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La Gloria de Eisental - Vigésimo tercer torneo.

Miér Ene 04, 2012 10:10 am por Jodri Rompehierro

Los juglares se encargan de llevar las noticias aquellos que no saben leer, y con sus cánticos transmiten toda la información. Esta vez cantan himnos de guerra, de lucha y combate. Pero más allá de su exagerada visión, comentan el que será el vigésimo tercer torneo de Eisental:


La Gloria …


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Para todos los usuarios.

Mar Ene 03, 2012 6:59 pm por Jodri Rompehierro

¡Muy buenas mis pequeños y Feliz Año Nuevo para todos!

Empezamos un año nuevo, y mi primera impresión no ha sido muy buena… Puede que esté confundido, o espere demasiado… Pero es lo que me parece y me cuesta decirlo… No sé si entenderéis a lo que me refiero.

En fin, aparte de …

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Un día especial

Mar Oct 25, 2011 7:05 am por Jodri Rompehierro

Un día especial


Saludos a todos y a cada uno de vosotros. Hoy es un día muy especial, y en nombre de todos los administradores tengo que contaros algo. Esta vez no voy a narrar ningún combate, ni a rolear con vosotros. Creo que lo que voy a deciros es más importante. Algo dentro de mí me …

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Un viaje sin retorno.

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Kendrall el Dom Nov 27, 2011 1:15 am

Justo en el momento en el que el pequeño Kendrall se disponía a saltar hacia el inerte cuerpo de uno de los soldados que yacía a varios metros del carruaje, quiso la mala dicha,que la misma cualidad que le había liberado de los grilletes, se la jugara de mala manera. Ser pequeño tenía sus ventajas, como la de escurrirse fácilmente de las adversidades con las que el destino se empecinaba en obstaculizar su progreso, pero también tenía sus desventajas, como por ejemplo que todos los objetos que le rodeaban en ese mundo de humanos tan extraño para él, ya fueran armas, ropas o cualquier otro tipo de enser, le vinieran excesivamente grandes. Y eso es lo que le sucedió, mientras arrastraba sus pies para coger impulso, en el momento previo al salto se pisó el largo traje de prisionero y cayó de bruces sobre el carcelero.

Aunque las desgracias nunca vengan solas, siempre hay que mirarles el lado positivo... al mal tiempo buena cara pensó el halfing al ver con lo que se había topado... ¡su sombrero! y como se suele decir a rey muerto, rey puesto.

Sin quererlo ni beberlo había dado con su víctima, lo primero fue el sombrero que yacía desperdigado por el suelo, pero rápidamente intentó quitarle la chaqueta al apisonado hombre entre bruscos tirones y forcejeos, hasta que descubrió que aquel tipo no estaba muerto, entonces disculpándose por su actitud, le cogió la bolsa y se la colgó al hombro casi sin darse cuenta. No fue lo único, no, aquel tipo no estaba para demasiados trotes y resultó sencillo, dentro de lo que cabe, saquearle los "bosillos". Le desabrochó el cinturón disimuladamente mientras se preocupaba por su salud, preguntándose que harían sus piernas debajo de aquel trasto, lo agarró por la hebilla y dándo un fuerte tirón se apoderó de él. Zarandeó su trofeo en el aire, como si fuera una honda, ya que aquella textura le trajo viejos recuerdos de su infancia y quería comprobar la calidad de dicho objeto, dio varias vueltas sobre su cabeza y lo sacudió hacia delante, sin darse cuenta de que cerca de la hebilla había una pequeña daga envainada, el objeto resbaló y salió disparado hacia delante mientras el halfing seguía con la mirada su trayectoria.

- Ufff... menos-mal-que-no-he-matado-a-nadie - resopló aliviado al ver que el proyectil pasaba rozando la cabeza de aquella mole de grasa andante. - ¡PERDONA-GRANDULLÓN!

-¡Arg! ¡Un mediano en Kisleg! -bramó Zargorth, y soltó unas fuertes carcajadas-.

-¿Dónde-dónde? - preguntó entusiasmado mirando a todos lados con la esperanza de encontrar a alguno de su especie por esos lares, pero solo estaba el carcelero y una joven elfa a su lado.

-¡Eh! Pequenio ven, acergate.

- ¡Ah! ¿quién, yo? - se preguntó al descubrir que se refería a él -
¡¡Claro-amigo, faltaría-más, ya-veo-que-andas-muy-ocupado-para-venir-tú!!¡YA-VOY! la-gente-por-aquí-es-muy-antipática ¿sabes? la-verdad, no-son-muy-dados-a-conversar-abiertamente-con-los-desconocidos-por-lo-que-he-podido-comprobar, excepto-mi-amiga-bum-bum,una-enana-muy-guapa-pero-la-pobre-se-ha-quedado-ahí-dentro-echándose-una-siestecita-con-un-mutante-más-feo-que-una-lechuza-y-una-muchacha, mutante-tambien-creo,porque-tiene-las-orejas-muy-afiladas-para-ser-una-simple-humana-y-es-demasiado-fea-para-ser-una-elfa,tú-ya-me-entiendes,menos-mal-que-ese-tipo-parece-que-sabe-lo-que-quiere...bueno-adios, voy-a-ver-que-quiere,no-quiero-hacerle-esperar-mucho-que-parece-que-no-tiene-paciencia-mi-nuevo-amigo,que-tengais-suerte, no-creo-que-pueda-hacer-mucho-más-por-vosotros,cualquier-cosa,ya-sabeis-donde-estoy...¡allí!
-farfulló despidiéndose de aquella gente, y señalando la montaña que se abría en el horizonte, fue hacia ella como el sol del atardecer.

Salió disparado como una bala y apunto estuvo de atropellar a un hombre de hojalata que se cruzó en su camino, pero hábil como una comadreja zig-zagueo a todo el que le intentaba cortarle el paso,frenó en seco frente al ogro, pero tal era su velocidad que se deslizó por la nieve y se coló por debajo de sus piernas, situándose justo detrás del mismo.

- Hola-amigo, perdóname-por-lo-de-antes-no-sabía-que-estuviera-cargada- se disculpó con una sonrisa mientras levantaba el cinturón al aire para enseñarle su nuevo arma-Soy-Kendrall-etc-etc... ¿y-tú? ¿qué-estais-tramando? ¿puedo-ir-con-vosotros? se-os-ve-buena-gente... porfa-porfa, anda, puedo-seros-de-mucha-utilidad-si-me-lo-propongo,pidéme-lo-que-quieras-y-te-lo-conseguiré-en-un-chas... ¿qué-quieres-qué-quieres?

-------------------------------------------------------------------------

Spoiler:
Modo defensivo total
Correr prestidigitando [acción de asalto completo, y medio] (víctima Aregius)

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Elainne Blackstock el Dom Nov 27, 2011 12:28 pm

El tiempo proseguía, el engaño que hice en mi ataque a la enana la confundió, pero aún así logró esquivar el ataque, tanto el mío como el de Liur, claro está que el golpe que nos intentó dar no acertó ni por asomo, pero si queríamos salir de allí cuanto antes teníamos que acabar lo más rápido posible. La verdad es que en esos momentos mi sed de venganza era tan alta que apenas me daba cuenta de la situación en la que estaba.

El frío estaba penetrando fuerte en mis huesos, rizaba mis cabellos, y hacía que sintiese algo de dolor en cada una de mis articulaciones, al menos el "ejercicio" que estaba haciendo, provocaba que mis músculos se fueran calentando lentamente, y que de este modo, mi cuerpo se preparase para lo que le iba a venir encima.

Eché para atrás mis brazos, preparándome para golpear nuevamente a la enana, pero escuché unos pasos tras de mí que hicieron que me detuviera, y seguidamente, sonó la voz del guardia que había bajo el carro pidiendo ayuda a quien fuera que se había acercado al carro, por lo que miré hacia atrás para ver quien era. Si era un guardia el que venía a por nosotros, lo tendríamos crudo, pero no se acercaba en nada a un guardia, mis ojos no admitían lo que veían. Vi unos cabellos largos y tan blancos como la nieve que yacía bajo el carro y por cualquier parte donde uno posara la mirada, tras estos unas orejas que resaltaban, finas y alargadas como la de cualquier otro elfo, y su cara... era Arya, la hija de mi instructor en el pueblo, a la cual no había visto desde hace bastantes años, tras la marcha de su familia del pueblo.

-¿Arya? ¿Ya me has elegido de tu bolsa, Morai-heg, y me produces ilusiones para alterar mi visión, engañándola así?- dije en élfico, completamente anonadada por lo que estaba viendo ante mí, parecía que estaba llegando mi hora y que toda la realidad que me rodeaba había sido modificada o alterada.

Me quedé observándola y recordando aquellos buenos tiempos en los que trabajaba junto a su padre y cenaba con su familia, aquellos tiempos si eran buenos, y no lo que estaba ocurriendo ahora, cada segundo que pasaba maldecía con más ahínco lo ocurrido en Eisental, en las personas implicadas y en esa taberna mugrienta y maloliente... Si no hubiéramos entrado en ese lugar, ahora mismo no tendríamos que estar sufriendo toda esta situación...

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Paso a modo normal.
Darme la vuelta, acercarme a la puerta y quedarme mirando a Arya [Acción de Movimiento (que sean necesarios)]

Elainne Blackstock
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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Snurzie Burnfury el Vie Dic 02, 2011 12:29 am

Aaaaah-aaaaáhh! - chilló la pequeña Snurzie enojada mientras se llevaba las manos a las costillas, y se doblaba por la mitad- ¡eso no vale Ralph! Jo, no estaba preparada...

- Querida hermanita, si un hacha te sorprende por la retaguardia y no te apartas, culpa al lanzador, pues es él único responsable de tus desgracias.-rió entre dientes el interpelado justo antes de volver a la carga- Si un segundo hacha vuela contra tu cabeza y no te mueves...


-La culpa es tuya- sentenció firmemente Snurzie con ojos vidriosos,rememorando los bellos recuerdos que pasaban ante ella.


Aquel día aprendió una gran lección que no olvidaría el resto de su vida. Aunque no fuera una experta y fiera guerrera, había tenido grandes maestros, y gracias a eso, había salvado el pellejo por los pelos más de una vez.

Gracias a los dioses, su intentó de barrer a sus adversarios falló por la presión que ejercían las cadenas sobre sus brazos y muñecas, si no, lo más probable es que hubiera quedado enredada en su propia trampa y el galeno por fuerza de la inercia y la rotación de las cadenas, hubiera arrastrado su cuerpo hasta arrebujarse contra ella insertándole inconscientemente su pequeña espada en el vientre, sin poder haber podido esquivar dicho ataque.

Pero las circunstancias no eran esas, no es que fueran mucho más propicias ya que estaba desarmada, al contrario que uno de sus oponentes, pero recordar a sus hermanos le instigó el valor suficiente como para enfrentarse a aquel ser que parecía que no iba a rendirse de sus descabellados intentos por asesinarle a sangre fría. Era hora de pasar a la ofensiva.

Tras un desgarrador alarido, trató de atrapar el arma de su adversario con la fina cadena que colgaba de sus muñecas, para a posteriori, descargar tal samanta de ostias a su adversario por todos los flancos posibles e imposibles, que si alguna de aquellos golpes daba el resultado deseado, esperaba que el mutante volviera al estado comatosa del que nunca hubo de haber salido si no le hubiera arrancado el hacha de la espalda.




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Modo offensivo

Atrapar arma (acción de movimiento)
Buscar punto débil (acción de asalto completo)


















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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Liur Valentine el Mar Dic 06, 2011 12:37 pm

Parecía todo un espectáculo de locos, fallaba todos los ataques. La desesperación le comenzaba a inundar todas las partes de su cuerpo, y por su cabeza empezaba a pasar una pregunta, ¿Qué era mejor, escapar o cobrarse venganza?

“¿Qué me pasaba?... ¿acaso estoy haciendo algo mal? No puedo perder mi tiempo en estas estupideces, primero sería escapar de aquí, sin duda es lo fundamental…”

Miró la espada del carcelero y como la enana se acercaba a él dispuesta arrebatársela, de los ojos de la enana se le podían apreciar unas gotas cristalinas que caían por sus bastas mejillas.

“Posiblemente ella quiera escapar igual que nosotros…más adelante hablaríamos más tranquilos…”

-¡BASTA!- gritó el galeno con todas sus energías.

-Paremos esta pelea de idiotas, arreglaremos nuestras cuentas en otro momento, lo principal es escapar de aquí, ¿O acaso no queremos salir con vida?...

Liur miró fijamente tanto a la enana como a Elainne, con una intensidad en su mirada que trasmitía serenidad, agarró firmemente la empuñadura del arma, ya que no sabía cómo actuaría la enana.

Offrol:
-Liur pasa a posición defensiva para poder parar un posible golpe de la enana, pero usando la empatía intenta detener a la enana y que Ela se dé cuenta que lo fundamental es escapar. Si falla la empatía de la enana, que sea lo que su user quiera xD

Liur Valentine
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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Arya el Vie Dic 09, 2011 1:11 pm

Recorrí la zona del centro en apenas unos segundos, observando de vez en cuando para ver si algo se dirigía hacia mi, ya fuese un hechizo, un guardia o restos de alguno, no podía permitirme que algo me pudiese lanzar hacia el abismo que había apenas a varios metros.

Areguis detrás de mí me pedía que me diera prisa, especialmente por el ogro que había en el centro. La verdad es que nunca había visto un ogro anteriormente, cuando vivía en mi pueblo, los guardabosques no permitían que nada llegara a este, así que no sabía gran cosa aparte de lo que leía Roxane en casa.
Y nos estábamos olvidando que había un elfo oscuro y dos brujos también, la situación era muy delicada y, aunque solo veníamos a por Elainne, el estado del Imperio iba a empeorar gravemente ya que quizás podrían escapar de la prisión muchos presos y estar sueltos por caminos y pueblos, cometiendo actos violentos por doquier.

Llegué ante el carro y pude visualizar mejor la situación, la puerta de este se encontraba abierta, el mediano que se subió arriba bajó y se puso a hablar con a saber quien, saliendo luego corriendo, el hombre que estaba bajo el carro me pidió ayuda y escuchaba dentro del carro ruidos como de gente haciendo acciones difíciles o de mucho esfuerzo.

Me acerqué al hombre y mientras le miraba por encima, le pregunté:
-¿Cómo se encuentra señor? Dígame donde se encuentra la...- pregunté pero me detuve al escuchar unas palabras en una voz que conocía y además en mi lengua natal, me giré y junto a la puerta del carro vi a una elfa, con el pelo no muy largo de color castaño, con la cara de malestar, con unas ojeras enormes y mucha suciedad en la cara, aún así supe que era Elainne sus ojos eran los mismos aunque tenían algo distinto, un nuevo aire por así decirlo.

No se creía lo que veía, no sabía nada de lo que pasó con mi familia y creería que aún estaría en el pueblo tranquilamente, tenía mucho que contarle y para ello me la tendría que llevar de aquí.

-Elainne soy yo, Arya Benedetto, he venido con otros elfos a sacarte de aquí, ¿puedes salir del carro?- pregunté mientras que me acercaba a ella para darle un abrazo lo más fuerte que podía.


--------------------------------------------------------------------
Modo Defensa Total.
Acercarme al carretero, luego a Elainne y abrazarla amistosamente [Acción de movimiento(las que sean necesarias.)].

Arya
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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Nebunefer Asaph el Vie Dic 09, 2011 3:21 pm

-Ya hemos jugado bastante, ¿no os parece?

Sus compañeros la miraron con una sonrisa en el rostro, sobretodo Noegyth. El elfo oscuro estaba disfrutando con cada gota de sangre derramada, y por su expresión daba a entender que quería más. Le hubiera gustado tener tiempo suficiente para regocijarse en el dolor de sus víctimas, pero sabía que estaban pisando tierra peligrosa y debían escapar antes de que los refuerzos llegaran.

-Déjame disfrutar unos segundos más. No tardaré, será rápido. Lo prometo.

Noegyth le sonrió maliciosamente y la nigromante supo que le estaba mintiendo. ¿Desde cuándo un elfo oscuro hacía su trabajo rápidamente? Y así fue, lenta y muy dolorosamente el elfo oscuro hirió a su pobre víctima que cayó de rodillas agarrándose con ambas manos el cuello mientras la sangre brotaba entre sus dedos (Éxito Ataque = -10H).

El capitán kislevita estaba muerto, o lo estaría muy pronto si no recibía atención médica. En su recuerdo quedaron grabados aquellos ojos infernales y aquella sonrisa macabra. Su vista se tornó borrosa, y supo que su fin no tardaría en llegar.

-¡Zargorth! –Le llamó Nebunefer-. Abre el camino de vuelta a casa.


Al otro lado del puente los vientos de magia se arremolinaron al alrededor de una figura. S’elverlynd consiguió dominarlos, y los doblegó para que adquirieran la forma de una guadaña de amatista (Éxito Guadaña Segadora). En su mano se materializó aquella arma mágica, siguiendo las líneas de la pequeña guadaña, y cuando hubo finalizado el hechizo, arremetió contra las cuerdas del puente (Éxito Ataque). Tal y como había previsto, la mitad de las cuerdas del desdichado puente se rompieron al sentir el contacto mágico del arma. Se tambaleó. Patéticamente quedó colgando agarrado por unas pocas cuerdas.

Aquella demostración de poder mágico no pasó desapercibida para los tejedores de magia que allí había. Nebunefer vio como aquel asur trataba de impedirles el paso, y llena de odio, llamó a sus poderes arcanos para lanzar un nuevo hechizo. Recitó los versículos, e hizo los gestos adecuados para que el Aethyr la elevara en el aire y pudiera llegar hasta donde se encontraba el hechicero (Éxito Caminar por el cielo).

Llevada por el viento, la nigromante se elevó en las alturas y cruzó el barranco hasta llegar al lado de S’elverlynd.

-Tú no eres un humano, ni siquiera un guardia de la prisión –le dijo con intriga en su tono de voz. Nebunefer estaba confundida por encontrarse con ese asur en aquel lugar-. ¿Por qué interfieres en mis planes?

La mirada de la nigromante era desafiante. No mostraba ni un atisbo de bondad, ni siquiera calma, era todo lo contrario. La furia y la ira germinaban en sus purpúreos ojos.

-Eres muy valiente si crees que un aprendiz de mago tiene alguna posibilidad contra mis conocimientos. Muy osado, y al mismo tiempo estúpido.


Mientras tanto, en el centro del combate, un pequeño diablillo de piel tostada se había plantado entre el alborotador grupo. Zargorth se giró y con su gran manaza lo levantó del suelo para ponerlo a la altura de sus ojos.

-¡Comida!Tú te vienes con nosotros –el ogro lo miraba sonriente con cara de bobalicón, y tan cerca estaba de sus fauces que Kendrall podría oler el apestoso aliento del monstruoso Zargorth.

-Creo que esto no entraba dentro de los planes… -le dijo tímidamente Andromath-. No sé si a Nebunefer le hará mucha gracia…

-¡Bagh! –Lo cortó-. Zargorgh quiere llevargse a este halfling, y Nebu no tiene porgué enterase.

El hechicero de fuego decidió no insistir más. Era imposible dialogar con un ogro cuando una cosa se les metía entre ceja y ceja, y más difícil aún, conociendo el amor que sentía su compañero por aquellas pequeñas criaturas. Andromath guardó silencio, y simplemente prefirió ver como el grandullón zarandeaba por los aires a su nueva mascota.

El grupo, con Kendrall bajo el brazo del ogro, corrió esquivando los cadáveres chamuscados de los guardias hasta llegar a la altura del puente. Allí vieron como la nigromante dialogaba con el alto elfo y esperaron absortos nuevas órdenes.

Tras ellos, Uzht-Zuth seguía dominando como un títere al soldado que nada podía hacer por liberarse de su control. Le obligó a atacar a su capitán (Éxito Ataque), pero éste pudo desviar el ataque con su arma (Éxito Parada). El soldado tartamudeaba algunas palabras inconexas, y el capitán imperial supo que algo no iba bien. Se mostró defensivo ante los ataques. No quería hacerle ningún daño, pues sabía que en aquel momento el hombre no era el dueño de sus acciones. Trató de liberar su voluntad con algunas palabras, llamándolo, pero tal era el poder del demonio que todo intento era en vano.


El moribundo carcelero seguía agonizando bajó el armatoste de acero. Estiró la mano, pero los pies de Arya se alejaron antes de que los pudiera atrapar con su garra. Al borde de la muerte sus ojos se fueron cerrando lentamente, y aunque escuchó las palabras de la joven elfa, nada pudo responder, salvo un silencioso suspiro ahogado en un mar de insufrible dolor.

Por fin Arya encontró a su hermana. Después de buscar por todo el Imperio, y seguir aquellas carretas hasta los confines de la civilización, pudo tenerla entre sus brazos. Fue un emotivo reencuentro, en el que las elfas se quedaron en silencio, teniéndose la una a la otra no deseaban nada más. Pareció atemporal, e irreal la escena que dibujaron, pues el caos reinaba a su alrededor y no iba a detenerse por muy feliz que fuera la pareja.

A pocos metros, el latente conflicto entre Liur, Snurzie y Elaine seguía su curso. El galeno discurrió que sería mejor escapar de allí, y quizás, en otro momento, zanjar los viejos problemas. Pero la enana no tenía tan claro que aquel mutante fuera a cumplir con su palabrería, ya había intentado engañarla en una ocasión, y ahora era su turno de atacar.

Snurzie se abalanzó sobre el joven Liur. Primero trató de arrebatarle el arma sin éxito (Fallo Acción), y seguidamente le golpeó por todos los lados que pudo mientras el galeno trataba de defenderse (Éxito Ataques 1/3). Lástima que el joven de pelo blanco estuviera atento a sus movimientos y con sus brazos pudo apartar los puños de la enana (Éxito Parada).


Información:

Noegyth. 0H acumuladas.
Nebunefer. 0H acumuladas. Armadura de Aethyr (5 asaltos)
S'elverlynd. 9H restantes. Sigues con tu guadaña el siguiente turno, hasta que falles un chequeo de voluntad.
Elainne. 9H restantes.
Kendrall. 10H restantes.
Andromath. 1H acumuladas.
Zargorth. 0H acumuladas.
Liur. 12H restantes.
Arya. 11H restantes.
Aregius. 10H restantes.
Snurzie. 13H restantes.
Guardia 1. 0H restantes. Inconsciente. 1 Turnos restantes
Guardia 2. 2H restantes. Inconsciente.
Carcelero. 0H restantes. 1 Turnos restantes
Guardia 3. 0H restantes.
Soldado 1. 1H restantes.
Soldado 3. 5H restantes.
Guardia 4. 7H restantes. Esclavo del Caos (5 asaltos)
Capitán Kislevita. 0H restantes.
Soldado 4. 0H restantes.
Capitán imperial. 5H restantes.
Guardia 6. 8H restantes.

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  S'elverlynd el Vie Dic 09, 2011 8:13 pm

S'elverlynd abrió los ojos súbitamente como si hubiera despertado repentinamente de una horrible e intensa pesadilla. Las cuerdas crujieron mientras el agudo sonido que retumbaba con insistencia en sus tímpanos comenzaba a decrecer paulatinamente, sentía como si su cabeza, suspendida en una especie de vacío gravitatorio, se bamboleaba insconscientemente de un lado a otro de un profundo e infinito abismo y estuviera atravesando una infranqueable vorágine de corrientes mágicas completamente desconocidas para el.

Arqueó y restregó el brazo sobre la fría y sudorosa frente que parecía estar a punto de estallarle en mil pedazos, absorbiendo así la humedad que allí se concentraba con la manga de su traje celeste , suspiró sofocado. En un instante de flaqueza, sus rodillas titubearon trémulamente incapaces de soportar mucho más tiempo el peso de su condenado y esmirriado cuerpo físico. Mientras se disponía a recuperar sus energías gradualmente, el asur analizaba el lugar con una mirada extremadamente inquieta. Suspendida libremente en el aire, con la misma ligereza que ofrece el balanceo de una pluma danzarina que desciende de los cielos mecida por el aliento de las diosas, la dama posó suavemente su cuerpo frente a él.

Podía sentir el flujo mágico y tenebroso que emanaba cada centímetro de aquella piel...cada poro de su cuerpo absorbía espasmódicamente la esencia caótica, maquiavélica y misterioso que fluía incontrolable a su alrededor... apoderándose hasta de la última célula de su cuerpo como si su alma se estuviera entregando a los brazos de una olvidada, desconocida, aunque sumamente poderosa deidad ancestral.

La sensación mágica del lugar logró que los pelillos de la nuca del elfo se le pusieran como escarpias. Su respiración, inconscientemente entrecortada y fatigada por momentos, le hizo comprender la magnificencia del extraño y sobrenatural poder que debía yacer sepultado en algún punto de aquella esbelta mujer.

Su corazón latía frenético, como si intentara desesperadamente desprenderse de su cuerpo para fusionarse con la fuente que generaba aquellas corrientes de energía sumamente fascinantes y atrayentes para el diáfano alma del Asur. Su mirada, vacua y rota vagaba sin rumbo analizando los alrededores a la caza de algún vestigio que le aclarase que podía hacer para no sucumbir a tan extravagantes encantos. Alzó la mirada al cielo esperando una especie de revelación, o señal celestial que le indicara por dónde debería empezar a buscar su destino.

Igual que si los astros se hubieran alineado de una manera irrepetible en siglos, para que las puertas del parnaso y el abismo se abrieran y entrelazaran sus destinos entre si, el elfo obtuvo su respuesta en forma de nota interrogante... ¿por qué se interfería en los planes de aquel magnánimo poder?¿por amor a la magia, o para abrir su mente hacia nuevos e insólitos caminos, que le brindaran todo el poder y los conocimientos de los que carecía?


Bajó la vista al plano terrenal, apartando esos espíritus incandescentes de su cabeza, su distorsionada visión fue adquiriendo nitidez por momentos, y entonces vio ante si a la mujer más bella que jamás hubiese deseado encontrar en un sitio como aquel. Sus brillantes gemas purpúreas centelleaban como libélulas ardientes en una noche herméticamente cerrada y fría, sus finos rasgos coloreados a dulces y absorbentes pinceladas reflejados en un lienzo de platino como unos exquisitos matices albos y conmovedores, los cuales harían enloquecer de envidia la sublime perfección alcanzada por las féminas contorsiones de las plenitudes élficas. Su esbelta y delicada figura modelada por las olas transparentes de un mar extrovertido, infinitamente exótico en sus culminantes torbellinos de agua dulce, bendecido y consagrado a los caprichos de los dioses más exigentes del universo, concentrados en una única esencia, desbordante de luz y oscuridad por cada poro de su alma, o no-alma, sublime entre lo imposible, como una musa irresistible que se escurre inalcanzable para materializarse fugazmente frente a él, intermitentemente inestable, como si el mero hecho de intentar acercarse para acariciarla fuera a borrar su imagen de las embaucadas e hipnotizadas pupilas tililantes del escéptico elfo que se debatía en los confines más insospechables de la mente.

Entonces esa voz, fina, elástica, puramente indivisible, sensual como una bocanada de aire fresco que sana y hiere penetrando en el subconsciente hasta hacerlo suyo, afloró de unas dimensiones sumamente inexpugnable para los mortales como lo eran aquellas afiladas e intensificadas comisuras de unos labios, rojos como la sangre, que se abrían como los extravagantes pétalos endemoniados de la más hermosa de las rosas primaverales.

-¿Quién..cómo... yo? - susurró finalmente entre balbuceos al empotrarse a cráneo abierto contra la dura, gélida, y sólida realidad. Sacudiendo el rostro y cerrando los ojos hasta exprimirlos para así recobrar la compostura, dejó caer su cuerpo sobre una de sus rodillas y continuó tras clavar sus penetrantes púpilas en aquel par de pozos violáceos que trataban de absorberlo- no era intención mía ofenderos, y menos interponerme en vuestro camino señora... no soy digno de...


Sin poder pronunciar una sola palabra más, S'elverlynd se levantó con sumo cuidado, sin apartar los ojos de su oponente y aferrándose temeroso a su guadaña mágica por si tenía que hacer un alocado movimiento,se apartó a un lado, con una respetuosa reverencia hacia la nehekariana para franquearle el paso.


------------------------------------------------------------------------------------------
Modo defensivo


Spoiler:

(si Nebunefer intenta atacarme)

Mirada ardiente (acción de asalto completo)
Parada con la guadaña, si acaso.

S'elverlynd
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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Aregius El Oscuro el Vie Dic 09, 2011 11:22 pm

Aregius soltó un bufido cansado. Parecía ser que un enano se dirigía hacia el. Con la nieve no pudo distinguir muy bien quien o que era, pero por la voz aflautada y el transcurrir rápido de sus palabras era una persona muy inquieta. Aregius sumó mentalmente en su cerebro dos más dos. Los enanos no solían hablar tan rápido. Los humanos tampoco. Los elfos, ni pensarlo. Ni los orcos. Ni los elfos oscuros. Ni los lagartos. Ni... no había ninguna raza con tanta hiperactividad acumulada, y menos tanto infantilismo. Al final, tras una ardua serie de ecuaciones matemáticas mentales, Aregius llegó a la conclusión de que aquel ser debía ser un miembro de la asamblea. El elfo no pudo responder, por que no llegó a captar información alguna de lo que le habían dicho, y justo antes de que le hiciera alguna pregunta, vio como el ogro lo cogía en volandas y se lo llevaba, gritando a voces algo sobre mascota y juguete. La había cagao el halfling.

Por un momento se detuvo a ver el campo de batalla. A un lado y al otro del campo, había muertos a discreción, llamas en la nieve, valga la redundancia, y lo más importante, los restos de una severa derrota por parte de los humanos. Aquellos avatares eran indestructibles. Aregius casi se sintió culpable por el tiro de antes. Solo casi. Lo que si que le extrañaba era que no hubiese acudido refuerzo alguno a tan importante batalla. Algo raro pasaba.

Luego vio como los demonios se iban por donde habían llegado, dejando tras de si toda aquella destrucción. Justo cuando iba a ir al carro, donde las hermanas se abrazaban, la maga pareció ¿caminar? sobre el viento, fundiéndose momentáneamente con la ventisca, y fue directa hacia donde estaba S'Elverynd, el cual había cortado ya la mitad de las cuerdas. Tragó saliva. La situación se tornaba complicada.

Tarde o temprano el lugar estaría lleno de guardias. La salida estaba taponada por los heraldos de la destrucción. Había una elfa que salvar. Había otro elfo que salvar. Aregius miró atrás, hacia donde las hermanas se fundían en un cálido abrazo primaveral en pleno invierno del infierno. Cosas como esa le animaban a seguir viviendo. Una lágrima cayó desde uno de sus ojos. Recorrió la mejilla y una vez se encontró con que el viaje se acababa, simplemente fue llevada por el viento. Aregisu cerró los ojos y se pasó un brazo por estos. No era momento para llorar. Era el momento del sacrificio.

Clavó el hacha al suelo. Desenfundó la ballesta, desenfundó el hacha pequeña y lanzó ambas armas a las elfas. Se relamió los labios y gritó las que puede que fueran sus últimas palabras como asur:

-Esto es el fin... hay un momento... en que todo buen guerrero se tiene que sacrificar. Ahora que me encuentro aquí, se que ese momento ha llegado. No me quejó de la vida que he tenido.- aferró con la mano el hacha y la sacó del suelo. Se dio la vuelta, encarándose a los avatares- Este es el fin... de mi camino... Intentare ganar tiempo... no prometo nada.

Apretó los dientes. Empezó a correr. Y abrió la boca.

Ampliamente.

Gritó.

Nada inteligible.

Spoiler:
Sacar hacha pequeña, sacar ballesta, tirar ambas a donde esta ela, darme la vuelta, acción de movimiento hacia los malos.
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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Kendrall el Sáb Dic 10, 2011 8:16 pm

Tras despedirse del carcelero Kendrall, sin un solo titubeo, salió despedido como una saeta en busca del corazoncito del descomunal y terrorífico Zargorth,oteando curiosamente los objetos de su nueva bolsa durante el trayecto.Una piedra de amolar, una vieja y oxidada navaja de afeitar, un juego de llaves, un mendrugo de pan de jengibre glaseado por una fina capa de moho amarillento, un chisquero, y, algo tierno, blando, y pringosamente grasiento ¡¡un trozo de tocino ahomado!!Silbo triunfante.Nada más sacarlo de la bolsa el suculento aroma embriagó densamente el ambiente mientras al pequeño halfing se le hacía la boca agua. Aún estaba celebrándolo cuando un súbito tirón de su traje lo elevó por los aires situándolo frente a el tosco rostro de el insaciable Zargorth. Kendrall lo miró encoñado, como...mejor no pongo ejemplos.

- ¡Por-supuesto-que-voy-con-vosotros!¿pero-no-vamos-dentro?- preguntó con un atisbo de decepción centelleando en sus pupilas- Lástima, otra-vez-será. Pero-a-lo-que-estabamos, dije-que-os-sería-de-utilidad-y-¡chas!- exclamó con una picaruela sonrisa al tiempo que chasqueaba los dedos emocionado y le mostraba la hermosa porción de tocino- ¿te-gusta,eh? pues-no-es-para-ti, jeje, - rió partiendo un cacho y tirándolo al suelo con arrojo, dónde una hambrienta fiera observaba abyecta el destino que sufriría el atrayente manjar.- ¿Sabes?- preguntó en un tono malicioso de auténtica complicidad- Nunca-he-probado-el-león-albino, tú-lo-cazas-y-yo-lo-cocino, conozco-un-par-de-recetas-que-le-podrían-venir-de-crema...pero-suéltame-anda-y-cógelo-antes-de-que-se-escape... ¿sabías-qué-podiamos-ser-familia? pues-verás...


Mientras Kendrall parloteaba entusiasmado con su nuevo y más grande mejor amigo, Zargorth avanzó a gigantes zancadas hacia el puente del lugar. El halfing no descuidó sus tareas, y sin perder de vista al felino, fue lanzándole trocitos de tocino durante el trayecto para que les siguiera. Una vez frente al puente, el mediano puso en tela de juicio la resistencia de aquellas bamboleantes tablas de madera que amenazaban con desquebrajarse de un momento a otro. Había que idear un plan para sacar a su amigo de aquel entuerto, el quizá se atreviera a pasar sin ningún problema, pero Kendrall estaba seguro de que si Zargorth ponía un solo pie allí encima, toda la estructura se iría a bajo inevitablemente.

-Tengo-una-idea - dijo el iluminado, escurriéndose de su camisa y cayendo como un meteoro contra el suelo.- Si-cortamos-una-de-estas, una-vuelta-así, un-nudo-por-aquí,otro-por-allá, así-en-forma-de-lazo, y... ¡buala! - exclamó dando un salto por la emoción y mostrándole el artilugio, el cual era una simple cuerda atada de tal manera que parecía un auténtico arnés profesional, con sus agujeros para las patas incluidos- Ahora-si-cortamos-otra -cuerda, se-la-lanzas-a-tu-amiga-y-le-dices-que-la-ate-en-aquel-poste-de-allá, el-más-grueso-sí, y-si-el-otro-extremo-lo-atas-aquí-podras-saltar-sin-peligro...si-no-te-cagas,claro-macho...aunque-no-creo-que-llegues-muy-lejos-por-lo-que-luego-tendrás-que-escalarar-varios-metros..y-estás-cuerdas...- dijo analizando el material y al ogro alternativamente con un gesto dubitativo- no-creo-que-aguante-más-de-doscientoscincuenta-kilogramos,mejor-que-ate-dos... ¿qué-tal-si-nos-lanzas-a-mi-y-al-minino? me-atrevería-a-cruzarlo-pero-sería-más-espectacular-atravesarlo-volando... como-los-goblins, ya sabes...

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Snurzie Burnfury el Lun Dic 12, 2011 11:52 pm

- ¿Vasta? -respondió Snurzie alterada- ¡ y tú enclenque esmirriado !

Snurzie resopló, y miró hacia la salida esperando que la elfa se dignara a pasarle las llaves para poder soltar la cadena que impedía su avance. Pero Elainne parecía que estaba en otro mundo, una nueva silueta se dibujó a su lado, y sin casi tiempo a decir una palabra se fundieron en un caluroso y apasionante abrazo.

Volvió a posar una mirada hosca en el albino mutante, como tratando de adivinar sus pensamientos, sus palabras eran bonitas pero Snurzie ya no se creía una sola de las hipócritas palabras que brotaban de aquellos magullados labios, ya había tratado de engañarla no una, si no dos veces con sus sucias artimañas, y no pensaba volver a darle la espalda a aquel hombre para que la atravesase como a una vulgar prostituta con su juguetito oxidado cuando menos se lo esperase.

Bum-bum posó los ojos en la cadena que se interponía entre ambos, gracias a la ausencía del halfing, ésta tenía un juego de dos metros aproximadamente. Snurzie, pensando que sería mejor tener vigilado y bien controlado al joven galeno, dió un fuerte tirón de la cadena y moviéndose como una auténtica amazona que intenta apresar a un osezno con una simple cuerda, rodeó a su presa y trató de enredar a liur con la cadena, con la única intención de inmovilizarlo por si se le ocurría volver a la carga.

- Suelta esa espada antes de que te hagas daño - le advirtió con un tono firme, ausente de cualquier emoción- ¡¡y vosotras!! no quiero interrumpir nada íntimo ¿pero que os parece si intentamos salir ilesas de aquí? pásame esas llaves y a ver si podéis hacer algo con esas hachas... estos eslabones no son muy gruesos, quebrarán de un impacto certero.


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Presa (acción de asalto completo)
Coger las llaves si me las dan (movimiento)

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Elainne Blackstock el Mar Dic 13, 2011 11:35 am

Era ya de noche, había terminado mi guardia diaria cansada, había recorrido gran parte del bosque y sin ningún tipo de encuentro.
Fui invitada a la casa de Arya a cenar, era la mejor amiga que tenía en el pueblo, dado que trabajaba con su padre pasaba mucho tiempo con sangre de su sangre, eran una familia muy generosa y acogedora.

Nada más entrar en su casa, Arya, corrió hacia mí y me abrazó, me preguntaba una y otra vez que habíamos hecho ese día, si habíamos luchado contra algún ser del Caos, quería que jugará con ella, que le enseñara a usar el arco, en definitiva hacer cosas con ella, la pobre se aburría en casa.

Ya cuando la comida estaba preparada, nos sentamos en una amplia mesa que tenían y cenamos todos juntos, me sentía como de la familia, los quería mucho.

Ya tras cenar y estar hablando un gran rato me preparé para irme a mi casa a dormir, pero Arya quería que me quedara con ella a dormir, quería que estuviésemos hasta altas horas de la noche hablando de cosas varias, entre ellas chicos que le gustaban, y como no, acepté.

Estuvimos muchas horas hablando y hablando, no parábamos de reírnos, y ya cuando nos cansábamos nos tumbábamos en la cama y dormíamos juntas, la verdad es que aquellos días si eran buenos, sin ningún tipo de problema ni errores, y menos aún enanos.



Me separé de Arya, estaba bastante cambiada aunque ella seguía siendo la misma por dentro, quizás yo no podría decir lo mismo sobre mí, tenía muchas cosas que preguntarle y seguramente ella a mí, así que decidí esforzarme para salir de allí con ella y hablar un largo rato.

Aregius nos pasó un hacha y una ballesta, yo cogí la ballesta con una mano, disponía de solo el virote que llevaba puesto pero con eso se podría hacer muchas cosas, incluso con la ballesta misma descargada.

-Toma enana, encárgate tu de las llaves- dije tirándole las llaves a Snurzie, la odiaba pero se lo debía a Arya, le debía salir de allí- Arya, con el hacha golpea lo que une mis grilletes, a ver si así tengo algo más de movimiento.

Alcé las manos juntas, con las muñecas mirando hacia abajo, no me movía para que Arya no tuviese dificultades en darle tal y como le dije, si fallaba seguramente me iba a doler y mucho.

Estaba deseando salir de allí y sobre todo, de ir a una zona tranquila y poder descansar algunos días.




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Pasar las llaves a Snurzie (Acción de Movimiento)
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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Nebunefer Asaph el Dom Dic 18, 2011 8:56 am

Un susurro tembloroso fue la respuesta del hechicero elfo, y ante sus quebradizas palabras Nebunefer se detuvo unos segundos a examinarlo detenidamente mientras éste se inclinaba. Comprendió el respeto desatado, ¿o quizás fue el temor que infundió en el corazón del Asur? Poco le importaba si se debía a lo primero o a lo segundo, simplemente, sonrió por lo que su mera presencia podía ejercer en la voluntad de los mortales.

-Nos vamos –dijo sin levantar demasiado la voz. Una fría corriente cruzó el acantilado en un segundo, y con ella trajo un crudo invierno que helaba hasta los corazones de terciopelo. Al otro lado del puente semicolgante, un cuerpo pareció revolverse entre incontrolables espasmos, hasta que sus rodillas dieron con el suelo, y poco después su cuerpo entero se revolvió en la helada nieve.

“¿Tan pronto? ¿Y el resto? No los dejarás tirados ahí ¿verdad? Entiendo que más que una ayuda sean un estorbo para nuestros planes, pero son graciosos. El hechicero es fácilmente corrompible, y el nuevo… me gusta cómo piensa”.


Nebunefer pudo imaginar al demonio sonriendo, a fin de cuentas, seguramente haría más migas con el druchii que con ella.

-Luego volveré a por ellos. No te preocupes.

S’elverlynd seguía a su lado, Nebunefer lo miró durante un segundo, y sin importarle su presencia, se dirigió al puente donde se detuvo y gritando habló para sus compañeros.

-¡Volved adentro! Esperad mi regreso.

Cubrió su cabello azabache con la capucha de sus ropas, y lentamente se perdió por el camino que la llevaba a su refugio. Su capa de piel ondeó mecida por el viento, sus botas de cuero crujieron al pisar la nieve, y su entera figura desapareció entre la densa niebla que ascendía desde las profundidades del barranco.

El trío quedo boquiabierto ante la tajante respuesta de Nebunefer. Se interrogaron mutuamente con las miradas, y temieron que la nigromante fuera abandonarlos en aquella prisión dejada de la mano de Sigmar. ¿Pero que iban hacer aquellos tres con el puente en aquel estado desastroso? Con un poco de mala suerte las cuerdas se romperían, y ese sería el final nefasto para ellos, de otro modo, si se escondían entre las paredes de la fortificación podrían defenderse mejor y esperar el regreso de la mujer. Ante la imposibilidad de tomar ninguna otra opción decidieron obedecer fielmente.

Ya que el invento del pequeño halfing no acabó de cuajar en el minúsculo cerebro de Zargorth, y las miradas que le dedicaron Neogyth y Andromath no delataron mucha confianza, sobretodo la del primero que veía a Kendrall como un estorbo. Decidieron avanzar hacia el lugar del que habían salido no hacía más de cinco minutos.

-¡Zargorth! ¡Vamos! ¿Qué haces ahí parado?

El ogro se había quedado quieto, miraba con anhelantes ojos al felino, y en su boca se podía ver como gotas de saliva, del tamaño de un puño humano, se precipitaban. Pareció que el pequeño león le leyera la mente, que adivinara sus malsanas intenciones, esos ojos delataron gran astucia en el animal, y tampoco quiso dejarse engalanar por la comida que el simpático Kendrall le lanzaba. Lo que de verdad deseaba era reunirse con su amo, así que evitando todos los placeres que el demonio le ofrecía, corrió raudo y veloz hasta Aregius, y a su manera le agradeció poder volver a reunirse con él.

Neogyth siguió con la mirada los saltos del blanco león por la blanca nieve. Recordaba esa pálida piel, los ojos fieros de aquellas bestias y rugido de sus fauces hambrientas de presas. Ese pequeño animalejo le trajo imágenes del pasado donde, al lado de sus hermanos oscuros, había combatido a los asurs. Había sangrado por Malekith, había asesinado bajo sus órdenes, y aunque lo habría hecho por puro placer, se sentía orgulloso de haberle servido. Ahora podría volver hacerlo, pues el león blanco le llevó hasta una presa, que sin preguntarse ni cómo ni porque estaba allí, tenía la intención de asesinar, y a poder ser, de la forma más cruel y sanguinaria posible. Entregó su arma al grandullón, y mientras se acercaba con pasos lentos hacia Aregius, recogió dos espadas de los cadáveres que había dejado la reciente batalla.

Su enemigo se abalanzaba contra él, quizás el odio fuera mutuo, pero Neogyth sabía controlarlo, al menos lo suficiente para tomar ventaja de su enemigo. Esperaría la carga del asur que armado con la pesada hacha no le costaría evitar, y luego… sangre, sudor y dolor, tres cosas inevitables en un duelo. Sonrió, y sus finos labios mostraron la mueca propia de un demonio.

Mientas tanto, entre el interior de la carreta y la libertad los ánimos parecían ir mejorando. Arya armada con el hacha del asur consiguió romper las cadenas que atenazaban las muñecas de Elaine (Éxito), y ésta, por fin fue libre. Tuvo suerte de la puntería de su hermana, que con un lívido movimiento podría haberle cercenado, sino el brazo, un dedo o varios. Pero no fue así.

Snurzie se hizo con las llaves que le lanzó Elaine, las atrapó al vuelo, casi fue tan eficaz como la presa que le hizo al joven Liur (Éxito). Enredados, enana y humano, en un abrazo de metal se quedaron los dos inmovilizados, quizás así tendrían tiempo de hablar y terminar de aclarar sus viejos conflictos con palabras, pues poco se podían mover el uno o el otro, y ni el filo de la espada apuntaba fácilmente a sus personas.

El poseído cayó de rodillas ante el capitán, sus ojos clamaban piedad, quizás un poco de comprensión, ya que, si el dolor había sido insufrible en el momento en que el demonio se hizo con su voluntad, al abandonarlo fue aún peor. Se quebró su voluntad como se quiebra una yesca de arcilla, y su cuerpo se convulsionó entre arcadas y espasmos. Rodó por el suelo atenazándose el brazo derecho. El capitán se horrorizó ante lo que vio, y aún fue peor cuando la piel del hombre empezó a cambiar entre azul, rojo, morado, verde y amarillo, lo más probable es que fueran más colores, pero en aquel momento el ver uno sólo teñido en la piel del desafortunado fue suficiente para aterrorizarlo. Retrocedió un paso inconscientemente, con los ojos abiertos de par en par, y aún así no conseguía creer lo que estaba viendo.

Los colores no fueron nada especial, en comparación con lo que el pobre hombre sufrió, pues estaba sufriendo el peor de los tormentos, en su vida había imaginado una pesadilla tan real. Su piel, desde el antebrazo hasta la mano, incluyendo ésta, dejó de ser piel. Se tornó flácida, viscosa y repúgnate, estaba húmeda, mojada. Parecía más la extremidad de un anfibio que la de un ser humano, y sólo por sus gritos de agonía se podía afirmar que seguía siendo humano el dueño de aquella aberración caótica.


Noegyth. 0H acumuladas.
S'elverlynd. 9H restantes. Desaparece la guadaña (Fallo Voluntad).
Elainne. 9H restantes.
Kendrall. 10H restantes.
Andromath. 1H acumuladas.
Zargorth. 0H acumuladas.
Liur. 12H restantes. Gana una acción de movimiento por no haber hecho nada este turno.
Arya. 11H restantes.
Aregius. 10H restantes.
Snurzie. 13H restantes.
Guardia 1. 0H restantes. Inconsciente. 0 Turnos restantes
Guardia 2. 2H restantes. Inconsciente.
Carcelero. 0H restantes. 0 Turnos restantes
Soldado 1. 1H restantes.
Soldado 3. 5H restantes.
Guardia 4. 7H restantes. Mutando.
Soldado 4. 0H restantes.
Capitán imperial. 5H restantes.
Guardia 6. 8H restantes.

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  S'elverlynd el Lun Dic 19, 2011 11:25 pm

S'elverlynd bajó la cabeza, perdida su mirada en las botas de aquella dama, aguardó impaciente sus palabras, no sin antes ocultar cierto temor justificado en lo más recóndito de su ser.

La guadaña vibró un instante pasada la tormenta acuciante de sus iris,y se desvaneció de sus manos para materializarse una vez más, bajo la forma de un báculo arcano, ya no la necesitaría. La capa cayó al suelo, se agazapó y ágil como la danzarina falda de una tirolesa, la estela de aquel atuendo dibujó un amplio abanico en el aire para posarse con delicada premura sobre su hombros, S'elverlynd abrochó el ribete de su cuello con cierta parsimonia, clavó sus pupilas en aquella magestuosa mujer que irradiaba un poder inimaginable por cada poro de su piel, y permanecio inmóvil, impaciente cual perro obediente en la puerta de un establecimiento esperando a que su amo realice las acciones pertinentes.

Cuando Nebufener terminó de dar las instrucciones a sus aliados, el asur retrocedió un paso con su pierna izquierda, amagó una educada reverencia, y sin dudarlo un segundo arqueó el brazo en un cordial ofrecimiento para asistir a la dama en su abrupto trayecto por la nieve, dibujada una enigmática sonrisa en su estoico rostro, la acompañó como un autómata hechizado hasta su destino, olviando por completo a sus compañeros y el objetivo de aquella expedición. El asur tenía su propia misión.

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Una muerte digna

Mensaje  Aregius El Oscuro el Mar Dic 20, 2011 4:26 pm

Aregius empezó a pensar.

Recordó detalles sueltos de su niñez. Toda su vida la había pasado peleando, pero siempre había tenido un objetivo en mente: conseguir averiguar que había detrás de la muerte. Aregius pensó en el pasado hallar respuesta a dicha cuestión ontológica viendo a la muerte y sintiéndola en sus propias carnes. Casi toda su familia había muerto, su padre, su madre, muchos de sus camaradas, y un sinfín de enemigos, y a pesar de todo ello seguía sin conocer lo que había al otro lado. Había consultado afanosamente documentos históricos, filosóficos, tenido grandes sesiones de charla con magos de Hoeth, pero en sitio alguno jamás había hallado respuesta a su pregunta.

Ahora, rodeado de tanta muerte y destrucción, volvió a sentir aquella curiosa sensación de escalofrío inquietante que atenazaba su alma. Entre la blanca nieve destacó una figura oscura, que contrastaba bastante con el ambiente. Era una figura alta, esbelta y de ojos sangrientos, del color de la rabia frustrada. Al ver facciones elfas en aquel rostro de odio, Aregius apretó con fuerza los dientes y escupió al suelo.

Hacia el se dirigía un druchii. Sin duda era mucho más fuerte, más apasionado, y más ágil con el, arrastrando tras de el los años de maligna inmortalidad indecente. Una criatura hecha para odiar, una creación de su propia raza de la cual se avergonzaba enormemente. Tal vez fuera la peor creación de los elfos, como un árbol cuyas raíces han ahondado tanto en el suelo, y lo han contaminado tanto que luego su tallo resulta más difícil de cortar que el más fuerte roble. Una hazaña fuera de su alcance.

A través de la nieve tambien distinguió en el puente al mago elfo, S'elverynd. No pudo evitar comparar al Asur con el Druchii. S'elverynd era mucho peor. Estaba dando la espalda a sus compañeros, a la misión, a su propia raza, para ponerse del lado de una maga humana. Aregius no pudo evitar musitar en voz baja un "Por qué..." preguntándose con todas sus fuerzas pro que estaba siendo traicionado. El, al contrario que el sucio druchii, se había educado en Ulthuan, conocía las normas morales, y una de ellas era "Eres un Asur". Si Aregius sobrevivía a aquello, pensaba hacer un viaje a Hoeth y comunicar la traición a los edictos de Teclis. Dicha infamia no sería perdonada.

Sobrados motivos había para estar ahí, y no hacía ya falta justificarlos. No dedicó siquiera una última mirada detrás suya, simplemente rezó para que Arya entendiera que sencillamente la situación no tenía solución, y que tendrían que huir, sin mirar atrás, sin hacer caso de su figura. Aregius lamentó, eso si, que no pudiera comunicarle a tan valientes elfas su deseo de que vivieran a partir de ahora por el. Daba igual. Aquello no era una obra de teatro. Era la vida real.

Ante la mirada enloquecida y furiosa del druchii, Aregius presentó una inusitada paciencia glacial, de sumisión ante la muerte, con su fiel hacha enarbolada con fina galantería. Antes de morir, dijo unas últimas palabras, y las gritó con fuerza para que fueran oídas a través del viento:

-¡Somos Asur! ¡Somos los Defensores de Ulthuan! ¡Cuando el fin llegue, no daremos paso atrás! ¡Avanzaremos! ¡No me das miedo, sucio druchii, por que, sea cual sea el destino de esta batalla, morirás conflagrado en las llamas de tu propia ira!

[spoiler]Modo defensivo
Golpe poderoso(si se acerca a mi, si no, carga)[spoiler/]

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Elainne Blackstock el Vie Dic 23, 2011 1:06 pm

Arya alzó el hacha del otro elfo que iba con ella y golpeó mis grilletes con la fuerza justa para poder liberarme de ellos, ya tenía un pie más cerca de la libertad que tenía antes, las tornas se volcaban un poco más hacia mi lado.

Tenía tanto que hablar con Arya, pero ahora no era el momento, tenía que pensar en cómo salir de todo esto de una pieza, para luego tranquilamente hablar de todas las cosas que teníamos que contarnos.

-Arya, quítale los grilletes al joven peliblanco, es amigo mío y ayuda también a la enana, si quieres puedes ser algo "ruda" con ella, es una de las culpables de que esté aquí yo os cubro mientras- ordené a Arya en nuestro idioma natal mientras agarraba bien la ballesta y la miraba fijamente a los ojos.

Observé el panorama, al parecer el elfo que me entregó la ballesta iba a entrar en conflicto con un druchii, y tenía pinta de que al elfo no le importaba lo más mínimo su vida, cargando casi de forma suicida sobre su enemigo.
Podría ayudarle pero solo disponía de un virote, cosa que me ponía las cosas demasiado justas, si iba a disparar tenía que asegurarme que acertaría y que fuera un disparo mortal.

Así que decidí quedarme observando los alrededores para saber que ocurría y si algún guardia se nos iba a acercar, poder avisar a Arya y los demás para que me ayudasen para defendernos, tendríamos que hacer trabajo en equipo para salir de aquí y la verdad que no estábamos preparado para ello.

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Arya el Miér Dic 28, 2011 3:29 pm

Agarré con fuerza el hacha mientras miraba las cadenas que apresaban las manos de Elainne. Tragué saliva, tenía miedo de fallar y darle a ella en lugar de a las cadenas, pero no podíamos quedarnos así más tiempo. Cerré los ojos y bajé con rapidez la hoja afilada del arma, y escuché el sonido que producieron las cadenas al romperse. Abrí los ojos y miré a Elainne.

Escuché atentamente sus instrucciones, y solo entonces me percaté de la presencia de la enana y el muchacho de pelo blanco. Puede que me hubiera fijado en ellos al entrar en el carro, pero les había omitido en mi cabeza al abrazar a Elainne, a quien andaba buscando y tanto ansiaba encontrar sana y salva. -Vale, tenemos que darnos prisa en salir de aquí, no sé cuales son las intenciones de los que se han escapado, pero viendo lo que han hecho, no me tienta quedarme a descubrirlo... - Le contesté en nuestro idioma natal, mientras agarraba su mano y la apretaba ligeramente, observando su rostro y le lancé una sonrisa apenas apreciable y nerviosa. Cuando estuviéramos a salvo, podría arreglar cuentas con la enana que había llevado allí a mi mejor amiga.

Tras echar un vistazo fuera del carro, me acerqué a los dos que quedaban ahí dentro. La enana tenía apresado al humano, estaban enredados entre ellos, ya no solo por la presa que había echo la mujer, si no también por las cadenas de ambos, que les había enredado a saber cuando. Solo había una cadena que podía romper, una que salía de los grilletes de la enana y terminaba en una de las paredes del carro. Les lancé una mirada y me acerqué a la cadena con el hacha levantada.
-Tensad la cadena para que pueda cortarla, y más vale que os separéis si queréis que salgamos con vida de esta.
Dicho esto, acometí contra la cadena que tenía delante, esperando unos segundos antes de hacer para que hicieran lo que les pedí, si no, lo haría igualmente.

---------------------------------------------------------


Modo Ofensivo.
Acercarme a Liur y Snurzie. [Acción de Movimiento]
Romper la cadena que ata a Snurzie a la pared. [Acción de ataque. Golpe Potente]

- Golpe Potente:
Es una Acción de Ataque
El atacante sujeta el arma con ambas manos y se concentra para golpear con todas sus fuerzas.
Atacante: Bonificadores al Daño. Penalizadores a la Agilidad.

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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Kendrall el Jue Dic 29, 2011 12:13 pm

- ¡Eeeh! ¡qué-se-escapa-cara-pasa! - baló Kendrall totalmente encabritado mientras se encaramaba sobre los hombros del gigantón- ¿no-vas-a-hacer-nada?

Aquello al pequeño le sentó como una patada en el culo, nunca juegues con la comida de un halfing ya que se vuelven muy susceptibles y nunca sabes por dónde te van a salir. El había hecho su trabajo, había conseguido hipnotizar a la fiera unos instantes para que su compañero se apoderara de ella sin mucho esfuerzo, pero el muy zoquete se había quedado embobado con la baba colgando de su labios mientras el pequeño león se alejaba raudo y veloz de su lado.

Rápidamente hizo un nudo alrededor del biceps de Zargoth , dejando bien aferrada la cuerda, e ipso facto zarandeó el otro extremo de la cuerda por encima de sus cabezas, y tras darle varias vueltas lanzó el lazo directamente hacia el cuello de su presa. No podía desperdiciar una carne tan tierna.

Mientras tanto en la carreta Snurzie había conseguido atrapar con la cadena al lechoso mutante, había logrado pasarla por encima de Liur y ganarle la espalda para apresarlo, pero para colmo de males ella también quedó totalmente inmovilizada de cintura para arriba, con sus pechos bien estrujados contra la esqueletica espalda del humano. Segundos despues el tintineo de un manojo de llaves surcó la estancia, la enana abrió la boca para decir algo, pero no tuvo otra opción que cogerlo entre sus dientes y sentir la dentera producida por el contacto del metal cercenando en forma de escalofrío toda su espina dorsal.

Entornó los párpados y atravesó con una fulminante mirada a Elaine, no entendió una sola palabra de lo que dijo pero algo le olió a chamusquina... segura de que aún la consideraba la culpable del resultado de aquella desastrosa velada en la taberna ¿qué opciones le quedaban? casi prefería ser encerrada eternamente en aquella prisión de mala muerte, que escapar con 3 elfos y un humano de aquel lugar, lo más probable es que le metieran un hachazo por el camino y la dejaran desangrándose entre la nieve. Por mucho que quisiera cooperar, estaba sola.

La rubia se acercó a la pareja y les aconsejó que tensaran la cuerda, Bum-bum enarcó una ceja poco convencida pero hizo caso a la elfa, retrocediendo varios pasos hacia atras mientras arrastraba a liur con ella, la silvana alzó el hacha, y justo en el instante en el que se decidía a impactar sobre la cadena, Snurzie se avalanzó hacia delante, giró sobre su eje antes de caer de espaldas sobre el frío suelo del carromato, y con el mutante todavía sobre ella, cerró los ojos y esperó la justicia divina.

Spoiler:
kendrall

Montar en el ogro (mov)
hacer un nudo (mov)
Lanzamiento (acción de atk)

Snurzie

Modificador, combate agresivo

Retroceder (mov)
Hostigar con derribo (mov de atk)

Kendrall
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Re: Un viaje sin retorno.

Mensaje  Zargorth el Vie Dic 30, 2011 4:48 pm

En aquel desierto de cruda nieve y frío viento el caos seguía danzando al son de los gritos, tanto agónicos como desesperados, de los que allí restaban con la esperanza de encontrar una salvación en un atisbo de bondad de algún dios misericordioso, ya fuera Sigmar, Grimnir o Asuryan, daba igual, con uno solo que tuviera ganas de ayudar, bastaría.

Entre las paredes macizas de piedra y el puente semicolgante, una pareja de ancestrales hermanos de sangre tenía la intención de zanjar sus viejas diferencias. El viento arrastró el grito de uno y enmudeció el silenció del otro. Retumbó entre las rocosas laderas del acantilado, y sus pasos a la carrera se elevaron del mismo modo que un fénix renace en medio de la oscuridad.

Neogyth esperó paciente, y aunque solo fueron unos segundos lo que duró el efímero combate, atisbó en los ojos de su adversario una convicción envidiable. Descubrió un atisbo de locura en aquellos ojos, casi semejante al mismísimo Kaine hecho elfo. A fin de cuentas, no eran tan diferentes.

Enarbolando aquella gigantesca hacha, Aregius cargó contra el druchii. Veloz y devastador, el golpe impactó justo donde un segundo antes se encontraba Neogyth (Fallo Ataque). El hacha abrió un surco en el suelo y levantó pequeños fragmentos de brillante nieve. El elfo oscuro había podido evitar el ataque del asur, y ahora, sin perder más tiempo que el dedicado a sonreír desde un costado y disfrutar de su próximo asesinato, arremetió contra su víctima.

El frío acero congelado por las bajas temperaturas del lugar surcó por diversos sitios la piel del elfo. El primer impacto le cortó el hombro penetrando entre las ropas hasta llegar al músculo (Éxito Ataque = 6), el siguiente ataque simplemente le golpeó en el pecho abollando la armadura (Éxito Ataque = 3) y ayudándolo a recomponerse frente a frente. El último movimiento del que brotó sangre, impactó primeramente en el mástil del hacha. Aregius había conseguido recomponerse y evitar el que sería el golpe definitivo, el golpe ajusticiador, el que lo hubiera llevado a unirse con su madre y su padre. Pero mientras que Aregius sudaba y jadeaba, Neogyth sonreía con efusiva satisfacción. Estaba bien que el asur se resistiera hasta el último momento. Así, la victoria tendría mejor sabor, pensaba el druchii, y sabiendo que ningún movimiento debía ser en balde, prosiguió con el que sería su último ataque, dándole fuerza al movimiento y recorriendo en descenso la madera Craciana. El filo de la espada robada silbó al rasgar la madera, hasta que cortó y cercenó uno de los dedos del valiente asur (Éxito Ataque = 6 y +1PL).

-¡Neogyth! ¡Ven! ¡Nos vamos de aquí!

Unas palabras gritadas al viento le devolvieron la cordura que había perdido al oler la sangre derramada de su hermano. Su semblante recuperó una perturbada calma, y tras de sí, vio a sus compañeros correr en dirección a las puertas derribadas de la prisión.

El grandullón de Zargorth había atrapado con su manaza al pequeño Kendrall para evitar que se escabullera o hiciera más jugarretas de las suyas. Le cogió el lazo antes de que pudiera lanzarlo contra el pequeño león blanco, y con varios movimientos poco delicados, envolvió al halfling en un ovillo.

-Porgtate bien, o Zargorgh se enfadará contigo.

Neogyth miró a los ojos a Aregius, y también examinó el muñón ensangrentado de su mano, antes de dedicarle unas palabras.

-Nos volveremos a ver asqueroso asur. Que esta herida te sirva de recordatorio.

Veloz como un felino se unió a sus compañeros, y juntos atravesaron las puertas de la prisión para perderse en la oscuridad de sus muros mientras los malheridos soldados supervivientes se arrastraban como podían alejándose de aquellos monstruos.

En la carreta todo parecía ir mejor, Elainne había sido liberada de sus ataduras y armada con una ballesta protegía la entrada aquella prisión con ruedas. Desde su posición podía ver el caos a su alrededor, a su compañero moribundo sufrir en el centro del claro y a los bastardos que habían causado todo aquello. No parecía que ningún guardia hubiera puesto un ojo sobre ellos, pues cada cual en lo suyo, estaban más ocupados en atender a sus compañeros y en salvar sus propias vidas.

Tras la elfa, allí donde Arya trataba de ayudar, parecía que algo no cuajaba bien, pero la elfa no se percató hasta el último instante. Snurzie empujó y arrastró bajo su peso al joven galeno. Ambos cayeron contra el lateral de la carreta, que al estar volcada se había convertido en el suelo. La enana quedó abajo, y encima de ella, Liur, atado e inmovilizado sin poder hacer nada, mientras el hacha, que el valiente Aregius había entregado a Arya, se dirigía inexorablemente en su descenso hacia la pareja. La elfa utilizaba las dos manos para conseguir mayor fuerza en el golpe, y así romper las cadenas que los aprisionaban, en ningún momento quiso hacerles daño. Quería liberarlos, no matarlos. El filo del arma se detuvo a escasos centímetros del pecho de Liur (Éxito Inteligencia y Agilidad).


INFORMACIÓN
Elainne. 9H restantes.
Liur. 12H restantes. Gana una acción de movimiento por no haber hecho nada este turno.
Arya. 11H restantes.
Aregius. 0H restantes.
Snurzie. 13H restantes.
Guardia 2. 2H restantes. Inconsciente.
Soldado 1. 1H restantes.
Soldado 3. 5H restantes.
Guardia 4. 7H restantes. Mutando.
Soldado 4. 0H restantes.
Capitán imperial. 5H restantes.
Guardia 6. 8H restantes.

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