trataba de odio, ni rencores, los años le habían enseñado a respetar aquella fastidiosa raza, pero algo olía mal cuando en menos de una semana se veían más de tres de aquellos ejemplares rondando por el pueblo.

-Chico –lo llamó. Destapó una botella de vino que estaba a medio terminar, cosa que le recordó algunos de aquellos elfos bebiendo vino en sus mesas, y sirvió una delicada copa a la elfa.- ¿Dime, que es lo que va tomar?

Esperó a que aquel joven le contestara, y luego siguió con su compañera:

-Señora, puede hospedarse en la habitación numero cuatro. Es la segunda a mano derecha nada más subir por las escaleras. ¿Piensa partir de inmediato o le gustaría desayunar aquí? -su voz sonó serena y firme pero no pudo ocultar su rudeza natural.

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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Narendeth el Jue Sep 01, 2011 6:28 pm

Por lo visto era la falta de una conversación civilizada lo que había instado al humano a hablar con ella. No era de extrañar si como decía, llevaba tiempo recorriendo los caminos sin más compañía que sus propios pensamientos. Fue un detalle que apaciguó las reservas que tenía hacia Fernir, pues ella misma se había visto en esa situación y en ocasiones echó en falta conversar con algún compañero de viaje.
La expresión de su rostro se suavizó un poco, mostrando una leve sonrisa al humano.

- Como veis, estoy servida, pero os acompañaré con gusto pues es bien sabido que la bebida tiene mejor sabor en compañía. Dijo mostrándole su copa de vino.
No le pasaba por alto que pudiese tratarse de un malhechor cualquiera con intención de interrogarla para prepararle una emboscada en los caminos, cosa que no sucedería puesto que de momento, no tenía intención de abandonar el pueblo hasta haber descansado como es debido.

- Desayunaré aquí mismo. Como le he dicho al humano, estoy interesada en quedarme una temporada y busco algún oficio con el que ganarme mi sustento. ¿Tal vez sepáis vos de algún vecino que necesite escribir una carta o que le lean un documento? Pronunció en una calmada cadencia respondiendo al enano.
Creyó entrever un amago de mueca en su tosco semblante, sembrado aquí y allí con alguna cicatriz de viejas batallas.

Aunque no sintiera un especial aprecio por su raza, se esforzó por caerle bien y tenerlo contento ya que podía ofrecerle la información que buscaba. De una bolsa atada al cinto extrajo e hizo tintinear unas monedas ante el barbudo tabernero, pagando por adelantado los servicios de hospedaje y la copa, segura de que el vil metal mejoraría su humor.

Esperó a que el humano pidiera su bebida y el enano le respondiera antes de indicar con un ademán de su diestra una mesa cercana donde podrían sentarse y conversar tranquilamente.


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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Fenrir el Miér Oct 05, 2011 8:24 am

Narendeth, la elfa mostro a Fenrir una delicada sonrisa tras aceptar la invitación de tomar algo junto al joven mientras conversaban.

El enano le sirvió una copa a la elfa y le dio una habitación, acto seguido le dirigió la palabra al muchacho. A Fenrir le costó apartar la vista de la sonrisa de la elfa que le tenía atrapado, pero finalmente puedo mirar al enano que esperaba su respuesta.

-Hola muy buenas, me encantaría algo para satisfacer mi hambre y sed de hace unos días por favor… ¡ha! Se me olvidaba y una habitación para poder descansar gracias.

Una vez terminado mientras el enano iba a preparar las cosas, la elfa volvió a preguntar, pero esta vez al enano, sobre algún empleo disponible como emisaria y lectora de documentos.

Parecía que le urgía bastante ese trabajo, asique Fenrir decidió buscar algo por el pueblo después de haber descansado, le serviría para visitar el lugar y devolverle el favor a la elfa de dedicarle un rato de conversación.

Mientras tanto Fenrir buscó con la mirada algún lugar libre en la taberna para los dos, la taberna estaba llena de gente, pero al final de tanto buscar localizó una mesa con dos sillas cerca de la entrada.

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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Jodri Rompehierro el Sáb Oct 08, 2011 12:27 pm

Escuchó la petición del humano y con una honda cuchara extrajo un líquido oscuro de tonos marrones de un pequeño cazo que había cerca del fuego. Dejó caer la sopa en un plato hondo. Se veían algunos trozos de carne y algunas verduras flotando por la superficie, en un primer momento parecía repúgnate, pero el olor que desprendía decía todo lo contrario.

-Aquí tiene. Puede hospedarse en la habitación numero tres, enfrente de la de esta señorita –le dijo mientras le acercaba el plató y añadía un trozo de pan duro y una jarra de espumosa cerveza-. Guiso de pollo con verduras diversas, espero que lo disfrute. Si quiere algo más… ya sabe.

Jodri se quedó mirando aquel joven humano mientras sonreía. Sabía que no se ofendería por un plato tan pobre, y un tanto repugnante, pero no quería perderse ni un detalle de su expresión.

-Por aquí no se suelen pasar eruditos ni hombres de letras. Esto es una taberna, la gente viene a beber y divertirse contando batallitas. Si lo que quieres es encontrar un trabajo lo mejor será que vayáis al campo. Los granjeros de por aquí siempre agradecen mano de obra fresca, aunque suelen pagar bastante mal.

Sentía no poder ayudar a la elfa, pero así eran las cosas. En los tiempos que corrían los eruditos no tenían mucho que hacer, salvo los avispados que se encargaban algún señor para servirle fielmente, y a cambio éste los sustentaba.

-Quizás en el Templo de Morr hay alguien que necesite de vuestro servicio, la gente que quiere escribir o que le lean las cartas suelen dirigirse allí. También puede intentar hablar con el Margrave, pero dudo que atienda a una elfa extranjera por caridad.

No pintaban muy bien las cosas para la elfa. Era demasiado delicada para ir al campo a trabajar con los campesinos, y al mismo tiempo era una elfa. Dudaba que tuviera alguna posibilidad de ser bien recibida en cualquier lugar.

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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Fenrir el Dom Oct 09, 2011 10:09 am

El enano finalmente le sirvió algo de comer y de beber...una extraña sopa, un trozo de pan duro y como no…una buena jarra de cerveza. Al principio vio extrañado aquella especie de sopa que le había preparado el tabernero, pero el olor a comida le atraía tanto ahora mismo que le daba igual todo, incluso estaba acostumbrado a comidas peores cuando había marchado de guerra.

También le ofreció la habitación número 3 que según él estaba enfrente de la de la preciosa Narendeth. Fenrir cogió la llave y se la guardó en un bolsillo. Le pidió que le dijera lo que le debía y se ofreció a invitar a la joven elfa por esta vez.Luego estuvo esperando a que terminara de hablar el enano sobre el asunto del trabajo de Narendeth, según lo que decía era una pena para ella, pero había que ser optimista.

Cuando acabó de hablar el enano agarro el brazo de su compañera para llamar su atención.

-Tranquila seguro que encuentras algo, si tú quieres puedo acompañarte al templo de Morr e incluso al mismísimo Margrave, puede ser que consiga ayudarte en algo acompañándote… además…te debo una por la conversación de la que me vas a brindar- dijo Fenrir con una fragante sonrisa.

Acto seguido cogió su comida y bebida y dando las gracias al enano por todo acompañó a la elfa hacia el lugar donde había visto, se sentó y colocó sus cosas, no veía momento de empezar…tenía mucha hambre.

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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Narendeth el Miér Oct 12, 2011 9:12 am

Una vez sentados, aparentando calma, dio buena cuenta de los ocupantes de la taberna con un fugaz golpe de vista. Seguía sintiéndose algo incómoda entre humanos, enanos y halflings y en lugares cerrados. La sensación de cautiverio o de no tener escapatoria podía llegar a producir que su respiración se volviese agitada y todo a su alrededor se fuese volviendo negro. Era una de las cicatrices que perdurarían en su mente gracias a los druchii.
Tomó un sorbo de su copa, sorprendentemente se trataba de un buen caldo completamente impropio de un burdo enano. La calidez que dejó al pasar por su garganta alejó viejos miedos y sirvió para calmar sus ánimos un ápice mientras escuchaba la propuesta del humano.

- Sois muy amable Fernir, confío en que los monjes del templo tengan interés por los conocimientos y las letras. En cuanto al líder de la aldea… preferiría esperar hasta tener una idea más clara del tipo de persona que es; el enano parecía querer darme a entender que siendo elfa y forastera, poco se molestará en atenderme y no lo culpo por ello.
Como de costumbre su tono al hablar resultaba armonioso y suave como el terciopelo, ocultando por completo las anteriores tribulaciones que se sucedían en su mente siempre despierta.

- Os agradezco la gentileza de ofreceros para acompañarme Fernir.
Sabía por experiencia propia que entre los humanos los había de nobles y bien intencionados ¿sería Fernir uno de ellos o tan sólo había visto en la elfa una situación de la que aprovecharse? Las viejas cicatrices la había vuelto más prudente y desconfiada, aunque deseaba creer en el altruismo del muchacho.
Y hablando de cicatrices… el humano tenía algunas muy visibles que espolearon la curiosidad de la Alta Elfa.

- Decíais que estáis viajando. ¿Puedo preguntaros hacia donde os dirigís?
Era temprano para considerarlo, pero ella misma caminaba por el mundo sin rumbo fijo, tal vez acababa de dar con un compañero de viaje.


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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Fenrir el Lun Oct 24, 2011 3:58 pm

Los dos se sentaron en aquella mesa, la sopa caliente reponía al joven guerrero que después de sus largos viajes necesitaba alimento, parecía que el calor de la sopa recomponía cada lugar de su cuerpo. La elfa también comía, pero Fenrir notó que se sentía un poco incómoda, él había tratado con muchos elfos y sabía que ciertas situaciones les molestaban, no eran tan abiertos como los humanos.

La bella elfa le dio las gracias por querer acompañarla a lo que Fenrir le contesto con una radiante sonrisa como muestra de conformidad.

-Está bien partiremos a visitar el templo de Morr si es así como quieres empezar primero.

Pero parecía que la elfa sentía cierta curiosidad en él ya que le preguntó cuál era su verdadero destino, pregunta que Fenrir recibió con muchas ganas, hacía mucho tiempo que no hablaba con alguien y eso que a él era una de las cosas que más le gustaban.

-¿Mi destino?...no tengo ni la menor idea…

El joven dio una breve pausa mientras se aclaraba la garganta con aquella fresca cerveza enana.

-Sé que fue muy precipitado pero me fui de mi clan, soy uno de los guerreros “especializados” que ellos llaman encargados de la protección de nuestro lugar, lo de especializados es el simple hecho de que hemos estudiado el arte de la magia…

Fenrir agachó la mirada…

-Es doloroso irse de ese modo tan repentino cuando allí tienes a toda tu familia, pero sabía que ese no era mi lugar…antes era un sitio en enorme crecimiento pero las leyes según mi parecer están hechas para evolucionar…pero en mi lugar no es el caso por lo que ha estado en decrecimiento mi clan y ha habido grandes abusos e injusticias por parte de los “sabios”…

Si antes agachó la vista ahora miró a otro lado mientras dio un pequeño resoplido, luego miró a los ojos a la elfa…

-Entonces decidí partir para buscarme a mí mismo, saber que tengo que hacer…

Fenrir le mostro una sonrisa a la elfa que parecía una mezcla entre nerviosismo y alegría…

-No te rías de mi… pero mi sueño es conseguir un reino…un lugar donde la gente vía en justicia donde todo estemos unidos, donde todos seamos iguales…

Fenrir bebió un gran sorbo de su cerveza y aun sonriendo dijo…

-Ya te puedes reír si quieres.

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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Narendeth el Sáb Oct 29, 2011 2:43 pm

Por lo visto el humano, como ella misma, había partido sin establecer su rumbo pero al menos con un destino más claro que la elfa. Escuchó con atención el breve relato acerca de sus orígenes como "guerrero-mago" de su clan sin mostrar el asombro y la falta de credibilidad que le atribuía. La razón era simple, los humanos vivían demasaido tiempo para dedicar las décadas de estudio necesarios para el correcto dominio de la magia, debiéndo especializarse en todo caso en una sola de sus facetas si querían llegar a altas cotas de poder. Eran una raza efímera que nunca conocería el verdadero poder mágico del que disponían los elfos y la práctica de la magia a medias era peligrosa para uno mismo y para el resto del mundo.
Ni qué decir que formarse al mismo tiempo en el combate volvía más complicado desarrollarse como mago.

"En fin, dejémos que se lo crean. No vale la pena explicarles lo que es la verdadera magia ni tampoco conviene." Pensó para sí con cierto sentimineto de compasión hacia la caduca humanidad.

Por otra parte, por su vocación le pareció mucho más interesante considerar las costumbres y la organización por "clanes" del grupo de pertinencia de Fernir. ¿Cúantos serían? ¿En qué Dioses y superticiones creerían? ¿Sobre qué cimientos basarían su particular sistema moral y de castas? Muchas preguntas que no iba a pronunciar para respetar la intimidad del joven y dejarlo proseguir con su relato, aunque volver a verse pensando como una diplomática mejoró estado de ánimo.
Las injusticias que los humanos tuvieran hacia los de su raza con sus costumbres no le sorprendían y tampoco es que le pudiesen importar demasiado. No se podían pedir milagros y por lo que sabía por sus libros, muchos humanos sucumbían a las tentaciones del Caos así que sus sociedades no estaban excentas de conflictos e injusticia.

Era una lástima que un joven con tan nobles sentimientos se encotrara tan sólo e impotente ante el resto del mundo. Narendeth por supuesto no se rió de él en ningún momento; ni cuando le contó sus pretenciones de fundar un reino utópico, ni cuando le dio permiso para reirse. Simplemente lo consideró un soñador iluso.

- No soy quien para hundir vuestros sueños, pero es una tarea árdua que puede llevar más de una de vuestras cortas vidas Maese Fernir. Fundar un reino y, que además reinen esos nobles ideales en todo caso no me parece motivo de burla.

Trató de ser suave, no le dijo que era algo imposible para un simple humano aunque lo pensara. Seguramente no es que estuviese loco ya que no daba otras muestras de locura, pero sin duda estaba viviendo una fantasía.

Dio un corto trago al vino que no era ni de lejos, tan cálido y agradable como los de su patria y se decidió a añadir algo de sí misma para continuar con la conversación.

- Mi propio sueño es regresar un día a mi tierra natal. No es algo tan complejo como crear un reino pero tampoco carece de dificultad y de seguro, me llevará mi tiempo.
En más de una ocasión había llegado a pensar que no regresaría nunca, pero para sobrevivir y seguir adelante tuvo que despojarse de ese tipo de pensamientos. En ocasiones la esperanza o el anhelo es lo único que la había mantenido en pie y ahora, casi con fe ciega, mantenía ese objetivo en su mente. Por muy irrealizable que siguiese siendo.

Narendeth
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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Fenrir el Dom Oct 30, 2011 1:45 pm

Tras acabar de contarle todos sus sueños la elfa no se rió de él ni le miró con cara como si no estuviese bien de la cabeza…sus palabras fueron…

- No soy quien para hundir vuestros sueños, pero es una tarea ardua que puede llevar más de una de vuestras cortas vidas Maese Fernir. Fundar un reino y, que además reinen esos nobles ideales en todo caso no me parece motivo de burla.

Parecía que ella tampoco le creía que lo conseguiría pero al menos respetó sus ideales y no se rió de él como muchos otros habían hecho en incontables ocasiones, pero Fenrir aún tenía mucho que demostrar y estaba seguro que lo conseguiría pensaba ponerse a ello, pero antes debería ayudar a aquella elfa. Fenrir miró a los ojos de la elfa…

-Sé que es difícil, sé que llevara tiempo… pero… es lo que me he propuesto e intentare conseguirlo cueste lo que me cueste.

Dijo Fenrir a la elfa con una voz seria y creíble que no le pegaba nada con su aspecto de joven guerrero. La elfa prosiguió su conversación y le contó lo que ella deseaba, cual eran sus sueños…

“¿Quiere volver a su ciudad natal?...”

-¿Volver?, ¿acaso te pasó algo?... ¿Por qué dices que es difícil?

Fenrir se sonrojó por un momento, sabía que había ido muy lejos y posiblemente la elfa se sintiera ofendida por tantas preguntas sobre su intimidad, él había sido bastante abierto…pero no debía pedir lo mismo de su acompañante de esa forma, posiblemente su carácter fuera diferente al suyo.

-Lo siento…no quiero acosarte tanto con estas preguntas...puede ser que no sea nadie para ti para contarme esas cosas y son preguntas privadas…pero me interesa saber de ti…

Esas últimas palabras de Fenrir hizo avergonzarse aún más, era un bocazas…era su naturaleza, hablaba mucho sin pensarlo antes. Pero siempre intentaba no echarse atrás de sus errores y miró a los ojos de la elfa esperando una contestación.

Fenrir
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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Narendeth el Dom Oct 30, 2011 4:53 pm

La actitud del humano era encomiable, estaba tan seguro de sus convicciones que si los sueños fuesen oro sería un hombre muy rico. Tal vez la dama se apresuró a juzgarlo y en un futuro tuviese algo de suerte para convertirse en terrateniente, cacique o alguacil de alguna población, pero seguía dudando que llegara a más. Entre otras cosas, porque los Señores difícilmente renunciarían a los beneficios con que sus ciervos los recompensaban o a un pedazo de tierra donde Fernir pudiese enarbolar su bandera.

Mientras pensaba en tales dificultades, las preguntas directas del humano irrumpieron en tropel provocando que diera un respingo y retrocediera en su posición en la mesa, irguiendo recta la espalda. El rubor de las mejillas del muchacho y su apresurada disculpa atestiguaban que se había dado cuenta con presteza de su error al preguntar a bocajarro. Ese gesto fue suficiente para que la elfa no se tomara a mal el ímpetu de conocimientos y que tras levantar la mano derecha con delicadeza pidiéndole en silencio un instante, tomara el aire necesario para aclararse la voz y responderle.
No era de extrañar, pues un angustioso nudo se formó en su garganta al verse interrogada sobre sus orígenes y las fatales circunstancias que la unían a esas tierras.

- Mi joven amigo, supongo que desconocéis las tierras de mi gente más allá de los mares que aparecen en vuestros mapas. Aunque Ulthuan es un conjunto de islas bastante extenso, llegar a navegar hasta sus costas es una tarea ardua tanto técnica como económicamente; pocos son los navios que se atreven a realizar el viaje y en todo caso, por el momento no hay modo en que me lo pueda costear. A esa dificultad me refería con mis palabras.

Dejó de lado concientemente la cuestión de sí había ocurrido algo... no eran recuerdos gratos de compartir con nadie y menos con un inocente niño que desconocería el alcance de la crueldad de los druchii, sus hermanos. A demás, seguramente eso comportaría tener que explicar también el funesto destino de sus malvados consanguíneos y los elfos hoy por hoy ya parecían suficiente mal vistos entre los humanos. ¿Para qué añadir crueldad innecesariamente al mundo de Fernir? Por fortuna, los llamados elfos oscuros aún eran menos frecuentes que los Asur, así que de momento, se podían sentir afortunados.

Suavizando el tono de la conversación e incluso atreviéndose a depositar suavemente su mano sobre la del humano añadió para calmar su mente.


- Es un placer y en verdad regocijante resultaros de interés. Un cambio agradable en comparación al trato con algunos campesinos y gentuza con la que una se ha topado por los caminos. Vuestra curiosidad no me ofende aunque sí incomoda un ápice, tened en cuenta que nos acabamos de conocer y a pesar de estar disfrutando de vuestra compañía, los de mi estirpe solemos ser bastante reservados para según que cosas.

Sonó a disculpa amable. No tenía especial relevancia para ella siendo muy capaz de escojer hasta donde dejaría descubrir sobre ella misma al jovenzuelo.

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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Fenrir el Dom Oct 30, 2011 5:55 pm

“Vaya…asique es problema de transporte, aunque no me ha dicho nada de porque se fue…pero será mejor no preguntar…bastante has hecho ya Fenrir…”

La elfa le tocó su mano, de pronto una sensación de calidez pasó de su mano a todo su cuerpo, miró a los ojos a aquella preciosa elfa que le volvía a contestar…

- Es un placer y en verdad regocijante resultaros de interés. Un cambio agradable en comparación al trato con algunos campesinos y gentuza con la que una se ha topado por los caminos. Vuestra curiosidad no me ofende aunque sí incomoda un ápice, tened en cuenta que nos acabamos de conocer y a pesar de estar disfrutando de vuestra compañía, los de mi estirpe solemos ser bastante reservados para según qué cosas.

Aquellas palabras hicieron que Fenrir se tranquilizase al ver que no se había tomado a mal todo aquello, pero también hizo que aún se pusiese más colorado, lo único que se le escapó fue una sonrisa de satisfacción. Pero enseguida prosiguió por otros caminos de la conversación, ahora no quería hablar de lo a gusto que estaba con ella, aunque eso era evidente.

-Ves a eso me refería

Dijo Fenrir mostrando gran interés…

-La gente… ¿Por qué tiene que haber, gente así?...como las personas pueden disfrutar siendo de esa forma…puede que porque le hayan tratado mal a ellos o hayan vivido malas experiencias en su vida…pero hay mucha gente que es así de naturaleza…

Paró un momento para dejar reflexionar a su bella acompañante, Fenrir le agarró más su mano…

-Eso es lo que quiero conseguir que la gente como tú. Como yo pueda vivir sin preocuparse por aquello, vivir en un lugar justo...como me has dicho puede que sea difícil y lleve mucho tiempo, pero habrá alguien que me sustituirá en un futuro y quien sabe-dijo Fenrir riendo- no pienso morirme sin ser padre algún día.

Después de sus palabras miró a la mesa, los platos de los dos estaban vacíos y aun les quedaba mucho día por delante…

-¿Quieres que salgamos fuera?...aún me queda acompañarte ¿recuerdas?

Dijo Fenrir mientras le dedicaba un guiño a Narendeth, Fenrir era ya un hombre pero, tenía una naturaleza la cual muchos llamarían de infantil, pero por dentro suya un gran corazón lleno de justicia aparecía cada vez que hablaba e sus sueños.
Soltó la mano de la elfa y volvió a sentir frio…

-Voy a pagar al enano espérame aquí.

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Re: Una gran caminata hasta Eisental

Mensaje  Narendeth el Vie Nov 11, 2011 5:59 pm

El contacto con la mano del humano estaba durando más de lo necesario a su entender, llegándola a incomodar incluso más que la indiscreta pregunta del joven humano (pues incluso entre los de su raza, parecía que acababa de empezar a atisbar la madurez de su vida). Por supuesto, Fernir no conocía, ni seguramente jamás conocería el pasado reciente que la elfa se cuidaba en ocultar y por lo tanto no podía prever que no sólo era el contacto con la áspera piel del chico sino, más aún el hecho de empezar a sentirse apresada lo que tensaba sus nervios.
El cautiverio padecido había hecho mella en su espíritu.

Aún así, no perdió detalle de las palabras del hombre que tenía frente ella. Firme en sus convicciones y en contra de las injusticias que tan comunes eran en el Viejo Mundo. Si la fe fuese oro, Fernir tendría suficiente para comprar su propio reino.
Una vez más guardó silencio educadamente dejando que se expresara con libertad y sin emitir juicio alguno.
Por otra parte, supuso que no estaba acostumbrado a los modos de los elfos y que tendría que ser magnánima en cuanto a las posibles afrentas que causara sin darse cuenta. Estaba claro que ofenderla no era en ningún caso su intención.

- No, no lo he olvidado. Os estoy muy agradecida. Le respondió sin hacer caso del guiño, el cual le pareció una costumbre bastante vulgar.

Lo siguió hasta la barra donde depositó el dinero por el vino. Dinero que había conseguido trabajando aquí y allí.

- Hasta pronto enano. ¿La habitación número cuatro dijisteis, verdad? Preguntó para recordarle a Jodri en lo que habían quedado para que no se le pasara por la cabeza realquilarla mientras se encontraba ausente.

Salir a la calle le sentó bien, liberándola de la sensación de opresión que le causaba el ambiente cerrado de la taberna. Tenía la sensación de que aunque tenía el tamaño adecuado para los humanos, no se podía negar que la habría construido algún enano dada la sobriedad y escasa luz de ésta; le recordaba a una cueva.

Echó una ojeada a su alrededor y al horizonte. El tabernero les había hablado de un templo… y como de costumbre, ese tipo de edificaciones eran bastante llamativas por encima de los tejados de madera y teja de la aldea. A demás, era presumible que se encontraría en una plaza o lugar céntrico.


- Por allí. Dijo señalando una calle zigzagueante después de localizar la bóveda y el campanario de la ciudad. Mientras caminaba trataba de recordar lo que había leído sobre los mitos y los dioses de los humanos.

- Los sacerdotes de Morr… ese era…, es vuestro Dios de la Muerte, ¿no? Aunque según creo recordar no se trataba de nada delicioso. Le consultó a Fernir para que la corrigiera si se equivocaba. Un malentendido con los clérigos de una ciudad tan pequeña podría significar la inmediata expulsión de la misma.

De pasada su mente recordó cuan distinto era el Dios que adoraban sus hermanos pervertidos por la oscuridad. Dioses sangrientos, asesinos, destructores… a su lado, los humanos y sus deidades eran como hombres de paja contra el viento.

”Espero que nunca lleguéis a conocerlos Fernir, pues no encontraréis adversarios tan opuestos a vuestro ideal de paz”
Pensó para sí casi deseando que algún Dios se apiadara de la humanidad.


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Re: Una gran caminata hasta Eisental

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