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La Gloria de Eisental - Vigésimo tercer torneo.

Miér Ene 04, 2012 10:10 am por Jodri Rompehierro

Los juglares se encargan de llevar las noticias aquellos que no saben leer, y con sus cánticos transmiten toda la información. Esta vez cantan himnos de guerra, de lucha y combate. Pero más allá de su exagerada visión, comentan el que será el vigésimo tercer torneo de Eisental:


La Gloria …


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Para todos los usuarios.

Mar Ene 03, 2012 6:59 pm por Jodri Rompehierro

¡Muy buenas mis pequeños y Feliz Año Nuevo para todos!

Empezamos un año nuevo, y mi primera impresión no ha sido muy buena… Puede que esté confundido, o espere demasiado… Pero es lo que me parece y me cuesta decirlo… No sé si entenderéis a lo que me refiero.

En fin, aparte de …

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Un día especial

Mar Oct 25, 2011 7:05 am por Jodri Rompehierro

Un día especial


Saludos a todos y a cada uno de vosotros. Hoy es un día muy especial, y en nombre de todos los administradores tengo que contaros algo. Esta vez no voy a narrar ningún combate, ni a rolear con vosotros. Creo que lo que voy a deciros es más importante. Algo dentro de mí me …

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Dejándonos caer

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Snurzie Burnfury el Jue Oct 20, 2011 3:07 am

-No es nada personal ,bonita - dijo Snurzie guiñando un ojo tras ver como la elfa se escurría de entre su manaza y farfullaba en su arcaico idioma algún tipo de maldición que resonó como música celestial en los oídos de la enana.

En una posición comprometida, con su robusto corpachón girado sobre sus torneadas caderas al haber errado su golpe, y con la punta de su espada besando el suelo de la taberna cerca de la puerta, vio como el estado de alarma había estallado irrefrenablemente en el local.

Sillas y taburetes volaban como hambrientas aves rapaces contra sus presas, las jarras se estrellaban estrepitosamente contra el suelo haciéndose añicos y formando una bella y cristalina alfombra por los alrededores, los hombres caían desordenadamente como pesadas mazas en un yunque, gritos de terror y rugidos voraces se escuchaban por doquier, el chirriar metálico del acero contra el acero se escuchaba livianamente como telón de fondo, aullidos desesperados clamando por su redención, una sonrisa dibujada a hierro sobre una desafortunada garganta le hicieron comprender que allí no habría ningún tipo de compasión, ¿dónde demonios estaba ese viejo chiflado? tenían que salir de allí como fuera, los cuerpos de su alrededor se revolvían moribundos entre balbuceos mientras dos feroces y agresivos terneros, esgrimíendo descabelladamente y sin miramientos sus afiladas espadas se dirigían directamente hacia ella.

Orando una fugaz plegaría a Grimnir para que bendijera su espadón, se aferró a él con ambas manos, y tomando impulso se desenrolló sobre si misma como una cuerda a la que se le han dado demasiadas vueltas y es dejada suelta de repente. La dirigió en alza hacia la altura de las cabezas del viejo y canoso calvorota que avanzaba junto a aquel aparentemente guerrero consolidado de larga y recogida cabellera oscura. Tras dar un giro de trescientos sesenta grados sobre su eje mientras enarbolaba de un modo salvaje su arma, rugió eufórica en una plena y absoluta descarga adrenalínica.

Echando una rápida mirada a su alrededor, divisó lo que buscaba, soltó su mano izquierda para desincrustar la preciada reliquia de su compañero, y sin poder apreciar como la sangre brotaba a borbotones de aquel volcán en erupción, corrió hacia la izquierda, en diagonal, hacia donde creía o intuía que debía de estar el viejo oso.


---------------------------------------------------------------------------------------------------


Barrido (acción de ataque)
Desenvainado rápido (acción gratuita)
Correr hacia el fondo de la taberna (movimiento)

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Elainne Blackstock el Jue Oct 20, 2011 6:58 pm

Logré esquivar el golpe de la enana, me pilló de sorpresa pero aún así logré esquivarlo... los dioses deberían de estar conmigo... encima la enana se digno a decirme que no era nada personal y me guiñó un ojo... ¿lesbiana?

Pero todo acababa de empezar, de repente entro un hombre hablando sobre si impuestos y cosas así y sin venir a cuento, comenzó toda la taberna a golpearse y gritarse.

De repente un hombre a mis espaldas me agarró los largos cabellos tintados y comenzó a arrastrarme dirección a las habitaciones, su aspecto era horrible y su cara... peor aún, con unos ojos saltones y una mandíbula hundida... daban arcadas solo mirarle fijamente a la cara.

Luchaba porque me soltase pero me agarraba con fuerza, solo golpeándole o cortándole la mano lograría escapar de él, y encima se me había caído el arco nada más me agarró.

Entonces miré a Liur, lo había dejado solo junto a la enana agresiva la cual miró el hacha que tenía hincada con otros ojos, miré los ojos de Liur, en ellos vi un plan, una forma de salir de todo esto.

Mientras decidí poder escapar del que me agarraba, así que desenvainé mi daga, me intenté girar al hombre y levanté mi daga en el aire...

-¡Suéltame asqueroso!

Tras estas palabras bajé el cuchillo lo más rápido y fuerte que pude dirigido a la mano del hombre con el que me sujetaba del pelo para conseguir así escaparme de sus zarpas.

Tenía pensado correr hacia Liur para esta vez, llevarlo fuera de la taberna, se estaba liando demasiado como para esperar dentro a la guardia y al médico, todo lo decidiría el destino...


-----------------------------------------------
Desenvainar arma [Acción de Movimiento]
Atacar a la mano [Acción de Ataque]

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Ragner el Jue Oct 20, 2011 7:14 pm

Igual que una boa reptando por la maleza, Ragner había conseguido inmovilizar tenazmente a su ratoncillo, siempre pendiente de que el pequeño y rumiante mamífero no se convirtiera en algo peor de un momento a otro, como en un descomunal y gigantesco Skaven nacido del averno.

Algo pasó por encima de su espalda con la ligereza de una ardilla mientras soportaba en tensión los fieros y bestiales latigazos de su contrincante. Cuando pensaba que no soportaría mucho más la presión, la fuerza de Jodri decayó un instante, o quizá fuera por la repentina y belicosa voz que escuchó lo que incrementó sus fuerzas, haciendo que consiguiera llevar a cabo aquella complicada sumisión.

-¿Bum-bum?- preguntó extrañado al tiempo que sentía como varios hombres intentaban apartarlo del tabernero.

Valiéndose de la energía de los feligreses, y por descontado de la suya propia aunque ésta hubiera empezado a flaquear, Ragner intentó levantarse por inercia con el enano entre sus brazos antes de que éste se lograra escurrir de sus manos, y se lanzara nuevamente a la carga inevitablemente como un terco jabato herido.

Una vez en pie, ya fuera con Jodri incorporado o sin él, el viejo oso trató de estampar a su jinete contra una de las mesas cercanas del establecimiento. O en su defecto, si el viejo cervecero hubiera conseguido zafarse de su presa, derribar brutalmente a base de empujones a los muchachos que habían intentado protegerlo, para pasar a través de ellos en su huida.


----------------------------------------------------------------------------------------------------
Levantarse (movimiento)
Derribo en ambos casos (acción de ataque)
Modificar de combate, se mantiene ofensivo.

Ragner
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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Jodri Rompehierro el Jue Oct 20, 2011 11:16 pm

En unos segundos la taberna se había llenado de gritos y chillidos, y entre todo aquel barullo una voz femenina se elevó en la sala. Elainne se resistió, no iba dejar que aquel hombre hiciera lo que quisiera. Se armó con su chuchillo y con varios movimientos trató de herir en vano aquel pervertido (Fallo Ataque Pifia). Al hombre de ojos saltones no le resultó difícil burlar aquellas precipitadas estocadas, y simplemente con un golpe el cuchillo de la mujer rodó por el suelo mientras él seguía arrastrándola del pelo.

A lo lejos la enana Snurzie se abría camino a golpes de su espada (Éxito Ataque = 6). Su movimiento golpeó al hombre de cabellos largos en la espalda y lo derribo de boca al suelo a los pies de su contrincante que viendo el arco de la espada pudo anticiparse y evitar el golpe. El medio calvo miró estupefacto el cuerpo y luego volvió la vista a la enana (Fallo Empatía).

-¡Teníamos una cuenta pendiente! –le gritó-. ¡Y ahora la cuenta la tengo contigo!

Sin perder un instante y al mismo tiempo que la enana trataba de acercarse a su amigo, el hombre golpeó con una fuerza bruta la coraza de la enana que quedó más que abollada (Éxito Ataque = 4).

Metro y medio más abajo, Liur recuperaba parte de su conciencia, gracias en parte a la enana que le había extraído sin el mínimo cuidado el hacha de la espalda (Daño -2H). El chico vio como su compañera era llevada por un hombre con no muy buenas intenciones. Temiendo lo peor, Liur le lanzó una de sus pistolas para que se defendiera (Fallo Lanzamiento). La pistola cayó a escasos metros de Elainne, y rodó por el suelo pero ésta no consiguió alcanzarla.

Al fondo de la taberna los enanos habían dejado los abrazos para otro momento. Jodri se libró de las ataduras de Ragner (Éxito), mientras que éste chocaba de lleno contra los dos compañeros del tabernero (Fallo Ataque). Uno de los hermanos lo cogió por la espalda mientras le gritaba a Jodri(Éxito Presa):

-Trae una cuerda y ataremos a este sinvergüenza. Irá de cabeza a ver al campeón judicial.

Jodri se alejó algo dolorido en busca de una buena cuerda para atar al demonio de pelo rojo.

La puerta de la taberna se abrió, el chico rubio huía como loco hambriento del guardaespaldas, Cristiano, que se quedó parado en el marco. Luego se giró y fue a socorrer a su pagador. Mientras que el otro bruto, Peppe, luchaba a base de golpes con una pareja de hombres. Uno de ellos le asestó un puñetazo en las costillas (Éxito Ataque = 1), pero el otro no pudo hacer nada para evitar un tremendo mamporro que lo dejó tirado en el suelo (Éxito Ataque = 4).

Justo al lado del cadáver, del hombre de constitución más que ancha, el combate seguía su curso. El musculado hombre con un giro rápido acabó de estampar los restos del taburete contra el asesino (Éxito Ataque = 12). El hombre cayó de espaldas contra el suelo sin sentido.

El pequeño halfling despertó de su pesadilla. Estaba empapado en sudor y al parpadear podía ver su rostro gimiendo en aquella oscura habitación. Había tenido un mal viaje, y sin poder evitarlo sus rodillas dieron contra el suelo.


Información:
Ragner. 3H restantes.
Kendrall. 9H restantes.
Liur. 2H restantes. Puede actuar pero sólo media acción hasta recibir atención médica.
Elainne. 8H restantes. En el suelo.
Snurzie. 9H restantes.
Grubmann. 6H acumuladas.
Jodri. 3H acumuladas.
Chico rubio. 6H Heridas restantes.
Gorila 1, Cristiano. 17H restantes.
Gorila 2, Peppe. 14H restantes.
Amigo del chico rubio 1. 12H restantes.
Amigo del chico rubio 2. 8H restantes. En el suelo.
Hombre de ropas azules.
Gordo. 0H. Muerto.
Hombre descamisado. 14H restantes.
Asesino. 1H restantes. Inconsciente.
Violador. 12H restantes.
Hombre de pelo largo. 7H restantes. En el suelo
Hombre calvo y mayor. 14H restantes.
Amigo de Jodri 1. 11H restantes.
Amigo de Jodri 2. 12H restantes.

Los que no han sido citados es que han hecho lo que querían, o es que no hacían nada.

_________________

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Elainne Blackstock el Vie Oct 21, 2011 12:02 am

Mi daga falló, con todas las esperanzas que tenía en ella y encima el estúpido se dio cuenta y logró desarmarme de un golpe, haciendo que se alejase de mí la daga.

Ya tenía mi arco y mi daga repartidas por la taberna, desarmada completamente y sin aparente forma de escapar... estaba empezando a perder la esperanza, no por mí, que seguro lograría escapar de la "cosa" esa, sino por Liur, el pobre muchacho que accedió a ayudarme sin recibir nada a cambio y ahora yacía prácticamente muerto en el suelo, no le quedaría mucho de vida y yo estaba completamente impotente...


De repente, Liur guió su mano a la cintura y sacó una pistola, bastante bien adornada y cuidada, con sus fuerzas me la lanzó junto a un gritito de: "Cógela Elainne"

Me lanzó el arma, pero se pasó con la fuerza y el arma quedó a varios metros de mí, impidiéndome así el cogerla.

Tuve que pensar rápido, ya me valía cualquier cosa, solo quería llegar a Liur cogerlo y salir de allí corriendo en busca de ayuda, mis armas... daban igual...


Ya harta de toda la situación, me levanté del suelo y decidida...

-Oye, humano, suéltame del pelo- decía mientras mi pierna se dirigía hacia su entrepierna sin demora alguna, con toda la fuerza de la que disponía- ¡AHORA!


Si esto fallaba, solo me quedaba rezar puesto que parecía que nada surtía efecto, debía de tener algún tipo de maldición o mal de ojo encima mía porque ya no lo entendía, todo me fue "bien" hasta que ese hacha salió volando hacia mi...


---------------------------------------------------------------
Levantarme [Acción de Movimiento]
Patada en la entrepierna [Derribo]
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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Snurzie Burnfury el Vie Oct 21, 2011 2:39 am

Snurzie avanzaba a grandes zancadas como un mamut desesperado cuando una de sus crías se veía amenazada por un peligro inminente, absolutamente obcedada como iba, ni siquiera sintió el vengativo impactó por la espalda de aquel veterano anciano que parecía completamente rejuvenecido por el clamor de la encolerizada marabunta, aunque si escuchó sus palabras de refilón, y supo que ese hombre se la tenía jurada.

El golpe probablemente impulsó levemente su trayectoria, mientras el bronce crujía afligido. Pudo sentir la presión que ejercía su armadura sobre su cuerpo al haber sido aboyada tan abruptamente, sus músculos se agarrotaron ante el poco espacio en el que se habían visto comprimidos, y como dos soles ardientes en el auge de su radiación, sus tetas parecían que iban a inmolarse de un momento a otro contra su abultado y apretado corpiño.

Respiro hondo y divisó su objetivo, Ragner se acababa de levantar con un hermano apresado entre sus brazos, el cual se revolvió y escapó de sus oseznas garras como el más hábil y escurridizo de los peces. El rojo-oso-loco intentó por todos los medios salir corriendo a codazo limpio hacia la salida cuando un hombrecillo encaramándose a él, lo enganchó con una llave maestra que lo dejó totalmente inmovilizado momentáneamente. Sus miradas se cruzaron unas centésimas de segundo, tantas batallas juntos apenas necesitaban hablar para comprenderse el uno al otro, pudo apreciar la agonía y la desesperación en sus pequeños y brillantes ojos.

Estaba a bastante distancia como para realizar un ataque precisó contra su captor , más que nada porque lo único que veía de él era su cabecilla asomar por encima del cabezón de Ragner, por lo que cualquier clase de disparo o lanzamiento contra el tenía un alto riesgo de fallar y herir a su hermano juramentado, el cual ya parecía bastante cansado de luchar. Sólo tenía una opción, o eso fue lo que pensó el dulce cerebrito que se resguardaba bajo aquel pesado yelmo de bronce.

- ¡¡RAGNER, TUYA!! - bramó histérica para llamar la atención del desarmado enano, por si no esperaba su actuación.

Instantáneamente después, arrojó el hacha hacia su compañero para que lo cogiera, e instintivamente realizó un giró de ciento ochenta grados con su espada en horizontal para barrer cualquier posible enemigo, o en su defecto, saltaría hacia atrás para evitar cualquier posible contraataque del viejo canalla que la acababa de atizar.

------------------------------------------------------------------------------------------------------

Muchas dudas, ya que no tengo claro el tipo de acción que realizo, pondré posibles variantes.
1- Equipar a un compañero pasándole el arma (Movimiento)
Barrido (acción de ataque)

2- Golpear con dos armas, si acaso mezclado con disparo múltiple ( Acción de ataque, dadas las habilidades de Snurzie parece factible)
Esquivar cualquier otro tipo de ataque (Movimiento, ya que es otra habilidad innata de esta)

3- En caso de que ninguna de las anteriores se aceptada:

Tiro parabólico para pasar el arma a Ragner (acción de ataque, aunque no lo sea)
Esquivar (movimiento)

Pd: sigo a cién (Md:Combate agresivo)

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Kendrall el Vie Oct 21, 2011 3:38 am

¡¡Vaya viaje estratosférico que le acaba de dar el condenado hechicero ruin y rastrero!! Cómo para cagarse y no dejar títere con cabeza sin rebozar...

El Kendrall horrorizado del plano astral nada tenía que ver con el pequeño diablillo que ya conocemos.

Involuntariamente, una arrítmicas taquicardias sacudieron su diminuto cuerpo incontrolablemente durante el transcurso de su escalofriante y arrolladora visión.

Las rodillas flaquearon enflanecidas, sus piernas se doblaron hacia delante descompuestas, y el peso del suculento jamón que mantenía bien apresado entre sus manos hicieron el resto.

Cayó hacia delante chocando brutalmente contra el suelo, y aquello lo desveló de su sueñecito.

-¡¿Pero-qué-cómo-coño-dónde-quién-demonios-viejo-cuando-tarado-hasido-eso-diantres-piesmios-wow-manos-aquí-sí-estánsí-no-sísí-guuuuuaaaauuuu?! - fue tan solo parte de lo que se pudo entender de los intermitentes labios del halfing, los cuales se movían a un frenético ritmo insondable mientras palpaba meticulosamente, aunque veloz como un rayo o un guardia cacheando a un malechor, todas y cada una de las extremidades de su cuerpo y las que no lo eran en un principio, ya que casi imperceptiblemente un metálico tintinear refulgitó dentro de su "pequeña" bolsa.

Se levantó pausadamente, aún con la incertidumbre y el asombro centelleando en sus pupilas... ¿dónde carajos estaba el anciano? tenía unas ansias irrefrenables de pedirle otra vuelta y preguntarle como había hecho eso, porque no le importaría repetirlo un par de miles de veces...

Con la boca pastosa, como si acabara de besar una alcachofa o masticar una desgastada y maloliente polaina, recuperó la compostura, agarró la ambarina jarra de cerveza que aún reposaba plácidamente sobre la barra, y dándole un interminable pero refrescante y desparasitador tragazo, fue memorizando a una velocidad de vértigo todo lo que había sucedido desde que entro a la taberna.

Estaba él como para preocuparse ahora por el escándalo que se había montado en aquel gallinero asaltado por una treintena de lobos hambrientos, ya... ni siquiera se había preocupado en recoger la hermosísima, tierna, sabrosa, exquisita, embriagadora, deslumbrante y preciada pata de jamón ahumado que había sido mancilla, para su sibarita paladar, al rozar el andrajoso y cavernario suelo de la taberna.

No, definitivamente, mientras aquel celestial liquido acariciara suave y dulcemente su gargante, Kendrall no estaba para nimiedades.

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Heinrich Grubmann el Vie Oct 21, 2011 2:43 pm

Diario de Herr Grubamann Día 1 Todo aquello era una calara vejación a mis derechso como recaudador, y una ignoración absoluta por parte de esos estúpidos vasallos míos y servidores de mi voluntad sin discusión alguan que algunos eruditos llaman ociosamente "humanidad", sin saber que en todo momento son en realidad propiedad mia, y como tal, exijo un tributo a cambio de la humilde cosa que es ser poseído pro alguien tan magnanime como yo, así que en realidad tendrían que ver mis servicios como un favor. ¡Si superian como soy si me enfado! Sin embargo, en aquellos momentos pensaba en otras cosas, como en ese cagarruta rubia que por algún azar del destino de mis nuemrosos enemigos me había obligado a agacharm.... me habia sugerido agacharme y yo, claro, como soy, o era, por que dicha actitud hacia los súbitos no volverá a repetirse, tan amable, decidi hacerle caso, lo malo es que muy seguramente alguno de lso espías del Emperador me habrá echado veneno en la sopa, por que e dolía, y aun me duele, el estómago cosa mala. Era hora de arreglar cuentas.

Lo primero, me fije en como iba la situación en aquel antro-hormiguero de mosquitos piojosos, futuros pagadores de hermosos impuestos. Vi a una halflinga liandose a suaves delicias y caricias con varios amantes que debió de haber tenido en el pasado, "cosa rara para una halflinga" pensé. Era tales sus ademanes de acariciar, eran tales sus gestos de dulzura, su poco disimulada hermosura, que decidí que aquel mastuerzo tenía que ser mi próximo guardaespaldas, por que Cristiano y Peppe seguían peleandose como vacaburras por el dinero que seguramente debía de llevar en la caja recaudadora.

El joven blanco seguía en el suelo, estorbando mi imagen de pelea paradisíaca. Se llevaba la mano a la espalda, lamentandose todavía de tener que pagarme los impuestos correspondientes, y claro, la imagen me enfadó sobremanera. No se muy bien lo que he escrito con anterioridad en este diario podrido, pero creo que en alguna parte aquel joven enclenque me hablaba. Tambien recordé ahí en la mosquitera algo sobre una charla previa, pero decidí que aquello era irrelevante. Pensé, y sigo pensando, que la discusión debió de ser sobre reducir impuestos, así que, un poco loco, lo admito, cogí de la capa a aquel extracto de pendenciero y lo intenté echar por la puerta de la taberna, a que aprendiera a suplicar en la calle. La halflinga ya se encargaria despues de el.

Y, si las cosas no iban mal, buscaría despues al fichaje...


Offrol

Cojo a liur y me voy por la puerta (acción de movimiento)

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Ragner el Vie Oct 21, 2011 5:19 pm

Si hubiera sido cualquier otro ser, Ragner ya estaría descargando sus fieros y cruentos puños hasta que el cráneo encefálico de éste escupiera sus últimos resquicios de masa gris. Pero Jodri a fin de cuentas era un hermano, y era tal el deshonor de acabar con la vida de uno de los suyos, tanto o más que morir bajo el yugo del mismo.

Así que sin pensárselo demasiado, cuando consiguió deshacerse del tabernero decidió arremeter contra los dos amigos de éste para conseguir salir ileso de aquella encrucijada. Craso error, debería haber acabo con ellos directamente, ya que cuando consiguió vislumbrar su única vía de escape, uno de esos gusanos lo agarró por detrás logrando detener su avance.

Los músculos del rojo morlaco, crispados por la habilidad del susodicho asaltante se tensaron hasta alcanzar un volumen inconmensurable. Agarrando férreamente con ambas manos del pescuezo al secuaz de Jodri, divisó a pocos metros de distancia los platinos y relucientes ojazos de aquel pequeño ángel vengador que había acudido en su rescate, aunque esos apechugados senos consiguieron llamar más su atención, al tiempo que una sonrisa rebosante de lujuria se dibujaba a penetrantes cinceladas en su sólido rostro. Snurzie era capaz de ahuyentar todos sus males tan solo con su presencia. Su corazón se calmó hasta acompasarse con los imperturbables latidos de una montaña, justo antes de que aquella portentosa voz le sugiriera, que al menos ella, tenía un plan.

Entonces vio a la danzarina muerte desfilar radiante ante sus ojos, el mismo hacha que había mermado las energías vitales del joven y blancucho muchacho, además de las de cientos de sus enemigos, ahora se dirigía directamente hacia él para cobrarle todos los impuestos acumulados durante su larga y glorificada trayectoria como matador.

Ragner sacó fuerzas de dónde no había, rogó a Grimnir que le reservara un acogedor y confortable sitio a su lado, si realmente aquel era su final. Había librado cientos de batallas, siempre rodeado de sus hermanos, contra seres que devastarían ese lugar con solo un chasquear de dedos, nunca pensó que acabaría extinguiendo la llama de su existencia en una turbulenta taberna, pero si aquel era su cruel y mortificador destino, no tenía otro remedio que aceptarlo con los brazos abiertos de par en par... pero hasta que la última, minúscula y ardiente gota de sangre de su flujo sanguíneo bailara refulgente en su interior, lucharía hasta el último toque de tambor.

Sin pensárselo demasiado, arqueó sus piernas, encorvó su espalda al unísono, y con la intención de deshacerse de la presa de ese mequetrefe, trató de propulsarlo por encima de su espalda directamente hacia el frente, si bien aquella garrapata seguía arduamente incordiando entre sus barbas, al menos quizá, podría servirle de escudo para detener el parabólico proyectil que caería inevitablemente, si sus cálculos no fallaban, sobre uno de los dos.
-------------------------------------------------------------------------------------------------

Modificador de combate, en modo normal.

Deshacerme de la presa (ya sea un ataque cooperativo, un derribo, una carga o lo que fuere; acción de asalto completa)

En cualquier caso, desenvainado rápido/equipar (acción gratuita) Grimnir no aceptaría que llegara sin mi hacha a su mansión.

Que los dioses vuelquen sus sagrados cubilotes...

Ragner
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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Liur Valentine el Sáb Oct 22, 2011 12:21 pm

La elfa no consiguió ni librarse de aquel hombre ni coger la pistola que Liur le lanzó como última esperanza, ya no se podía preocupar más por ella, ahora era turno de preocuparse por él ya que su vida corría un gran peligro, de pronto sin esperarse nada, alguien le arrancó en seco el hacha que tenía en la espalda, Liur notó como se desagarraba su piel, aguantó el dolor apretando los puños…un pequeño chorrito de sangre le salió de sus manos.

Puede que la enana lo hubiese hecho por fastidiar, pero lo que no sabía es que le había hecho un gran favor a Liur, ahora se sentía más ligero y podía moverse mejor y manipular el mismo su herida, había tenido mucha suerte de sobrevivir, ya que pudo haberle matado por aquella acción tan agresiva.

Liur se incorporó, ahora podía ver bien el panorama, las cosas se estaban poniendo muy feas en la taberna, pero no era momento de contemplar sino de actuar, abrió su bolsita y sacó un trapo enorme de ella la cual le untó un producto en ella.

“Es un desinfectante muy bueno, de momento me servirá para que la herida no se infecte antes de que pueda tratarla como se merece…”

Se colocó el trapo en el lugar de la herida, cerró los ojos de dolor por el escozor que le produjo aquel ungüento al contacto con la herida abierta…”Esto no es nada”… luego se vendó el torso para que el trapo con la pomada no se cayera y dejase de sangrar de esa forma…

Ya había terminado los primeros auxilios pero sino salía de aquí rápido corría un serio peligro, vio como el hombre con el que había rechazado su oferta le agarraba y salia fuera de la taberna con él.

“¿Qué está haciendo?, ¿Se habrá enterado que no hice ningún trato con él?”

Mientras aquel extraño hombre le llevaba fuera pudo contemplar a lo lejos a aquella elfa que tanto cariño le había cogido como se intentaba librar de aquel hombre, los ojos de la elfa se cruzaron con los suyos, una sensación de impotencia le recorrió por todo el cuerpo...

“Perdóname por no poder ayudarte en más…”

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Jodri Rompehierro el Dom Oct 23, 2011 9:52 am

La situación empeoraba para los aventureros que aquel día decidieron pasar una agradable velada acogido en “La Jarra Derramada”. Todo había empezado con un desafortunado incidente causado por un malentendido entre un halfling y un enano matador. No supieron entenderse, y ahora, toda la taberna pagaba sus consecuencias.

Elainne lo pasaba realmente mal. Vio como el cuerpo de Liur que yacía en el suelo se acercaba con cada segundo al reino de Morr. Pero no sólo eso. Su vida, o al menos su integridad sexual también corría peligro. Se levantó fiera e hizo frente aquel hombre. Trató de darle una patada en sus reales partes, pero el golpe falló sin causarle ningún daño (Falló Ataque). Aquel hombre le hirvió la sangre. Estaba disfrutando con aquel gato feroz que había cazado. Le envolvió el cuello con su rechoncha mano y atrajo sus labios a los suyos (Éxito Ataque). La besó, sin contemplaciones, ajeno a la resistencia que opuso la elfa. Y luego, tiró de ella llevándola escaleras arriba donde finalizaría la faena.

Snurzie quería ayudar a su compañero, y lo intentaba de mil maneras. Le lanzó el arma que hacía poco extrajo de la destrozada espalda de Liur. Pero el arma voló cortando el viento y su filo pasó a escasos centímetros de la nariz de Ragner hasta que golpeó en la barra quedando fuertemente incrustada (Falla Equipo Pifia). Aquel lanzamiento le hizo perder varios valiosísimos segundos. Segundos que el viejo aprovechó para asestarle un brutal golpe en el hombro derecho (Éxito Ataque = 5). Snurzie trató de hacerle frente pero brazo no respondía, ni siquiera pudo levantar el arma para lanzar una mísera estocada (Fallo Ataque Pifia). La enana se encontraba en una situación desfavorable, suerte tuvo que el hombre de pelo largo, el antes caído, se reincorporara y lanzara un ataque al viejo que tuvo que retroceder para no ser traspasado con aquel filo (Fallo Ataque).

Liur se reincorporó malherido. Con cada esfuerzo su herida parecía abrirse más y más, como las fauces de un lobo hambriento, o más concretamente en este caso, como un halfling devolviendo litros de líquido rojo. El galeno trató de aplicar un remedio a su herida pero justo cuando se proponía a ello, el señor Gurbmann tiró de él para llevarlo fuera de aquel infierno (Fallo Sanar/ -1H). Al chico empezaba a nublársele la visión, había perdido mucha sangre y sus músculos empezaban a fallar. Tuvo que apoyarse con el recaudador para no caer al suelo, pero al menos ambos se encontraban en la oscura calle, a salvo. Allí, una suave lluvia purificadora rociaba el pueblo de Eisental con sus cristalinas gotas.

Mientras tanto, adentro, al fondo, cerca de la barra un enano había estado luchando por librarse de su apresador. Forcejeó como un demonio, trató de levantar aquel hombre y ponerlo allí donde su propia hacha se dirigía veloz, pero no pudo hacer más que destrabarse y ver como su arma quedaba clavada muy cerca de él (Éxito Parcial). Se abalanzó sobre la empuñadura y con ambas manos tiró fuerte de ella. Había quedado clavada en la madera, tuvo que esforzarse más de lo pensable para conseguir arrebatar aquel filo al roble (Éxito Equipar). Poco le duró el regocijo, porque nada más arrancar su arma unas manos le envolvieron la cintura y lo levantaron llevándolo hacia atrás, mientras otras le cogían el brazo armado y trataban de quitarle el hacha (Éxito Presa x 2).

Jodri rebuscaba en su dispensa. Encontró varias cuerdas y recordó aquella vez que Yuta y Snorri las utilizaron para cazar un pequeño grifo. Se equipó con varias más de la cuenta, ya que tenía pensado atar a más de uno.

Cristiano se sumo a repartir mamporros con su amigo Pepe. Ambos se ensañaron con el pobre hombre que yacía en el suelo sin posibilidad de levantarse. Los golpes cayeron desde todos los puntos cardinales (Éxito Ataque = 7). El agredido trató por todos los medios de devolver un mísero puntapié, pero nado pudo hacer con la brutalidad de aquellas bestias (Fallo Ataque). Si amigo vio todo lo ocurrido y paralizado por el miedo a ser el próximo objetivo se quedó allí parado sin hacer el mínimo movimiento (Fallo Ataque Pifia).

El robusto fortachón que había dejado KO al asesino de su amigo cogió impulso y golpeó con el hombro al único hombre que quedaba en pie (Éxito Ataque = 3). El impactó los arrojó contra el suelo, encima el hombretón, y debajo de él el hombre de las ropas azuladas que no consiguió devolver el golpe (Fallo Ataque).

En un mundo paralelo, Kendrall hacía como si nada estuviera pasando, o como si todo aquello fuera de lo más habitual. Bebió de la jarra de Ragner y disfrutó como espectador de cada uno de los combates.

Información:
Ragner. 3H restantes.Apresado
Kendrall. 9H restantes.
Liur. 1H restantes. Puede actuar pero sólo media acción hasta recibir atención médica.
Elainne. 8H restantes.
Snurzie. 4H restantes.
Grubmann. 6H acumuladas.
Jodri. 3H acumuladas.
Chico rubio. 6H Heridas restantes.
Gorila 1, Cristiano. 17H restantes.
Gorila 2, Peppe. 14H restantes.
Amigo del chico rubio 1. 5H restantes.
Amigo del chico rubio 2. 8H restantes. En el suelo.
Hombre de ropas azules. 4H restantes. En el suelo.
Gordo. 0H. Muerto.
Hombre descamisado. 14H restantes.
Asesino. 1H restantes. Inconsciente.
Violador. 12H restantes.
Hombre de pelo largo. 7H restantes. En el suelo
Hombre calvo y mayor. 14H restantes.
Amigo de Jodri 1. 11H restantes.
Amigo de Jodri 2. 12H restantes.

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Kendrall el Dom Oct 23, 2011 2:25 pm

- ¡¡Chiriflaustias!! - exclamó el mediano lleno de júbilo por el éxtasis que le había provocado la cerveza- ¡qué-sabrositura-más-que-requetemarracanuda!

Ajeno a todos los pormenores que ocurrían a su alrededor, Kendrall se vio envuelto por una sensación de embriagadez espasmódicamente reconstituyente.

Sus almendrados iris brillaron desorbitados, una sonrisa de oreja a oreja se enmarcó en su rostro permanentemente, sus orejillas aletearon inconscientes, casi podía decirse que flotaba en el aire arrastrado por las corrientes de un vorágine torbellino, ligero como un copo de nieve e indestructible y poderoso como un enorme y desproporcionado iceberg.

En esos momentos, se veía capaz de liarse a mamporrazos con todos y cada uno de los alocados presentes. Había perdido el norte, si es que alguna vez supo algo sobre puntos cardinales... ya que su alterada cabecita más bien parecía una vieja brújula estropeada, que gira y gira vertiginosamente en todas las direcciones posibles, influenciada por un magnetismo sobrenatural que escapa a toda lógica y comprensión.

La cerveza enanil era una de las bebidas más fuertes que había probado el pequeño rebelde, y sin lugar a dudas aquel prodigioso líquido pasó factura a su frágil y delicado cuerpete.

Los enanos se multiplicaban a su alrededor, los colorines se disolvían y se fusionaban unos contra o otros arduamente en su visión, igual que una incontrolable y avasalladora granizada de confeti, los objetos serpenteaban como periquitos desplumados por los aires, sus tímpanos comenzaban a chirriar transmutando los gritos y aullidos del local en una melodiosa tamborrada de orcos desbocados, una florecilla silvestre correteaba inquieta por aquel jardín de zombis borrachuzos cantando entusiasmada una alegre melodía, un pajarraco mientras tanto trataba de deshojar a picotazos los vivos y vibrantes pétalos de aquel joven lirio ultramarino. Mirando el culo vacio de su jarra anonadado, Kendrall supo que no debería confiar nunca más en los brebajes de los enanos, por muy sabrosos que fueran, quién sabe que clase de ingredientes maléficos habían utilizado estos para elaborarlos, ya que aquello no era normal.

Cerró los ojos ejerciendo tanta presión que un par de escurridizas lágrimas se deslizaron hasta sus ruborizadas y anaranjadas mejillas, sus neuronas estallaron como una traca de petardos ensordecedora, se tambaleó a causa de la sacudida que le pegó un repentino temblor sísmico, y mientras su jarra vacía volaba por los aires, cayó desplomado hacia atrás, abierto de brazos y piernas, y escupiendo ráfagas de espuma por la boca como un cachorro rabioso, aún con la sonrisa disecada en el rostro.





---------------------------------------------------------------------------------------------


Modificador de combate (embriagado/agresivo)

Disparo a ciegas/parabólico (acción de ataque)

Desplomarse (movimiento)

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Ragner el Dom Oct 23, 2011 6:54 pm

Deshacerse de aquellos dos mocos pegajosos estaba resultando una tarea más pesada de lo que Ragner había imaginado, sus fuerzas flaqueaban a cada segundo mientras que su esperanza de salir vivo de Jarra Derramada se esfumaba poco a poco como una densa niebla en medio de una ventisca.

Consiguió liberarse del tipo que lo había enganchado de la espalda, y desincrustar su hacha a duras penas de la madera, ya que no pensaba bajo ningún modo dejar allí una reliquia tan valiosa. Esos segundos bastaron para que unos brazos rodearan su cintura, y le arrastraran vorazmente como una resacosa marea, hacia las profundidades más remotas del océano una vez más. Ragner pataleaba y meneaba sus brazos en el aire como si se estuviera ahogando en un mar encabritado que no hacía más que intentar, que el peso del viejo fofo se sumergiera inevitablemente hasta el fondo de su estómago.

Uno de los muchachos, a riesgo de dejarse algún dedo en el intento, consiguió agarrar la mano de su hacha, y tirar como un burro hacia el lado contario. Por suerte, el viejo oso la tenía bien cogida entre sus pezuñas, como si sus manos se atenazaran sobre el mango como las pinzas de un gigantesco crustáceo, y por mucho que los muchachos tiraran y tiraran, no avanzaban hacia ninguno de los dos lados.


En medio de las dos corrientes marinas, de las cuales cada una quería arrastrarlo a un polo completamente opuesto, finalmente el rudo enano cedió ante las adversidades, esperando a dar a cada uno lo que quería, o se merecía,con la mano izquierda igual que un diestro karateka intentó partir las muñecas del hombre al tiempo que se impulsaba hacia atrás con las piernas y soltaba el arma.

El mozo del hacha, esperaba que a causa del repentino impulso saldría despedido como un cohete hacia atrás, mientras que al otro lo aguardaría un destino similar, además de haberse ganado una buena tunda.

Ragner valiéndose de que sus gruesas piernas intermitentemente pisaban el suelo, ya que el peso del enano era básicamente imposible que un humano lo pudiera mantener mucho tiempo en alto, se había propulsado hacia atrás con la única intención de estrellarse contra la pared de la taberna, y espachurrar como a una sanguijuela a aquella insistente lapa.





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Soltar arma (acción gratuita)
Liberarse de las presas con un "golpe poderoso", o dos, ya que el segundo cae por inercia... (acción de asalto completa)

Ragner
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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Snurzie Burnfury el Lun Oct 24, 2011 12:45 am

Ese despreciable vejestorio, capaz de pegar a una dama en apuros casi por la espalda, era más ágil de lo que Snurzie había imaginado, tras conseguir pasarle malamente el arma a Ragner, el muy bastardo le había asestado un tremendo golpe en el hombro de su brazo armado que le hizo soltar un agónico alarido.

Su rostro se desfiguró por completo, los huesos le crujieron con un sonido alarmante y el brazo se le desencajó, el dolor fue tan insufrible que la enana no pudo más que dejar caer el arma al suelo. Gracias a los dioses, el compinche o adversario del viejales se había reincorporado y volvía a la carga, logrando que éste volcara su atención hacia el melenudo con el que tenía una vieja cuenta pendiente.

Bum-bum dio un fuerte y atroz puñetazo, capaz de tumbar a cualquier hombre en un solo asalto, en su hombro dislocado esperando que volviera a su sitio, y observó como Ragner seguía su disputa con aquellos dos canallas.

Uno lo apresaba por detrás mientras que el otro por delante trataba de arrebatarle el arma. La enana no se lo pensó un ápice de segundo, agachó la cabeza, y echando tierra de por medio se lanzó a la carga fuera de si como un toro herido dispuesto a asestar el último golpe de gracia antes de morir, con la única intención de embestir con la parte superior de su yelmo directamente en las lumbares del mamarracho que tenía de espaldas.





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Modo agresivo

Soltar arma (acción gratuita, fue en el turno anterior al recibir el golpe)
Equipar brazo(acción gratuita)
Carga (acción de asalto completo)

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Elainne Blackstock el Lun Oct 24, 2011 11:22 am

Lo había intentado prácticamente todo, le intenté golpear con la daga, coger la pistola de Liur y ahora la patada y todo me había salido mal, nada estaba jugando a mi favor y encima el asqueroso me besó en los labios con su saliva mugrienta y mal aliento, parecía que su familia estaba formada por guarros de corral, ya que su olor era parecido.

Continuaba llevándome escaleras para arriba y la única persona que sabía que me ayudaría estaba siendo arrastrado fuera de la taberna en ese mismo momento, en casi su lecho de muerte, dejando tras de sí un hilero de sangre.

Ya todas las ideas "buenas" habían fallado así que decidí algo más normal por así decirlo o común en estas situaciones...

Ofrecí la mejor resistencia que pude y mientras que tiraba e intentaba escurrirme de sus zarpas, me puse a gritar.

-¡Ayuda, por favor que alguien me ayude! - gritaba mientras me sentía impotente por la situación.

Deseaba con fuerza poder salir de allí, ilesa ya no sería pero al menos no peor de lo que iba ya, tenía que ayudar a Liur y encontrar a mi hermano, lo único que podía hacer era esperar que con un golpe de suerte cambiasen las tornas...




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Escapar de la presa [Acción Completa]
Gritar pidiendo ayuda [Acción Gratuita]

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Liur Valentine el Lun Oct 24, 2011 3:16 pm

Por fin estaba fuera de aquella odiosa taberna, el cambio de clima de un lugar a otro provocó un escalofrío por todo el cuerpo de Liur. Él recaudador le había dejado allí tirado, parecía mentira que con la que caía dentro de la taberna, fuera estuviese en total calma, algunas gotitas y una suave brisa acompañaban una noche clara al despejarse las negras nubes de antes.

Parecía que su herida de la espalda era más terca que una mula y decidió no rendirse contra los remedios del joven galeno…

“¿Este era su final?”

Estaba echado completamente en el frío y mojado suelo de la calle, boca abajo la herida le producía un dolor insoportable, estaba perdiendo la fuerza y la sensibilidad en todo su cuerpo, parecía que algunas partes de su cuerpo estaban en huelga, y no querían hacer caso a la cabeza de Liur que tan solo pensaba en salir corriendo a por la elfa y llevársela de aquel horrible sitio.

El dolor de la herida ahora era más potente que nunca Liur no podía aguantar más, cerró los ojos, parecía que todo se calmaba…

“¿Pero qué haces?...”

El galeno abrió los ojos sobresaltados…

“Esto no puede acabar así… ¡Me niego!...necesito buscar ayuda”

Y usando la poca fuerza y energía que aún residía en el intrépido cuerpo de aquel joven se arrastró por el suelo poco a poco, la sangre parecía que le comenzaba a salir otra vez de las vendas…los párpados se le cerraban y veía todo borroso en sombra…no podía más…

Vio como una persona se le acercaba corriendo, parecía un joven calvo…

“¿Quién sería aquel tipo?...”

-Ayuda…por favor…

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Narrador el Jue Oct 27, 2011 9:08 am

En la calle, los gritos y el entre chocar del acero se veían amortizados por el suave soplo del viento y el dulce precipitar de una infante lluvia. Varios charcos se formaron en la desigualada calzada, las piedras habían sido puestas hacía mucho tiempo y varios incidentes las habían dejado sueltas o arrancadas. Liur se arrastraba entre estos charcos. Tenía el cuerpo empapado y sus ropas sucias como un mendigo, bien fácil podría hacerse pasar por uno en la situación que se encontraba.

Mientras el galeno agonizaba sus últimas palabras, Grubmann salió corriendo calle abajo. En su rostro seguía reflejándose su codicia por el pecunio, pero quizás, esta vez la antepusiera la vida de aquel chico a sus deseos. Se perdió en la oscuridad de la noche, con sus pasos rítmicos, acelerados, levantando las gotas del suelo en cada paso y salpicándose los camales con agua y barro. Liur observó como lo abandonaba. Lo vio correr y desaparecer. Ahora si estaba sólo, tirado en el suelo como un mísero despojo sin recibir auxilio. Se sintió débil, pero antes de perder la consciencia vio como una silueta oscura se acercaba sin titubear hacia su posición (Inconsciente, -1H).

El ambiente seguía igual de animando en “La Jarra Derramada”. Elainne gritaba ayuda mientras forcejeaba en vano con aquel hombre de malos pensamientos (Fallo Escapar). Lo estaba pasando mal, cada vez estaba más alejada del asesino de bandidos, Liur, su recién conocido, y poco podía hacer por salvar su integridad. Sintió como las manos de aquel tipo la atraían hacia sí, como le envolvían la cadera y tiraban de la ropa. El pervertido no quería perder el tiempo, y a mitad escalera sucumbió a la belleza de la dama. La olía, le besaba el cuello y mordisqueaba la piel. Las comisuras de su ropa crujieron cuando tiró de su vestido.

Un metro más abajo, en tierra firme, el borrachoso Kendrall disfrutaba de una encantadora velada. El espectáculo era irrepetible, quizás no volvería a ver una función semejante en siglos, así que de no debía perder detalle. Oservaba, con los ojos abiertos y la cara de un niño hasta que sintió como el alcohol del agua dorada irrumpía en su cuerpo y con fuerza imperativa le obligaba a lanzar la jarra en una dirección aleatoria. El proyectil de vidrio voló por los aires y fue a parar al rostro lascivo del acosador (Éxito Ataque = 3). Rabioso como estaba levantó la vista en busca de su agresor, pero el pequeño halfling había caído al suelo inconsciente y no pudo encontrarlo (Inconsciente). Fue un simple instante, pero en esos segundos aflojó la presa y Elainne sintió que la salida estaba cerca.

Snurzie corrió en busca de los lumbares del hombre que apresaba a su amigo. Iba a destrozarlos, tenía en mente dejárselos peor que un barbero cirujano, y sin mirar, con la cabeza agachada corrió hasta que sintió un duro golpe y retrocedió hasta dar con el cuelo a tierra (Fallo Ataque, -1 Daño) Se había estampado contra la barra de la taberna, y allí donde su yelmo colisionó, una desastrosa imperfección se dibujó en la madera como recordatorio.

El otro enano, Ragner, luchó por deshacerse una vez más de aquella presa, pero esta vez tendría que usar toda su fuerza y toda su astucia si de verdad quería conseguirlo. Se movió, zarandeó su cuerpo y trató de golpearles con sus manos, pero nada (Fallo Ataque). Aquellos tipos lo tenían bien pillado y poco a poco la resistencia del enano iba menguando. Jodri llegó con las cuerdas.

-No te muevas asesino. Vas a conocer la justicia de Eisental, y quizás, mañana al medio día ya no puedas beber más cerveza –se puso manos a la obra. Debía hacer un buen lazo y más o menos lo conseguía con la ayuda de sus dos compañeros (Éxito).

Un grito clamó entre las paredes del lugar. El viejo guerrero había conseguido rasgar el costado del su enemigo, y éste, no se reprimió ninguno de los insultos que acababa de proferir (Éxito Ataque = 1). Cargó llevado por la ira, y su golpe cortó el aire (Fallo Ataque). El anciano le estaba dando una buena lección, pero no se rendiría tan fácilmente.

El fortachón, que había acabado con sus dos rivales, escuchó el grito de auxilio de la elfa (Éxito Empatía). No pudo resistirse, así que se levantó lo más presto que pudo y corrió en busca la damisela en peligro. Lo que aquel perturbado iba hacerle no se podía permitir, la mayor ofensa que una bella señorita podía recibir, pero él, al sentirse todo un caballero, pensaba impedirlo, aunque nada tuviera con aquel tipo. Cogió a la elfa de la mano y tiró de ella mientras el hombre aún se dolía por el reciente golpe de jarra (Éxito Escapar).

Cristiano y Peppe seguían con las suyas, dar patadas se les daba bastante bien, pero el malherido no iba a quedarse de brazos cruzados. En un atisbo de fuerza, cogió la pierna izquierda de Cristiano y tiró hacia sí (Éxito Ataque = 8H). Aquel hombretón cayó de espaldas cual grande fuera y se dio un brutal golpe contra el suelo. Su compañero quedó impresionado por el tremendo golpe, dejó de patear y se giró al mismo tiempo que un puñetazo le golpeaba en la mandíbula (Éxito Ataque = 1). Los gorilas estaban cayendo ante la perseverancia de los dos chicos.

Información:
Ragner. 3H restantes.Apresado
Kendrall. 9H restantes. Inconsciente.
Liur. 0H restantes. Inconsciente.
Elainne. 8H restantes.
Snurzie. 3H restantes.
Grubmann. 6H acumuladas.
Jodri. 3H acumuladas.
Chico rubio. 6H Heridas restantes.
Gorila 1, Cristiano. 9H restantes.
Gorila 2, Peppe. 13H restantes.
Amigo del chico rubio 1. 5H restantes.
Amigo del chico rubio 2. 8H restantes.
Hombre de ropas azules. 4H restantes.
Gordo. 0H. Muerto.
Hombre descamisado. 14H restantes.
Asesino. 1H restantes. Inconsciente.
Violador. 9H restantes.
Hombre de pelo largo. 6H restantes.
Hombre calvo y mayor. 14H restantes.
Amigo de Jodri 1. 11H restantes.
Amigo de Jodri 2. 12H restantes.

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Elainne Blackstock el Jue Oct 27, 2011 11:22 am

Grité y grité pero nadie acudía a mi auxilio, quizás era conocido mi secuestrador por estos lares u odiaban todos a los elfos, también podía ser que había demasiado ruido como para escuchar mi voz.

El ser lascivo ya empezó a cansarse de la situación y en medio del camino comenzó a besarme el cuello y a tocar mis ropas, no podía pensar con claridad y al parecer me tenía bien sujeta como para poder escapar de él...

De repente una jarra que apareció de la nada, fue volando hacia nosotros, quizás una pelea la tiró por los aires o alguien manteniendo su anonimato quería ayudarme porque la jarra acabó golpeando a mi acosador.

El golpe impactó en toda la cara del violador, produciendo que este me soltase un poco de la presa que mantenía, tenía que aprovechar la situación. Cuando me disponía a realizar un empujón al violador, apareció un hombre bastante curtido que agarró de mi mano y me ayudó a escapar de las zarpas del violador el cual agonizaba por la jarra.


Por fin estaba libre y con mi cuerpo a salvo pero ahora tenía que salir de la taberna para poder estar completamente bien y comprobar cómo se encontraba Liur, así que me dirigí al arma de Liur que estaba en el suelo la cogí y luego salí corriendo a fuera de la taberna.

-Muchas gracias por tu ayuda, si me sigues ayudando te pagaré algunas monedas - dije mientras cogía el arma de Liur del suelo- ¿qué te parece?




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Coger arma de Liur [Acción de Movimiento]
Salir de la taberna corriendo [Acción de Movimiento]

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Ragner el Jue Oct 27, 2011 8:33 pm

Ragner se revolvía inquieto ante la consistente presa que le habían hecho esos dos gandalias. Era básicamente imposible que aguantara mucho más la presión a la que estaba siendo sometido. No entendía como no había desfallecido ante tanto golpe y avasallamiento, quizá fuera gracias a su férrea terquedad y su infinita tozudez las que conseguían mantener en pie al fortachón, o tal vez fuera esa absoluta y natural resistencia que poseían todos los enanos y de la cual hacen gala constantemente, pero la verdad, es que todo tiene un límite, y aquello parecía que estaba tocando techo.

Para colmo, jodrí se acercó con unas gruesas sogas con la intención de maniatar al pelirrojo paticorto con la ayuda de sus compinches.

-¿¡Asesino!? ¡yo no he matado a nadie gusarrapo brrabukón! Más os vale que me solteis ahorra mismo o pagarreis carra esta ofensa -amenazó rojo de rabia, y lanzó un escupitajo a los pies del enano- Serrás tú el que no volverra a serrvir una jarrra más en su miserra vida... ¡mis herrmanos vendrrán y arrasarrán este cuchitrril al que llamas taberrna!¡Os arrrancarrán esas cabezas sin pestañearr y beberrán en ellas vuestrra asquerrosa cerrveza! Que Morrr se apiade de ti... ¿Porr estos miserrables has deshonrrado a tus dioses y vendido a tu pueblo? bah... deberrías corrtarrte esas barrbas rrepugnante trraidorr, así te parrrecerrás más a ellos...

Una vez que Jodri había conseguido atarle las muñecas al matatrolls, el humano de delante no vio necesidad de mantener agarradas las manos de éste, o sino las suyas hubieran quedado entrelazadas también. Ragner aprovechó ese intervalo de tiempo,a pesar de tener las manos atadas, para coger impulso y darle un potente codazo al humano de detrás, esperando darle de pleno en el diafragma y dejarlo sin respiración.

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Snurzie Burnfury el Jue Oct 27, 2011 8:58 pm

Aturdida por su mala puntería, y con el retumbar del metal aún presente dentro de su yelmo, Snurzie se llevó la mano a la cabeza algo atolondrada.

Lo que vio no le gustó un pelo, aquellos dos humanos aún mantenían sujeto a su hermano juramentado cuando otro enano se acercó a ellos con unas sogas entre sus manos, y amenazando a Ragner con ajusticiarlo severamente por sus actos.

-Habrase visto semejante calaña...- murmuró decepcionada y enrabietada por lo que estaba haciendo aquel enano, mientras escuchaba consternada las bravuconerias de su compadre.

Para cuando el tabernero consiguió atar las manos del pelirrojo, Snurzie recompuesta por completo se llevó la mano al cinturón y agarró uno de sus objetos más preciados para dichas situaciones. Cerró el puño con fuerza sobre él, y a un metro escaso de los dos oponentes que tenía de espaldas a ellas, lanzó hacia arriba su resistente red de caza para que cayera sobre sus cabezas y quedaran atrapados, con la única intención de ganar unos valiosísimos segundos y poder escapar de alli airosos. Después se agazapó y extendiendo su mano izquierda alcanzó el hacha de Ragner que yacía en el suelo olvidada.
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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Margrave Hermann el Sáb Oct 29, 2011 10:49 am

En la penumbra de la noche, sus suntuosas ropas flotaban dulcemente llevadas por la brisa húmeda. Andaba con paso firme, decidido y veloz, camino del desastroso lugar que todo el mundo solía visitar, pero que a él le desagradaba como a un orco le agrada ducharse. Sus botas levantaron varias gotas de lluvia al pisar los charcos. Salpicó a los que le seguían y así mismo, sin importarle lo más mínimo.

Allí, en el suelo, como un cadáver putrefacto, un chico de pálidos cabellos yacía bocabajo. Estaba viviendo los últimos segundos de su vida, en su aliento escapaban sus esperanzas, su voluntad de vivir, y el Margrave no iba a darle muestra de pleitesía aquel mutante.

“Don Liur, el prometedor galeno…”

Pasó de largo, dejándolo allí tirado, inconsciente y moribundo. Sin dedicarle más que una mirada vergonzosa. Sin dejar de andar pero aminorando el paso llamó a uno de sus guardias y en su magnánima misericordia le ordenó que ayudara al pálido joven.

-Haz lo que puedas con él. Y si vive… lo encadenas y lo dejas en una celda.

El Margrave fue tajante, y sin titubear, el soldado obedeció fiel cual perro adiestrado recoge un hueso lanzado por su señor. Se agachó, examinó el cuerpo del galeno e hizo lo que pudo por salvarle la vida. Él no era un médico ni nada parecido, pero como buen soldado había recibido adiestramiento en primeros auxilios y conocía como taponar una herida para que dejara de sangrar.


Adentro, en la taberna, la elfa había conseguido librarse de su acosador y junto con su rescatador corría en pos de la salida.

-Señora, no me debéis nada. He hecho lo que cualquier hombre honrado haría por una doncella como vos.

Bajaron los últimos escalones, y tras de ellos escucharon una vos y unos pasos que los seguían.

-¡Rata inmunda! ¡Sucia comadreja! ¡Te voy hacer lo que ningún hombre te hará nunca! ¡Maldita zorra!

El fortachón tiraba de ella, la llevaba rápido para que pudiera ponerse a salvo y escapar indemne, pero al parecer la chica no quería huir de allí. Se soltó de su mano y fue en otra dirección.

-¿Qué haces? ¡Vamos corre! –vio como su reciente enemigo se levantaba y armado con una hoja afilada, con el rostro enfurecido, se dirigía hacia él-. Sal de aquí.

La elfa recogió la pistola de su amigo Liur y corrió hacia la salida mientras su salvador le cubría las espaldas contra aquellos dos hombres.

Al fondo de la taberna el pelirrojo no dejaba de luchar por su libertad. Ni dos hombres y un enano eran capaces de detener al pequeño demonio que por un descuido consiguió propinar un fuerte codazo a uno de los apresadores (Éxito Ataque = 4). Aquel golpe los puso de sobreaviso, debían andarse con ojo de halcón. Jodri y su amigo, el que no estaba doblándose y agarrándose la tripa con ambos brazos, consiguieron poner cuerdas de por medio y dejaron al enano sin posibilidades de escapar.

Snurzie no podía permitir aquello, deseaba salvar a su amigo, lo había estado intentando todo el tiempo pero las cosas siempre se volvían contra de la enana. Sacó su red, y la enarboló por encima de su cabeza, lástima que no fuera igual de hábil que un halfling, pues sin querer un de las bolas se enganchó en sus ropas y el resto de la red dio vueltas enredando a la enana (Fallo Ataque Pífia). Hecha un ovillo Snurzie no pudo mantener el equilibrio y cayó contra el frío suelo de la taberna.

Esta vez las tornas se volvían contra el anciano. Había fallado su ataque (Fallo Ataque) y su enemigo aprovechó su error para rasgar levemente su brazo (Éxito Ataque = 1). Ambos se miraron complacidos, estaban teniendo el mejor combate de sus vidas y sabían que pronto terminaría.

Antes de que Cristiano pudiera recomponerse de la brutal caída, el chico se abalanzó sobre él y decidió devolverle todos los golpes que antes había recibido, pero no iba a resultarle tan fácil (Fallo Ataque). El gorila levantó la pierna en el momento que el chico saltaba y por su propia fuerza estrelló su tripa contra la bota (Éxito Ataque = 3). El otro gorila, Peppe, trataba de golpear al escurridizo muchacho (Fallo Ataque), y este a su vez al gorila (Fallo Ataque). Ninguno de los dos consiguió colar un puñetazo en las defensas del rival.

El hombretón cubría la salida de la elfa, pero enfrente suya pronto tendría dos adversarios con los que lidiar. El pervertido bajaba por las escaleras, y el otro se acercaba con el arma en alto. Decidió tomar la iniciativa y con un impulso cerró las distancias entre él y su primer enemigo (Éxito). Tomó su brazo y lo levantó alto haciendo fuerza en el codo, lo primero que tenía que hacer era mantener apartado el peligroso filo de su cuerpo, después ya vería como acababa con el tipo.

Elaine llegó hasta la salida, pero justo cuando iba a tomar el pomo de la puerta, ésta se abrió y un hombre de cabellos anaranjados con unos lustrosos ropajes hizo acto de presencia en la taberna. Su persona hizo retroceder unos pasos a la elfa, y tras él media docena de hombres armados con arcabuces se adentraron en el lugar.

No hizo falta decir nada para que el silencio se hiciera. Todos cesaron en sus particulares riñas y miraron aquel que acababa de entrar. Los ojos de los presentes estallaron en una muestra de horror e impotencia, y los más incautos planearon cualquier forma de escapar. El primero, y el único que lo intentó fue el acosador que volviendo sobre sus pies echó a correr escaleras arriba hasta que una bala le atravesó el omoplato y lo dejó allí tirado (Éxito Ataque = 5). Sus gritos de dolor rompieron el silencio y pronto siguieron los llantos de desesperación. Aquel hombre acababa de descubrir cuál sería su final.

El Margrave Hermann March miraba a todos los presentes, uno a uno, con el rostro inflexible. Buscaba al propietario de aquella pocilga, esperaba algunas explicaciones, y mientras, sus hombres apuntaban con sus arcabuces imperiales al resto, excepto el que había disparado hacía escasos segundos, él se preocupaba en cargar su arma con presteza para tener la lista por si la volvía a necesitar.

Información:
Ragner. 3H restantes.Apresado
Kendrall. 9H restantes. Inconsciente.
Liur. 0H restantes. Inconsciente.
Elainne. 8H restantes.
Snurzie. 3H restantes. Enredada, debes utilizar una acción de movimiento para liberarte.
Grubmann. 6H acumuladas.
Jodri. 3H acumuladas.
Chico rubio. 6H Heridas restantes.
Gorila 1, Cristiano. 9H restantes.
Gorila 2, Peppe. 13H restantes.
Amigo del chico rubio 1. 2H restantes.
Amigo del chico rubio 2. 8H restantes.
Hombre de ropas azules. 4H restantes.
Gordo. 0H. Muerto.
Hombre descamisado. 14H restantes.
Asesino. 1H restantes. Inconsciente.
Violador. 4H restantes.
Hombre de pelo largo. 6H restantes.
Hombre calvo y mayor. 13H restantes.
Amigo de Jodri 1. 11H restantes.
Amigo de Jodri 2. 8H restantes.
Margrave Hermann. 0H acumuladas.
Soldado 1. 14H restantes.
Soldado 2. 14H restantes.
Soldado 3. 14H restantes.
Soldado 4. 14H restantes.
Soldado 5. 14H restantes.
Soldado 6. 14H restantes.
Soldado 7. 14H restantes.

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Elainne Blackstock el Sáb Oct 29, 2011 12:09 pm

Cogí la pistola y corrí hacia la salida de la taberna, mientras apretaba fuertemente el arma, no quería perderla ya que Liur confiaba en mi al habérmela pasado y no quería perdérsela.
Mi salvador se quedó cubriéndome las espaldas, le debía un gran favor y no quería nada a cambio, era hermoso ver gente con un gran corazón por estos lares.

Corrí y corrí y justo cuando tenía la puerta delante mía, esta se abrió, entrando por ella un hombre pelirrojo no muy alto, con atuendos de cuero de calidad, tras el iban varios soldados los cuales también entraron.

Ya era hora que llegase un guardia a la taberna, el tiempo desde que entré hasta ahora se me había hecho eterno y no sabía cuánto tiempo había pasado ya, ¿unos minutos? ¿Unas horas? no lo sabía pero el fin de esta pesadilla estaba cerca.

Ande un poco para atrás por la presencia del humano pelirrojo, toda la taberna nos quedamos callados y de piedra al verle, tenía que ser un hombre poderoso y conocido por el pueblo para producir el efecto que hacía.

Todos los soldados iban armados con arcabuces, uno de ellos alzó su arma hacia detrás mía y efectuó un disparo seguido de unos quejidos de dolor, la voz me sonaba pero no quería quitar la mirada del hombre que había entrado, parecía buscar a alguien con la mirada mientras que sus soldados apuntaban al resto de la taberna, no tenía que hacer ningún movimiento brusco ya que no quería recibir un disparo innecesario.

-Disculpe señor, pero tengo un amigo fuera herido de gravedad, la sangre que veis en el suelo es suya- dije lentamente mientras me inclinaba y con la mano mostraba lentamente la sangre que impregnaba el suelo, haciendo un hilero hacía la salida- fue un enano pelirrojo que hay por la zona de la barra, también una enana que entró me intentó pegar con su espada en la cabeza y un hombre cerca de las escaleras me estaba raptando hacia las habitaciones para acosarme sexualmente, por favor no dejéis que salgan impunes de los delitos cometidos, yo también disparé una flecha al enano que dije antes aunque no le logré impactar, tras ver como hería a mi amigo y sé que soy culpable de eso, haced conmigo lo que veáis necesario.

Tras decir todo esto me quedé mirando al suelo mientras seguía inclinada, si era el jefe de la guardia o un político de aquí no me importaba solo me interesaba que era un hombre poderoso y la guardia se encontraba en la taberna, todo había acabado ya...

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Snurzie Burnfury el Sáb Oct 29, 2011 10:12 pm

Snurzie voltereteaba por el suelo enredada sobre su propia trampa, igual que lo haría una mosca cojonera en los correosos y pegadizos lazos de la telaraña de un arácnido.


¿Por qué todo le salía tan mal? Aquella enana no parecía ser tan torpe como se la pintaba, pero no hay duda de que los dioses también tienen sus días malos, y qué mejor remedio para solucionarlo que reírse de las desgracias de sus acólitos mortales. Inmiscuirse con malicia y picardía en sus planes, para torcerlos como se retuercen los brazos o las extensiones de una enredadera, a la que si se le da demasiadas vueltas, puede llegar a quebrarse fácilmente.

Bum-bum trató por todos los medios de liberarse de aquella condenada red que la mantenía apresada, sin éxito aparente. La maña que tiene una tejedora élfica con sus finos y delicados dedos, para manipular y entrelazar hilos tan finos y poderosos, no iba acorde con su raza ni con gruesos y fornidos dedacos.

Llena de rabia, impotencia y desesperación, se dio por vencida, tendida en el suelo como una sirena que ha sido arrastrada varios metros fuera del mar, a dos palmos de su naufrago amigo y sin poder hacer nada por ayudarlo. Se sentía una completa inútil y desdichada, pensando que quizá fuera ésa una de las razones por las que el clan siempre la dejaba atrás en sus incursiones más allá de las montañas del hogar de los gigantes y de los reinos de los trolls.

Escuchó un disparo seco, el silencio se apoderó momentáneamente del ambiente caótico que se respiraba hacia escasos segundos en la Jarra Derramada, y sin saber que ocurría a su alrededor, decidió echar la última pieza de carne al asador.

Un objeto brilló cerca de su mano, tal vez Griminar no la había abandonado después de todo, y simplemente se había reído y divertido un largo rato a su costa. Alargó el brazo y cogió aquel instrumento celestial con ganas de metérselo por el orto a alguno de aquellos dos tipos que se vanagloriaban de haber apresado a su hermanito.

El pulso no le tembló, recostada sobre su hombro izquierdo apuntó con gran maestría al enorme culo que tenía casi enfrente de sus narices, desvió un poco el cañón hacia el glúteo más vulnerable, dada su experiencia con aquel tipo de armas, sabía o esperaba que algún perdigón diera de refilón con el otro esqueletico trasero que la miraba como si el mismísimo Morr fuera a cagarse en ella, y disparo.





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Disparo certerísimo , casi a bocajarro, y esperemos que múltiple (Acción de asalto completo)

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Ragner el Sáb Oct 29, 2011 10:46 pm

Había conseguido librarse con un potente golpe del tipejo que ahora respiraba entrecortadamente a sus espaldas, como si el aire fuera un bien tan caro y lujoso que su bolsillo no se lo pudiera permitir.

Ese momento bastó para que Jodri y su amigo lo enredaran a conciencia con sus largas cuerdas y sus resistentes nudos realizados a traición.


De pronto la puerta del local se abrió, y un tipo con aires de superioridad entró en el local con un séquito de querubines armados hasta las cartolas, sonó un disparo, y un hombre rodó inevitablemente escaleras abajo.

La mayoría de los allí presentes, se voltearon, detuvieron sus combates, y atónitos miraron a aquel gran señor que acaba de entrar, como si fuera el mismísimo y todopoderoso Morr el que se había dignado a bajar de sus jardines celestiales para hacer una visita oficial a sus mortales súbditos.


Ragner se sentía como un auténtico capullo de seda con tanto cordel encima, justo antes de metamorfosearse en mariposa, y echar a volar bien lejos de aquel insufrible infierno. El enano, que no era ni un fiel ni un devoto servidor de aquella, para él absurda religión, y menos de su patético señor, intentó aprovechar ese desconcierto general, para poner pies en polvorosa, todo lo rápido que sus piernas le permitieran, ya fuera dando saltitos como un canguro cojo y malherido, subiendo poco a poco las escaleras, con gran preocupación y precaución por lo que le pudiera pasar con tanto soldado armado.





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Correr (a saltitos si es preciso) Acción de asalto completo

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Re: Dejándonos caer

Mensaje  Margrave Hermann el Dom Oct 30, 2011 4:28 pm

-Reserve sus palabras para el juicio. Nada de lo que diga o haga ahora podrá ayudarla –respondió a Elaine sin mostrar una pizca de comprensión.

Rápidamente, y sin perder un segundo, un par de hombres le llevaron los brazos a la espalda, le quitaron el arma y le ataron las muñecas con unos grilletes de hierro macizo. Cuando estuvo bien encadenada, empleando empujones y malas artes, la sacaron de la taberna y allí vio a su amigo.

Liur estaba descamisado en el suelo, boca abajo. Un soldado a su lado le revisaba la herida y con algunas telas rotas intentaba hacer que dejara de sangrar. A fuera, nuevos soldados se encargaron de custodiar a Elaine hasta los calabozos, mientras la llevaban pudo ver una docena de hombres armados con alabardas rodeando el edificio en busca de cualquier incauto que tratara de abandonar la taberna por alguna ventana.

Tras una ojeada rápida el Margrave encontró a su viejo amigo. Sin temer nada de los que allí quedaban anduvo hacia el enano, y estos no hicieron otra cosa que retroceder unos pasos dejando un pasillo. Pisó los charcos de sangre y cruzó por encima del muerto como si nada, mientras, los gritos del malherido violador seguían sonando, pero ahora un soldado mediante patadas trataba de que hacerlo callar.

-Jodri… ¿Qué fiesta has montado esta vez?

-¿Fiesta? ¿A ti esto te parece…? –calló al captar el sarcasmo del hombre. Jodri apretaba los puños, y rabiaba por dentro. Aquel tipo siempre tenía que meterse en sus asuntos y joderle a la mínima. Pero enmudeció al no saber que decir.

-Ya sabes lo que pasará. ¿Verdad? Si no sabes mantener el orden en tu hogar tendré que intervenir.

Aquel tipo era abominable. Más impuestos, sanciones y otra clase de vergonzosos tributos estaban por venir, y Jodri lo sabía. Hacía varios años que conocía a Hermann, y desde el primer día se le atragantó como un hueso en la garganta. Él podría ser la ley, pero era un arrogante y un deshonrado. No lo temía, simplemente lo respetaba porque las consecuencias de contradecirle podría perjudicarlo gravemente. Así que, agachando un poco la cabeza y mirando hacia otro lado dijo:

-Sí, lo sé muy bien.

En el suelo un cuerpo enredado empezó a zarandearse de un lado a otro. Parecía como si quisiera llevar algún sitio o coger algo, pero sus cortas extremidades no le permitieron alcanzar su objetivo (Fallo Ag). El Margrave miró aquel despojo del suelo, y una mueca de repulsión se formó en su rostro. Lo identificó como una enana, una horrible y fea enana, como todas a su entender. Dio la vuelta y caminó hacia la entrada, pero a mitad camino se detuvo.

-Rompehierro. Tú también vienes con nosotros.

Sus hombres habían estado sacando a todos presentes encadenados. Ninguno opuso resistencia, conocían su juego y sabían que si obedecían a lo mejor conseguían vivir un par de años más, aunque fueran encerrados en una celda. La pareja de enanos también fue arrastrada con los demás, la única diferencia fue que para estos no necesitaron usar grilletes, ya estaban bastante enredados con las cuerdas. Jodri fue el único que mantuvo sus brazos en libertad, aún así, decidió obedecer y siguió al grupo.

El tabernero dedicó una última mirada a su taberna. Quedó cerrada con llave. En su interior las huellas de aquel día permanecerían durante mucho tiempo aunque limpiara la sangre y arreglara los desperfectos, sino allí, en su memoria.

OFF ROL
Tema terminado.
Podéis narrar un último post si queréis, en caso contrario, avisad y procederé a cerrar el tema y hacer recuento. En tenerlo todo listo abriré uno nuevo, no termina todo aquí. ; )

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