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La Gloria de Eisental - Vigésimo tercer torneo.

Miér Ene 04, 2012 10:10 am por Jodri Rompehierro

Los juglares se encargan de llevar las noticias aquellos que no saben leer, y con sus cánticos transmiten toda la información. Esta vez cantan himnos de guerra, de lucha y combate. Pero más allá de su exagerada visión, comentan el que será el vigésimo tercer torneo de Eisental:


La Gloria …


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Para todos los usuarios.

Mar Ene 03, 2012 6:59 pm por Jodri Rompehierro

¡Muy buenas mis pequeños y Feliz Año Nuevo para todos!

Empezamos un año nuevo, y mi primera impresión no ha sido muy buena… Puede que esté confundido, o espere demasiado… Pero es lo que me parece y me cuesta decirlo… No sé si entenderéis a lo que me refiero.

En fin, aparte de …

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Un día especial

Mar Oct 25, 2011 7:05 am por Jodri Rompehierro

Un día especial


Saludos a todos y a cada uno de vosotros. Hoy es un día muy especial, y en nombre de todos los administradores tengo que contaros algo. Esta vez no voy a narrar ningún combate, ni a rolear con vosotros. Creo que lo que voy a deciros es más importante. Algo dentro de mí me …

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Dejándonos caer

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Dejándonos caer

Mensaje  Kendrall el Vie Oct 07, 2011 8:08 pm

La oscuridad llegó precipitadamente aquel plácido dia de domingo, antes incluso de que el astro rey se dispusiera si quiera a intentar esconderse tímidamente entre las montañas. Propiciadas por unas gélidas y rápidas corrientes de aire del nordeste, unas oscuras y borrascosas nubes enormes emergieron por los esplendorosos valles que brillaban en el horizonte, inundando el firmamento por completo con sus esponjos y amenzantes cuerpos polimórficos.

Las primeras notas fluviales se hicieron de rogar bastante antes de dejarse oir tenuemente, pero en cuanto la primera de ellas culminó su efimero destino estrellándose en la napia del joven mediano que vagaba sin un rumbo fijo,saltando y cantando alegremente en su plena inconsciencia por los alrededores de Eisental, sus tormentosas y abasalladoras hermanitas no dudaron en seguir su ejemplo, cayendo todas juntas en tropel en una húmeda y rimbombante sinfonia que parecía no llegar a tener fin nunca.


La puerta de "La Jarra Derramada" se abrió sigilosamente, impulsada por los fuertes vientos que corrían alborotados por las solitarias calles del pueblo. Un cegador relámpago cayó en ese mismo momento a escasos metros del lugar, iluminando instantáneamente el interior del local a través de los ventanales, al tiempo que la puerta se cerraba bruscamente al instante con un ensordecedor rugido llegado desde los confines más lejanos del firmamento.

-¡Alehop!

Kendráll clavó su jupak en el suelo , y valiéndose de él para tomar impulso realizó una acrobática pirueta aérea, que le hizo caer de culo en uno de los altos taburetes que había cerca de la barra, con una inmensa sonrisa que estaba cerca de desencajar su mandíbula.


- ¡Hola-hola! ¡eh-eh, aquí-aquí, estoy-aquí! -gritó entusiasmado advirtiendo al tabernero de su presencia mientras saludaba animadamente a todos los presentes del garito, balanceando enérgicamente la palma de su mano de lado a lado- ¡Brrrrfff! ¡vaya-dia-de-perros! aunque-no-entiendo-porqué... a-no-ser-que-uno-se-meta-debajo-de-un-chucho-de-esos... y-espere-a-que-jarree-pis...o-que-sean-perros-alados...- dijo pensativo acariciándose la barbilla, pero depronto sacudiendo la cabeza desestimó aquellos pensamientos, y abriendo mucho los ojos con una absoluta sorpresa exclamó- ¡oh! ¡oh-oh-oh! ¡un-enano-barboso! ¿estoy-en-una-tasca-de-enanos? ¡oh,qué-emoción,verás-cuando-se-lo-cuente-a-los-chicos! ¡yo-soy-Kendrall-Piesligeros-Palolargo-Dedosrojillos-Delbosqueverde! ¡No-no-no,no-soy-del-bosque-sino-de-Nido-de-Algodones, ese-es-mi-apellido, y tengo más!-aseguró echando un vistazo alrededor, y añadió decepcionado aunque sin perder mucho la esperanza- no-veo-muchos-más-como-tú... una-vez-conocí-a-un-enano-gully,pero-el-no-tenía-tanta-barba-como-tú... te-ha-tenido-que-costar-una-barbaridad-dejartela-tan-larga...¿es-es-de-verdad?- preguntó dejando su jupak apoyado en la barra, y se echó hacia delante lo más que pudo,acercándose al enano con la intención de darle un tirón a ver si se despegaba o no.- ¿me-pones-un-caldito-de-tejón-bien-calentito? estoy-helado, y-así-igual-entro-en-calor...

Kendrall
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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Ragner el Sáb Oct 08, 2011 4:31 pm

Ragner disfrutaba tranquilamente de su exquisita cerveza tostada, balanceándose sobre un taburete cojo en la parte larga de la barra completamente ajeno a la que estaba cayendo ahí fuera, cuando el chirriar metálico de las visagras de la puerta lo sacó de su ensimismamiento. Giró la cabeza hacia la entrada justo cuando un fulminante haz de luz hizo gala de presencia através de la rendija de la puerta que había quedado entreabierta. Agradeciendo a Grungnir por su benevolencia, de encontrarse en un cómodo y cálido lugar como aquel sonrió con la mirada perdida al imaginar lo caladitos, ya fuera de agua o de sangre, que debían encontrarse sus hermanos en esos momentos.

De pronto el estruendo del interminable trueno que sonó, junto con la súbita aparición por el recodo de la barra, del rostro más horrendo e inesperado que hubiera deseado encontrarse en la Jarra Derramada, hicieron que trastabillara de su asiento,y cayera de espaldas estrepitosamente contra el frío y duro suelo del local, no sin antes haber golpeado con su pierna la escopeta cargada que descansaba en posición ascendente contra la pared de la barra.

El encolerizado tronar que los dioses descargaban contra la tierra amortiguó en parte el sonido del disparo, pero no evitó que los perdigonazos desintegraran en mil pedazos la deliciosa jarra de cerveza que sostenía en su mano, y mucho menos que gran parte de los borrachuzos alli congregados se partieran literalmente el culo a su costa.

Completamente abochornado, y al rojo vivo como un pimiento picante, se levantó ipso facto tras patalear unos insoportables segundos como una cucaracha que hubiera caido de espaldas y no pudiera reincorporarse. Sacudiéndose las ropas nada más incorporarse, y maldiciendo en su propio idioma al endemoniado halfling que hablaba, o más bien escupia regueros de palabras atropelladamente, sin haberse enterado de lo acontecido, agarró su escopeta tirada.

- ¡A ti te voy a meter un tejón entrre los calzones, sabandija askerrosa! - bramó enfurecido, y miró a Jodri esperando que le diera pie para reventarle la cabeza sin contemplaciones.

- *Deberías elegir mejor a tus clientes, enano! ¡mira qué cara tiene, bien podría pasar por un repugnante trasgo! Cualquier dia me encuentro esto atestado de skavens... ¡¿qué hago, lo mato?!* - rugió fuera de si en su lengua natal.

Entonces acercándose unos pasos hacia el mediano, puso a escasos dedos de su garganta la boca de su escopeto, y sin meditarlo un instante apretó el gatillo con ganas. ¡Clanck!

- ¡Bahj!¡Porr todos los imberrbes traserros del infierrno! Suerrte tienes de no tener ni media ostia ¡cerrebro de mosquito!- dijo dándole la espalda al halfling.

Si le hubiera pillado en otro momento habría salido por la puerta dando tumbos y gritando a los cuatro vientos una sarta de improperios dignos del mismisimo Khorne, pero con el chaparrón que caía allá afuera, no tuvo más remedio que buscar un taburete en la otra punta de la barra, bien alejado del forastero, y esperar a que Jodri le sirviera otra desbordante y ambarina cerveza.

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Kendrall el Sáb Oct 08, 2011 6:24 pm

El rostro del alegre hombrecillo se iluminó como el fluorescente cuerpo de una luciérnaga empachada a altas horas de la madrugada al descubrir que había más enanos en la taberna. Lo primero que hizo al verlo fue inclinarse con curiosidad hacia el lugar por el que había aparecido, para ver si había algún dipo de entrada secreta a los pies de la barra que concectara con las famosas minas enaniles de las que tanto había oido hablar. ¿De dónde habría salido el robusto hombretón si no?

-¡Oh-no! no-soy-una-sabandija-asquerosa, amigo - dijo entre risas mientras intentaba descifrar las rudas y quebradas palabras que le transmitía el enano al tabernero en su extraño y abrupto idioma- aunque-más-de-una-vez-mi-madre-me-confundía-con-una-enorme-lagartija-al-encontrarme-encaramado-a-una-de-las-paredes-de-la-casa, solía-decirme-que-me-saldrían-escamas-por-pasarme-tantas-horas-expuesto-al-sol, pero-nunca-me...

Las palabras se ahogaron en la garganta del mediano al ver que el enfurruñado enano se acercaba hasta él y le apuntaba con la escopeta. Abrió mucho los ojos fascinado ante la perspectiva de que le volaran la cabeza ¡nunca le habían volado la cabeza! Aquello le pareció que sería una experiencia única e irrepetible al boquiabierto halfling... ¿podría caminar sin ella? ¡cuántas veces había escuchado a su madre decirle a su padre que no se la dejara olvidada en la despensa! ¿si el podía por qué Kendrall, no?

Esperó con ansia, atiborrado de admiración y curiosidad en el rostro, hasta que escuchó un metálico "¡clanck!"

"¿ya-está? no-he-sentido-nada-especial..." pensó llevándose las manos a la cabeza.

Despues vio como el amenazante enano se alejaba exasperado al otro lado del establecimiento... ¿habría dicho algo incorrecto?

Un par de cartuchos cayeron en el morral del mediano en ese instante... "¡vaya!¿cómo-habrá-llegado-esto-hasta-aquí?"meditó al ver varios cubiertos de plata dentro de su bolsa.

-¡Oh-cielos! Lo-siento-de-veras, no-era-mi-intención-ofenderles,gran-señor- susurró con una aguda vocecilla de arrepentimiento al tabernero- no-sabía-que-los enanos-tuvierais-tanta-estima-por-los-tejones... con-una-sopita-de-conejo-me-bastará-entonces, y-sírvale-la-mejor-cerveza-que-tenga-al-gruñón-de-su-compañero-por-las-mestias-causadas, ¡tengo-dinero!- confesó amablemente dejando sobre la meza diez peniques, que inexplicablemente habían aparecido en su rápida y diminuta manita.

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Jodri Rompehierro el Dom Oct 09, 2011 9:04 am

El día había amanecido nublado, acompañado de una espesa niebla que llevaba la humedad a todos los rincones del desolado pueblo. Hoy era un día de descanso, los campos estaban embarrados y nadie podía salir a trabajar como de costumbre. Eso favoreció que la taberna e Jodri, “la Jarra Derramada” se encontrara a rebosar.


A Jodri le animaba el barullo. Detestaba los días nublados, el frío y la humedad, y lo único que parecía alegrarlo un poco en aquellas circunstancias era ver su taberna repleta de todo tipo de individuos, cada uno más dispar que el anterior. Como el pequeño mediano que acababa de entrar acompañado de repentinos truenos.

Fue en aquel momento cuando Jodri vio al energúmeno más feo que jamás había visto. Sin querer dibujó en su rostro una mueca repulsiva, pero tuvo que ocultarla rápidamente al ver como el pequeño saltarín se le acercaba. Al verlo más de cerca, pensó en su posible ascendencia. Ningún halfling era tan feo, ni siquiera un recién nacido. Quizás aquel chico tuviera algo más de sangre halfling, y Jodri se planteo la posibilidad de que su padre fuera un goblin, o peor aún, un troll. Sin darse cuenta, el tabernero había caído en el mar de sus pensamientos, se abstrajo mientras el pequeño repetía y profería una atolondrada sarta de palabras que Jodri apenas pudo mal entender.

-¡Pequeño emisario del demonio! ¿Qué rayos me estás contando? –dijo a punto de perder los nervios.

Pero al parecer, no fue Jodri el único que había perdido los estribos de la cordura con el pequeño monstruo. Ragner, un enano pelirrojo que recientemente se había instalado por los alrededores, apuntaba con su arma de fuego al diablillo, a la espera que Jodri le ordenara atacar.

Quedó perplejo ante la situación. ¡El enano estaba loco! Y aunque no dudaba que sus motivos tendría no podía permitir que le volara la cabeza allí mismo. Jodri trató de ser veloz en su acción de detener al viejo loco, pero fue tarde… el enano había disparado. Por suerte el arma no estaba cargada, y el tabernero pudo respirar aliviado.

-¡Ragner! ¡Viejo tarado! ¡Asesino de niños! –Le gritó preso de su ira-. ¡Deja tu escopeta quietecita si no quieres acabar sacándole un ojo a alguien!

Antes de que pudiera recuperar el aliento, el mediano siguió con su atolondrado parloteo, pero Jodri estaba demasiado alterado como para contestarle, ni siquiera para pedirle que se callara. Así que con resignación, escuchó la petición del halfling y sin decir ni una palabra le sirvió una sopa de aquello que había pedido.

¿Ragner sabía que su arma estaba descargada? Le daba vueltas, aún no conocía del todo al enano y no sabía si aquello había sido una broma o un impulso de su desequilibrado comportamiento. Lo observó durante unos segundos, y lo vio enfurruñado al otro lado de la barra. La jarra que antes contenía su espumosa cerveza estaba hecha añicos, y parte de la barra estaba mojada con su contenido.

-La jarra me la tienes que pagar –le dijo más tranquilo mientras señalaba al desecho que había tirado por el suelo y le entregaba una nueva jarra recién llenada con el líquido dorado-. No puedes ir disparando a la gente porque sí. Creía que tus padres te habían enseñado modales.

Jodri lo dejó estar, tampoco quería ponerse a discutir en mitad de su taberna. Cogió un trapo y empezó a limpiar todo lo que en un momento había ensuciado el loco enano. Y mientras lo hacía, seguía dándole vueltas a lo mismo.

“¿Sabía que el arma estaba descargada?”

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Ragner el Lun Oct 10, 2011 12:09 am

Porque Jodrí había salido en su defensa qué sino... un nuevo cuadro bizarro adornaría las paredes del local.

-Thag dongliz krut kruti doh frongol, dal valdahazer, dawr dawi - gruñó Ragner al situarse en la otra punta de la taberna dando un fuerte golpe en la mesa, con él puño en auténtica tensión por lo acontecido.

Observó como la sangre se escurría entre sus nudillos, comprobando para su asombro que varios perdigones se habían incrustado profundamente en la carne de su mano. ¿Pero cuándo? Supuestamente la escopeta no estaba cargada ,sino a estas horas, el desquiciante mediano ya estaría apunto de hacerle una de sus jugarretas al mismísimo Khorne.

Se llevó las manos a la cintura, palpando sus cartucheras y recontando su munición, o más bien los huecos vacios de su cinturón. "Tres y tres. ¿Cómo demonios habré disparado tanto? Creía que desde el funeral no había necesitado usar a mi pequeña...qué raro"

Entonces otra jarra se deslizó hacia él, y extendiendo rapidamente su brazo la paró en seco encajándola entre sus entumecidas falanges, pensando que quizá alguna noche había salido más borracho de la cuenta de aquella tasca y habría preparado alguna gorda.

- ¡¿Kómo?! - exclamó boquiabierto ante la injusta sentencia de Jodri- encima de Ke ese malnacido Kasi me mata de un susto ¡¿tengo Ke pagarr yo los platos rrotos!? InKrreible...

Lanzando una amenazante mirada al semi-halfling, porque sin duda aquella criatura no era normal y su parte "semi" mucho menos, rebuscó en su bolsillo de mala gana sus monedas- ¿Kuánto? - bufó dejándolas sobre la mesa secamente con la fuerza bruta de su pesada mano. Sin duda había algo en su actitud que daba a entender que no quería ni mencionar a sus progenitores. Despues añadió en un tono más bajo y tenebroso - ¿ y kuánto por deshacerrme de él ? ¡oh, vamos! no me llevarrá ni un segundo hacerrlo, veo porr tu mirrada Ke tú también lo estás deseando, aunKe digas lo contrrarrio. - aseguró con sus ojos brillantes como un lago de aguas cristalinas, disponiéndose a insertar otro cartucho en la recámara.

Podía decirse que casi necesitaba descuartizar a aquel condenado ser en ese mismo instante, hasta pagaría por ello cómo había dejado a entrever.


Ragner
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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Kendrall el Lun Oct 10, 2011 10:09 pm

Tan sólo por esta vez, rebobinemos un poco al más puro y clásico estilo Benny Hill-iano.

No. Mejor no.

El avieso y pequeño halfling siempre conseguía lo que quería de un modo u otro. Casi inconscientemente y delante de las profundas narices del atolondrado enano, qué solo Morr sabe cómo podía siquiera mantenerse en pie ante tal avasallamamiento, había logrado apoderarse de un completo y reluciente juego de brillantes cubiertos de plata, mientras Ragner aún se revolvía en el suelo como un puerco en el barro.

- ¡Pequeño emisario del demonio! ¿qué rayos me estás contando? - bramó el bueno de Jodri ante el repentino escándalo que se había formado.

La verdad es que el halfling era pequeño ¡pero cómo cacareaba el muy pelotudo!

- ¡Cáspitas, no! yo-no-trabajo-para-ese-tipo - aseguró con rápidos giros de cabeza- ¡ vengo-por-cuenta-propia! ¡lo-juro-por-Ryha! y-que-la-tierra-me-trague-ahora-mismo-si-miento...¡ningún-trasgo-va-a-ordenarme-jamás-que-haga-sus-recadillos! bueno, poder-puede-hacerlo... ¡pero-ni-bajo-amenaza-de-muerte-obedecería-jamás-a-semejante-gentuza! ¡chusma-chusma! - exclamó lanzando un gargajo al empedrado, y se volteó hacia la puerta cuando otro trueno sucumbió a sus palabras- para-rayos-los-que-están-cayendo-ahí-fuera, sí-señor ¡ah, sí! ahora-recuerdo... eso-mismo-te-contaba... ¡qué-hace-una-noche-de-perros! Mi-nombre-es-Kendrall-por-cierto, y-quería-un-caldito-de...¡no! mejor-un-tejón-en-salazón ¿cómo-lo-preparáis-aquí, con-nuez-moscada-y-pasas-del...

Su pedido fue interrumpido por la súbita aparición del otro enano allí presente. Ragner gritaba como loco en un idioma no apto para oidos sensibles, por lo que el halfling lo miraba con un gesto de admiración y estupefacción, aunque logró atisbar una frase entre tanto barullo y carcajadas, algo con respecto a meterle un tejón entre los calzones... ¿cómo sería aquello? sonaba prometedor...

El resto ya lo conocemos, más o menos, así que avancemos sin detallar más pormenores.

- ¡Ragner! ¡viejo tarado! !¡Asesino de niños! - había gritado iracundo Jodri, y el salvaje pistolero casi contra su propia voluntad se había alejado dando tumbos, más enrabietado todavía. Mientras Kendrall asimilaba todo aquello en su diminuto cerebrito, se disculpó por lo acontecido creyendo que había ofendido a Ragner de alguna forma, e hizo su pedido para ambos como compensación.

El caldo humeante estaba servido. Kendrall sonrió con un apetito voraz, pero al bajar la vista hacia el cuenco su expresión sufrió un cambio total y repentino. ¿Que diantres era aquello? ¿criadillas? por lo menos... o algo semejante e igual de repulsivo, con pelillos blancos y una textura esponjosamente atroz, emergía de las profundidades de aquel gelatinoso caldo, a cachos verdoso, a cachos marrón.

Kendrall arrugó el morro y miró a Jodri con ojitos de cordero degollado, luego volvió a mirar su comida con preocupación, y nuevamente alzó el rostro conmocionado hacia el tabernero. Así se tiró más de medio minuto, pensando que aquel tipo quería envenenarlo.

- Ehmmm... creo-que-tomaré-una-cerveza, sí-mejor, con-tanto-grito-he-perdido-el-apetito - transmitió a Jodri su decisión trás mucho meditarlo mientas apartaba aquello de su vista.

Y mirando a Ragner, que lo observaba con una mirada digna del mayor y más pendenciero de los asesinos, Kendrall frunció el ceño al tiempo que pasaba la uña del pulgar alrededor de su garganta. ¿Realmente era un infanticida? sin duda cierto aire sí que se daba, pero el mediano, todo sea dicho, nunca se había cruzado con ningún asesino así que tampoco podía estar medianamente seguro.

Luego sonrió abiertamente como un tonto, no sin un poco de malicia latente en su mirar.

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Ragner el Mar Oct 11, 2011 8:53 pm

-Kizás tengas rrazón... ¡toma! encárgate tú de mi trompeta, no quierro malgastarr más acorrdes- razonó Regnar lanzándole la escopeta a Jodri para que la guardase- kuando bebo me vuelvo muy susceptible y siento unas ansias irrrefrrenables de krrear nuevas y tétrrikas melodías. Además, auguro ke ésta va a serr una noche muuuuuy larrga.

Parecía por sus palabras, que el alcohol no sólo volvía más agresivo al fortachón, sino que lograba sacar a relucir, el alma de poeta que llevaba dentro, muy dentro, casi encajado y lapidado en el fondo de su ser.

Con una nueva y espumosa cerveza entre sus garras, no fue díficil olvidarse del mediano. Tras un largo y relajante trago, sacó su puñal malayo, y empezó a hurgar profundamente en la herida de su mano para sacarse todos los perdigones que se le habían incrustado, quién sabe cuándo.

- Condenados diablos... - farfulló al hacerse una raja de casi tres centimetros de largo mientras intentaba expulsar el último y escurridizo de los perdigones- Pues si no kierres salirr, ahí te vas a kedarr bastarrdo. Como solía decirr mi abuelo; piedrra ke no te aplasta, te hace más ancho.

Se desprendió de su capa dejándola sobre la barra, cortó una larga tira, y con suma rudeza se envolvió la mano para que dejara de manar sangre. Miró al halfling con un absoluto odio, como si fuera el responsable de todos sus males, y ante lo que vio, no pudo más que parpadear estupefacto varias veces consecutivas. ¿Le estaba amenazando aquel renacuajo?

- ¡¡¿Tú-tú lo has visto?!! ese rrufián me ha...- masculló asombrado dirigiéndose a Jodri, y al voltear su mirada una vez más, y ver como Kendrall sonreía como un inepto, Ragner explotó- ¡¡ A LA MIERRDA !!

Se llevó instintivamente su embutida mano hacia las lumbares, dónde yacía el mango de su afilada hacha, y enganchándola ferreamente con un rápido giro de brazo y muñeca, la lanzó directamente hacia la cabeza del halfling con una fuerza e impulso desorbitante.




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Soltar el puñal (acción gratuita)
Tiro instintivo (acción de asalto completo)
y creo que altera el Modificador de combate ( Agresivo total)

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Kendrall el Miér Oct 12, 2011 2:05 am

A cámara lenta, pero Kendrall lo había visto claro, a pesar de que el dia estuviera nublado, la que se avecinaba en aquella taberna iba a ser la pera, qué digo la pera... ¡ la repera !

Como si hubiera visto el futuro escrito a nubarrones en los inciertos posos de la sopa, la crema, el caldo o lo que fuera, sabía que ese pestilente hedor, tan rancio como un goblin en descomposición, no traía nada bueno, y sin duda no se equivocaba.

Las cartas estaban echadas sobre la mesa, las apuestas dobladas y triplicadas, los hombres jugaban a los elfos sobre un tablero de sava antiguo. Siete arqueros acorralaban al orador, y únicamente una maga, heroína entre leyendas a pesar de todo, no era suficiente para sacarle de aquel entuerto... ¿ o sí ? el hombre anciano, de aspecto lúgubre y taciturno, con sus cabellos claros y un rostro comido por los años, rozó con sus temblorosos dedos la pieza...

"¡ Vaya-jugada, por-Morr, la-Madre-y-el-Desequilibrado! "

Sin duda aquel viejo era más sabio que sus tres contrincantes fusionados en uno, tres piezas cayeron de lado, la onda expansiva derribó las otras cuatro inevitablemente para asombro de sus incrédulos contrincantes. La sonrisa del anciano brilló con luz propia un instante, y como una vela prendida hace dias, la oscuridad la consumió por completo, solo Kendrall pudo apreciar aquel gesto.

Sabía que había sido un gran tirada, una entre dos millones de posibilidades, pero la batalla aún no estaba ganada, prudencia ante todo, pudo leer en sus arrugados labios el joven mediano. Había estado a punto de tirar por la borda las joyas, la casa y la esposa, pero se mantenía firme, estoico, erguido como un valeroso, y porque no, loco guerrero alzando en alto su espada cuando una orda de grotescos e inmensos orcos lo tenían rodeado. Muchos hubieran tirado la toalla hace eones, cuando apenas en la distancia se configuraban aquellas sombras. Esa es la pequeña diferencia de los que luchan por el orgullo, la fama y la gloria, y la de los que arrastrados por una insignificante y tililante lus, que obtusa en sus oscuros y marchitos corazones, despierta una frágil esperanza intangible, capaz de hacer frente al peor y más temible de los adversarios, aunque vencer, tan solo sea cuestión de suerte, sus acciones habrán determinado un nuevo destino en la historia, para mal, o para bien.

El elixir de la vida se escurrió de la mano a la jarra, de la jarra a la garganta, gotita a gota como una estalactita, tras haberse formado un extenso charco en aquella espesa mata de pelo enmarañada.

"Debería-cortarse-esas-barbas, algún-dia-se-tropezará-se-las-comerá-y-se-atragantará-con-ellas" meditó el renacuajo un segundo, frunciendo el ceño y haciendo un gesto, que sin duda había sido malinterpretado por el testarudo y rudo hombretón.

La sangre se acumuló en sus mejillas, su frente no tardó en contagiarse de aquel ardor, rojo como un tomate sofocado, el enano estalló como una supernova gritando cual poseso, completamente desquiciado.

Kendrall lo vio venir, no conocía mucho de ese nuevo mundo que se abría ante sus ojos, pero sin duda no era ningún lerdo con menos de dos dedos de frente. "Tengo-cuatro, mira-grandullón" le había dicho una vez a un humano bastante antipático, yo diría que el infinito en su máximo esplendor bailaba ardiente en aquella mente como un millar de estrellas fugaces recorriendo el firmamento al unísono, pero cuando uno no es lo suficientemente alto y grande, no puede ver el sol caer agotado tras las montañas, por mucho que corra detrás de él en un inútil y fútil intento de desesperación.

"La muerte es la más veloz y sabia de todas las musas que conocemos por diosas, si te quedas inmóvil como una roca, en absoluto silencio como un soleado y asfixiante dia en el desierto, y la miras de frente, fijamente a los ojos sin titubear un instante, ella pasará de largo y te dará un laxo y reconfortante respiro, pequeño mío, guarda tus fuerzas, no intentes huir ni esconderte, porque estará esperándote allá donde vayas." es lo que le había dicho su madre cuando las fiebres estuvieron apunto de consumir la llama de su existencia una vez.

Era joven e inocente, aquella vez su fé era tan ciega e inquebrantable que le creyó, pero esta vez...

- ¡Pohela!- murmuró el pobre Kendrall como si se tratase de un arcana palabreja mágica, dejando su frágil cuerpo caer inerte hacia atrás, a una velocidad de vértigo, sin duda, como aquel filo rodante que volaba directamente hacia él.





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Decir la palabra mágica (acción gratuita)
Caer hacia atrás ( movimiento )
Modificador de combate (defensa total, máxima alerta)

pd: por si no lo hemos aclarado correctamente, la barra tiene forma de "L", yo estoy tras el palo corto más o menos en medio, y ragner al final del palo largo. (siento si ha habido alguna remodelación imprevista en la tasca jodri, pero yo lo he visto así ;P)

Kendrall
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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Liur Valentine el Miér Oct 12, 2011 8:59 pm

Liur agarrado de la mano de la elfa corría deprisa, pero con cuidado de que no se cayera Elainne ni se hiciese daño, la lluvia les estaba empapando, estaban mojados por completo, unas de las veces casi se resbalan al girar una esquina…pero ya faltaba poco…un enorme rayo iluminó todo el cielo de Eisental…

-¡Mira es allí!-dijo Liur soltando una carcajada de satisfacción y miró a la elfa que la pobre estaba empapada y cansada.

La taberna se distinguía a lo lejos…pero era raro…no había tanto ruido como de costumbre…

“¿Qué estará pasando…?”

Corrieron por la calle y finalmente llegaron, Liur se fijó que la elfa estaba chorreando agua por todos lados, tendría que estar muerta de frio…daba lástima ver a un ser tan hermoso en esas condiciones.

-Toma ponte esto…esta mojada pero estarás más abrigada.


Liur se quitó la chaqueta roja y se la echó por encima de la delicada elfa…

-Vamos dentro.

Y diciendo eso Liur abrió la puerta de la taberna, el calor le recorrió por todo el cuerpo y se sintió más reconfortado, pero… ¿Qué sucedía?... la mitad de la taberna estaban de pie observando una escena, algunos metiendo bulla, otros asustados, y otros pasaban del tema mientras olvidaban su vida tomando más cerveza de la que puede contener su cuerpo.

Liur se fijó había un extraño ser cerca de la barra y un enano dando gritos y lleno de rabia, Liur rápidamente buscó a Jodri con la mirada para ver si necesitaba ayuda, y le vio detrás de la barra enfadado y un poco agobiado.

Por reflejos Liur puso el brazo por delante de la elfa cubriéndola por algún posible peligro…

En ese mismo momento el diminuto ser, se llevó el dedo al cuello mostrándole al enano un movimiento que acabaría con la mínima paciencia de este, que lanzó su enorme hacha con furia hacía él.

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Elainne Blackstock el Miér Oct 12, 2011 10:29 pm

Recorrí las calles de la ciudad guiada por el humano, me estaba llevando al lugar donde podría buscar información de mi hermano pero con prisa dado que estaba lloviendo con fuerza y nos estábamos empapando, aunque más de lo que estábamos difícil era ya.


-¡Mira es allí!-
dijo el joven señalando a una taberna mientras soltaba una carcajada la cual le hacía ver lo inocente que era y mirándome.

Era un edificio bastante extraño, nunca había visto uno con rangos tan extraños, compuesto por dos pisos. Del interior provenía un poco de humo de tabaco y un hedor a sudor y alcohol, nunca sentí tanta concentración en el mismo lugar.


Hicimos el camino final corriendo y una vez reguarnecidos en el techito de la taberna Liur se giró hacia mí, no sé si fue por lástima u afecto pero me puso su chaqueta sobre los hombros para calentarme al menos un poco más, y la verdad es que el frío penetraba en mis huesos.


Nada más el humano abrió la puerta el calor recorrió nuestros cuerpos, sintiéndome aliviada y dándome ganas de tomar alguna sopa bien calentita o algún tipo de bebida que calentara el paladar. El lugar tenía bastantes mesas, las cuales estaban casi todas pilladas, una barra amplia, tras la cual se encontraba el tabernero que era enano y un salón bastante decente en el cual se encontraban un enano pelirrojo y un halfling, al parecer eran el centro de atención del lugar.


De repente Liur puso su brazo frente a mí para o bien defenderme o para que no me acercara a los alborotadores, sabía de antemano que no me debía de acercar a ellos, pero necesitaba lo que había venido a buscar.
- Tranquilo no pasa nada - susurré apoyando la mano en su brazo y bajándolo lentamente, continué - vamos a sentarnos en la parte más cercana de la barra y pedimos algo para tomar, yo te invitó ¿vale?

Y esperé para seguir de cerca al joven galeno, mientras que no quitaba la vista de la "pareja" y con la mano cerca de mi daga.

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Jodri Rompehierro el Jue Oct 13, 2011 9:34 pm

¿Qué demonio endiablado jugaba con los hilos del destino y dirigía todas sus malas artes hacia la taberna del bueno de Jodri? Día tras día, los lunáticos, sectarios y demás enfermos mentales acudían en tropel. No había un día que Jodri pudiera cerrar los ojos sin recordar imágenes de sillas volando, mesas destruidas, y en el peor de los casos, sangre derramada. Eso era el día a día. Y hoy no iba a ser diferente.

Aquel enano estaba loco, enfurecido o bebido, aunque también podía tratarse de las tres cosas a la vez. En menos de un aletear, el pelirrojo había desenfundado su hacha y ahora volaba hacia su objetivo. Jodri no pudo hacer menos que dejar de limpiar y ver como el filo del arma cortaba el aire de su taberna.

Con un zumbido afilado, el arma lanzada por el demonio rojo pasó fugaz por donde hacía un escaso segundo se encontraba la cabeza del halfling (Éxito Esquivado/Fallo Ataque). Quizás fue la intuición del pequeño, quizás una suerte del destino que una moneda extraviada se hallara justo al final de sus pies. Pero Kendrall se lanzó hacía tras y cayó, siendo su cabeza la primera parte que dio con el duro suelo (-1 Herida). El daño sufrido había valido la pena. Al abrir sus ojos una reluciente moneda de oro brillaba a escasos centímetros de su arrugada nariz.

Metro y medio por arriba la acción continuaba. El hacha volaba como un barco a la deriva, pero en este caso, volaba recta, en dirección a la puerta del lugar.

La pareja que acababa de entrar vio como aquel proyectil se dirigía justamente contra la elfa, a una altura del pecho aproximadamente. Y entonces ocurrió. Se escuchó un golpe seco (Éxito Ataque = 6), la sangre empezó a brotar al mismo tiempo que el cuerpo caía inerte contra el suelo. Sus ropas rojas se tiñeron con la sangre derramada, el latir de su corazón se fue ralentizando y sus ojos se cerraron mientras profería un último suspiro: “cuidado”.

Dicen que al sabio le gusta prevenir antes que curar, y aquel galeno podía dar muestra de ello. Su instinto le hizo moverse un paso por delante del peligro (Éxito Sexto Sentido), pero no fue suficiente. Consiguió apartar a la elfa de la trayectoria del hacha pero tuvo que pagar un precio, su integridad física. Había salvado una vida sacrificándose, y ahora encima de la elfa, en el suelo, con un hacha clavada en la espalda, yacía debatiéndose entre la vida y la muerte.

La taberna cayó en un mutismo absoluto. La expectación se centraba en el cuerpo moribundo, en el charco de sangre y en el enano homicida. Jodri salió veloz de detrás de la barra y se abalanzó contra el enano pelirrojo. Un puñetazo y una sarta de improperios brotaron de sus fauces (Ataque Éxito = 4). La nariz del enano se rompió, y más sangre brotó en aquel fatídico día. Jodri hubiera seguido golpeando un poco más aquel bastardo de no ser por unas manos que lo sujetaron y unas voces que trataban de calmarlo.

-¡Estúpido imbécil cabeza de mierda! –gritó mientras varios hombres lo arrastraban hacia atrás-. ¡Eres un asesino, un bastardo! ¡Una vergüenza! ¡No mereces esa barba que cuelga de tu rostro!

Un coro de hombres hizo círculo alrededor del malherido. Una par se agachó y tras tomarle el pulso dictaminaron que seguía vivo.

-¡Un galeno! ¡Traed un galeno aquí, vamos! –gritó uno de los que estaban atendiendo al joven Liur.

Varios hombres salieron disparados de la taberna, se perdieron a la carrera en busca de un buen médico, ya que si no lo encontraban rápido el chico podría morir allí mismo.


Información:
Ragner. 8H restantes. Ebrio.
Kendrall. 9H restantes.
Liur. 6H restantes. Incapacitado para actuar hasta que sea sanado, aún puede narrar.
Elainne. 9H restantes.

Mapa aclaratorio de la situación
Spoiler:

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Elainne Blackstock el Vie Oct 14, 2011 11:26 pm

Ocurrió todo deprisa, demasiado deprisa. A la velocidad de un rayo, me encontraba en el suelo con Liur herido de gravedad, tenía un hacha clavada en la espalda, ese joven muchacho que me estaba ayudando estaba entre la fina línea de la vida y de la muerte por mi culpa. Si no me hubiese acercado a él ese día estaría vivo y en mejores condiciones.

Toda la culpa caía sobre mi... aunque, el verdadero culpable no era yo, era un enano al cual el tabernero golpeó e insultaba, la verdad es que no merecía estar con vida, pero no podía dejar solo a Liur, al menos no en sus quizas últimos momentos de vida.

-¡Tú, llama a la guardia y diles que vengan hacia aquí, que hay un enano asestando hachazos a la gente sin razón alguna!- ordené a un hombre que se encontraba cerca de mi observando a la herida del galeno,mientras me levantaba cuidadosamente para no hacer daño al humano, y a otro le dije: ¡Tú ve en busca de un médico u algo, rápido!


Desenfundé mi arco y dirigiéndolo a gran velocidad sobre el enano [Tiro Instintivo,Combate Agresivo] disparé una flecha sobre uno de sus pies, quería dejarlo quieto hasta que la guardia pudiese llegar y no se escapase de la ley.




OFFROL:

Perdón por si lo he hecho mal u algo, pero es que es la 1ª pelea que hago, y no sé muy bien cómo se dicen las acciones que quiero hacer en mi turno Razz

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Kendrall el Sáb Oct 15, 2011 2:05 am

Por muchos golpes que le diera la vida insistentemente, por muchas vueltas que le diera la cabeza atropelladamente, por muchos hilos que los dioses intentaran reparar mágicamente en su telar, el rodillo de lana aurea, enloquecido, había empezado a girar descontroladamente... desgraciadamente a estas alturas nada ni nadie podía frenar los enrevesados tejemanejes que dibujaba el destino de los mortales.

Se podría decir que mientras unos nacen con estrella, otros simplemente, nacen estrellados. Kendrall, expresado llanamente, no podía decantarse por ninguna de las dos, estaba en su naturaleza ser así de ambiguo. Casi desde que tenía uso de razón (y esto es una forma de hablar) había visto cada una de las constelaciones que alumbraban el firmamente, y había preguntado intrigado por el significada de cada una de ellas, pero nunca, en su santa y obtusa vida había visto tantas luces como esa noche en la ajetreada taberna del enano.

Los colores se entremezclaban gelatinosos en su visión, diluyéndose inalcanzables,através de un oscuro telón de fondo rasgado por los bordes. Solo tenía que agarrarlo con sus manitas, y tirar bruscamente de él, para descubrir ansiosamente que había detrás de aquel universo infinito y maravillante que se abría ante sus ojos. El mantel cayó instantáneamente solo con acariciarlo, y fue entonces cuando vislumbró la luz...

-¡Oro!¡Una-moneda-de-oro!¡soy-rico-soy-rico!- chillaba dando saltitos por la emoción mientras la agarraba entre sus manos y la besaba fogosamente- ¿cuántos-peniques-me-darán-por...¡eh! ¿qué-pasa-ahí?

Todos los feligreses de la taberna se habían puesto en pie alborotados, unos corrían hacia la salida y otros tantos se quedaban como pasmarotes en el medio, entorpeciéndole la visión al pobre chiquitín que no atisbaba ni media. Unicamente un hombre se había quedado sentado, con la mirada perdida y completamente ajeno a las personas que se apabullaban inquietas a su alrededor, aquello no iba con él. El anciano miró a Kendrall con sus claustrofóbicos ojillos empotrados, y éste sintió como su alma quedaba indefensamente desnuda ante él.

Hipnotizado por el misterioso viejo, el halfling guardó su moneda y se sentó frente a él mecánicamente. El hombre hizo un gesto con la cabeza para que Kendrall fijara toda su atención en el tablero, y rasgando el aire con la parte posterior de su mano en una distinguida reverencia lo invitó a jugar con él.

El mediano miró las finas piezas que había frente a él, intentando situarse y ordenar sus pensamientos,eran piezas doradas como los primeros rayos solares del amanecer y de una belleza extraordinariamente sensual en cada curva trazada, como si hubieran sido talladas a conciencia por unas delicadas y artesanales manos celestiales. Comprendió que era su turno, que tenía que hacer su jugada.

Extendiendo el dedo meñique de su mano izquierda, posó la yema sobre el lomo del lobo huargo que descansaba plácidamente sobre sus patas traseras. El gesto del viejo se frunció meditabundo, arqueó una ceja como si no comprendiera que pretendía hacer el renacuajo con la peluda bestia que había comenzado a sacudirse. Los lobos huargos eran unas piezas sumamente inestables, indomables por asi decirlo, solitarias hasta la médula, se podría decir que actuaban por voluntad propia y se resistían a obedecer cualquier tipo de orden. En el caso de ser amenazadas, atacarían y descuartizarían a su oponente en cuestión de segundos, pero jamás se deslizarían hacia un objetivo que se encontraba en la otra punta del escenario. Kendrall se rió por lo bajo, y señaló con el índice la pieza de su guerrero más avanzada.

Inexplicablemente, la bestia avanzó, guiada por el reciente rastro de sangre que había dejado a su paso el sacrificio debastador ejecutado por la heroína, al haberse inmolado derribando a siete de los diez arqueros. El guerrero saltó vorazmente sobre el feroz animal cuando lo vio llegar, éste se revolvió entre latigazos intentando deshacerse de su montaraz, pero finalmente se tranquilizó sin ofrecer más resistencia, quedando a merced de la voluntad de su campeón. La criatura aceleró el paso vertiginosamente hacia los confines del fin del mundo, en una coordinación sublime entre fiera y caballero, la espada siseó en el aire fugazmente, y la cabeza del plateado orador rodó sin vida fuera del tablero.



---------------------------------------------------------------

Movimiento (Kendrall se dirige a la mesa que hay al fondo a la izquierda, pegada a la pared y cerca de las escaleras, y se sienta en la parte derecha)

Movimiento (Kendrall mueve pieza)

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Liur Valentine el Dom Oct 16, 2011 10:10 am

Era un día espléndido los rayos de sol atravesaban las hojas de los arboles proyectando motitas de luz en el suelo, las pájaros volaban sin descanso de un lado para otro, a lo lejos se podía oír algún animal. Los dos jóvenes amigos caminaban sin descanso en busca de aventuras Liur un joven cazador que había perdido su familia hace poco por un ataque del caos y un joven elfo Éldegar que había huido de su familia por no estar de acuerdo en las ideas de su tribu, eran dos grandes amigos que al encontrarse solos por obra del destino se hicieron inseparables.

Ahora se encontraban de viaje a un pueblecito cercano donde descansarían y tomarían algo de comer ya que el anterior día no tuvieron mucha suerte con la caza, un escurridizo jabalí se les escapó con dos flechas insertadas al lomo, era muy resistente, y consiguió escapar mientras los estómagos de los muchachos gritaban de dolor.

Ya por la tarde se pararon a descansar en un pequeño lago donde se pusieron a practicar puntería con su arco, Éldegar como buen elfo era muy diestro usándolo, pero Liur no se quedaba atrás ya que de pequeño siempre se iba de caza con su padre. Al final como siempre acabaron los dos en gritos y peleas para ver quien había hecho trampa al lanzar la flecha y acabaron los dos empapados de agua, al haberse tirado peleando en el lago.

Se pusieron en marcha, estaban enfadados, pero acabo de unos minutos volvieron a seguir hablando de sus temas favoritos, la caza y las mujeres, Éldegar afirmaba que las más bellas eran las mujeres elfas con sus hermosos rasgos estilizados y que no entendía como los hombres podíamos enamorarnos de mujeres tan imperfectas, Liur se reía del comentario de su amigo y le respondía que puede que tuviese razón, pero que con los hombres pasaba al contrario que los humanos eran mucho más atractivos que los elfos. La discusión estaba otra vez servida…

El sol desapareció por completo dando lugar a unas espesas nubes negras….

-Éldegar… ¿Qué es ese colgante que llevas al cuello?...es precioso.

Éldegar agarró su colgante para mostrárselo a Liur, era una pequeña medalla de oro que estaba grabado un hermoso árbol donde sus hojas eran diamantes verdes muy muy pequeños.

-Es un colgante muy importante para mí, es de mi familia y ha pasado de generación en generación…es lo único que me queda de ella al marcharme….sé que fui yo quien les abandoné, pero les echo de menos…

-Yo también les echo de menos…

Los dos amigos se agarraron del hombro y caminaron juntos por la senda, ahora con el ánimo decaído, el mismo ánimo que el cielo, ya que esos nubarrones presagiaban tormenta.

Y así fue…tan rápido como se hizo oscuro el cielo descargó toda su furia en una tremenda tormenta, Liur y Éldegar corrían por la senda sin parase ni un momento…tenían que llegar al pueblo ya mismo.

Pero un grupo de asaltantes les estaban vigilando desde hace mucho tiempo, armados hasta los dientes tendieron una emboscada a los jóvenes. La batalla acababa de empezar Liur desenfundó sus dos queridas espadas y se enfrentó a uno de los dos asaltantes, Liur consiguió rebanarle la cabeza con las dos espadas pero el esfuerzo del asaltante no fue en vano y le hizo un feo corte en el hombro derecho, que del dolor tiró su espada (pain) al suelo, mientras tanto Éldegar lo estaba pasando peor, no le había dado tiempo de reaccionar a tiempo y el asaltante con dos cuchillos envenenados le intentaba hacer el mínimo corte, Liur sin pensárselo un instante saltó encima de él tirándole al suelo y Éldegar corriendo hacia ellos le clavó su espada al bandido en el suelo.

Parecía que todo había acabado, pero de pronto Liur sintió una horrible sensación, se le pusieron los pelos de gallina y una sensación de peligro le recorrió todo su cuerpo. Todo fue muy rápido vio como su amigo se interponía delante suya y caía al suelo con una flecha clavada en el pulmón, mientras tanto de lo alto de un árbol caía una figura al suelo muerta con una flecha en la cabeza.

Liur temblando de frío y de miedo se acercó corriendo a su moribundo amigo, la flecha había penetrado demasiado, Éldegar no podía casi respirar…

-¡Amigo aguanta!- gritó Liur entre sollozos

Éldegar no paraba de sonreír y llorar al mismo tiempo, la lluvia empapaba a los dos amigos…Liur intento sacarle la flecha y curarle pero sus conocimientos sobre medicina eran tan malos que no sabía cómo hacerlo, la vida de su amigo poco a poco se consumía…no podía hacer nada.

-Toma…

Liur miró incrédulo a su amigo, con sus últimos esfuerzos le estaba dando el colgante dorado de su familia…

-Pero…

-Cógelo hermano…

Una sonrisa coloreó la figura del cadáver de su amigo….

Un horrible grito de dolor se pudo escuchar por todos los alrededores del bosque y helaría la sangre a cualquiera que lo hubiese oído...

Llovió durante toda la noche, Liur cavo como pudo debajo de un gran árbol la tumba de su amigo, estaba en un estado horrible, tenía frio el brazo derecho casi no lo sentía…se estaba desangrando poco a poco…se puso el medallón de su amigo y despidiéndose por última vez de él marchó por la senda…

Ahora el moribundo era él, andaba por la senda que se dirigía al pueblo, estaba a punto de llegar pero ya no podía más, las gotas de la lluvia le golpeaban sin cesar el cuerpo y un estruendoso rayo le cegó por unos momentos, sus piernas fallaron y calló al barro y antes de desmayarse oyó la voz de una anciano….

-Muchacho ¿Qué te ha pasado?, ven conmigo….

………………………………………………………………………………………………………………………………………………

Todo había pasado muy rápido vio el hacha dirigirse a todo velocidad hacia la elfa, y sin dudarlo un segundo se interpuso en la trayectoria cayendo al suelo junto a la elfa.

Donde antes le envolvía la sensación de peligro ahora le envolvía mucho más agudo la sensación de dolor, por unos instantes se desmayó, pero esos segundos fueron suficientes para recordar aquel día…

Abrió los ojos y se encontró a la elfa debajo suya….

-¿Estas bien?- puedo articular con mucho esfuerzo…

La elfa se levantó y Liur ahora tumbado en el suelo solo podía oír mucho ruido, en su cabeza todo le daba vueltas le iba a explotar, le dolía todo el cuerpo, solo quería terminar con todo y dejar de seguir sintiendo ese dolor.

“Hermano…cuídate…” –retumbó en su cabeza y los pelos se le pusieron de punta.

Ahora estaba completamente despierto, el dolor le seguía recorriendo todo el cuerpo, pero por un extraño motivo ese dolor ahora era secundario. Agarró los pies de una persona que había y le dijo…

-Llama a un médico y tráeme un espejo…por favor…

Y soltó la pierna de aquella persona…no tenía casi fuerzas…

“Hermano…”

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Ragner el Dom Oct 16, 2011 2:33 pm

-¡Por Ranald, al suelo! - exclamó Ragner después de ver como el escurridizo monstruito desaparecía bajo la cornisa de la barra.

Lamentablemente, sus plegarias fueron escuchadas demasiado tarde, ya que el desorbitado hachazo que había lanzado impactó de lleno entre los homoplatos del joven recién llegado, el cual en un descabellado acto de heroicidad había tratado de proteger la vida de su compañera poniendo la suya de por medio.

- Bobalikón... no valía la pena hacerr eso- murmuró el matatrolls para si mismo al ver como Liur se desplomaba inerte ante la atónita y perpleja mirada de la elfa de cabello azulón que había junto a él- si es una maldita chupa-florres...

Negando con la cabeza entre rebufos, y absorto en su propia encrucijada mental, ni siquiera escuchó las iracundas maldiciones que eructaba el tabernero hacia su persona, justo antes de que éste se abalanzara sobre él y le propinara un devastador y brutal puñetazo.

El grueso tabique nasal del enano crujió amedrentado, como los ensordecedores ronquidos de una montaña que se resquebrajara en mil pedazos sobre si misma. El golpe fue tan fuerte e inesperado que Ragner no pudo más que culear unos centímetros hacia atrás, igual que una vívora en retroceso, haciendo que chocara estrepitosamente contra la pared.

- Jojojo... si serrás nenaza. ¿Así es kómo te han enseñado a golpearr los elfos kon los que te kodeas ? -se burló con sorna mientras restregaba la manga de su "jersey" en el río de sangre que fluía a borbotones desde su nariz.

Mirando por el rabillo del ojo, rojo de rabia y empapado de sangre, la escopeta cargada que yacía aún sobre la mesa, a una distancia prudencial de su cerveza, tomó impulso para lanzarle un potente e impetuoso derechazo, con el empeine de su bota, entre pata y pata, al maniatado paticorto que mantenían apresado varios de sus más fieles y honorables parroquianos, justo donde más duele, en el santuario que rinde culto a la mayor deidad de todo caballero, su portentosa y sagrada virilidad.

Sin más miramientos, Ragner no se lo pensó ni un momento. Se encontraba solo en las fauces del infierno, humillando con saña y a perpetuidad al todopoderoso y omnipresente señor de los tártaros, y sabía que pronto sería la carnaza que degustaría todos y cada uno de los esbirros de aquel condenado demonio de puños acorazados a base de mithrill y oro, los cuales se abalanzarían como buitres hambrientos y desaforados sobre el enorme y desbordante estercolero de carroña humeante y desaliñada que representaba su ser... Aunque no si antes inclinaba la balanza a su favor, pensó mientras extendía su brazo hacia la barra para agarrar ipso facto su pequeña y adorada trompeta del apocalipsis.

-¡Vosotrros, rretíkulos de eskrremtos kon patas! ¡Ya estáis subiendo todos porr las escalerras o le dejo la seserra a este enerrgúmeno como el koño de la Berrnarrda*! -amenazó fuera de sí, dibujando en el aire un arco alrededor de los querubines borrachuzos que más gallitos se ponían, para detener instantáneamente la mira de su escopeta frente a la cabeza del sumo maestre cervecero. - Tú, media vuelta y tirrando parra la salida.

*Dicho en otras palabras, como el chirri de una ramera octogenaria.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------

Mezcla de Golpe potente, y aturdir/knoquear (acción de ataque)
Equipar ( acción de movimiento, no dispara ni apunta a los feligreses exactamente, dibuja un arco en el aire para desebainarla por así decirlo y detenerla frente al enano. Pero ya ves que la sensibilidad de su escopeta es muy delicada, al mínimo golpe, salta solA, como ocurrió cuando Ragner le dio una patadita.)
Amenazar a gritos (no tiene precio)

PD: Se mantiene o se acrecenta el modificador de combate (ofensivo-agresivo total)

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Jodri Rompehierro el Lun Oct 17, 2011 3:29 pm

“Está vivo” –escuchó decir al círculo que de hombres que observaban al pobre galeno en el suelo. Había temido lo peor, creía que ese golpe lo habría dejado más allá de la vida, pero al parecer, aún le quedaban fuerzas para luchar aquel chico. Jodri se relajó. Los hombres que lo aferraban aflojaron sus ataduras y pudo girarse para ver como el joven agonizaba algunas palabras. Fue un verdadero alivio verlo respirar, aunque fuera entrecortadamente. Pero debían darse prisa, o su resistencia acabaría por flaquear.

Mientras el Liur se desangraba a chorros (-1H), su compañera desenvainó su arco, y sin dudar un segundo, lanzó una flecha directa hacia el agresor. Fueron los nervios y la tensión del momento lo que evitó una terrible herida al enano (Fallo Ataque). El proyectil quedó clavado en la madera de la barra dejando un nuevo recordatorio de aquel día.

Jodri, sorprendido por aquel repentino disparo, no pudo evitar la patada traicionera que el enano pelirrojo le propino en la entrepierna (Éxito Ataque = 2). Sus rodillas flaquearon y casi doblado por la mitad levantó el rostro con una furia abismal para mirar a los ojos aquel atrevido. No dijo nada. Ni un lamento de dolor, ni un improperio más, pero sus ojos hablaban más que suficiente, e incluso los hombres que antes lo sujetaban retrocedieron asustados.

Veloz como un skaven, el enano se hizo con su trabuco. Apuntó y amenazó a los presentes. Sin saber que el arma estaba cargada, Jodri se abalanzó voraz sobre su oponente. Puede que el estilo de combate del tabernero no fuera muy elegante, pero sus puños golpearon sin piedad al demonio rojo mientras ambos rodaban por el suelo (Éxito Ataque = 4).

Con todo el barullo que se estaba montando parecía increíble que el halfling y el anciano siguieran inflexibles jugando su partida. Con la arriesgada jugada el mediado había dado la vuelta a la sartén, pero eso no desanimó a su oponente que simplemente sonrió satisfecho. Con un gesto, y rozando levemente el tablero, media docena de esqueletos se materializaron al alrededor de jinete. Sorprendido por la súbita aparición no pudo hacer otra cosa que luchar por su vida, hasta que los huesos de acero lo destrozaron brutalmente y sin compasión. Nuevamente, el viejo sonrió y miró animado al halfling esperando su siguiente movimiento.


Información:
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Liur. 5H restantes. Incapacitado para actuar hasta que sea sanado, aún puede narrar.
Elainne. 9H restantes.


Última edición por Narrador el Mar Oct 18, 2011 7:54 pm, editado 1 vez (Razón : arma cargada*)

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Elainne Blackstock el Lun Oct 17, 2011 4:22 pm

La flecha, voló por la taberna pasando entre personas y mesas hasta llegar a la barra, fallé haciendo solo una brecha en la barra la cual ya tenía varias de momentos anteriores.

Al ver el fallo, apareció en mi cara una mueca de enfado, no era una buena arquera pero no podía permitirme fallos en momentos cruciales.

- Mierda, enano apestoso - solté en élfico, entonces el tabernero se lanzó sobre el empezando a pegarle de forma un tanto bruta, así que pensé que se encargase de él y así cuando llegase la guardia no se habría ido el enano de aquí.

Entonces miré a Liur, aún seguía sangrando y con el hacha hincada, agonizando de dolor así que me agaché y le cogí de la mano mientras con la otra sostenía el arco, miraba sin parar tanto a la pelea como al humano, no quería dejar escapar al enano pero tampoco dejar solo al galeno.

- Tranquilo Liur, estoy aquí contigo, no te vayas o me enfadaré y no me conoces enfadada- le dije a Liur mostrándole una sonrisa al final de la frase - ya mismo llega el médico, no te preocupes. ¡¿Dónde está ese médico?!

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Ragner el Mar Oct 18, 2011 1:12 am

Al fin, un enano que sabía jugar enmarronadamente sucio...

Al parecer Ragner había dado con la horma de su zapato, o con una un par de tallas por encima de la suya, quién sabe, pero eso daba igual, el caso es que el no había comenzado aquella vil trifulca pero estaba dispuesto a llevarla hasta los confines del universo. La sangre ardiente del matatrolls, siempre quiere y pide más, está latente en el orgullo de un enano de tales características ser así de impetuoso, cegarse por el clamor de la batalla, plantar sus santos y pétreos cojones sólidamente con la rudeza de un diamante, en bruto, y maltratar a su adversario hasta reventar, o verse descuartizado.

Su intento por zanjar aquella riña a punta de escopeta, no dio el resultado que esperaba, había sido demasiado lento. Jodri consiguió apartar a un lado la mira de su cañón, tras reinstaurarse rápidamente de un ataque que knoquearía a cualquiera con algo menos musculatura. Lanzándose rápidamente sobre él, con la intención de derribarle, desplazó la lucha al sucio suelo del garito, donde se rebozaron arduamente como dos felices puercos en una gran montaña de mierda seca.

A Ragner le cayó del cielo otro de los desarticuladores ganchos del enano, y sin recular un solo segundo, extendió sus brazos para abrazar a su oponente ferreamente, como un descomunal oso que trata de asfixiar a su presa entre sus fornidos brazos, en casos más extremos, partirle la columna vertebral. Todo esto, sin necesidad de soltar su escopeta, la cual se tambaleaba de lado a lado entre sus manos sobre la espalda del tabernero.


----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Presa (acción de asalto completa)
El termómetro explota ¬¬

(Serrás un año más viejo que yo, perro mido más xD)

Ragner
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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Kendrall el Mar Oct 18, 2011 7:59 pm

Kendrall ya iba como un tsunami a coger su preciada pieza del jinete dorado, la cual se había solidificado nuevamente en una pose heroica; el lobo huargo inmóvil, alzado sobre sus patas traseras y sus fauces abiertas, mientras el campeón de los orcos alzaba en alto su portentosa espada bastarda, cuando una legión de soldados del inframundo estubieron a punto de sesgarle la mano.

Despedazaron sin contemplación su querida figurita como buitres carroñeros en menos de lo que dura un suspiro, las astillas de madera volaron a diestro y siniestro por la mesa, como vuelan las plumas de un enorme pajarraco cuando es atravesado por cientos de furtivos perdigones.

Kendrall recogió rápidamente la mano, y torciendo el morro miró con cierto recelo al anciano.

-Viejo-tarado...¿así-que-todavía-no-hemos-acabado,eh? - murmuró molesto, volteando la cabeza ante el repentino escándalo que se había montado cerca de la barra, los ojos le brillaron al ver aquello y educadamente se levantó de la mesa añadiendo con cierto retintín en su voz- un-momentín-caballero...

La situación en la mesa quedaba algo como que así ; frente al viejo una decena de esqueletos blancos devoraban en círculos la pieza del campeón, mientras que a su derecha, a una considerable distancia del batallón demoniaco, el señor del abismo había quedado completamente indefenso, y todo sea dicho, sus esqueléticos secuaces no es que fueran precisamente rápidos. Frente al mediano, el señor de los orcos se mantenía custodiado por dos de sus mejores hombres, dos centinelas con sus respectivas lanzas doradas cruzadas ante su señor. A la derecha de Kendrall, en el lugar vacio que había sido abandonado por uno de los tres hombres que habían comenzado la partida, se alzaban las piezas negras, elfos oscuros, una pieza madre de sacerdotisa, dos arpías alrededor, un asesino camuflado en alguna parte entre las casillas negras del tablero, y un jinete oscuro casi en el epicentro del escenario. Las piezas de los altos elfos se habían desintegrado calcinadas cuando su Orador perdió la cabeza. Si el viejo había decidio jugar a dos bandos, Kendrall tenía todo el derecho por ley a apropiarse del equipo restante.

A paso decidido se dirigió hasta el sitio dónde había estado sentado Ragner, subiendo una raras y escalonadas escaleras, pasó por encima de los enanos justo en el segundo que habían quedado inmovilizados, de ahí al taburete, y del taburete a la barra. Justo en el momento que iba a coger aquella ambarina jarra de cerveza vio algo que le llamó aún más la atención, a largando el brazo, lo descolgo de la pared que había tras la barra ya que estaba sujeto por una cuerda, y entonces se echó su trofeo al hombro, y sonrió victorioso.

- Cerdo-mamón-egoísta, mira-que-tener-una-pata-de-jamón-y-ofrecerme-esa-mierda-de-caldo - espetó mirando desdeñoso a los enanos que jugaban en el empedrado a ver quien era el más cabezón de los dos, y sacudió la cabeza con resignación.

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Snurzie Burnfury el Miér Oct 19, 2011 3:04 am

"Bum-bum" , tal y como era conocida entre los hermanos Mascachapas, estaba al tanto de los últimos acontecimientos ocurridos en el norte y de que la hermandad había partido sin premura en busca de la gloria de la batalla. Básicamente querían repeler las primeras oleadas de las fuerzas caóticas que se estaban congregando allí. Se rumoreaba que aquello era un hervidero de maldad al rojo vivo que no tardaría de explotar de un momento a otro, augurando así asolar la aparente paz y tranquilidad que reinaba en el imperio. Venían tiempos duros, y como casi siempre que se pronosticaba una sanguinaria matanza a ella la habían dejado fuera.

Aún así, no tardó en recibir noticias de los suyos, cosa que le alegró en extremo y propulsó su autoestima hasta límites insospechables. El rojo-ojo-loco estaba en Eisental, solo y borracho probablemente, al parecer para vengar las vidas de sólo sabe Grimnir que enanos, que habían muerto en manos de un puñado de goblins detestables, y que se le había visto en incontables ocasiones alternando una de las más famosas tabernas del poblado, la Jarra Derramada. Aquellas inciertas nuevas, fueron suficiente para que la muchacha agarrara todas sus pertenencias y se dirigiera hacia Eisental sin pensárselo demasiado, con tal de sorprender al viejo gruñón, tomar una cervezas con él, alquilar una habitación en alguna posada de mala muerte, y cuando ya lo tuviera bien embriagado de alcohol y completamente cautivado con sus dotes de funambulista, convencerlo para partir los dos juntos hacia los confines del imperio, y poder así reunirse con el clan y masacrar a aquellas hordas de enemigos emergentes.

Conocía al viejo Ragner hacía mucho tiempo, y sabía que no sería tarea difícil engatusarlo, con un par de dóciles cumplidos lo tendría comiendo de la palma de su mano, y entonces con sutiles engaños trataría de despertar la furia y despecho latentes del matatrolls que llevaba dentro el pequeño gran gigante. Una vez consiguiera que aflorase esa parte de su personalidad, rojo de rabia atravesaría montañas, mares, infiernos y acantilados en busca de su destino, era un guerrero nato, Snurzie sabía que no podría permanecer quieto en un mismo lugar sin que ello conllevara a que se desesperase y lo matara el aburrimiento poquito a poco.

Varios hombres que corrían alarmados bajo la lluvia le indicaron donde se encontraba la dichosa taberna, además de sugerirle que pasarse esa noche por la Jarra Derramada no sería conveniente para una dama como ella. Agradeció su preocupación con una sonrisa encantadora que no supieron apreciar ninguno de aquellos hombres, ya que tenían sus miras puestas en otros asuntos algo más excepcionales, y diciéndoles que sabía cuidarse sola marchó hacia el lugar señalado dejando a más de uno paralizado bajo la tremenda tromba de agua que estaba cayendo.

Al abrir la puerta del establecimiento no pudo evitar pensar que se había metido en una casa de locos, varios hombres en una esquina gritaban alentando a un par de borrachos que se debían estar dando de lo lindo, o fue lo que interpretó ya que no alcanzó a ver lo que sucedía realmente, una especie de halfing tenebroso recupierto de hollín posiblemente sonreía encima de la barra con una enorme pata de jamón sobre su hombro, y delante suyo, una doncella de celestes cabellos acuclillada parecía que tratataba de reanimar a un albino y borrachuzo hombre que yacía tirado justo ante la entrada.

- Disculpa encanto - dijo una voz melodiosa que trataba de llamar la atención de la llama con una sonrisa elocuente en los labios - no habrás visto por aquí a un...

Las palabras se quebradon en su garganta al ver realmente lo que sucedía...¡el hombre tenía un hacha incrustada en la espalda! y no cualquier hacha, conocía aquellos sensuales acabados, no había un arma semejante en todo el reino porque ese hacha lo había forjado ella misma expresamente para Ragner.

Miró al fondo alarmada suponiéndose lo peor, y desenvainando con la velocidad de un felino su espada bastarda arreó un potente golpetazo con el canto a la cabeza de la elfa, con el único ánimo de knoquearla.

Si el resultado fuera el esperado, agarraría la melena de la elfa y pondría el filo en su garganta, sino con otro revés de su espada trataría de aturdirla nuevamente.

- ¡¡RAGNER!! ¡DÓNDE ESTÁ ESE VIEJO ENANO CHIFLADO O ESTA JOVEN ELFA PAGARÁ POR SU VIDA! - bramó furiosa perdiendo completamente el encanto de su voz.


---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Desevainado rápido (acción gratuita)
Aturdir/knoquear (acción de ataque)
Dirigir su espada a la garganta y sujetarla del pelo (movimiento) o en su defecto, aturdir/knoquear nuevamente (acción de ataque)

[Supongo que Elainne tendrá que postear ahora, antes que jodri]

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Elainne Blackstock el Miér Oct 19, 2011 11:53 am

Estaba agachada junto a Liur, el cual seguía sangrando sin parar, parecía que los dioses se lo querian llevar con el y este iba a ser su último día aquí, pero quería que luchase, necesitaba que luchase.

En mitad de todo el revuelo, se abrió la puerta de la taberna, reaccioné mirando ilusionada esperando ver ahí o bien a la guardia o a un médico, cualquiera de los dos me servia, pero en cambio visualicé una enana, bastante fornida, con una ballesta y un espadón en la espalda enganchada.

Nada más entrar se dirigió a mi, pero en mitad de la frase se fijó en algo o recordó alguna cosa, no sé que fue pero desenvainó su espada bastarda dispuesta a golpearme con ella.

En puro instinto intené echarme para atras para esquivar el golpe [Defensa Total], no sé que le había hecho a esa enana pero decidió atacarme.

-¡¿Qué pasa, que todos los enanos son meros bárbaros y atacan a los elfos sin más o es que se os ha ido la cabeza?!"estúpida" (en élfico) -grité confusa por la situación, Liur aún seguía en el suelo sangrando y ahora tenía otro enemigo en la taberna, debía de ponerme manos a la obra cuanto antes.


-----------------------------OffRol---------------------
El insulto es lo único que dice en élfico el resto lo dice normal.




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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Heinrich Grubmann el Miér Oct 19, 2011 12:24 pm

Diario de Herr Grubmann el Fabuloso Primer día de estancia en Eisentaal

Hoy he llegado al pueblo. Según informes externos, parece que ese conglomerado de casas se llama Eisentaal. Muy bien. Cuando termine de recaudar, se llamara Grubmanndia. Espero que no sea un populacho de pobres como el anterior. Tuve que quedarme con las gallinas flacas que tenían a falta de algo mejor. Y espero que no sea como el anterior a ese. Que no haya una compañia entera de mercenarios esperandome. Inconscientes, yo solo sirvo al Emperador, magnanime como nadie y rico como nadie. El carruaje daba bastantes tumbos, por lo que tuve que aferrarme como pude a la caja recaudadora, y ponerme una mano en la nuca para no destrozarmela. Decidido, a estos ya les voy a cobrar de entrada el Impuesto por Baches.

Mi primera impresión cuando bajé del carruaje fue que una gota me había caído en la cabeza. Rápidamente me restregué una mano pro los ojos, para ver si había vuelto a llorar involuntariamente. No, no era eso, y menos mal, pro que sino tendría que cobrarme a mi mismo el Impuesto por Sentimientos Intuitivos, o mejor dicho, fingir que lo pagaba, como todos lso demás Impuestos que exijo tal y como debo a esa panda de pobres harapientos faltos de comida y recursos que no pueden pagar impuestos. ¡Yo tampoco puedo! ¡Y no me quejo! ¡Lloro!

Lo importante fue que estaban cayendo rayos, y yo, en un lapsus sentimental, crei por un momento que se trataba de algun mago celestial enviado pro el Emperador a por mi. Afortunadamente, tan solo se trataba de un par de truenos inofensivos a una distancia recomendablemente prudente para mi salud. Que se queden en el cielo. Lo impotante era que, según los informes que he recibido, el edificio frente al que me encontraba era la taberna de la jarra derramada, una especie de bar hecho para ser un bar, deducción a la cual me costó llegar bastante, y ya no digamos el encontrar la puerta, ya que estaba entreabierta. Alcé la mano por un momento, pensando en abrirla del todo, sin embargo no me pareció una tarea del todo digna, así que ordene a Cristiano, uno de msi dos guardaespaldas, que abriera la puerta de un pisotón. Para asegurarme de que la cicatriz de mi barbilla no volvía a producirse, les ordené pasar primero, por si los casos. Justo cuando yo entre detrás suya la puerta se cerró, y mi cara se vio iluminada por un repentino relampago, ante el cual yo di un respingo y me aferré a la mano de Peppe, encogiendome de... ¿miedo? ¿que voy a tenr miedo? No, soy un paladin del Emperador, su figura mas importante, no tengo miedo a nada... que conste que el que tenga guardaespaldas no tiene nada, absolutamente NADA que ver.

Ordené a esos dos estúpidos que se aprataran, y pude ver que la taberna ya estaba hecha un caos, antes incluso de que llegara, cosa rara. El dueño de la taberna tendría que pagar el Impuesto Por Adelantamiento Fiscal, además del Impuesto por Pagar Impuesto Ilegalmente. Seguro que ese maldito de Hreiger ha debido de adelantarseme. ¡Mierda! No tenía que haber ido a aquel prost... no, no, lo primero es lo primero. Recuerdo como sonreí con mi mejor cara, pensando en que tenía una víctima fácil...

Pero mi sorpresa fue aun más grande al ver tirado en el suelo delante mía un joven desangrandose. Suplicaba no se que cosas de ayuda, y otras chorradas las cuales mi oído no pudo entender... a causa... de los truenos, claro... Una vez más decidí ir a lo más importante. Recaudar. Pude ver al fondo de la sala dos halflings peleandose entre si, pero no se les veía muy bien, tan solo veía algunos puños alzandose en el aire. Bueno, ya harán algo mis guardaespaldas. Vi casi al lado mía a una halfling amenazando con cortarle el cuello a una bella mujer, futuro fichaje como esposa. Bueno, ya harán algo msi guardaespaldas. Intente abrirme paso entre tanta gente y ordene a mis guardaespaldas que se pusieran a los lados de la puerta, ya que apenas habia espacio para respirar. Yo me sali de la taberna, pro si lso casos. Ire a quien mas cerca me pilla: el joven moribundo... así que le levanté la cara y me dirigí a el:

-Tu, el del pelo blanco. ¿Estás muriendote, no? Pues no es hora de morir. Antes de morir tendrás que pagar al servicio imperial el Impeusto de Renta de Personas Físicas, el Impuesto por Testamento, El Impuesto de Última Fidelidad al Emperador, Impuesto de Jubilación Prematura, Impuesto de Gravedad Inerte, Impuesto de Derramamiento Excesivo, Impuesto de Silencio...

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Jodri Rompehierro el Miér Oct 19, 2011 3:48 pm

El dolor y la ira llaman a más dolor y más ira, como el viejo demonio Khorne que se sienta en la mesa familiar doblegado por los poderes del tergiversador Tzeentch. Éste nos muestra, nos enseña y nos convence de que los vaivenes del destino no son más que una pizca de sus infinitos poderes que se extienden más allá de la vida misma. Hasta que al final, todo se convierte en un remolino de caos y depravación donde los náufragos son las almas de los inocentes.

El tabernero luchó cegado por la ira contra aquel pelirrojo. En unos segundos había perdido la humanidad que los años de convivencia en aquel pueblo le habían dado. Trató de golpear, con puños, dientes y piernas, varias veces más aquel tipo mientras rodaban por el suelo (Daño a los dos = 1), los golpes fueron mutuos hasta que al final Ragner consiguió sobreponerse y atrapar a Jodri con un fuerte abrazo (Éxito Presa). Rabió como un perro acorralado y trató de todas formas de librarse, pero lo único que consiguió fue cansarse más. Al parecer los años de tabernero habían hecho mella en su constitución. En otro tiempo un simple golpe de su puño derecho habría dejado KO al más fuerte de la taberna.

Pero aquel no fue el único combate que se estaba llevando a cabo en aquel momento. Con una súbita aparición, y sin perder más tiempo, una robusta enana lanzó un fuerte golpe contra la elfa que trataba de salvar a Liur. Elainne consiguió anticiparse a Snurzie dejándose caer hacia atrás quedando en una posición comprometida (Éxito Esquivar). Quedó con los pies por delante y con las manos apoyadas en el suelo a su espalda. La enana no se dio por vencida y trató de agarrarla de su hermosa cabella, lástima que entre ellos el cuerpo del moribundo Liur ayudo a que Elainne pudiera alejarse arrastras.

Cuando todo parecía que nada peor podía pasar, en aquel momento que los primeros rayos de luz rompen con las nubes de lluvia, un hombre junto con sus dos gorilas hizo acto de presencia en la taberna. Con movimientos suntuosos y con una exagerada elegancia fingida se acercó al cuerpo que yacía en el suelo desangrándose (-1H). Entonces habló, sin tacto, sin delicadeza, no respetó el dolor que el chico estaba sufriendo, y hablo de impuestos. Sin saberlo, Grubmann había traído el mayor mal posible aquel desdichado lugar.

Los feligreses que hasta aquel momento se habían mantenido apaciguados empezaron a dedicarse miradas de complicidad. La multitud empezó a ponerse nerviosa y aprovechando aquella situación decidieron zanjar viejos conflictos pasados.

El primer golpe lo dio un chico alto y delgado, de pelo rubio y con pintas de maleante. No alcanzaba los dieciocho años pero por la fuerza con que colisión la silla en la espalda del recaudador se le podrían añadir unos cuantos más (Éxito Ataque = 6). Las astillas volaron por el aire, y el hombre cayó doblado al lado de Liur. Sin perder un segundo uno de los gorilas se giró con el rostro enfurecido y propino un brutal puñetazo al agresor que con pasos temblorosos no pudo alejarse lo suficiente (Éxito Ataque = 5).

Con pasos decididos y con los músculos hinchados el grandullón se acercó a por su víctima, seguido de cerca de su compañero. Pero el segundo no consiguió dar más de un paso. Nada más que lo vieron moverse dos amigos del chico saltaron sobre él y lo tiraron al suelo (Éxito Ataques = 3).

Como si hubiera sido la mecha de una gran explosión, los golpes se incrementaron exorbitantemente. Cuatro tipos decidieron zanjar sus diferencias y sin dudarlo se armaron con espadas, taburetes y cuchillos. El más veloz, un hombre con melena larga y ropas azuladas se adelantó contra con cuchillo en mano. El filo se clavó en un vientre (Éxito Ataque = 7), y un tipo gordo cayó de rodillas mientras se sujetaba la tripa y gritaba de dolor. Los dos restantes se unieron al combate y el primero reventó un taburete contra la cabeza del hombre de ropas azules (Éxito Ataque = 5). Llevaba una camisa sin mangas y en su pecho abierto un matojo de pelos oscuros como el carbón brotaban sin orden ni ley. El cuarto participante se acercó con sutileza hasta el tipo gordo que no dejaba de gemir, y mientras con una mano le echaba la cabeza hacia atrás, con la otra pasaba el filo de su espada por su garganta (Éxito Ataque = 8 ). El cuerpo cayó sin vida en el suelo y la sangre del hombre empezó a mezclarse con la del galeno.

Al mismo tiempo que los combates ocurrían, un hombre con los ojos saltones y la mandíbula hundida decidió tomarse un viaje con Elainne. La agarró del cabello y tiró hacia atrás sin el mínimo cuidado. Iba a llevarse la arriba, allí le daría lo que se merecía, así que no le importaba arrastrarla por el asqueroso suelo manchado de sangre (Daño = 1). El dolor y el repentino tirón hicieron que la chica soltara su arco y allí quedó en el suelo tirado.

Pronto aparecieron más combatientes, en aquel lugar donde la elfa yacía hacía escasos minutos, justo delante de Snurzie. Aquellos hombres habían pasado directamente a las armas y sin cuidado iban propinando espadazos a diestro y siniestro. Uno de ellos llevaba el pelo largo recogido en una adornada melena, mientras que el otro, mucho más mayor que el primero, tenía el pelo blanco y únicamente le nacía por la parte de atrás.

Al fondo de la taberna, los que antes sujetaron a Jodri se abalanzaron sobre Ragner para ayudar a su amigo el tabernero. Ambos hombres sujetaron a enano loco y trataron de que éste aflojara la presa, pero el demonio rojo se mantenía sujeto a Jodri como un cangrejo de mar. Los dos hombres eran hermanos, y además, hijos de una misma camada, por eso que ambos tuvieran exactamente los mismo rasgos faciales.

Entre todo el caos reinante únicamente dos figuras parecían mantenerse ajenos a toda aquella locura. Ellos eran Kendrall y el extraño anciano. El halfling decidió aprovechar todo el barullo para robar una buena pieza de carne. Era jugosa, olía exquisitamente y el tacto era suave y tierno. El anciano se levantó de su sitio, dejó la partida de “elfos” tal y como estaba, y se acercó al su amigo el halfing. Éste, atareado como estaba en aquella divina pieza no lo vio acercarse y cuando el anciano estuvo a menos de un metro le posó la mano en la frente.

De repente, todo se hizo negro para el halfling. Sus ojos quedaron blancos y sus parpados empezaron a moverse sin descanso. Empezó a sudar, y sudar, mientras un frío sepulcral lo envolvía y su pequeño cuerpo empezaba a temblar. Entonces, recuperó la visión, pero lo que vio no tenía nada que ver con una taberna y unos hombres pegándose. No, lo que vio fue mucho peor. Sentada en una pordiosera silla en medio de una habitación oscura había una figura con la mirada baja. Poco a poco y sin él desearlo se fue acercando aquella figura. Vio que se trataba de un hombre pequeño, más pequeño incluso que un halfling. Kendrall siguió acercándose, y de repente lo vio, deseó no acercarse más, alejarse corriendo de allí, pero por mucho que lo intentaba no podía hacer nada para evitar que sus pies dejaran de moverse.

Las puntas de sus pies tocaron la silla, y una cabeza se levantó para mirarlo a los ojos. Era él mismo, tenía el rostro sucio y lloraba. Kendrall se vio así mismo, en aquella situación, y vio que aquella figura que le había arrebatado su imagen no tenía ni brazos ni pies (+1 Punto de Locura).

-¡Ayúdame! ¡No me dejes aquí! ¡No me dejes! –los chillidos agudos penetraron en su mente y se grabaron como fuego. El halfling cerró los ojos lo más fuerte que pudo y cuando los volvió abrir se encontró con la taberna y todos sus luchadores, pero sin el anciano misterioso. Mientras acostumbraba sus ojos aquel ambiente en su mente no dejaba de repetirse aquella voz, su voz, diciendo:

-¡Ayúdame! ¡Socorro!


Información:
Ragner. 3H restantes. Ebrio.
Kendrall. 9H restantes. +1 PL
Liur. 4H restantes. Puede actuar pero sólo media acción hasta recibir atención médica.
Elainne. 8H restantes. En el suelo.
Snurzie. 13H restantes.
Grubmann. 6H acumuladas. En el suelo.
Jodri. 3H acumuladas.
Chico rubio. 6H Heridas restantes.
Gorila 1, Cristiano. 17H restantes.
Gorila 2, Peppe. 15H restantes. En el suelo.
Amigo del chico rubio 1. 12H restantes. En el suelo.
Amigo del chico rubio 2. 12H restantes. En el suelo.
Hombre de ropas azules.
Gordo. 0H. Muerto.
Hombre descamisado. 14H restantes.
Asesino. 13H restantes.
Violador. 12H restantes.
Hombre de pelo largo. 13H restantes.
Hombre calvo y mayor. 14H restantes.
Amigo de Jodri 1. 11H restantes.
Amigo de Jodri 2. 12H restantes.

NORMAS BÁSICAS
1.- Los turnos se completan con un post de cada participante seguido del resumen del master. Solo puedes postear una vez por turno. El narrador comentará cada semana, quien no haya posteado se considerará que no ha actuado o el master determinará sus acciones.
2.- A cada Pj se le permite una única acción completa, deberá apuntarse dicha acción al final del post en una línea aparte y en negrita o alguna otra forma distintiva para diferenciar del resto del texto. Las acciones deberán ser inacabadas.
3.- No podéis controlar a los demás Pjs.
4.- Respetar en mínimo de líneas.
5.- Se valorará la calidad de la narración.

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Liur Valentine el Miér Oct 19, 2011 5:01 pm

Estaba visto que el día de tranquilidad que tanto deseaba no acabaría…o mejor dicho acabaría pronto estaba en el suelo desangrándose…no venía nadie a su rescate… su vida estaba apunto de acabar...notó una cálida mano…

“Elainne…”

Allí estaba sus ojos clavados en ella, ¿era un ángel?...el cuerpo de Liur recuperó un poco su color natural por una fracción de segundos…el mínimo contacto con la elfa le hizo sentirse el hombre más afortunado...¿Que le estaba pasando?...acaso era culpa de la situación

“Ha valido la pena salvarla…”-se declaró Liur a sí mismo.

-No te vayas o me enfadaré…

La voz de la elfa, le hizo mantenerse con vida...ella tenía razón no iba a abandonarlo todo, no iba a dejar que el destino le ganase el pulso, él era quien decidía su camino y su vida. Iba a decirle unas palabras a la elfa…pero de pronto el mundo se volvió loco, parecía que los “dioses” no le dejarían marcar su propio destino. Una enana atacó a Elainne un extraño hombre apareció de la nada diciendo unas palabras que Liur no llegó a entender, de pronto la taberna entera se sumió en una lucha encarnizada, el extraño personaje después de recibir un golpe cayó a su lado, Elainne consiguió librarse de la enana. Liur observaba la situación todo era un caos… pero aún así desde aquella posición no podía ver bien todo lo que estaba pasando...

"¿Que cojones ha pasado en un momento?"

“Piensa…piensa…piensa…”

De pronto un hombre dio un tirón del precioso cabello de la elfa que cayó al suelo a su lado, desarmada, el hombre la arrastraba por el suelo dejando un rastro de sangre.

“Hijo de puta….”


Liur buscó ayuda a la desesperada, si no tuviese esa herida ya le hubiese rebanado la cabeza a aquel hombre que estaba arrastrando a la preciosa elfa…la piel de Liur se erizó, dio la vuelta a la cabeza y encontró tirado en el suelo pero muy consciente a aquel tipo que le habían golpeado.

Liur le agarró del brazo.

-Porfavor salva a esa elfa de las manos de aquel tipo y sacala viva de esta horrible taberna, te pagaré muy pero que muy bien...confio en ti.

-¿Y como se que me podrás pagar? Mira, yo te ofrezco otra cosa: si sobrevives, tendrás que trabajar para mi. Si mueres, la elfa será posesión mia. ¿lo has entendido? Así que arreglatelas para sobrevivir, pro que pase lo que pase, lo tienes jodido.

-Entonces olvídalo no hay trato.

Y soltándole el brazo volvió a girar la cabeza hacía la elfa que poco a poco estaba siendo arrastrada por aquel hombre, en contra de su voluntad.

“¿Qué coño le pasa a la taberna hoy que estaba llena completamente de imbéciles?”

Sus ojos se cruzaron con los de la elfa por un momento y como si se conociesen de toda la vida, sus mentes se habían conectado. Una mirada de la elfa le dijo todo lo que tenía que hacer.

“Aguanta”

Liur lanzó a su preciada pistola Brecha a las manos de Elainne, estaba cargada, él no podía disparar bien, pero ella podía perfectamente.

-¡Toma Elainne, cógela!

Offrol:

-Liur lanzá su psitola Brecha a la elfa, la pistola esta cargada y preparada para disparar.





Última edición por Liur Valentine el Jue Oct 20, 2011 1:01 pm, editado 1 vez

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Heinrich Grubmann el Miér Oct 19, 2011 9:21 pm

Acabo de sentir un escalofró, ya que a la hora de escribir estas palabras se me ha venido a la mente el maldito recuerdo de una violación a la autoridad, yo, en toda regla. El Emperador debe de disponer de agentes hasta en los lugares más recónditos, sino no me puedo explicar como alguna casualidad del destino me ha hecho tener unos imbeciles tan estúpidos como guardaespaldas cubriendome las espaldas, y aun serán capaces de decirme los muy idiotas "No, si nosotros solo le cubrimos la espalda". Seguramente se trata de alguno de mis numerosos competidores, en concreto ese maldito Popper, que me la tiene jurada. En el día de hoy mis innumerables enemigos han hecho trampas, y me la han jugado bien. En concreto esa silla, esa estúpida silla de mierda, seguramente un arma mágica hechizada por otro de mis innumerables enemigos, intentando vanamente tumbarme y matarme, pero, ah, esos capullos no lo han conseguido, no, no, el hecho de que haya sido tumbado se debe a que he visto en el suelo una efigie del Emperador y me he agachado a reverenciarla tan humildemente como he podido. El arma mágica no ha podido penetrar mi armadura mágica de ley, no, la ley es invencible, y pienso usar si hace falta todo el papel que tenga para meterselo por el culo a esa sabndija rubia. Para que aprenda leyes.

Oí en aquellas dignas circunstancias a esos traidores peleando con las sabandijas taberneras. Bah, se están peleando por la seguro elevadisima recompensa que deben de haber puesto los cazarecompensas a mi cabeza, o en su defecto, uno de mis enemigos. Ya tenía claro en aquellso instantes que no iban a cogerme así, no, no. En aquellso momentos agradecía con vehemencia el que astutamente decidiera que mis guardias no llevaran arma blanca alguna debido a no se que del Impuesto Sobre Armas Físicas. No podía quedarme ahí de brazos cruzados, así que decidí hacer un esfuerzo supremo por superar la fiebre que me atenazaba e intentar levantarme, si lo conseguía...

De reojo vi al viejo de pelo blanco retorciendose de dolor en el suelo. ¡Todo era culpa suya! Pensé. Y el muy capullo se estaría retorciendo ante la idea de tener que pagarme algo. Pf, casi me da lástima, el pobre no sabe llorar (cosa que yo estaba enseñando muy gustoso). Así pues, ante el caos que había ahora en el lugar decidí una sola cosa: tenía que llevarme a aquel tipo lejos de ahí, a que algun esclavo mio lo curara y despues cobrar los impuestos que debe al Imperio, darle una buena paliza hasta dejarlo al borde de la muerte, volver a curarlo, volver a cobrar impuestos, darle otra vez uan paliza... y así hasta que ese instigador del demonio haya cubierto con creces las posibles deudas que puedan contraer los feligreses de la taberna. Y una más tal como dicta el Impuesto De las Rentas Reiteradas.

Sin embargo aquel tipo me dijo algo. Al principio no lo entendi, pero al final llego a mis oidos la informacion exacta sobre tratar de salvar a una elfa. Recordé que se trataba del fichaje. Pero ahí había gato chamuscado. ¿Como podría pagarme si estaba agonizando? No ppodría darm... digooo dar al Emperador el tributo correspondiente. Necesitaba verdaderas garantías de dinero. Así que me limité a cambiar un tanto los trámites del negocio:

-¿Y como se que me podrás pagar? Mira, yo te ofrezco otra cosa: si sobrevives, tendrás que trabajar para mi. Si mueres, la elfa será posesión mia. ¿lo has entendido? Así que arreglatelas para sobrevivir, pro que pase lo que pase, lo tienes jodido.

Me acordé de preguntarle si podía pasarme un arma, la que fuera. Mi ley por si sola se basta para convencer a los criminales, pero me gusta asegurar los negocios con un par de firmas en sangre, por si acaso. También me acorde de advertir a pelno pulmón a todos los presentes:

-¡Hijos de puta! ¡Que sepais todos que cobrareis Derechos de Autor!



Me levantó, o pro lo menos lo intentó, y habló con liur.(no me doy en cuenta en ningun momento de lo que hace liur)


Última edición por Heinrich Grubmann el Jue Oct 20, 2011 7:55 am, editado 1 vez

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