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La Gloria de Eisental - Vigésimo tercer torneo.

Miér Ene 04, 2012 10:10 am por Jodri Rompehierro

Los juglares se encargan de llevar las noticias aquellos que no saben leer, y con sus cánticos transmiten toda la información. Esta vez cantan himnos de guerra, de lucha y combate. Pero más allá de su exagerada visión, comentan el que será el vigésimo tercer torneo de Eisental:


La Gloria …


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Para todos los usuarios.

Mar Ene 03, 2012 6:59 pm por Jodri Rompehierro

¡Muy buenas mis pequeños y Feliz Año Nuevo para todos!

Empezamos un año nuevo, y mi primera impresión no ha sido muy buena… Puede que esté confundido, o espere demasiado… Pero es lo que me parece y me cuesta decirlo… No sé si entenderéis a lo que me refiero.

En fin, aparte de …

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Un día especial

Mar Oct 25, 2011 7:05 am por Jodri Rompehierro

Un día especial


Saludos a todos y a cada uno de vosotros. Hoy es un día muy especial, y en nombre de todos los administradores tengo que contaros algo. Esta vez no voy a narrar ningún combate, ni a rolear con vosotros. Creo que lo que voy a deciros es más importante. Algo dentro de mí me …

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Un viaje sin retorno.

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Un viaje sin retorno.

Mensaje  Narrador el Dom Oct 30, 2011 10:35 pm

El viento helado del norte azotaba a todos los que avanzaban en aquella dirección. Las ruedas dejaban grandes surcos en la blanca nieve y los caballos la agujereaban con sus herraduras. Aquellos tres carruajes, junto con la guarnición que los custodiaba viajaban sin descanso con el objetivo de llevar a los delincuentes al lugar donde se pudrirían el resto de sus vidas.

Ya hacía casi dos meses desde el incidente de la taberna. Un enano pelirrojo había tratado de matar a un joven mutante, o eso dijeron los testigos. Como el desastre llama a más desastres pronto se organizó una increíble bulla en “La Jarra Derramada”. Todos recibieron de lo lindo y ninguno fue santo en aquella guerra. La historia terminó delante de los tribunales. Al enano de pelo rojo no se lo volvió a ver, y el resto fueron acusados de desorden públicos y algunos delitos más.

Ahora en aquellos tres carruajes viajaban camino de la prisión que los cobijaría durante mucho tiempo. Los transportes judiciales eran tirados por una pareja de caballos cada uno. Tenían barrotes de hierro y las paredes también eran de este material. Había pequeñas ventanas en los laterales y una más grande en la única puerta situada en la parte trasera. Estaba cerrada y la única forma de abrirla era con el uso de las llaves del celador.

En el primer carruaje viajaban cuatro delincuentes: el malherido Liur que aún tenía secuelas por el impacto del hacha; su amiga la elfa Elaine, un pequeño halfling llamado Kendrall, más feo que un ogro defecando; y una enana conocida por Snurzie, con bastante mala baba. Todos ellos estaban unidos por una larga cadena que les juntaba las manos, y en el orden descrito. Habían sido despojados de todos sus enseres y sus ropas, y ahora vestían burdos trajes de tela marrón propios de vagabundos.

En las siguientes carretas viajaban algunos conocidos suyos, también relacionados con el incidente de la taberna, pero entre estos también había otros delincuentes que nada tenían que ver con ellos. Simplemente, todos iban al mismo sitio.

Protegiendo, o mejor dicho, vigilando que nadie tratara de escapar, una guarnición de doce soldados a caballo seguía los carruajes flanqueando los laterales. Estos eran los encargados de hacer llegar a los presos tal y como les habían ordenado. Era un trabajo sencillo ya que entre los encadenados no había ningún delincuente profesional y nadie esperaba que los fueran a rescatar.

El viaje se hizo relativamente corto ya que las paradas fueron únicamente para comprar provisiones y hacer algunas necesidades básicas. Todo estaba bien organizado, había una hora para comer la escasa comida que los guardias les daban y otra para plantar un pino. Se comía una vez al día y se orinaba dos. Al menos, los encarcelados.

Unos golpes metalizados despertaron a los pasajeros.

-¡Ya estamos llegando! –Les gritó el cochero-. Mirad que majestuoso lugar para vivir.

Rompió en carcajadas y arreó a los caballos para que apresuraran el paso. El hombre tenía razón. La gran prisión de Kislev se encontraba a menos de cien metros. Una espesa neblina la había ocultado hasta entonces, pero así de cerca, se alzaba imponente ante los ojos de los que fueran a pasar allí el resto de sus vidas.

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Elainne Blackstock el Lun Oct 31, 2011 1:43 pm

Dos meses, dos meses me separaban de la libertad que tenía antes y la posibilidad de encontrar a mi hermano, todo se alejó de mi solo por entrar por una puerta, la taberna que regentaba un enano fue el mismísimo infierno para mí y para Liur, el joven humano que accedió a ayudarme esa noche.

La taberna se volvió loca aquella noche, debería de ser la noche, o el aire en sí que enloqueció a toda la gente de su interior, principalmente el enano que me lanzó el hacha, nunca olvidaré su nombre, Ragner, el cual dijeron en el juicio que se realizó.
En el juicio, las cosas se hacían tal y como el señor Margrave Hermann quería, nadie le podía rechistar ni una sola cosa, así que solo quedaba tragar y tragar. Mis ojos estaban cansados de llorar y rojos a más no poder, la situación me superaba y solo tenía el apoyo del herido Liur, que por mi culpa le ocurrió todo anoche, si no le hubiese preguntado a él nada de esto estaría pasando.

Después de tanto tiempo, mi aspecto al igual que mi mente había cambiado, ahora no era la Elainne amigable y simpática de antes, ahora era más dura y recta, con las decisiones firmes. Ya no tenía tinte para ponermelo de nuevo por lo que corté mi pelo, teniendo ahora el cabello corto y floreció mi color natural, ya no tenía el azul marino que tanto me gustaba.

Ahora nos dirigíamos a una prisión de Kislev, llevados como si de ganado se tratase e incluso con peor trato, forzados a comer y realizar necesidades cuando a los guardias les daba la gana. Todo estaba yéndose de madre y mi mente pensaba mayormente en que cuando viese a alguno de los culpables de aquella noche se lo haría pagar muy caro, aunque fuese lo único que haría, cosa que en parte me dolía ya que no me gustaba la Elainne que estaba saliendo a costa de todo.

Íbamos custodiados por varios guardias y con una seguridad bastante alta, entre los grilletes y los carruajes como para intentar escapar de esto. Ya no sabía qué hacer, estaba abierta a casi cualquier opción.
Durante todo el camino intenté hablar con Liur, quería saber como se encontraba, que tal estaba y que opinaba por la situación pero no abrió la boca en ningún momento, seguramente me guardaba rencor por lo ocurrido y no le negaba el poder hacerlo, ya que todo era culpa mía, pero quería intentar ayudarle para poder pagarle lo que le debía, al fin y al cabo si no hubiese hecho lo que hizo aquella noche el hacha hubiese acabado conmigo seguramente.

Un día se pararon los carros antes de tiempo, resultaba que ya habíamos llegado. Los guardias se reían de nuestra situación y yo, sentada en un lado del carruaje, solo miraba al suelo desganada y completamente asustada por lo que podría ocurrirme ahí dentro.
Tener que estar con delincuentes de cualquier tipo no debería de ser una experiencia que debía de pasar una elfa como yo, enviada en busca de su hermano y que no le había hecho mal alguno a nadie.

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Snurzie Burnfury el Mar Nov 01, 2011 12:28 am

La desolación se respiraba mayormente en el rodante cajón metálico, que sin pena ni gloria, vagaba melancólico en su habitual y silencioso recorrido hacia el reino de la desesperación má absoluta. Desgastadas y oxidadas por tantos flujos envenenados de lágrimas ponzoñosas, las bisagras de aquel acorazado infernal parecían chirriar quejumbrosas, contagiadas por el dolor y la pena de las innumerables injusticias cometidas contra los seres que habían viajado dentro de ellas.




"¡Oh, Ragner, maldito ragner! cuando salga de ésta juro que te arrancaré los ojos, las pelotas y las orejas y te las haré tragar una a una hasta que revientes... si aún estás vivo, claro cariño.... Bah... ¿de qué me sirve quejarme ahora? Lo hecho hecho está, no hay vuelta atrás... ahora tengo que ser fuerte, que no te vean llorar Snurzie... ¡Mira! ese será tu nuevo hogar... ¿bonito, eh? frío y abrupto, una edificación magnifica incrustada entre cordilleras, hasta los muros parece que nacen de las mismas laderas de la montaña... ahí estarás como en casa... como en los viejos tiempos... imperturbable como un roca, serena e impasible como un glaciar , eso decía mama sí... ¿en peores nos hemos visto , verdad? Mantén la compostura o esos demonios de ahi dentro se alimentaran de tu debilidad.... saldrás de ésta.... saldrás de ésta... saldrás de ésta... ¿ a quién quieres engañar Bum-bum? - la enana dejó de mirar por la ventanilla, cerró los ojos con fuerza, sollozó para si misma, dio un fuerte golpe con su espalda en la pared de aquel carrujae, y siguió cavilando mientras analizaba a sus compañeros- todo por culpa de esta maldita elfa y su condenado sentido de la verdad ¿ves para que sirve la verdad ahora? ¿lo ves? sigue viviendo en tu mundo de florecillas sonrientes, pajaritos cantarines y hadas silvestres... la justicia aquí no funciona así... ¿quién les habrá enseñado a hablar a estos salvajes? si hubieras mantenido la boquita cerrada guapa, no estaríamos aquí, nos hubieran absuelto seguro... seguro... ¡¡yo no he hecho nada!! ¡¡soy inocente , Hrugnor!! Valaya se que tu me oyes... ¿Griminar? ¿Rukh? ¿Azram? ¡¿Mordred?! ¡¡Grungni!! que alguno me responda, cielos...yo no merezco esto, yo no merezco esto, yo no merezco esto... ¿y ese galeno? pobre muchacho, debería haber muerto, seguro que así se hubiera librado de los mil horrores que le aguardan por vivir ahí adentro... con lo jovencito que es... no será más que la muñequita de la primera bestia que lo reclame para sí... igual que el me... ¿¿y el mediano?? ¿dónde demonios habrá ido ese charlatán? ya decía yo hacia horas que no escuchaba esa vocecilla desalmada... con lo feliz que se le veía... ¿habrá ido a por su bolsa? dijo que necesitaba recuperarla a toda costa, que se aburría aquí dentro... pero no le veía capaz de... renacuajo bribón... pequeño judini... si es que estos guardias también, deberían de haberle hecho unos grilletes a su medida, tal y como les aconsejó ese colibrí cuando se los pusieron... ayss... vuela pequeño vuela... busca tu destino, que el nuestro está bien jodido..."

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Liur Valentine el Mar Nov 01, 2011 5:06 pm

¿Juicio?, ¿Encadenado?,¿Prisión?,¿Alborotador?,¿Mutante?....todas esas preguntas sin respuesta llegaban a la cabeza de Liur sin saber cómo ordenarlas, solo se había enterado de lo que algunos guardias le decían al pasar a su lado al reírse y escupirle…Había estado mucho tiempo desmayado después de lo ocurrido en la taberna, lo único que recordaba es de haber tenido una especie de visión y levantarse en un calabozo, un guardia le había hablado algo de un juicio…

¿De verdad se había celebrado un juicio?, ni siquiera le habían dado ocasión de hablar, de que le habrían acusado, ¿De salvar a una persona?, ¿Esa era la justicia de Eisental?, sabía que no le caía muy bien al Margrave, él también le odiaba pero…no sabía que podía haberle echado en cara para acabar de esta forma… ¿Acaso la gente del pueblo a la que había ayudado no habían salido a su favor?,¿Hugo?...creía que era su amigo…ese maldito Halfling le había dejado tirado como un perro apaleado…¿Acaso las palabras del dueño de la taberna y de todo los presentes no vieron como me alcanzaba el hacha?, ¿Acaso no vieron que moribundo trataba de salvar a la elfa de las manos de un pervertido?, el juicio…¿Se habría hecho público?...¿Su compañera Bea no había salido en su ayuda?...Liur pensaba pero nada le encajaba le parecía todo una tremenda estupidez, como si unas personas ajenas a todo estos habían dispuestos estos incoherentes hilos para disfrutar amargando la vida de personas inocentes...¿Acaso no había demostrado la auténtica persona que era, en su establecimiento en Eisental?...

Cada vez que esas personas pasaban por la mente de Liur las recordaba ya como ausentes fantasmas del pasado…e incluso les llegaba a dar arcadas de repugnancia antes aquellos seres que tan solo pensaban en su propio beneficio…la vida le había dado muchos palos al galeno Liur, primero el ataque y muerte de su familia por las hordas del caos, la muerte de aquel que consideraba su “hermano” tras aquel ataque de aquellos maleantes, y ahora esto…la mente de Liur cambió completamente…el galeno estaba a todas horas sumergido en sus pensamientos.

Ahora se encontraba en una caravana de delincuentes que se dirigían a la prisión de Kislev, dentro de un carro atado como a un perro, despojado de sus vestimentas y sus privilegiadas posesiones, el dinero no le importaba…pero…¿Y las espadas de su padre?, ¿Las pistolas de aquel compañero enano?, ¿el colgante de su “hermano”?, además tanto tiempo, tantas aventuras y seguía igual de débil, parecía que no ganaba nada de experiencia y dabas pasos de tortugas después de tanto tiempo…

Paraban algunas veces donde aquellos guardias le daban algo de comer y les dejaban hacer sus necesidades, Liur no comía nada, no hablaba con nadie, aguantaba las burlas de los guardias que le llamaban mutante, “Ignorantes…”, pensaba Liur con un gran desprecio, sus ojos ya no eran aquellos vivos de antes, ahora su mirada era de oído, su pelo blanco había crecido y estaba descuidado y alborotado. Tan solo a veces salía de sus pensamientos cuando su acompañante de al lado , la elfa a la que había salvado la vida le miraba e intentaba hablar con él, el estado de la pobre era deprimente el tinte de su pelo había desaparecido dejando a la luz su color natural, sus mirada ahora era firme y madura aunque llena de pena y odio, sus rasgos raciales se podían apreciar más, pero no era algo que disgustase a Liur sino que extrañamente le atraía mucho más, pero Liur no quería hablar con nadie…no podía ahora mismo…su orgullos había caído, sus ideales se habían desmoronado, ¿Qué pintaba la elfa en todo esto?, ¿Qué había hecho ella?, ¿Escapar de aquel hombre que quería violarla?, ¿Acaso eso fue un delito?...otra arcada de repugnancia recorrió el cuerpo de Liur…¿Justicia?, no es más que patraña, nosotros no somos más que juguetes de diversión para los poderosos, que hacen lo que ellos quieran y sin sentido…pero eso va a cambiar…pensó Liur…

Sus manos estaban congeladas, las muñecas chorreaban sangre a causa de la presión de las cadenas, Liur se llevó las manos hacia la cabeza echándose aquel desaliñado pelo blanco hacía atrás, pudo observar delante suya a los verdaderos culpables, aquel feo y horrible Halfling y a su lado a la estúpida enana que en fealdad no se quedaba mucho más atrás que su compañero.

Apoyó su cabeza a la pared y cerró los ojos, el traqueteo del carro le movía la cabeza muerta del galeno, de pronto el carro paró, las palabras del guardia le hicieron entender que ya habían llegado o estaban a punto de llegar a su destino… ¿destino?...

“Eso creen ellos, yo no pienso quedarme aquí tirado...mi destino es muy distinto al que ellos piensan…”

Liur se había pasado todo el camino sin hablar con nadie y apoyado en la esquina del carruaje, siempre estaban ellos solos dentro por lo que todo le había resultado más fácil, se pasaba todas horas con las manos a sus espaldas...¿Que haría Liur?...en la esquina un grueso clavo oxidado ayudaba de soporte a las tablas de madera del carro al igual de más de una docena que habrían dentro, Liur se pasaba todas las horas separándolo poco a poco hasta finalmente sacarlo…ahora tenía en sus manos, un clavo de hierro oxidado , preparado para usarlo a la mínima oportunidad que tuviese…

Liur sonrió, sus ojos brillaron, pero esta vez…no los de aquel joven anterior, ahora sus ojos eran de maldad y experiencia…

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Kendrall el Mar Nov 01, 2011 10:22 pm

Kendrall lleno de júbilo y en pleno éxtasis de felicidad extendió los brazos en cruz, su traje de tela marrón se zarandeó violentamente por las gélidas brisas del lugar, las cuales apunto estuvieron de hacerle perder el equilibrio, y tomando una larga bocanada de aire, recordando lo que le había dicho su primo, infló sus pulmones para disfrutar del oxígeno más puro y diáfano que había podido disfrutar desde que partió de la Asamblea hace, quién sabe cuanto.

-¡¡Ya-estamos-llegando!!¡¡ya-estamos-llegando!! - chilló entusiasmado dando botes como loco en la parte superior del carruaje.

-¡Oh, es precioso, sí... - confesó con un suspiro, tras dar un brinco y sentarse justo al lado del cochero- pero-me-vendría-de-perlas-que-me-devolvieran-mi-bolsita,ahora,es-mágica ¿sabes? además... no-llevo-ni-un-penique-encima, y-ese-lugar... clama-a-gritos-ser-de-los-caros ¿tú-crees-que-me-dejarán-pasar-con-estas-pintas?

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Snurzie Burnfury el Miér Nov 02, 2011 3:03 pm

Las compuertas traseras se abrieron de golpe y como si de un espantapájaros se tratara un saco de heno voló por los aires chocando de lleno por enésima vez contra la pobre Snurzie, que desalmada e inmersa en sus propias encrucijadas como estaba no esquivó a tiempo aquel nuevo ataque del asaltante.

-¡EH! ¡y-mi-sombrero! ¡¿dónde-está-mi-sombrero?! - chilló enrabietado el amasijo de huesos y carne grisácea que acababa de volver a la imparable jaula metálica de tracción animal.- Pazguatos...


- Chssss, calla pequeño... aquí hay gente que necesita descansar, no sabes aún la que nos espera muchacho -gimió una voz hueca y vacía, sin ningún síntoma de emoción aparente- vuelve a enroscarte las cadenas, haz lo que te ordenen, y todo te irá bien.

Snurzie no creía sus propias palabras, sabía que aquel culo inquieto iba a tener serios problemas de un momento a otro. Desde que entró en el carruaje no logró que se mantuviera inmóvil un solo segundo, todo el rato corriendo de aquí para allá, contando barrotes, saludando a los viandantes e invitándolos a pasar, mordiéndose los pies, gritando como un esquizofrénico a las primeras de cambio, y entrando y saliendo, saliendo y entrando con algún que otro enser de los guardias entre sus manos, aunque al final descubrieron el pastel y le quitaron hasta la llave maestra de la que se había apoderado... ¿ahora preguntaba por un sombrero? aquello era una jaula de grillos....


- ¡Oh, claro-claro! se-me-olvidaba... ¿a-qué-estábamos-jugando? ¿a polis y cacos? ¿al pilla-pilla? ¿al-escondite?- preguntó aquella inquieta vocecilla mientras se enroscaba malamente las cadenas que lo unía a los demás recluidos.- pues-la-llevas-otra-vez, no-me-habeis-encontrado,no...

-Sí, renacuajo... pero creo que se acabó el juego, parece que ya hemos llegado y te aseguro que ahí dentro no va a ser tan fácil salir ilesos, intenta no moverte demasiado y pasar desapercibido, con suerte saldrás en un par de años... - le aconsejó la enana, aunque omitiendo la delicada y arrolladora parte final "... tieso y en una caja de zapatos"- ¿Cómo es que no has huido ya, Kendrall? Será falta de ocasiones...

- ¿Huir, yo? ¿Sin-ver-ese-monumento-arquitectónico? ¿y-luego-que-le-cuento-yo-a-mi-primo? imposible,-negó rotundamente con la cabeza con un aroma que rezumaba a soberbia en estado puro- no-pienso-marcharme-de-aquí-sin-haberlo-visto-todo-todo-todito... ufff pero como tardán... me-aburrooooo -se lamentó el mediano recostándose sobre el lomo de la mediana y acurrucándose entre sus gruesos brazos para sentir la calidez de su cuerpete, ya que el frío que hacía a fuera, no era comparable a lo helada que había quedado aquella jaula rodante, despues de tanto viaje el metal sobre el que descansaban estaba completamente helado, casi se podría patinar en él, y que no fuera porque no se había intentado...- ¿y-estos-por-qué-no-hablan? ¡¡hola-hola!! ya-hemos-llegado, ¿acaso-soy-el-único-al-que-le-emociona-todo-esto? ¿entonces-para-que-habéis-venido? no-hay-quien-entienda-a-estos-humanos... están todos locos.

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Narrador el Jue Nov 03, 2011 5:58 pm

El crujido de la madera al pasar por encima les indicó que ya estaban llegando. Aquel puente se zarandeo bajo el peso de los carruajes que lentamente, y uno por uno, fueron acercándose al portón de la prisión. Abajo, una niebla blanquecina no dejaba ver el final del barranco que se extendía como una sonrisa codiciosa al alrededor de las torres. Cualquiera, que por un descuido cayera al vacio, podía tomárselo por muerto. No había salvación ninguna ante los más de cien metros que pronosticaba el descenso, y tanto los jinetes como los caballos lo tuvieron en cuenta para desmontar y andar sobre sus propios pies.

Con paso más precavido que el de un ladrón en mitad de la noche, y vigilando cada uno de los movimientos temiendo errar y resbalar, la comitiva de los prisioneros llegó hasta tierra firme donde los soldados pudieron exhalar una gran bocanada de aire con tranquilidad. Después de pasar por aquella trampa mortal todos parecían más relajados, e incluso alguno pareció avergonzarse al ver como los guardias de la prisión los observaban entre risas.

Un hombre, de los que estaban parados al lado del portón vigilando la prisión, les indicó que se acercaran. Obedecieron, las carretas avanzaron hasta situarse cerca de la entrada, siguieron manteniendo la formación en línea, pero la caballería se apartó a los lados para dejar que el guardia echara un vistazo a la mercancía.

Aquel tipo, con un gran mostacho y unos mofletes abultados se paseó echando ojeadas en cada una de los vehículos. Rió y sonrió por aquellos que iban a ser sus nuevos huéspedes.

-Bien, bien –dijo mientras se acercaba al cabecilla de aquella expedición y se frotaba las manos-. Carne fresca, y con especias de todos los rincones. Traiga aquí los papeles a ver que tenemos.

Hablaba en común pero en ningún momento trató de corregir su acento kislevita. Cogió los documentos que el capitán le entregó con sus regordetas manos. Su pulso era firme, no como el de los soldados imperiales. Estos temblaban incontrolablemente por el frío, pero el kislevita no parecía ni inmutarse. Revisó y leyó brevemente la descripción de los delincuentes. Parecía divertido con su trabajo, y sonreía hasta que una gran explosión se oyó a sus espaldas.

Gritos de dolor se escucharon, el fuego irrumpió con violencia y el estallido de calor fue como un brutal relámpago. Las inmensas puertas de madera con remaches que las reforzaban volaron por los aires esparciendo astillas, y pedazos de hierro por doquier. Varios hombres salieron despedidos por los aires (Daño = 4 y 5), algunos quedaron aplastados bajo el enorme portón (Daño = Muertos) y el carruaje donde viajaban los desafortunados aventureros volcó hacia el lado derecho con la mala suerte de aplastar al carcelero que llevaba las llaves de sus ataduras (Daño = 7). El manojo de llaves quedó a escasa distancia de una ventana, suficientemente cerca como para alcanzarlo.

-¡Joder! ¡Aah! ¡Mieerdaaa! ¡Hi-hijos de puta! ¡Aah…! ¡Ayudaa…!

El hombre agonizó cuando la estructura de acero cayó sobre sus piernas dejándolas permanentemente inservibles para el resto de su vida. Trataba de levantarse, de mover aquella carreta infernal que lo aprisionaba como él había hecho antes con tantos inocentes. El destino se había girado en su contra, su hora llegaba y sus gritos sanguinolentos indicaban que pronto el insufrible dolor desaparecería.

Humo, fuego y acero fue lo más que vieron aquellos guardias y soldados. La onda expansiva de la explosión había dado de lleno contra los más cercanos y los había separado varios metros de la entrada. Algunos yacían inertes en el suelo, con astillas clavadas en la chamuscada espalda, parpadeando únicamente, como si hubieran sido llevados a un lugar mejor y aquel mundo ya no fuera el suyo (Daño = 3, 5 y 6).

Uno de los soldados imperiales estaba tirado en el suelo, aterrorizado, y al igual que el resto sin saber que estaba pasando. Se dio la vuelta. La cabeza le dolía y un agudo pitido no dejaba de molestarlo. Observó cómo había quedado el gran portó y sus ojos se ensancharon asombrado. Las puertas habían volado enteras, y se habían llevado por delante a la mitad de los guardias. Estaban negras allí donde la explosión se había desatado, y destruidas. Casi podían sacarse una docena de pedazos bastante grandes con los que hacer nuevas puertas, de no ser porque la madera seguía ardiendo y pronto acabaría por consumirse.

Todo le daba vueltas, el mundo entero parecía danzar bajo sus pies. Se agarró la dolorida cabeza con una mano y trató de levantarse, pero no llegó a erguirse. Sus ojos quedaron atraídos ante la belleza de aquella mujer. Tenía los cabellos oscuros y al contraste con la nieve parecían brillar con luz mágica, además, por su piel pálida debía de ser una diosa. Nunca había visto una mujer semejante. Ataviada con unas gruesas pieles de la mejor calidad salía de la prisión a través de la cortina de humo como si nada de lo que estuviera allí pasando fuera con ella. Sus ojos se cruzaron, y al soldado pareció que el corazón le fuera a estallar. Aquella mujer transmitía mucho más con una mirada que con su divino cuerpo.

Uno de los guardias se levantó armado con su hacha y cargó contra aquella mujer de no más de veinticinco años. Corrió enfurecido, maldiciéndola y, cuando falta un simple movimiento para asestar el fatídico golpe, titubeó. Se quedó parado, inmovilizado, con el hacha en alto sin poder finalizar el golpe. La mujer extendió una mano y acarició suavemente el cuello de aquel hombre. Sus ojos se abrieron aún más al notar el frío tacto de la dama (Daño = 14, Muerto). Pronto la piel de aquel guardia perdió su brillo natural y fue pasando de un rosado a un gris pálido, pareció como si en segundo estuviese perdiendo todos los años de su juventud. El pelo se le volvió blanco y los músculos se le marchitaron, hasta el peso del hacha era demasiado para aquel hombre y tuvo que dejarla caer en la nieve. Un suave en pujón en la frente lo tiró de espaldas al suelo mientras la mujer sonreía con malicia desde las alturas.

A sus espaldas otro hombre trató de cogerla por sorpresa, pero nunca llegó a finalizar el ataque. Justo cuando faltaban dos metros para llegar sintió como sus pies se volvían flácidos, como si se derritieran, y con sus brazos y manos pasó lo mismo. Cayó al suelo gritando de horror al ver como sus extremidades parecían tentáculos mutantes. Había perdido sus dedos, y hasta sus huesos. En su cabeza un coro de voces sonaba creando disonancias irresistibles.

“No. Alto. ¿Dónde vas? Mira en lo que te hemos convertido. Así estás mucho mejor. Realmente me atraes, si no fuera porque tenemos un poco de prisa me quedaría a charlar contigo un poco más.”

Sus compañeros lo vieron revolcarse por el suelo gritando como un poseso. No entendían que le estaba pasando, para ellos sus brazos y pies seguían intactos, pero en la mente del desquiciado algo le hacía pensar lo contrario.

-¡Gorge! ¡Alto! ¡Párate! ¡No te ocurre nada! –le gritaban sus compañeros. De nada servía, Siguió en su mundo, gritando y revolviéndose por la nieve como un gusano herido.

Aquella mujer parecía decidida, su mirada era firme y una sonrisa en forma de mueca ocupaba su rostro. Tras de sí, el humo y el fuego se extendían taponando la entrada de la prisión, y delante, los supervivientes parecían recuperar el conocimiento mientras se levantaban para hacer frente a la hechicera. Pronto formaron un cerco a su alrededor, con pasos lentos fueron cerrando las distancias hasta que las puntas de sus armas casi podían rozar su piel. La mujer los miraba sonriente, sin preocupación, y eso hizo que los hombres estuvieran más nerviosos.

Un grito gutural sonó en el interior del edificio. Los soldados giraron la cabeza un segundo para ver como un ogro de más de tres metros de alto escudado con una puerta de hierro salía a la carrera a través del humo y el fuego hasta golpear con la mitad de los que rodeaban a la mujer (Daño = 6, 5, 3 y 7). Todos rodaron por el suelo ante la brutalidad del ogro, y los pocos que se salvaron retrocedieron alarmados. Miraban con miedo aquella monstruosidad. Tenía los brazos como jamones y una tripa donde cabría un hombre entero. Además, su rostro no delataba mucha amabilidad, tampoco una inteligencia desarrollada.

-Buen trabajo –le dijo la hechicera a su compañero.

Los soldados no sabían por donde atacar, aunque parecía que el lado opuesto al ogro era la mejor opción, al menos, hasta que un tercero apareció allí. Delgado y alto, con una larga melena oscura como la noche, se acercó con paso lento. De sus muñecas aún colgaban las cadenas que lo habían tenido aprisionado y en su mano derecha arrastraba una espada larga creando un fino silbido al rasgar el suelo.

Disfrutó varios segundos de la luz cuando los rayos golpearon su piel. Había pasado demasiados años en aquel lugar sin ver nada más que cuatro paredes y a sus asquerosos captores. Los odió y los maldijo, pero ahora era libre y podía vengarse, así que no perdió más tiempo y avanzó ágil como un felino en pos de su víctima.

Sus movimientos fueron certeros. El primero le sirvió para levantar el arma de su rival y que no tuviera ninguna posibilidad de defensa. El segundo fue suficiente para abrir el vientre de aquel indefenso. Cayó con la sangre brotando de sus labios y a los segundos yacía muerto en la blanca nieve (Ataque = Muerto). Pero su danza no terminó ahí. Siguiendo con el impulso que llevaba giró sobre si mismo mientras se agachaba esquivando un ataque de otro de los soldados y acabó rompiendo con su espada larga en las rodillas de éste. La rotula, los tendones, todo pareció estallar con un fuerte crujido, y los gritos del desafortunado acompañaron la danza del druchii (Ataque = 8 ).

Se reincorporó satisfecho. Acababa de descubrir que sus habilidades seguían en perfectas condiciones, no había olvidado nada de sus días como verdugo oscuro. La sangre de sus enemigos le había salpicado el rostro. Con su lengua afilada consiguió lamer la que quedó cerca de sus labios y sonriendo satisfecho dobló la cabeza sobre su hombro con una mueca sádica.

Horrorizados ante la masacre, soldados y guardias se miraron temerosos de ser los siguientes en fallecer. Ninguno dio un paso al frente, pero más de uno sí que anduvo hacia atrás. Dudaron de cargar y, no lo hicieron. Nadie quería acabar como sus compañeros. Con una fría brisa de viento los últimos rastros de humo desaparecieron de la entrada. Una figura ataviada con gruesas capas caminaba lentamente apoyándose en un bastón. A los hombres se les hizo un nudo en la garganta cuando pensaron que tendrían que enfrentarse a uno más de aquellos demonios. Pero aquel recién aparecido no hizo nada, simplemente avanzó hasta situarse al lado de la mujer.

Información:
Kendrall. 10H restantes.
Liur. 12H restantes.
Elainne. 9H restantes.
Snurzie. 13H restantes.
Nebunefer. 0H acumuladas.
Ogro. 0H acumuladas.
Elfo oscuro. 0H Heridas restantes.
Anciano. 0H restantes.
Guardia 1. 8H restantes.
Guardia 2. 7H restantes.
Carcelero. 6H restantes.
Guardia 3. 13H restantes.
Soldado 1. 10H restantes.
Soldado 2. 8H restantes.
Soldado 3. 7H restantes.
Guardia 4. 7H restantes.
Guardia 5. 8H restantes.
Soldado 4. 10H restantes.
Soldado 5. 6H restantes.
Soldado 6. 5H restantes.
Guardia 7. 13H restantes.
Guardia 8. 13H restantes.

Info: Los que aparecen citados son los que siguen vivos.

Nueva Regla: Tenéis una acción de movimiento adicional. Igualmente sólo se puede hacer un ataque, pero con esto podéis hacer un ataque completo y una acción de movimiento.

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Kendrall el Vie Nov 04, 2011 2:58 am

Mira Bum-bum. Es-bien-fácil-y-sencillo -le explicaba Kendrall a la enana con el mismo tono que utiliza un maestro para repetirle la lección a su pupila por enésima vez- Primero-hay-que-retorcer-las-manos-así-hasta-que-crujen...¡ah! no-no-duele-enserio-jeje, era-broma-ya-estoy-acostumbrado... entonces-ya-están-dislocadas ¿ves? -dijo alzando los brazos frente a su rostro, los removió inertes en el aire haciendo que sus manos se zarandearan como si de un peso muerto se tratara, cierto era que los grilletes le quedaban bastante holgados en sus finas muñecas y eso le resultaba beneficioso a la hora de utilizar sus habilidades, "mágicas" como solía definir él - ahora-viene-lo-mejor ¡atenta! que-no-lo-pienso-volver-a-repetir - dicho esto, se puso a escupir como loco sobre sus muñecas para que lu saliva ejerciera a modo de lubricante, escurrió las manos por los grilletes, y entrelazando sus dedos volvió a ponerlas en su sitio.- ¡y-bualá! no-hace-falta-que-aplaudais-todos-a-la-vez...¡ah,que-no-podeis...pues-soltaros-que-ya-sabeis-cómo.

- Buen truco, hijo, lástima que los demás tengamos una talla "L" de muñecas la que menos-se lamentó Snurzie mirando sus grilletes a ver si podía hacer algo con sus cadenas, si al menos sus grilletes tuvieran cerrojo seguro que el mediano podría hacer algo por ellos, pero estaban bien soldados y cerrados a cal y canto, con una corta cadena entre ellos de apenas dos eslabones, unos tres centimétros aproximadamente, lo que no daba mucho juego la verdad sea dicha.

Poco después de que el mediano se soltara, (que si después de tres arduos intentos en el peor de los casos no lo consiguiera, lo primero que haría el ladronzuelo como honorable bribón que era, sería colgar sus bártulos, y que se yo, ¿dedicarse a la clausura?) apareció un hombre hablando con un acento extranjero, bueno realmente los extranjeros serían los reclusos, pero el caso es que Kendrall pensó que había llegado la hora de la cena.

-¡¡Carne-fresca!! Menos-mal... ¿veis-como-esto-no-estaba-tan-mal? ahora-nos-traen...ehm-como-se-dice...ah-sí, la-carta-con-el-menú...- reprendió a sus compañeros de viaje por la actitud tan pesimista que habían mostrado desde que comenzaron la travesia, y se aferró fuertemente a los barrotes de la ventana para hablar con aquel tipo- ¿y-de-que-hablamos-buen-hombre? ¿tejón-buey-gacela...un-yak-quizás? mmm-se-me-hace-la-boca-agua-señor-solo-de-pensarlo, permítame-decirle-que-sus-hombres-no-nos-han-dado-más-que-pan-duro-y-carroña-desde-que-emprendimos-la-marcha, lo-digo-para-que-lo-tome-en-cuenta-para-el-viaje-de-vuelta,y-por-si-tiene-que-castigar-a-alguien,no-tú-no-me-mires-así-hablo-con-aquel, ya-sabe, alguien-podría-morir-intoxicado-por-comer-esa-bazofia... no-no-crea-que-me-quejo-de-su-comida-es-solo-que....

Gracias a todos los dioses, caóticos quiero decir, una inmensa explosión se escuchó por todos los alrededores, creando un eco multisonoro que ahogó las emocionadas palabrejas del mediano, casi en dolby surround podría decirse, ya que el sonido, incesante unos eternos segundos, rebotaba contra las montañas de los alrededores y no hacia más que expandirse por todo el valle.

- ¿Que-está-pasando? ¡Aaaaaaghh! no-pienso-comerme-esto- chillo el mediano aún aferrado a las barandillas al mordisquear la pierna del carcelero cuando el carruaje volcó de lleno sobre él. - ¡Anda-unas-llaves! Lo-que-te-dije...locos... - dijo guiñándole un ojo a la enana, la cual se intentaba levantar malamente de lo que ahora era el suelo. -estos-humanos-no-saben-ya-ni-lo-que-inventar... con-lo-fácil-y-cómodo-que-resulta-dejar-las-puertas-abiertas... voy-a-ver-que-sucede-a-fuera.

Tras decir aquello más ancho que largo, se reincorporó de un salto y fue rápidamente hacia la puerta, varios barrotes se habían desencajado debido al impacto que había sufrido el carruaje, por lo que esta vez no tuvo necesidad de hacer uso de sus dotes "mágicas" para salir . Pasó por el espacio más grande que había con la intención de subir escalando por los barrotes, a lo que ahora era el tejado de aquel cajón rodante, para contemplar el desolado paisaje con los ojos abiertos como el culo de un zoofílico amante de los elefantes, con un ahogado "WOOW" refulgitando entre sus labios.





---------------------------------------------------------------------------------------------
Modo defensivo (siempre se requiere una máxima concentración para hacer un truco)


Prestidigitación (acción de movimiento)


Ir hacia la salida, subir por unos barrotes para pasar por el hoyo, y seguir subiendo hacia el tejado (A.Ms) [a criterio del master decidir dónde me quedo, ya que pasar por el agujero se podría considerar una acción gratuita, y el dar dos pasos hacia la salida, media acción de movimiento... no sé... en un espacio tan reducido se complican las medidas...]

A tener en cuenta que si el primer truco no sale a la primera [prestidigitación], Kendrall es muy cabezón y no parara hasta que lo consiga, ya que sería como un reto para él (gastando en el sus 3 acciones si hace falta)


Kendrall
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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Elainne Blackstock el Sáb Nov 05, 2011 1:05 pm

Ya habíamos llegado a nuestro destino, mientras cruzábamos un puente que era lo único que unía la prisión al resto del mundo, ya podía observar unas torres altas en los cuales se podían ver muchos metros a la rotonda, con pocas aberturas verticales por las que asomarse.

Por el puente todos pasaron muy precavidos, los jinetes bajaron de sus monturas y avanzaron a pie, tendría que haber una gran caída o el puente estaría en mal estado, un dato a recordar si quería escapar por allí, ya que era el único camino de salida.

Mientras llegábamos observe a los soldados, fijándome en sus armas y vestimentas, sus ropas las componían camiseta y pantalones con pieles, sus armas en cambio eran una espada en el cinto, un arco en la espalda y en la mano llevaban un hacha bastante voluminoso.

Los carros pararon en seco, justo enfrente de dos grandes puertas, las más grandes que jamás había visto para un edificio, eso daba qué pensar el que metían ahí dentro para necesitar puertas así. Un tipo que estaba en las puertas se acercó y se puso a ver que había dentro de cada carro, tenía una cara bastante gorda, con un mostacho grande y las mejillas rojas como manzanas.

Dijo algo pero no me enteré, estaba atenta a mí alrededor, quería ver en cada momento las posibilidades de salir viva que tenía y la verdad es que no había posibilidad apenas. Encima de las puertas había un lugar donde se apostaban guardias seguramente para disparar en caso alguno de botín, pero por alguna extraña casualidad no había nadie allí, cosa rara al saber que teníamos que llegar en un día u otro, por lo que estaba extrañada que una prisión de tal tipo de seguridad tuviese una mal organización, cosa que me podía venir muy bien.


En un abrir y cerrar de ojos me vi tumbada sobre los barrotes de un lado del carro, el cual estaba volcado, apenas pude darme cuenta de que la puerta había explotado literalmente, llevándose a gran cantidad de guardias por delante tanto con la onda expansiva, la cual tumbó los carros también, como con las astillas de las puertas.
Todo el mundo estaba confuso y aturdido por la explosión, nos había pillado a todos de sorpresa y la razón avanzaba por lo que quedaba de puerta...


Era una mujer de tez pálida con unos cabellos oscuros y raramente brillantes, vestía trajes de pieles de una calidad altísimas, demasiadas para el lugar del cual salía, no tenía que ser de allí y no me gustaba tener a alguien con un aura tan extraña cerca de mí.

Así que empecé a mirar a mi alrededor lo más rápido que podía, tenía que pensar en algo que hacer y entonces lo vi, las llaves se encontraban al lado del carro tiradas en el suelo, si conseguía cogerlas abriría la puerta del carro y podríamos huir...

No me lo pensé ni siquiera una vez, corrí hacía al lado de los barrotes que tenía enfrente las llaves y salí un poco por los barrotes, lo justo para alcanzarlas y meterme nuevamente dentro del carro, y eso hice, salí un poco más que la mitad de mi cuerpo por los barrotes y alargando las manos cogí las llaves del suelo, luego volví adentro y corrí hacia la puerta del carro teniendo cuidado de no tropezar con los barrotes, que era lo que tenía ahora bajo mis pies. Llegué a la puerta y cuando iba a abrir la puerta, volví a mirar hacia la puerta ahora al lado de la mujer había un elfo oscuro y un Ogro, los cuales tenían varios cadáveres en sus pies, tenía que darme prisa, quien sabe lo que quería hacer con nosotros...



------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Modo Defensa Total
Acercarme y correr hacia la puerta del carro [Acción de Movimiento]
Coger las llaves [Acción de Movimiento]
Abrir la puerta [Acción de Movimiento]

Si por algún casual no puede hacer una acción lo intentará de nuevo, al mismo estilo que Kendrall.


Última edición por Elainne Blackstock el Sáb Nov 05, 2011 1:14 pm, editado 1 vez (Razón : Corrijo unos fallos gramaticales que tengo)

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Snurzie Burnfury el Dom Nov 06, 2011 7:23 pm

Mira Bum-bum. Es-bien-fácil-y-sencillo.

Snurzie medio adormilada, sacudió la cabeza y entreabrió los ojos para ver que era lo que el mediano quería mostrarle.

Primero-hay-que-retorcer-las-manos-así-hasta-que-crujen...

¡¿Qué?! Snurzie sobresaltada miró al halfing sin salir de su estupefacción.

-¡Quieto, cabeza hueca! - exclamó agarrando las manos del mediano para evitar que se rompiera algún hueso - No sé como te habrás escapado antes, pero deja que te ayude esta vez, no me gustaría verte lisiado tan pronto, pequeño.

Snurzie acarició los helados grilletes del mediano para templarlos un poco, como cualquier enano que se precie Bum-bum había sido herrera en sus ratos libres y sabía que un metal frío era menos manipulable que uno caliente. Después los acercó a sus labios e intento transmitirles más calor exhalando algo de vapor de sus fogosos pulmones. Viendo que toda aquella parafernalia no era suficiente, alzó el brazo y metió las muñecas del mediano bajo su sobaco un ratico.

-No creo que sea suficiente, pero allá voy, no te muevas - dijo apoyando los brazos del mediano en el suelo del carruaje, y alzando sus brazos en alto como si de una gran maza se tratara, golpeó potente y repentinamente sobre el improvisado yunque, grilletes contra grilletes. La enana sabía que sería básicamente imposible romperlos, pero como al mediano le quedaban un poco holgados los grilletes, quizá pudiera abollarlos, para que adquirieran una forma ovalada en vez de redonda, y que así el mediano pudiera escurrir sus manos sin problemas.


-¡ah! - chilló el mediano tras el crepitar de los metales- no-no-duele-enserio-jeje, era-broma-ya-estoy-acostumbrado...
-Ufff, que susto me has dado, pensé que te había roto algún hueso- confesó la enana.
-Entonces-ya-están-dislocadas ¿ves? - dijo Kendrall zarandeando las manos.
- Dislocadas no, abolladas- bufó la enana, pero sabía que era básicamente imposible tratar de discutir con aquel ser.
- Ahora-viene-lo-mejor ¡atenta! que-no-lo-pienso-volver-a-repetir.

Bum-bum enarcó la ceja mirando los desquiciados intentos del mediano por librarse de las esposas. Exasperada agarró bruscamente de ellas, y tiro con fuerza hacia atrás para ayudar a Kendrall en su ardua tarea.

-¡y-bualá! no-hace-falta-que-aplaudais-todos-a-la-vez...¡ah,que-no-podeis...pues-soltaros-que-ya-sabeis-cómo.
- Buen truco, hijo, lástima que los demás tengamos una talla "L" de muñecas la que menos.

Después de mirar sus cadenas, y ver que no podía hacer nada, Snurzie se recostó de nuevo contra la pared frontal del carromato y miró a sus compañeros. Estaba a punto de disculparse con la elfa por haber intentado dejarla seca en la taberna de un espadazo, cuando una estrepitosa explosión sonó por los alrededores, el carruaje volcó, y los prisioneros cayerón sobre ella como un chaparrón de meteoritos. La enana, medio aturdida por el impacto, trató de desprenderse de los cuerpos que la tenían apresada, para reincorporarse posteriormente, pero le resultó imposible.





------------------------------------------------------------------------------------------------

Agarrar las manos de Kendrall (Equipar/usar; acción gratuita)
Templar el metal (acción de movimiento)
Golpear los grilletes (¿acción de ataque? golpe potente si acaso)
Agarrar y tirar de los grilletes (Equipar/usar; acción de movimiento)



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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Aregius El Oscuro el Vie Nov 11, 2011 9:20 pm

En la lejanía podía oírse aun el sonido grato de la sangre siendo derramada en una carnicería sin sentido. Awuella marabunta de gemidos y gritos inexplicables no pudo impedir el que se oyeran unas botas dar pasos en la nieve, pisándola y esparciendo esta al aire para que fuese arrastrada pro el gélido viento invernal del eterno invierno de Kislev. En la nieve una figura blanca como esta se confundía con el entorno. Alto y gallardo, una figura sombría de estatura media y talle perfecto observaba con frialdad el combate.

Unos ojos penetraron la densa nieve, observando sin problemas el combate que se producía. Los ojos atisbaron muerte y destrucción, pero los ojos no buscaban humanos patéticos matándose los unos a los otros, ni salvajes ogros vociferando, no, aquellos inquisitivos dos ojos buscaban a una persona, de raza élfica, sin tener más pistas que aquella.

Detrás del combate se hallaba la imponente figura de un enorme castillo con unas torres que apuntaban al cielo. A los lados podía verse el abismo negro y profund. Ya no había marcha atrás.

Aregius frunció el cejo y toqueteó tentado la pipa. Lo que había venido a buscar no estaba a simple vista. Tal vez estuviera en uno de los carros que había volcado en el suelo. Tal vez Arya, que conocía mejor a Elainne, sabría mejor en que lugar concreto estaba esta prisionera.

Entonces los rumores eran ciertos, pensó Aregius. Sin duda alguna los estúpidos humanos habían peleado entre ellos en una taberna, intentando varios de ellos violar a una elfa. Eso era un ultraje en toda regla, pero de los violadores no sabía nombres exactos. Si que sabía que después la elfa fue tomada a prisión y llevada al culo del mundo para soportar un juicio humano, y todo ello por el mero hecho de ser una elfa.

Aquello último si que era un ultraje en toda regla. Para empezar había sido tomada a prisión injustamente. Para seguir los elfos y los humanos no compartían raza. Para continuar, los elfos no caben en la jurisdicción de patéticos humanos, y si hay un elfo que en algún caso haya cometido un crimen, debería ser ajusticiado legalmente en Ulthuan, o en su defecto Athel Loren. Encima los humanos se las daban de arrogantes, y no habían dicho nada del evento. Como las cosas siguiesen así, habría una guerra internacional, seguro. Cuando Aregius se enteró de la noticia por oídas, su enfado fue máximo debido a los ya mencionados motivos.

Pero no era estúpido. No venía solo. No habría sido inteligente. No, en aquellas horas tan bajas tanto elfos de Ulthuan como de Athel Loren se habían puesto de acuerdo en rescatar a una camarada de su propia raza, sin importar el motivo por el cual estuviera aprisionada. Eran los descendientes de Aenarion y no iban a permitir que unos bárbaros osasen siquiera mirarles a los pies. No, por supuesto que no. Detrás suya más figuras oscuras alargadas se pudieron atisbar a través de las ventiscas, detrás de Aregius, todos con un motivo puramente definido, y con el rencor en los labios.

Los dioses ademas les habían sido benévolos, y ahora al parecer ser los guardias tenían que vérselas con dos asesinos en masa letales, una maga humana de aspecto siniestro y un burdo ogro del norte. No iban a desaprovechar la oportunidad.

Sacó del cinturón su ballesta, previamente cargada desde que empezaron a acercarse a la caravana. Acto seguido, con ambas manos sostuvo el arma de proyectiles, y se concentró en apuntar lo mejor posible a los combatientes, en concreto a uno de los guardias, con la intención de reducir el número de enemigos antes de la carga. Disparó en concreto al soldado que había sido derribado por el carro.

Se iban a cagar esos humanos.

OFFROL

¡Vamos, Asur! ¡Vamos, habitantes de Loren! ¡Unámonos en una causa justa!

Si se permite atacar nada más llegar, entonces ejecuto la siguiente acción, sino simplemente hago una pose chula en modo defensivo total:

Tiro Certero sobre el carcelero

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Liur Valentine el Sáb Nov 12, 2011 1:08 pm

La caravana cruzaba un enorme puente de madera, muchos soldados se bajaron de sus monturas para provocar el menor peso posible o ir más cómodos por aquellas tablas de madera que un pie en falso te podía conducir a lo más profundo del abismo. La gran cárcel de Kislev ya se veía a lo lejos de unas dimensiones impresionantes allí se encontraba en mitad de una montaña totalmente aislada del mundo, donde lo más crueles y sanguinarios villanos se encontraban allí retenidos. Liur empezaba a tener mucho frío se encontraban a una gran altura, intentó acurrucarse a la esquina, el carro daba muchos trotes debido a las tablas de madera, el puente chirriaba. -¡Ya falta poco!- se podía oír decir a algunos soldados.

Pareció una eternidad pero finalmente cruzaron el puente, lo que fue un alivio para muchos, aunque esa sensación de calma y tranquilidad se vería anulada por un acontecimiento del cual Liur no pudo ver anda. De pronto el carro donde iban ellos metidos volcó completamente aplastando al carcelero, Liur se impulsó hacía adelante cayendo encima de la enana, la cual intentó quitárselo de encima y él con mucho gusto consiguió deshacerse de ella, se sentó por un momento para poner todo en orden, no sabía lo que pasaba fuera, pero no le importaba nada más adelante se enteraría de todo, ahora era su momento de escapar. Pudo ver como Elainne intentaba pasar por las rejas para alcanzar las llaves para sacarles de aquel mugriento carro, la elfa intentaba agarrar las llaves pasando una parte de su cuerpo por las rejas, los gritos de horror de varios soldados se escuchaban por todos lados.

“Pero hay un problema…” Liur miró de refilón a la enana, era una carga para ellos dos…

Se acercó lo más que pudo al cuerpo aplastado del carcelero, aún estaba vivo a pesar del peso que ejercía el enorme carro de metal y madera sobre su cuerpo, aprovechando su incapacidad de moverse, sacó con cierta dificultad pero con gran maestría la espada del carcelero, a pesar de tener encarceladas las manos, podía agarrar perfectamente la espada. Mientras cogía la espada el clavo sin darse cuenta se le resbaló de las manos cayendo en el ojo derecho del carcelero, que gimió un grito.

Se incorporó y mientras Elainne seguía intentando agarrar las llaves, Liur se acercó a la enana que se encontraba sentada en el suelo.

-Rápido levanta, la elfa está intentando conseguir las llaves para salir de este lugar, necesitamos colaborar juntos, rápido.

Y dicho esto le clavó sin pensárselo un momento la fría y oxidada espada del carcelero en el corazón de aquella dura enana. Ojala su suerte hubiese cambiado durante su encarcelamiento y los vientos del destino le acogieran su capricho de ver muerta a aquella enana.

Offrol:

Liur se acerca a la enana y intenta bajar su defensa llamando su atención ( Empatía), acto seguido le clava la espada del carcelero en el corazón, si esta se clava Liur dara un giro de muñeca doblando la espada y la sacará del cuerpo de la enana.




Última edición por Liur Valentine el Mar Nov 15, 2011 11:08 pm, editado 1 vez

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  S'elverlynd el Sáb Nov 12, 2011 3:42 pm

Después de largas y agotadoras semanas de debate, por fin el pequeño grupo de elfos llegó a la unánime conclusión de que aquella injusticia cometida contra su prima; una joven elfa silvana que se había visto envuelta en una turbulenta trifulca de taberna y posteriormente juzgada como a un mero deshecho humano sin ningún tipo de derecho ni privilegio, solicitaba una urgente solución, drástica y definitiva.

Y así el grupo, decidido por mayoría absoluta, partió sin premura a las inmediaciones de Kislev, concretamente a una prisión de alta seguridad dónde se apelotonaban los seres más diabólicos y perversos del momento. Se rumoreaba que la elfa había sido enviada allí, encadenada como un perro rabioso y en las condiciones más lastimeras que se pudiera uno imaginar, en una larga caravana de carromatos repletos de maleantes y gentuza de la más baja estofa, a los que les aguardaba un destino desolador.

El camino había sido largo y tedioso, por lo que los precavidos elfos tuvieron que mantener las distancias en todo momento esperando encontrar un lugar apropiada para tenderles una emboscada al grupo de guardias imperiales y kislevitas que custodiaban la caravana. Como ocurre la mayoría de las veces que no sea actúa con prontitud, y se meditan en demasía las estrategias a trazar, a los elfos se les había pasado el arroz. Vieron como los carromatos fueron guiados uno por uno a través de un peligroso puente de madera, hasta lo que sería el interior o el hall de bienvenida de la prisión.

- ¿Y ahora qué Aregius?- inquirió un Asur llamado S'elverlynd, el cual por casualidades de la vida se encontraba vagando por el imperio cuando se topó con el grupo de elfos que había decidido llevar a cabo aquella incursión. -Llegamos tarde, no podemos entrar ahí...

S'elverlynd recelosos miró a su compañero, el cual jugaba con una extraña pipa, no era momento de detenerse a pensar en los pequeños detalles pero aquello le llamó la atención, acrecentando su desconfianza hacia aquel elfo de Cracia, desde el primer momento pensó que aquel guerrero no era completamente de fiar pero en plena misión de rescate no debía interponer sus principios personales al objetivo real, salvar a la princesa.

Un escalofrío recorrió su espina dorsal, se puso rígido en una orgullosa pose y frunciendo el ceño trató de escudriñar mirando fijamente lo que ocurría en el horizonte. A través de la densa niebla que se iba levantando poco a poco, podía ver los helados muros de la prisión, gruesos como una fortificación enanil, las altas e imponentes torres de vigilancia que la circundaban, los numerosos guardias que custodiaban los muros mientras los carros se iban deteniendo uno por uno delante del enorme portón de la prisión, casi podía escuchar los lamentos de la amedrentada madera del puente cuando los últimos carruajes hacían su entrada triunfal en el lugar.

De pronto una inesperada y descomunal explosión le hicieron apartar la mirada, el macizo portón había saltado por los aires aplastando a varios oficiales a su paso, varios carruajes volcaron como fajos de paja seca ante la devastadora onda expansiva que los asoló imprevisiblemente. Podía sentir, oler como un lobo hambriento el rastro herido, los inquebrantables vientos de la magia arremolinándose en el núcleo de toda la caótica situación, algo realmente poderoso hervía allí dentro. De pronto, el gesto de horror que surcaba su rostro se transformó en uno de absoluto odio, le propinó un rápido codazo al craciano y con un leve movimiento de cabeza le señaló lo que acababa de divisar.

- Vamos... - susurró el mago sin previo aviso, deslizó un cuchillo desde la manga hasta su mano,y agarrando su báculo con la mano torpe empezó a correr silencioso entre la nieve hacia el puente de la prisión.




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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Arya el Lun Nov 14, 2011 12:31 pm

Todo me pilló desprevenida, un día se presentó un elfo en casa, mientras que curaba a un paciente. Me contó que a Elainne la iban a meter en la cárcel por únicamente estar en la taberna cuando había una trifulca e intentarse escapar de una violación, no me podía creer que fueran a meterla una temporada en la cárcel solo por eso y por ser elfa, eso no podía permitirse.

Nos reunimos varios en el salón de la casa, con permiso de Roxane, y decidimos ir a salvarla, Rox no quiso meterse en los temas de los elfos y prefirió quedarse en casa e informarse de lo que se hablaría por allí tanto de Elainne como de nuestro grupo por si nos iba a suponer un problema luego el volver.

Así que sin más marchamos dirección a la prisión de Kislev, para poder salvarla del destino nefasto que le esperaba, por el camino iba recordando una y otra vez los buenos tiempos que pasábamos en el pueblo, cuando cenábamos en mi casa y hablábamos hasta las tantas de la noche, era una gran amiga y tenía que ayudarla en lo que pudiese, tenía que preguntarle si ya había encontrado a la persona que buscaba y tenía que saber que mi familia había muerto, ya que trabajaba horas y horas junto a mi padre y lo conocía muy bien.

Estaba claro que teníamos que salvar a Elainne, Aregius, el elfo que creó este grupo para salvarla, solo sabía que había una elfa en los carromatos que iban a la prisión y que ella era Elainne, pero le conté que yo la conocía, por lo que si era o no Elainne de verdad lo tenía que saber yo, para no meter la pata si fuese otra persona completamente.

Ya se podía ver la prisión a lo lejos, la muralla gruesa e impenetrable, las altas torres desde las que observar grandes distancias y un portón tan grande y grueso como la muralla en sí, también se veían los carros, estaban pasando ya el puente que unía la prisión con la civilización.

-¿Qué hacemos ahora? Aregius tu nos dirás - dije algo asustada, no por mí, sino por Elainne, a saber que le harían a una elfa en un lugar tan oscuro y tenebroso.

Entonces de repente algo llamó la atención de todo el grupo, una explosión, una explosión que hizo desaparecer completamente las puertas de la prisión y a varios soldados que había enfrente de ellas, algunas carretas incluso volcaron con la fuerza de la onda expansiva, era el momento que teníamos que aprovechar para salvarla, era ahora o nunca.

Justo cuando desenvainé mi espada y me disponía a correr a toda mecha hacia los carros de lo que antes era la puerta de la prisión vi salir a una humana que iba junto a un ogro y un elfo oscuro, no me esperaba que en una prisión de aquí hubiese miembros del Caos, era necesario apresurarse...



---------------------------------------
Modo Defensa Total
Desenvainar la espada ]Acción de movimiento]
Correr hacia las carretas [Acción de movimiento x2]

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Nebunefer Asaph el Miér Nov 16, 2011 11:08 pm

La puerta cedió ante los duros golpes de Zagorth y cayó, separándose de sus bisagras, hasta dar contra el suelo. Fue como el último relámpago de una tormenta. El trió se quedo en silencio a la espera de que la leve humareda se disipara. En el centro de la habitación, sentado en una silla había un elfo de cabellos oscuros y tez pálida, su mirada apuntaba al suelo y sus hombros tendían hacia delante.

Nebunefer avanzó lentamente con un ritmo constante y sus botas contaron los segundos de aquel paseo.

-Por fin te encuentro, llevo buscándote largo tiempo –dijo en eltharín la hechicera mostrando una sonrisa. El elfo pareció temblar al escuchar la voz de Nebunefer, y lentamente levantó el rostro para enfrentarse aquellos feroces ojos.

-¿Qué te ha traído hasta mi señora? –le contestó en su idioma. Sus palabras sonaron seductoras pero brotaron procedentes de lo más hondo de su garganta con arrogancia.

-Tú puedes darme una cosa que me falta.

-¿A caso una nigromante tiene algo que desear de un elfo cautivo?

Nebunefer bajó hacia el druchii y sus labios quedaron a la altura de sus puntiagudas orejas. Le habló con un susurro:

-Yo deseo cosas que nunca llegarás ni a imaginar.

Luego se levantó y retrocedió hasta dejar la habitación, mientras indicaba con un gesto a sus compañeros que prosiguieran con el rescate. Andromath cojeó hasta el elfo, lo miró a través de su capucha y sintió un frío ascendente recorrer todo su cuerpo. No perdió más tiempo y sujetando las cadenas con sus manos pronunció unos versículos arcanos. Los vientos de magia se arremolinaron y el mago se encargó de dirigirlos hacía el hierro. En menos de unos segundos se volvió rojo intenso, estaba ardiendo, mientras que las manos de Andromath no mostraban ningún tipo de quemadura. Zargorth, el ogro que los acompañaba tiró con fuerza de las cadenas, y una por una, consiguió romper los eslabones. Seguidamente ayudó al elfo a incorporarse cogiéndolo por el cuello de su camisa y levantándolo de la silla. El druchii le dedicó una mirada envenenada, pero Zargorth simplemente sonrió y le dio unos golpes cariñosos en el hombro.

***


Nebunefer miró uno a uno los hombres que les rodeaban. Sus rostros mostraban miedo, levantaban sus armas temblorosamente y no parecían querer atacar. Aquello hizo que la nigromante sonriera con malicia. Avanzó protegida por sus guardaespaldas, y a unos pasos por detrás el piromante preparaba el próximo conjuro.

Pronunció las palabras que desatarían una lluvia de fuego y destrucción sobre sus adversarios. Los vientos obedecieron, la energía se arremolinó a su alrededor y a través de sus dedos la canalizó hacia delante (Éxito = Explosión ardiente). Cuatro cometas de fuego surcaron los aires hasta dar con los soldados que trataban de impedirles el paso. Dos de los proyectiles estallaron causando horribles quemaduras a los guardias (Daño = 8 y 5, Fallo Resistencia). El dolor y el impacto los dejó inconscientes, en estado de shock y con las prendas humeando. Los otros dos proyectiles simplemente golpearon en las protecciones de los soldados dejándoles las ropas un poco oscurecidas (Daño = 0).

El variopinto grupo siguió su camino sin recibir ninguna oposición, ningún soldado gozaba del valor suficiente para enfrentarse aquellos monstruos. Además, la mayoría aún se reincorporaba de la primera explosión. Noegyth provocó y retó algunos de ellos, pero ninguno se atrevió con el druchii. Los insultó con su lengua natal y con ofensivos gestos. Incluso avanzó unos pasos hacía uno de ellos para ver como retrocedía como conejo asustado, luego rió y volvió al lado de Nebunefer. Al otro lado de la nigromante, Zargorth no necesitaba amenazar a nadie para inspirar temor y miedo. Su tamaño y envergadura eran más que suficientes para que los soldados se lo pensaran dos veces antes de decidirse atacar.

Mientras tanto, en el interior de una de las carretas algunos prisioneros trataban de escapar, otros buscaban zanjar viejos conflictos.

Kendrall tuvo suerte de tener unas muñecas finas, y además, gozaba de sus capacidades “mágicas” (Éxito Agilidad). Sin mucho esfuerzo se deshizo de las cadenas y salió al exterior por una hendidura en los barrotes. Trepó como pudo y desde su posición elevada pudo ver todo lo que sucedía en el campo de batalla, excepto lo que estaba a punto de suceder en el interior de su carromato.

Elainne consiguió hacerse con las llaves del carcelero. Se trataba de un manojo con varias llaves aunque únicamente necesitaba una para abrir la puerta de su celda ambulante. Lo intentó un par de veces, ya que no acertó a la primera con la llave correcta, pero al final, la puerta se abrió y la libertad se mostró en forma de vasto desierto de nieve helada y frío invierno.

A sus espaldas, Liur y Snurzie mantenían una declaración de intenciones, ya fuera con palabras o con actos. La enana había ayudado a Kendrall con sus ataduras, aunque nunca supo si sus golpes doblegaron el hierro aflojado por el calor de su aliento o si el pequeño halfling había conseguido liberarse por sí sólo. El galeno llevado por su sed de venganza se hizo con un arma y con cautela se acercó a la enana. Sus palabras estaban vacías, no trataba de ser amable, lo que quería era arrebatarle la vida, cargó con una estocada directa al corazón (Éxito Ataque). Snurzie adivinó las intenciones del joven Liur nada más verlo hacerse con la espada, y estuvo preparada para cuando dio el golpe (Éxito Esquivar). Se echó a un lado y la espada golpeó contra el metal del carruaje sonando como si se tratara de una gran campana.

Quizás fue por benevolencia o simplemente por aprovechar la ocasión, Aregius, un recién llegado a las puertas de la prisión, disparó su ballesta contra el indefenso carcelero (Éxito Ataque = 6H). El virote se clavó en el pecho del hombre y una arcada de sangre brotó de su boca (Éxito Resistencia).

-Aagh… Des…desgraciado… -pronunció el hombre mientras buscaba al elfo con la mirada.

Junto a Aregius, se encontraba S’elverlynd, un hechicero elfo que se había unido a la causa de rescatar a Elainne de la justicia imperial, con ellos también estaba Arya, una elfa silvana que a pesar de sus mínimas diferencias raciales les acompañaba en el viaje.

-¡¿A qué esperáis soldados?! –Gritó el capitán- ¡No podemos dejar que estos caóticos escapen sin luchar! ¡Por Sigmar!

Sus palabras infundieron valor en los corazones de sus soldados. Se miraron durante unos segundos, y temiendo una muerte deshonrosa cargaron ciegamente contra el grupo. Mientras la alarma ya sonaba por toda la prisión y las trompetas retumbaban en los muros.

Nebunefer se resguardó entre los sus dos soldados mientras pronunciaba un nuevo sortilegio (Fallo = Carne cadavérica). Los vientos no escucharon su llamada y su piel no sufrió ningún cambio transcendental.

“¿Tus poderes te abandonan Nebunefer Asaph? ¿Creo que necesitas mi ayuda, verdad? Luego me lo agradecerás.”

Una multitud de risas retumbaron varios segundos en la mente de la nigromante. Uzht-Zuth, el demonio que la acompañaba inseparablemente, también sabía como dominar los vientos de magia y en ocasiones solía ayudar a la humana con sus poderes. Conjuró a su caótico dios, y sus plegarias se transformaron en fuego rosa (Éxito = Fuego rosa de Tzeentch). Las llamas golpearon contra uno de los guardias y, al instante, lo redujeron a cenizas que el frío viento se llevó como si nada (Daño = 18).

Los soldados cargaron contra Noegyth y Zargorth. El más valiente, y a la vez el más temerario cargó en solitario contra el druchii. Su ataque fue bien encaminado (Éxito Ataque) y hubiera golpeado si su adversario fuera un humano corriente y no un ágil elfo (Éxito Esquivar). Sonriendo con satisfacción, Noegyth contraatacó con un giró de su espada y consiguió herir de gravedad aquel desafortunado (Éxito Ataque = 8H).

En el otro lateral, Zargorth se enfrentaba a dos adversarios. Por mucho que lo intentaran, el ogro conseguía parar todas las embestidas con la puerta de hierro (Fallo Ataques), y cuando se cansó de recibir, arremetió contra la pareja. Uno tuvo la suerte de escapar, pero su compañero fue placado con feroz brutalidad (Éxito Ataque = 9). El hombre rodó por el suelo varios metros, y a pesar del tremendo golpe, consiguió mantenerse consciente (Éxito Resistencia).

Los otros guardias y soldados se reincorporaron y se prepararon para atacar mientras ocupaban mejores posiciones al alrededor del grupo.

Información:

S'elverlynd. 9H restantes.
Aregius. 10H restantes.
Kendrall. 10H restantes.
Liur. 12H restantes.
Elainne. 9H restantes.
Arya. 11H restantes.
Snurzie. 13H restantes.
Nebunefer. 0H acumuladas.
Zargorth. 0H acumuladas.
Noegyth. 0H acumuladas.
Andromath. 0H acumuladas.
Guardia 1. 0H restantes. Inconsciente. 3 Turnos restantes
Guardia 2. 2H restantes. Inconsciente.
Carcelero. 0H restantes. 3 Turnos restantes
Guardia 3. 5H restantes.
Soldado 1. 10H restantes.
Soldado 2. 0H restantes. Muerto
Soldado 3. 7H restantes.
Guardia 4. 7H restantes.
Capitán Kislevita. 8H restantes.
Soldado 4. 10H restantes.
Soldado 5. 6H restantes.
Capitán imperial. 5H restantes.
Guardia 6. 13H restantes.
Guardia 7. 4H restantes.


Última edición por Nebunefer Asaph el Jue Nov 17, 2011 8:10 am, editado 2 veces

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Elainne Blackstock el Miér Nov 16, 2011 11:59 pm

Logré alcanzar las llaves, pero venía en un manojo bastante voluminoso, recorrí el carro hasta la puerta sujetándolas fuertemente y una vez al lado de la cerradura probé y probé, una llave tras otra.

Justo cuando logré abrir la puerta con la llave buena, escuché el sonido de un arma chocar contra el metal de carro, al darme la vuelta vi a Liur armado con una espada que al parecer había intentado golpear con este a Snurzie y esta lo había esquivado.
Era verdad que Snurzie me pidió disculpas por lo ocurrido en la taberna y que yo se las había aceptado, pero ahora podía vengarme realmente por la situación en la que estaba, si ella no me hubiese atacado en la taberna hubiese podido salir con Liur de la taberna y que la ayuda no nos involucrase en todo esto.

Así que cerré los puños fuertemente y por detrás de ella y le iba a golpear lo más fuerte que pude en la cabeza para intentar noquearla para que todo resultase más fácil y rápido, tampoco quería que los nuevos enemigos tuvieran tiempo de acercarse a los carros y quizás decidir usarnos para comida del ogro, aunque viendo lo visto capaz era de esquivar en condiciones malas y quizás incluso de espaldas por lo que hice una finta con las manos y luego le golpee en toda la mandíbula con los grilletes para noquearla tal y como tenía planeado.

Quien sabe... quizás la enana tenía un ojo en la nuca que no había contado...
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Modo Ofensivo
Finta con las manos [Acción de Movimiento]
Noquearla [Acción de Ataque]

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Aregius El Oscuro el Jue Nov 17, 2011 12:58 pm

Aregius no pudo evitar chasquear un poco los dientes en gesto de disgusto. Tal como el mago le había señalado, entre los atacantes a la prisión había un sucio y repugnante druchii. Frunció el entrecejo, preocupado, y por un momento estuvo a punto de considerar si debía ir a cortarle la cabeza, pero al final, después de recapacitar sobre ello, llegó a la conclusión de que valía más una elfa pura liberada que cerdo en mano, Ya llegaría la ocasión...

Cuado vio los que estaban ahí presentes, también se asusto un poco. Delante suya, a pocos pasos de distancia, cruzando el puente, estaba Arya, la elfa silvana salvaje corriendo en pos de su hermana, o al menos eso parecía. Detrás suya se hallaba al principio del puente el mago de Hoeth, ese tal S'Elverynd. Estuvo pensando si fumar un poco la pipa para relajar los nervios que le habían entrado en el cuerpo. ¿Donde estaban los demas? ¿En casa? ¿Les habríap asado algo? Recordó que al principio que en el grupo eran más, y al no tener el arco de Unandil apoyándoles tragó saliva un poco asustado. Aquel noble de Caledor debía de haberse perdido, no había otra conclusión pausible...

Así que solo eran tres... eso significaría que no podrían meterse en un conflicto directo ni mucho menos, tendrían que pelear en grave desventaja numérica. Bueno, no importaba, ya pensaría en ello más tarde, de momento lo importante era llegar al carromato donde Arya decía que estaba su hermana. Antes de nada, habló un poco en Eltharin para aclarar algunas cosas a sus compañeros...:

-Recordad, esto es una misión de rescate clandestina... si esto llega a saberse en las cortes de Lothern, no dudéis que meteremos en graves problemas a nuestro Rey Fénix. Esto no es Avelorn. Esto es una batalla. Sobrevivir o morir, no olvidéis eso, pero tampoco tengáis piedad, por que no debemos esperar que sea recíproca...

Con estas palabras dio unos pocos pasos, siguiendo a Arya en su maratón. Por si acaso, decidió volver a probar suerte con la ballesta. Antes su tiro había sido muy afortunado y había conseguido impactar al humano de debajo del carromato, pero después de pensar en ello un poco, decidió que no era tiempo de andarse con combate indirecto, era hora de sacar el hacha y dar lo mejor de sí... Pero antes gritó a Arya, también en Eltharin:

-¡Espérame, no estas sola, compañera!


OFFROL
Modo defensivo
Acción de ataque, disparo, sobre capitán kislevita
Accion de movimiento, me muevo para seguir a Arya


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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Snurzie Burnfury el Vie Nov 18, 2011 3:14 pm

Una gélida corriente de aire siberiano inundó la estancia cuando el portón trasero del carruaje se abrió de golpe. Snurzie sintió como una gruesa capa de hielo le encogía el corazón, súbitamente una fría y enorme mano espectral lo rodeó tenazmente tratando de arrebatárselo sin contemplaciones. Contempló conmocionada la escena mientras intentaba por todos los medios reincorporarse, el joven galeno que no había dicho una sola palabra en todo el viaje le dirigió unas suaves palabras con esa mirada de loco perturbado que no engañaba a nadie, para acto seguido, tratar de atravesarla como a un vulgar pincho moruno de lado a lado. Los reflejos de la enana fueron rápidos, a pesar de que nunca había participado en una batalla ni había tenido el privilegio de poder ensartar su espada a ningún enemigo, los duros entrenamientos que recibió por parte de sus hermanos en sus años de juventud por lo menos habían logrado que todos sus sentidos se mantuvieran alerta ante un peligro inminente, esquivó la estocada instintivamente, y trató de salir corriendo del carruaje esquivando cualquier posible ataque por parte de adversario, pero quiso el destino que un fuerte crepitar metálico la detuviera de golpe. No fue la parte de la cadena que la tenía apresada al galeno la que paró su avance,ya que se lo hubiera llevado a rastras, a el y a la elfa si hubiera sido posible, si no el otro extremo de la cadena, el cual estaba atado con un candado a uno de los barrotes interiores de aquella prisión ambulante. Estaba atrapada.


Frustrada miró al frente, la tenue luz blanquecina que iluminaba el oscuro carruaje, su ansiada libertad, tan cerca y tan lejos al mismo tiempo. Entonces la silueta de la elfa se cruzó en su campo de visión, se acercaba hacia ella con un pérfido fulgor en sus pupilas y haciendo estrambóticos movimientos con sus agrilletadas manitas... ¿A caso aquel ser era un bruja? ¿Estaría tratando de lanzarle alguna maldición? Snurzie resopló hastiada, inspiró hondo para coger fuerzas, y con los dedos de sus manos entrelazados, barrió el lugar para mantener alejados a sus oponentes.

- ¡¡Qué coño os pasa estúpidos!! ¿os habéis vuelto todos locos de repente? Abrid ese condenado candado y dejemos las disputas personales para cuando escapemos de aquí.




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Levantarse (acción de movimiento)
Esquivar
Barrido 360º (acción de ataque)

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  S'elverlynd el Vie Nov 18, 2011 8:18 pm

S'elverlynd sin perder la compostura, miró receloso a Aregius tras sus palabras.

-¿Una misión clandestina? -preguntó con sorna- pues deja de clavar tus saetas en el cuerpo de esos soldados a modo de reseña personal. No son el enemigo.-le espetó lanzando una mirada objetiva al núcleo de seres caóticos que rodeaban los guardias.- ¿Qué crees que pensaran los humanos cuando descubran la masacre aquí acontecida, y vean nuestras armas esparcidas por todo el campo de batalla? Podríamos desatar una guerra... ¿y no es eso lo qué queremos, verdad? Hagamos lo que hemos venido a hacer; entrar ahí dentro, localizar a nuestro objetivo, y salir ilesos con ella sin llamar demasiado la atención. ¡Vamos, en marcha! yo os cubriré desde aquí.


El hechicero miró con frialdad a Aregius, intentando desentrañar lo que ocultaba en lo más hondo de su corazón, justo en el momento en que salia disparado en pos de la joven Arya. Sin duda era un portentoso guerrero, había sido entrenado bajo las duras y estrictas doctrinas de los cracianos, pero por muy valeroso, fiero y orgulloso que fuera, no tenía cabeza para pensar con prudencia y claridad, lo suyo era matar hasta reventar y luego si acaso preguntar a los supervivientes, si es que había alguno entre tanto escombro.


- Tú quieto aquí - ordenó con una voz imperturbable, y le lanzó un guiño a su compañero- Hemos dicho que no queríamos matar a nadie ¿verdad?

El pequeño felino alzó la mirada anonadado, clavó sus vidriosos ojos en S'elverlynd haciéndose de rogar unos instantes, pero tras lanzar un sumiso maullido y mirar preocupado a su amo mientras cruzaba el puente, finalmente se sentó sobre sus patas traseras a esperar, alerta, con las orejillas en punta y sin perderse un solo detalle de lo que ocurría delante de él, solo entonces el hechicero levantó el pie, y dejo de pisarle la cola.


A pesar de que al principio el Asur había desconfiado de la juventud y la capacidad de la silvana para efectuar dicha misión, pudo ver como con sus gráciles y ágiles movimientos se desenvolvía con soltura sobre ese helado puente que los separaba de su compañera. Cualquier hombre habría resbalado y caído al abismo si hubiera osado atravesarlo a esa velocidad, pero una elfa silvana estaba acostumbrada a enfrentarse a todo tipo de adversidades climatológicas, la naturaleza era su hogar. No era ella la que le preocupaba, era ese tal Aregius, con su pesada armadura y su enorme hacha sobre la espalda, la cual si cabe decir, casi tenía que llevarla a rastras , y como diera un solo paso en falso... era algo que el joven aprendiz no quería pararse a pensar. Analizando a los dos elfos que avanzaban poco a poco, vio como haciendo caso omiso de sus indicaciones, Aregius, apuntaba directamente con su ballesta a uno de los capitanes. Estuvo tentado de lanzarle el cuchillo que tenía en la mano para interceptar la saeta, pero se contuvo, por temor de dañar a alguno de sus compañeros.


- Bien, mi turno - suspiró nervioso al tiempo que clavaba su báculo frente a él.


Se quitó la capa despacio, con distinguida elegancia, y tras plegarla cuidadosamente empezó a rodear la parte superior de su bastón. Posteriormente se deshizo de el yelmo de media luna y lo puso sobre su atento centinela, el cual seguía inmóvil con la mirada fija en el horizonte y dispuesto a saltar en cualquier momento. S'elverlynd miró su báculo, su capa,la cual representaba un orgulloso símbolo para él, y con una fina lágrima escurriéndose hasta sus mejillas, sin saber realmente que es lo que se proponía hacer, alzó los brazos arremolinando a su alrededor toda la energía mágica que pudiera sustraer de aquel desértico paraje, sus iris tintinearon intemitentemente, y con los ojos en blanco comenzó a murmurar extrañas palabras en un idioma arcaico, para canalizar en él toda la fuerza y el poder que los vientos de la magía estuvieran dispuestos a poner a su disposición.


-------------------------------------------------------------------------------------

Deshacerme de unas cuantas prendas (2 acciones de movimiento, y alguna gratuita)
Canalización (¿movimiento)



S'elverlynd
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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Liur Valentine el Mar Nov 22, 2011 7:56 pm

El filo de la espada se dirigía a gran velocidad hacía el duro corazón de la enana, como si de una bala de sus pistolas requisadas se tratase. Pero la enana superó en ese movimiento al galeno. Fuese porque se le veían las malvadas intenciones de lejos o posiblemente por un instinto natural de la enana, consiguió esquivar la estocada que por unos pocos centímetros no golpeó la pared del carro en la que se encuentran prisioneros…encontraban... ya que la elfa Elainne había conseguido abrir la puerta que los abría un camino hacia la salvación y la huida de aquel embrollo que se había originado durante estos días.

La elfa viendo la delicada situación en la que se encontraban el galeno y la enana, decidió ayudar a su salvador de la taberna, aunque también influyó notablemente el gran desprecio que había surgido entre ellas dos tras la pequeña discusión en la taberna. Se dirigió corriendo hacia la enana, para…como pudo intuir Liur agarrarla y facilitarle las cosas, puede que no consiga retenerla pero al menos podrá distraerla durante unos segundos como un pequeño factor sorpresa.

Sin desaprovechar ningún valioso segundo más Liur volvió a cargar hacía atrás el brazo y lanzó otra estocada directo por segunda vez al corazón de aquella guerrera enana, que trató de defenderse de sus dos contrincantes, ahora todo se solucionaría viendo la rapidez de cada uno, las cartas estaban echadas, todo era a manos del destino y el azar…aunque eso es algo que se replanteará Liur más adelante…

Parecía que la batalla no solo se desarrollaba en aquel espacio reducido, sino que alcanzaba dimensiones enormes como las que se estaban viviendo desde fuera, donde un grupo de encarcelados estaban de la prisión de Kislev destrozando con facilidad la poca resistencia de las tropas del imperio, por otro lado se habían sumado un peculiar batallón de elfos dispuestos a rescatar a su compañera elfa, que había caído por desgracia entre las garras de la injustica de Eisental.

Nada estaba decidido aquel día, aún quedaba mucho por ver…

Off Rol:

-Liur repite la estocada precisa, como he puesto antes si acierta este dara un giro de muñeca desgarrando la carne que pille la espalda y la sacará del cuerpo de la víctima.

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Kendrall el Miér Nov 23, 2011 12:51 pm

-¡Fabulosísimo! - exclamó una entusiasmada y aguda vocecilla desde lo alto de su carruaje- ¡Un-espectáculo-de-bienvenida! ¿Qué-más-se-puede-pedir? Espera...¿y-la-comida?

Sus brillantes y relucientes ojos contemplaban envueltos en un halo de fascinación la increíble escena que transcurría bajo sus pies. Eufórico, casi fuera de sí, aplaudía a rabiar con un sobrecogido rictus permanente tallado en su rostro mientras alentaba con sus gritos y consejos a los numerosos participantes de la representación.

Un par de metros más al frente, más abajo, y más cerca de la realidad, el moribundo cuerpo de un hombre que lo había dado todo por la patria, yacía semidesnudo sobre la nieve. Delante de él, arrodillado, un esmirriado kislevita con su sombrero chambergo azul marino estrujado contra el pecho, su holgada chaqueta invernal ondeando al viento, su morral colgado a un lado, y la venganza reflejándose a perpetuidad en sus iris,sacudía en un siseante chasquido su cinturón como si de un potente látigo se tratara, había llegado la hora de la verdad.

Una decena de guardias y soldados, tanto imperiales como kislevitas, gritaban horrorizados mientras trataban de repeler los feroces ataques de sus adversarios, los tenían en parte bien rodeados, pero a pesar de todo eso no impedía que poco a poco fueran reculando y perdiendo terreno. Fieles a su papel no se acobardaban ante las fantásticas pirotecnias, y malabarismos con las puertas, de los que hacían gala sus adversarios... ¡Hechiceros! el joven halfing se pellizcó los huevos sin saber si estaba soñando o no, aquello era demasiado maravilloso para ser real... ¡y encima habían traído elfos! Kendrall no salía de su gozo, pudo ver uno la mar de siniestro en el ojo del huracán, y otros cuantos más, desperdigados por aquí y por allá, como silvestres florecillas en las verdes praderas de su tierra natal semanas antes de que se celebrara la anual fiesta de la primavera.

De pronto y sin previo aviso, sus piernas se convirtieron en dos inquietas columnas de gelatina que no sabían cómo ni por dónde sostenerse, un vorágine cosquilleo brotó de las entrañas de su estómago como si un millar de mariquitas revolotearan incesantemente en él. Abrió los ojos igual que si le hubieran arrancado los párpados de cuajo, y mientras su fina dentadura, quién sabe si por el frío o por la emoción, comenzaba a castañear a un ritmo frenético en un descabellado intento por escaparse del cuerpo de su portavoz, consiguió deslizar una mano hasta su bolsa, y sacando una dorada figurita enroscada entre sus dedillos, extendió el brazo al frente para captar cualquier posible diferencia que pudiera haber entre los dos.

- Es-es-un...¡un-orco-gigante! - gorgoreó inmerso en su incredulidad.

Cerró el puño con fuerza, ejerciendo tanta presión, que la diminuta pieza de ajedrez se desmaterializó ante sus ojos como por arte de magia, del mismo modo que el pequeño cuerpo de aquel ser se evaporaba instantáneamente ante la atenta mirada de cualquier posible espectador que hubiera incurrido en su presencia.


Spoiler:
Modo defensivo


Movimiento silencioso
Prestidigitación------> Recarga autómatica(acción gratuita o incorporada)
Tiro simple (acción de ataque) ¿a quién? en teoría a zargorth, en la práctica a Noegyth, si pudiera a Liur... ¿el qué? una daga o un cuchillo, creo...

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Arya el Jue Nov 24, 2011 1:09 am

Salí corriendo con una única cosa en la cabeza: Encontrar a Elainne cuanto antes y salir corriendo de aquél sitio. Hacía muchos años que no la veía, para ser más exactos, desde que expulsaron a mi padre del pueblo y mi madre y hermano nos fuimos con él. Seguramente había cambiado mucho, el tiempo habría hecho su trabajo, pero en esta situación, por mucho que hubiera cambiado, no había lugar para confusiones, además, que tenía claro que era la única elfa que iba en los carros.

Recorrí casi todo el puente, entre corriendo y patinando, culpa de la nieve y la poca estabilidad que le quedaba al puente después de llevar tantísimo tiempo aguantando el peso de innumerables carros llenos de presos, inocentes o culpables. Más de una vez estuve a punto de caer por el borde hacia el vacío, pero en el último momento conseguía mantener el equilibrio y seguir con la carrera.

De fondo se escuchaban los gritos de la batalla, y cuando ya llegué casi al final del puente, pude distinguir todo con mucha más claridad que antes. En el centro, estaba la cúspide de la acción. Una marabunta de soldados, algunos más derechos, otros más acongojados, y otros tirados en el suelo, soltando lamentos de dolor, rodeando a los causantes. Un ogro con cara de muy pocos amigos, armado con una de las robustas puertas que antes custodiaban la prisión, un elfo oscuro, una humana, y alguien más, aunque no pude distinguirlo bien, puesto que la mujer lo ocultaba con su cuerpo.

Me detuve mirando a ambos lados del enorme grupo del centro, en los cuales había un carro volcado. Desde mi situación, no conseguía escuchar algo procedente de los carros, estaban demasiado lejos para eso, así que no podía guiarme por mi oído. Tenía que decidir rápido a cuál acercarme para mirar si se encontraba ahí, no sabía cuales eran los propósitos de aquellos que estaban atacando a los soldados, en cualquier momento podrían lanzarse sobre nosotros antes de que escapáramos, o tal vez no...

Pero no hizo falta que me lo pensara demasiado. Una persona menuda salió del carro de la derecha, y se quedó quieto en lo que ahora era el tejado del carruaje. No me hizo falta nada más para decidir por donde empezar. Si no estaba allí, seguro que aquella persona podría ayudarme a encontrar a mi amiga. Tras echar un último vistazo a la pelea, agarré con firmeza la empuñadura de mi espada, y comencé a correr nuevamente para llegar hasta el carro, siempre mirando de reojo hacia atrás, esperando que Aregius fuera tras de mi cubriéndome la espalda.

-----------------------------------------------------------

Modo de Combate: Defensa Total.

Correr hacia el carro donde se encuentra Kendrall. (que es al único que veo) [Acción de Movimiento x 3]

Arya
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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Zargorth el Vie Nov 25, 2011 8:54 pm

Aquel grupo de la muerte disfrutaba con cada ataque desesperado de sus rivales. Los intentos de detenerlos se volvían inútiles ante sus habilidades y nada podían hacer por bloquearles el camino. Una batalla a ciegas, un duelo con la muerte, los soldados y guardias sabían a lo que se enfrentaban, y aún así, su tenacidad era envidiable.

Una sádica sonrisa se dibujó en su pálido rostro mientras apartaba un mechón que le caía por la frente. Fijó los ojos en su víctima, y ella tembló como un cordero ante la mirada del lobo sediento. Con agiles movimientos se acercó, un giro de su arma y cerca estuvo de cercenar la garganta de aquel hombre (Fallo Ataque). Pero su danza no terminó ahí, como si se tratara de una cadena rítmica, el druchii siguió con su siguiente paso, y esta vez el filo del arma cayó sobre el hombro derecho destrozándolo y abriendo una muy sucia herida (Éxito Ataque = -8H). El golpe fue brutal, en un intento desesperado trató de devolverle el ataque, pero el intento fue ridículo (Fallo Ataque). Su hacha toco la fría nieve, y su sangre siguió al acero (Éxito Resistencia).

Nebunefer se sentía protegida por sus secuaces. Por un lado, tenía al macabro Neogyth; al otro, al brutal Zargorth; y cubriéndole las espadas se encontraba el mago Andromath. No tenía nada que temer y supo que no necesitaría levantar a los muertos para hacer frente aquellas molestas cucarachas que se interponían entre la prisión y la libertad.

“Qué impetuosos podéis llegar a ser los humanos. Parece mentira que esta gente siga luchando con tanto arrojo.” Uzht-Zuth le hablaba mentalmente con sus perturbadoras voces.

-De igual modo que un perro acorralado se convierte en una fiera violenta y peligrosa, nosotros, los humanos, podemos sacar una increíble fuerza en los momentos más duros. Estas personas lo tienen todo perdido. Si se quedan a combatir acabarán muertos, y si huyen, tendrán que soportar una increíble deshonra. De una forma u otra no volverán a ser los mismos después de hoy.

La hechicera le respondió en su idioma arcano y en voz alta. Los que la vieron hablar sola pensaron que quizás fuera una nigromante desquiciada que había perdido el juicio, como la gran mayoría. Pero Zargorth y Andromath ya la habían escuchado hablar con aquel ser, y simplemente, se estremecieron al escuchar el oscuro lenguaje de los demonios. Nebunefer decidió protegerse con un encantamiento, y empezó a recitar los versículos arcanos (Éxito Canalización y Armadura de Aethyr). El encantamiento funcionó y una fina película mágica envolvió todo el cuerpo de la hechicera dándole un brillo extraño a su fantasmagórica piel.

En el otro lado del puente, S’elverlynd también conjuraba los vientos de magia para doblegarlos a su voluntad. Después de deshacerse de las prendas que le pudieran molestar, y así sentirse más cómodo, se concentró en realizar un hechizo (Éxito Canalización).

Después de ver como Liur trataba de ajustar cuentas con Snurzie, Elaine se apuntó a la fiesta. Se acercó con sutileza, grácil como la elfa que era, y su agilidad le sirvió para engañar a la enana (Éxito Finta), pero cuando quiso golpear con el hierro de sus ataduras no consiguió acercarse lo suficiente (Fallo Ataque). Liur también trató de atravesar con la espada del carcelero el corazón de la enana, y está vez su estocada se perdió en el aire (Fallo Ataque). Snurzie se alejó lo que las cadenas le permitieron. Puso tierra por medio entre sus dos adversarios y su vida, y moviendo los brazos de un lado a otro trató de mantener esa distancia (Fallo Barrido).

Mientras tanto, Kendrall, sin mucho cuidado (Fallo Movimientos Silencioso), consiguió un cuchillo del moribundo carcelero, y sin dudarlo, ni pensarlo seriamente, lo arrojó contra el gigantesco ogro. El cuchillo voló por el aire sin hallar un objetivo (Falla Lanzamiento), pero no pasó desapercibido para Zargorth. Al grandullón no le gustaba que le tiraran cosas, y mucho menos si no se trataba de comida. Echó un vistazo rápido para encontrar al que le había lanzado la cosa punzante (Éxito Percepción) y descubrió al pequeño halfling.

-¡Arg! ¡Un mediano en Kisleg! -bramó Zargorth, y soltó unas fuertes carcajadas-. ¡Eh! Pequenio ven, acergate.

Zargorth llamaba al halfling como si de un perro se tratara, y mientras tanto se defendió de sus agresores que aprovecharon la distracción para atacar. Primero acabó con el que había esquivado su anterior arremetida (Éxito Ataque = -12H), y luego persiguió al que estaba tirado por el suelo para darle un eterno descanso (Éxito Ataque = -10H). El primero voló por los aires y cayó contra el suelo sin aliento, pero con vida. Su compañero no tuvo tanta suerte. Zargorth descargó toda su furia en el golpe, y la cabeza del guardia estalló bajo la puerta de acero.

Con un chasquido, el virote de la ballesta de Aregius cruzó el campo de batalla y pasó a escasos centímetros de su objetivo (Fallo Disparo). El capitán tuvo suerte, ya tenía bastante con los invasores para, además, tener que defenderse de los ataques a traición de los recién llegados. Después de disparar, el elfo corrió detrás de Arya. Aquella elfa era muy rápida, y sin perder un instante, había llegado hasta el monstruoso halfling, justo al lado del moribundo carcelero.

-Ayudaa… sácame de aquí… -escupió las palabras entre gargajos de sangre mientras estiraba las manos hacia la elfa.

Andromath volvía a conjurar en sus dedos los vientos de magia para repetir el hechizo anterior, pero esta vez apuntaba a los soldados de la retaguardia (Éxito Explosión Ardiente). La energía mágica se arremolinó a su alrededor, incluso demasiado. El mago sintió un dolor punzante en un pecho, como si su hechizo quisiera extraerle parte de su energía (Maldición de Tzeencth = -1H). Pero incluso así, pudo controlar los vientos y lanzar un infierno de fuego y llamas contra sus enemigos. Dos proyectiles volaron por la derecha del ogro. La explosión fue poca cosa, y el guardia consiguió seguir en pie con algunas quemaduras de más (Daño = -5H). Otro soldado recibió también dos de los proyectiles y su cuerpo quedó completamente carbonizado (Daño = -16H). Dos bolas de fuego rozaron levemente a su objetivo causándole unas pocas quemaduras (Daño = -2H). Y el último de los disparos dañó gravemente al soldado imperial que recibió el golpe (Daño = -9H). El desafortunado hombre sintió como cada centímetro de su piel ardía con las dolorosas llamas mágicas, y con el cuerpo humeando, corrió hacia el interior de la prisión en busca de ayuda.

Uno de los soldados supervivientes cargó ciegamente contra el ogro, pero ya fuera por el miedo que el gigante le inspiraba o por su inexperiencia que su ataque cortó más viento que grasa (Fallo Ataque). Otro de los soldados cargó contra el elfo oscuro (Éxito Ataque), pero el filo nunca alcanzó al elfo (Éxito Esquivar). El tercero de los supervivientes pareció titubear más de la cuenta, y Uzht-Zuth olió su miedo. Aprovechó ese instante de duda para lanzar uno de sus hechizos y conseguir el control total del hombre (Éxito Esclavo del Caos).

El hombre se convulsionó, y aunque trató de resistirse, toda su lucha fue en vano (Fallo Voluntad). Lentamente, con la mirada gacha, se giró hacia el capitán imperial que se hallaba tras él profiriendo órdenes a gritos. Sin poder evitarlo levantó el arma y atacó al hombre, pero sus movimientos fueron torpes y su ataque quedo en intento (Fallo Ataque). El capitán sorprendido, únicamente, retrocedió varios pasos con los ojos abiertos sin dar crédito a la conducta del guardia.

Información:

Noegyth. 0H acumuladas.
Nebunefer. 0H acumuladas. Armadura de Aethyr (6 asaltos)
S'elverlynd. 9H restantes. Tu próxima acción debe ser lanzar un hechizo.
Elainne. 9H restantes.
Kendrall. 10H restantes.
Andromath. 1H acumuladas.
Zargorth. 0H acumuladas.
Liur. 12H restantes.
Arya. 11H restantes.
Aregius. 10H restantes.
Snurzie. 13H restantes.
Guardia 1. 0H restantes. Inconsciente. 2 Turnos restantes
Guardia 2. 2H restantes. Inconsciente.
Carcelero. 0H restantes. 2 Turnos restantes
Guardia 3. 0H restantes.
Soldado 1. 1H restantes.
Soldado 3. 5H restantes.
Guardia 4. 7H restantes. Esclavo del Caos (6 asaltos)
Capitán Kislevita. 8H restantes.
Soldado 4. 0H restantes.
Capitán imperial. 5H restantes.
Guardia 6. 8H restantes.

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  S'elverlynd el Sáb Nov 26, 2011 12:09 am

Era demasiado tarde, la situación se estaba volviendo incontrolable por momentos, pronto aquellos descabellados seres habrían barrido con todo aquel que se opusiera a sus designios, así que más le valía actuar con prontitud.

S'elverlynd sintió como los vientos se arremolinaban inestables a su alrededor, el aire era demasiado denso y la vorágine de colores que su visión bruja podía escudriñar, le hiceron comprender que no sería fácil salir indemne de aquella situación.

Lástima que no tuviera más tiempo. Era la hora decisiva, jamás había lanzado un hechizo fuera de la torre blanca, sin la supervisión de alguno de sus superiores, y menos sin un círculo de protección a su alrededor velando por su salud, tanto física y como mental. Pero la guerra era la guerra, quizás Aregius tuviera razón, y en aquellos momentos lo más conveniente sería actuar por instinto, y no con la cautela y la calma que S'elverlynd hubiera deseado.

El Asur agarró con su mano izquierda su báculo , y con la otra clavó la punta de su cuchillo en una de las hendiduras doradas de este, lo dobló con rapidez para que adquiriera la forma de una diminuta guadaña mientras murmuraraba en un idioma ancestral las palabras mágicas que debían lograr que aquel hechizo surtiera el efecto deseado.

Si todo salía bien, su báculo adquiriría la fulgurante forma de una enorme guadaña de amatista, y sin pensárselo un solo instante, lanzaría un potente golpe con ella contra los cables, cuerdas o lianas que había a un lado,y que mantenían a aquel viejo puente de madera en tensión. Eso, permitiria que sus gráciles compañeros pudieran atravesarlo sin ningún problema, pero evitaría que aquellos seres caóticos consiguieran escapar de la prisión tan facilmente, por lo menos el ogro, ya que la estabilidad del puente se vería gravemente afectada si lograba su propósito.

------------------------------------------------------------------------
Modo ofensivo

Guadaña sesgadora (hechizo de transmorfación) + doblar cuchillo para tener una mini-guadaña de hierro (movimiento)

Golpe potente (acción de ataque)

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Aregius El Oscuro el Sáb Nov 26, 2011 1:22 am

Las cosas no iban muy bien. Antes había hecho un disparo de ballesta que habá impactado en un hombre moribundo, con la función doble de aliviarle al pobre humano el sufrimiento inútil, y para librarse de un futuro enemigo. Luego, al disparar, afortunadamente debido a las prisas por seguir el ritmo rápido de Arya, la flecha simplemente erró su objetivo. Tan solo hasta que S'elverynd le advirtió Aregius se dió cuenta de que no había venido ahí a condenar vidas, sino a salvar una. Maldita sea, si luego las autoridades encontraban flechas élficas entre los restos, sencillamente se convertiría en prófugo. Otra vez se había dejado llevar por los sentimientos. Tenía que ser más sistemático y frío con sus acciones.

Además, después de ver como iba la batalla, Aregius chasqueó la lengua disgustado. Los verdaderos enemigos no eran los humanos, no, era el grupo que se había subordinado el asqueroso druchii. Era una peligrosa banda de asesinos que jugaba con las vidas de la gente como si de piezas del ajedrez se trataran. No eran, desde luego, gente normal, se salían de la media. No estaba a su altura, pero si tenía que pelear contra el sucio druchii, lo haría por su orgullo, y por Aenarion.

La situación era peliaguda. Los soldados estaban, obviamente, perdiendo la batalla contra aquellos seres, y ello significaría que no tardarían poco en fijarse en su situación. Seguramente los malditos irían a por ellos. Se les acababa el tiempo...

Siguió con la mirada a la rápida elfa, y vio que ya había llegado al carro de antes, volcado y tirado. Por lo que parecía el carro estaba agitándose, lo cual indicaba que dentro se estaba produciendo una pelea. Aregius deseó que la elfa pudiera solventar aquella situación, y cuanto antes mejor, ya que no era hora de sumirse en simples rencillas. Las consecuencias de aquello serían terribles.

Luego vió con sorpresa una figura diminuta sentada en el techo del carruaje. Estaba lanzandole algo a algo. Cuando siguió la trayectoria de sus disparos con la vista, vió que un ogro se dirigía lentamente hacia ellos. Era una criatura casi tan grande como los árboles de Ulthuan, y vociferaba con voz de cañón amenazas sobrecogedoras.

Aregius escupió al suelo y se preparó para lo peor. Mientras Arya seguramente entraba en el carro, Aregius guardó la ballesta y desenvainó de forma ceremonial a su fiel hacha craciana. Había llegado la hora de dejarse de chiquitas y de empezar a pelear en serio.Adoptó una postura defensiva mientras avanzaba en pos de la silvana, con ojo atento al ogro. Como advertencia, intentó hablarle a Arya:

-¡Más vale que te des prisa!-señalo en dirección al ogro- ¡Creo que ese juguete no quiere abrazarnos, precisamente!- sonrió un poco ante la broma

OFFROL

Pasar a modo defensivo total
Acción de equipar, acción gratuita (guardar ballesta)
Acción de equipar, acción de movimiento (Desenvainar hacha. Recueerdo al narrador que es un arma a dos manos)
Acción de movimiento, seguir a Arya sin darle la espalda a la batalla del centro

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