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La Gloria de Eisental - Vigésimo tercer torneo.

Miér Ene 04, 2012 10:10 am por Jodri Rompehierro

Los juglares se encargan de llevar las noticias aquellos que no saben leer, y con sus cánticos transmiten toda la información. Esta vez cantan himnos de guerra, de lucha y combate. Pero más allá de su exagerada visión, comentan el que será el vigésimo tercer torneo de Eisental:


La Gloria …


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Para todos los usuarios.

Mar Ene 03, 2012 6:59 pm por Jodri Rompehierro

¡Muy buenas mis pequeños y Feliz Año Nuevo para todos!

Empezamos un año nuevo, y mi primera impresión no ha sido muy buena… Puede que esté confundido, o espere demasiado… Pero es lo que me parece y me cuesta decirlo… No sé si entenderéis a lo que me refiero.

En fin, aparte de …

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Un día especial

Mar Oct 25, 2011 7:05 am por Jodri Rompehierro

Un día especial


Saludos a todos y a cada uno de vosotros. Hoy es un día muy especial, y en nombre de todos los administradores tengo que contaros algo. Esta vez no voy a narrar ningún combate, ni a rolear con vosotros. Creo que lo que voy a deciros es más importante. Algo dentro de mí me …

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La Invasión de la superficie. 1ª Parte

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La Invasión de la superficie. 1ª Parte

Mensaje  Skabscror el Sáb Dic 31, 2011 11:50 am

Un susurro afónico turbó la paz reinante del pueblo, dormido como estaba correspondiendo a la franja horaria nocturna:

-¡Vamos-vamos, estúpidos-dos, marchad-marchad en silencio!

Skabsil oteó la oscuridad ocioso, pensando que sin duda se hallaba en medio de una vorágine de fama y riquezas tan inconmensurables que lo llevarían tarde o temprano al Consejo de líderes skaven a pesar de ser no más que un hostigador del clan Skyrre, un mercenario a las ordenes del señor de la guerra Skabscror que junto a sus secuaces debía cumplir una misión. Estaba a las órdenes de la compañía de los Exploradores del Mapa Roto, cinco hombres rata con aviesas intenciones cuyas jorobadas formas eran escondidas a la luz de la luna gracias a las sombras que arrojaba el tétrico templo de las cosas humanas. Y, tal como habían hecho desde que salieron de sus fétidas cloacas, los skavens subieron las escaleras con profundo silencio y disimulo jamás antes vistos por ningún hombre rata.

Y no era para menos. Si algo salía mal, los hombres rata se hallarían solos en medio de una madriguera llena a rebosar de cosas humanas, por lo que las esperanzas de futuro en el hipotético caso de fallo eran demasiado oscuras como para permitirse un desliz, por insignificante que fuera. Y no solo estaba el enemigo, el propio Skabscror era una buena póliza de seguro en caso de fallo, ya que no era de los caudillos que aceptara limpiamente cualquier fallo en sus metódicos planes. No, el mismo se ocuparía de cazarlos como ratas miserables y de echarlos a alguna rata ogro en pago al clan Moulder.

Por tanto, las perspectivas de futuro en caso de fallo no eran muy buenas. Así que, si querían conservar el cuello, las miserables ratas tenían que ser rápidas y eficaces cual asesinos del clan Eshin. Lo que se preguntaba Skabsil era porque Skabscror no había enviado a cumplir susodicha misión alguno de los numerosos asesinos del clan Eshin que tenía a sueldo. Pero entonces pensó que si no estaban allí era porque estaban en otro sitio, y si estaban en otro sitio sería por que tendrían algún otro encargo. Skabsil tembló fuertemente, sintiéndose de repente el blanco de miles de estrellas arrojadizas cortándole el cuello. Cuando cumplieran la misión, Skabsil huiría lo más rápido posible a Plagaskaven. Ahí tenía algunos contactos útiles…

Observó la estructura del templo de los humanos. Una figura encapuchada de piedra observaba a los visitantes desde su trono en la entrada, vigilando con la guadaña que nadie más que los muertos entrara en el edificio. Lamentablemente, la guadaña no se movió ni un milímetro cuando los skavens subieron por las escaleras. Y, pro supuesto, el rostro encapuchado ni se inmutó cuando uno de los skavens soltó risillas malvadas y escupió a los pies esqueléticos de la estatua.

Mientras uno de los skavens forzaba la cerradura, Skabsil se maravilló y repugnó al mismo tiempo al observar que aquel ignoto templo era una réplica casi perfecta del Gran Templo de La Grab Rata Cornuda. Ni de coña podía soñar con aproximarse a su gran esplendor. Además, no podía entender esa rara costumbre de los humanos de enterrar a sus muertos bajo frías y solitarias lápidas de ultratumba. Entonces ¿Qué comían los humanos? Desde luego era un gran misterio que merecía ser investigado a priori.

Un chasquido sonó, y la puerta chirrió lentamente a la vez que una de las ratas la abría. Entonces Skabsil se sorprendió ante la estupidez de sus subordinados ¡La puerta nunca había estado cerrada! Había perdido mucho tiempo viendo a sus subordinados trabajar, unos segundos valiosos que podían significar la diferencia entre la vida y la muerte. Otra vez volvió a acariciarse el cuello, para comprobar que afortunadamente seguía en su sitio.

Cuando la puerta se abrió, Poco a poco todo el grupo de skavens fue entrando en el templo. Skabsil dejó la puerta abierta para poder tener luego una fácil ruta de escape. Luego, entró en el templo y no pudo evitar soltar algo parecido a una risa maquiavelista. La misión estaba a punto de completarse. Quemaría y arrasaría por completo aquel templo hereje, y se convertiría en un señor del Consejo de los Trece, oh, sí-sí…

La luna, mientras, brillaba por su ausencia en el firmamento.

(Nota del narrador: Todos los skavens han fallado su chequeo de inteligencia, así que los pjs interesados en defender el templo de Morr pueden empezar donde les plazca.)

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Re: La Invasión de la superficie. 1ª Parte

Mensaje  Seinsfath Urtu el Sáb Dic 31, 2011 2:24 pm

Ató el caballo en el abrevadero más cercano antes de adentrarse en el Templo de Morr con la intención de ampliar sus conocimientos, ya fueran arcanos o históricos, todo conocimiento era necesario y a Seinsfath le producía una gratificante sensación descubrir nuevos horizontes entre los polvorientos tomos.

Se aseguró de que la carga de su jamelgo estuviera bien sujeta, de que no hubiera nada que pudiera desprenderse por casualidad, y a demás, miró a ambos lados, con desconfianza en busca de algún que otro bandido que estuviera al acecho de un buen botín. Acarició la crin de su compañero y le dedicó unas palabras antes de marcharse.

-No tardaré. Sólo quiero coger un par de libros para estudiarlos. Ya sabes… si ves algo extraño relincha fuerte y volveré lo más veloz que pueda.

Con algunos de sus libros más interesantes bajo el brazo se adentró en la oscura morada de Morr. Si quería conseguir conocimientos, también debía aportar algo al templo, o al sacerdote que fuera encargado, y el intercambió de libros era algo bastante habitual entre académicos. Además, también llevaba un tomo en blanco por si no le fuera posible extraer los libros del edificio y tuviera que transcribir a pluma los conocimientos.

Anduvo en silencio por la casi penumbra del Templo, y decidió alejarse del pasillo central para recorrer y estudiar minuciosamente los laterales del edificio donde gravados, lienzos y estatuas pequeñas relataban la historia del Imperio, e incluso la historia del mismísimo Morr, esposo de Verena y padre de Shaylla.

Finalmente, sus pasos lo llevaron al presbiterio. Había recorrido la mitad de la edificación, y pensaba seguir con el resto, cuando lo que allí vio lo dejó sin aliento. Semejante a un habitante de los recodos más tenebrosos del más allá, la estatua del dios Morr ajusticiaba con su vívida mirada a todo aquel que bajo sus pies gozara examinar la girola. En la oscuridad del templo, aquellos escarpados ojos brillaban con fuego rojo. Pero no fue aquello lo que hizo que los pelos se le erizaran y una sensación de intranquilidad le azotara cuerpo y alma por igual. Por un momento, y Seinsfath apostaría la mitad de su fortuna, juraría que algo se movió entre las sombras, pues cuando el hechicero abrió los ojos tras un fugaz parpadeo, la estatua había vuelto a ser la fría e inquebrantable elaboración de un hábil artesano, y sus ojos volvían a ser marmóreos.

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Re: La Invasión de la superficie. 1ª Parte

Mensaje  Skabscror el Lun Ene 02, 2012 12:36 pm

Skabsil olisqueó el aire y buscó con la mirada alguna antorcha para poder prender aquel fétido lugar impío. Sin embargo su visión nocturna no halló a alcanzar la fuente de la luz que iluminaba la estancia tímidamente. Sus secuaces también buscaron con la mirada, pero tan solo uno de ellos consiguió encontrar el tan valioso bien. No obstante, las intenciones del skaven eran las de quemar a todos sus compañeros junto con el hereje templo, así que sencillamente no dijo nada y sigilosamente fue directo a la luz de la antorcha cual polilla hambrienta de luz.

Tan abstraído estaba buscando antorchas, que casi no se fijo en el erudito que estaba a punto de descubrirlos. Grande fue la sorpresa de Seinsfath cuando encontró a las peurtas del mórbido templo un grupo de ratas humanoides observándolo con sus ojos rojos. Y es que ahora seis pares de ojos rojos observaban furtivamente al nuevo invitado a la escena.

Skabsil no reparó en gastos, y ordenó rápidamente a los skavens disparar a discreción contra la cosa humana. Afortunadamente, había sido precavido y había ordenado a sus subalternos llevar hondas. Las hondas, al contrario que las pistolas brujas o el mosquetes jezzail eran muy silenciosas, y dado el carácter de la misión, adecuadas para eliminar cualquier posible curioso y apedrear a los centinelas cuando hiciese falta. Por si acaso, Skabsil se llevó las garras a las pistolas, atento a cualquier posible fallo. La piedra dio certeramente con la cabeza de Seinsfath y le dejó en la frente una grave herida. Skabsil se encogió de hombros y desesperó al mismo tiempo. Algo era algo, pero en la próxiam andanada tendrían que tener mejor puntería.(Exito 1 Impacto: -5 Heridas)

No podían dejar ningún cabo suelto.

A pesar de que había dado una orden, sus subordinados no lo interpretaron como tal, y tan solo desenvainaron las hondas y dispararon porque el humano contravenía a sus intereses comunes. La mirada enloquecida de estos sugirió a Skabsil que algun imbecil lo había vuelto a traicionar, proporcionandole skavens defectuosos.

La primera piedra que cruzó el aire falló estrepitosamente por mucho, tanto que Seinsfath ni siquiera se dio cuenta de que lo estaban disparando. El segundo disparo también se fue por mucho, aunque esta vez rozó un poco más cerca de los oídos del humano, lo suficiente como para darse cuenta de que estaba siendo disparado por unas mentes mezquinas y desagradables. Pero la puntería de los skavens no iba muy allá, ya que el tercer disparo volvió a fallar por mucho. Skabsil empezaba a desesperarse. Y es que la cuarta piedra se estrelló contra la pared. Eso ya era demasiado. Afortunadamente, o tal vez no tanto, el último skaven en disparar si que acertó, para envidia de sus compañeros,


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Re: La Invasión de la superficie. 1ª Parte

Mensaje  Alfred Midfor, sacerdote el Lun Ene 02, 2012 3:12 pm

La voz de barítono del religioso llenaba las distintas estancias ascendiendo y reverberando entre las columnas del Templo de Morr como si las viejas voces de los muertos se alzaran uniéndose al canto. No sería de extrañar por otra parte, pues sus antecesores de la orden monástica se encontraban enterrados en las catacumbas subterráneas del templo.
El incensario oscilaba en una suave cadencia a cada paso que daba, dejando tras de sí volutas de aromática esencia.
Aún casi a oscuras, apagando una tras otra las velas, el Padre Alfred conocía perfectamente la situación de cada candelabro, de los bancos, de las losas sueltas del suelo. Se movía con la facilidad de quien conoce a la perfección su hogar. Nada parecía corromper la calma que reinaba en el recinto, nada hasta que creyó captar un reflejo rojizo por el rabillo del ojo.
Dirigiendo la mirada hacia su origen la sospecha se convirtió en certeza, algo se movía entre las sombras, algo bajo y escurridizo, algo que caminaba sin zapatos pues podía discernir unas largas uñas o tal vez garras entrechocando contra el marmoleo suelo.

- ¡Sal de las sombras criatura impía! – Le ordenó el viejo clérigo.
En respuesta, una incontable cantidad de brillantes ojos carmesí se posaron sobre él amenazantes, rabiosos. Un aluvión de ratas corrieron como poseídas contra él trepando por su túnica y piernas, mordiéndole la espalda y los brazos, haciendo que se postrara contra el suelo entre gritos de dolor bajo una manta de pelo gris y marrón desigual…

Fue entonces cuando la alama mágica lo despertó bañado en sudor. Tardó varios segundos en recuperar la compostura y volver a la realidad. La alarma lo había despertado, aún sentía su punzada atravesándole el cráneo pero el sueño había sido un mensaje de Morr. ¡Ratas en su Templo!
Con una agilidad poco acostumbrada en él saltó de la cama directo a la puerta de su celda portando consigo un candelabro con tres velas encendidas y la antigua guadaña que perteneció a todos los clérigos que regentaron el Templo. Si habían osado mancillar la santidad del edificio que Morr tuviese piedad de sus almas porque él no iba a tenerla de sus vidas. Bajó los escalones de tres en tres a grandes zancadas hasta llegar al espacio principal y escudriñar con rabia la oscuridad reinante. Fue una grata sorpresa descubrir que no se encontraba sólo frente a la amenaza pues otro humano al que más tarde tendría que interrogar muy seriamente, estaba siendo atacado por las ratas.

- ¡¿Cómo osáis corromper este santo lugar con vuestra inmunda presencia?! ¡Malditas criaturas del Abismo!–
Lleno de rabia emprendió la carrerra enarbolando el filo de su guadaña contra el grupo de ratas.

Spoiler:
- Combate agresivo: El personaje se preocupa más en golpear que en evitar los golpes de sus enemigos.
-20% a la HA o Ag cuando el personaje intente parar o esquivar un ataque.
20% a La HA cuando ataque

- Carga:
Es una Acción de Asalto Completo
El atacante corre hacia su objetivo para golpearle aprovechando el impulso adicional. Esta maniobra puede ser intimidatoria si se realiza entre varios atacantes a la vez. El movimiento cesa cuando el personaje embiste, choca, golpea o hiere al objetivo.
Atacante: 10% a la HA y algunos bonificadores al daño.
Defensor: Dependiendo de la situación puede tener que realizar una tirada de Voluntad.

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Re: La Invasión de la superficie. 1ª Parte

Mensaje  Seinsfath Urtu el Lun Ene 02, 2012 3:19 pm

Como un relámpago la piedra arrojada impactó brutalmente en la frente de Seinsfath. El golpe le hizo tambalearse, e incluso creyó que iba a caer inconsciente, pues las sombras se movían y parecían atraerlo en un miasma de oscuridad y terror. Se preguntó en menos de lo que dura un segundo que tinieblas estarían acogiendo al sagrado Templo como suyo, y deseó que no fueran demonios ni sectarios. Prefería mil veces más a un grupo de ladrones que a esas alimañas corruptas, detestables a los ojos del bien.

Dejó caer los tomos que portaba entre los brazos, y una brisa de polvo se desató al impactar estos en el frío suelo. Seguidamente, comprobó con la manga de su túnica que un fino reguero de sangre había brotado de la herida. Agachó el sombrero y con el ala del mismo se cubrió los ojos antes de recitar el versículo arcano que pondría una luz en aquella penumbra.

¡Hiron Kui Fenren!


Sus gritos resonaron en la estancia mientras sujetaba el sombrero y dirigía el hechizo hacia donde suponía que debían estar los ladrones. Acto seguido, y sin perder un instante más, corrió hasta una columna cercana y se cubrió con ésta para evitar ser objetivo de más proyectiles.

No sabía como hacer frente aquellos ladrones, únicamente pensó en resguardarse, en sobrevivir a aquel altercado. Prefería no ser avasallado por una lluvia de piedras y caer muerto en una patética huída. Debía tomar una posición defensiva antes de poder pasar al ataque.

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-Mover tras una colúmna.

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Re: La Invasión de la superficie. 1ª Parte

Mensaje  Skabscror el Mar Ene 03, 2012 12:03 am

El silencioso templo de Morr estaba siendo muy frecuentado, aunque sus parroquianos fueran ratas humanoides de medio metro con aviesas y obvias intenciones de profanación. Afortunadamente para el dios Morr, su sacerdote no iba a desatender sus obligaciones en horas tan bajas. Lejos de amilanarse ante tamaña osadía, Alfred, el sacerdote del pueblo, salió de sus aposentos guadaña en mano con la intención de defender a muerte el templo de la muerte.

Skabsil se hartó de auqel humano tan molesto, y decidió que era hora de echar mano de sus pistolas, y solventar el problema el mismo en vista de los fallos de los inútiles de sus subalternos. Sacó una de sus pistolas y apuntó al humano vestido de blanco con ella. Sopesó largamente sobre si el tiro fallaría o no, y finalmente apretó el gatillo. El resto vino solo. El estallido de la pistola resonó por todo el templo, iluminando la cara de Seinsfath antes de que la bala de piedra bruja impactara de lleno en su sombrero. Este se quemó, y junto a el todo el pelo del erudito. Cuando las llamas verdes se consumieron, Siensfath había sido reducido a nada más que un despojo humano tendido en el suelo. El sabio se quedó bastante aturdido debido al tremendo impacto, mientras que Skabsil celebraba vehementemente el acierto, ya uqe había mostrado a sus súbitos una clara muestra de su gran poder que seguro que no olvidarían. (Éxito Impacto: -7 Heridas. +1PL. Aturdido durante 1 Asalto)

Celebrando el hecho de que las molestias ya se habían acabado, una de las ratas de clan se acercó con malévolas intenciones al cuerpo ahora tendido en el suelo. En apenas uans zancadas recorrió la distancia que lso separaba, sacó una espada oxidada, miró a Seinsfath, y acuchilló como todo buen skaven al humano por la espalda. El cuchillo penetró suciamente en el brazo izquierdo del humano, y acuchilló de tal manera que el brazo quedó completamente destrozado pro el traicionero ataque, de tal manera que soltó todo lo que debía de llevar en la mano. Ahora Seisnfath había quedado tan herido que si no recibía pronto ayuda médica, moriría... (Éxito Impacto: -4 Heridas. Efecto Crítico: Brazo destrozado)

Y ya iba a ir otro skaven a rematar el trabajo, cuando de repente surgió de las sombras un temible avatar del a muerte armado con guadaña, con la intención de defender a muerte el templo de la meurte. Acometió contra el skaven que atacaba a un gravemente herido Seinsfath, y la guadaña cortó el aire limpiamente antes de atacar a un hombre rata. Sin embargo, a pesar del ímpetu que había cogido para poder atacar y matar, Morr sin duda no debió de ver bien que acertara su golpe, ya que tan solo consiguió coartarle los bigotes a un repentinamente asustado skaven que a la mínima saldría a correr próximamente. Fallo Impacto) Pero Alfred no estaba del todo acabado, y su gran maestría con la guadaña le permitió hacer un atque adicional, que impactó ,esta vez sí, en la cabeza ratuna. La guadaña consiguió abrir al skaven un tajo en la cabeza, y la sangre negra del skaven empapó casi por compelto su cara adusta y severa (Éxito Impacto: -8 Heridas)

Skabsil se sorprendió bastante por la repentina aparición del vidente gris de aquel templo impío. Lo supuso por el tremendo parecido del humano con aquella estúpida estatua de la entrada, por o que llegó a la conclusión de que aquel sacerdote hereje que contravenía a la Gran Rata Cornuda debía de ser asesinado cuanto antes, además de que era ya el único defensor que estorbaba su camino y su misión, además de la paciencia de Skabscror.

No hizo falta ordenar nada a sus skavens, que dispararon al sacerdote con todas sus fuerzas, aunque hubiera un compañero suyo en medio de los disparos. Mientras ellos estaban ocupados en deshacerse de Alfred, el skaven que antes había descubierto el fuego se escabulló entre las sombras en dirección a lso aposentos de Alfred, con la intención de quemar hasta los cimientos el dichoso edificio. Su nombre era Skiich, y pensaba que todo ser viviente en ambos mundos, el del a superficie y el de abajo, durmieran con pesadillas sobre su nombre.

Las hondas hicieron que el aire silbara, y la primera piedra falló estrepitosamente, con el resultado de una mirada frustrada pro parte del lanzador, pero la segunda piedra si que tuvo más suerte, ya que impactó en el cuerpo del sacerdote, demostrando pro parte del skaven que podía tener buena puntería, aunque no pudiese igualar a la de su líder. La piedra impactó en su objetivo con mucha fuerza, tanto que llegó a penetrar su armadura y dejar un pequeño reguero de sangre en el suelo, que aun así era diez veces más pequeño que el de Seinsfath. (Éxto 1 Impacto: -6 Heridas)

El tercer skaven se guardó entre sus pertrechos la honda, y desenvainó una espada oxidada, ya que había llegado a la conclusión de que su compañero no iba a durar mucho en combate, por lo que aun así aguardó atento a ver como se desencadenaban las cosas, y si la rata de clan moría o no.

Mientras, Seinsfath seguía en el suelo, y pese a que Alfred le había salvado de una meurte ignominiosa, todavía seguía corriendo peligro, ya que corría el riesgo de morir desangrado, pero por lo menos de momento supo contener la hemorragia durante unos instantes. Sin duda aquel no era su día ni mucho menos...

Los ksavens, viendo su excelente puntería, decidieron guardar las hondas y sacar sus espadas, ya que era la hora de tomar contacto en combate...



Regla:

Miedo => un personaje que ha fallado la tirada contra el Miedo no podrá moverse, luchar, esquivar, ni realizar ninguna acción en este turno. Puede narrar. I

Iniciativa => orden en el que actuarán los personajes, es diferente al orden de posteo que es libre.

INFORMACIÓN
SKabsil-0 Heridas acumuladas
1ºRata de clan- 8 Heridas acumuladas

Alfred Midfor- 10 Heridas restantes.
2º Rata de clan (iendo a por fuego)-0 Heridas acumuladas
3º Rata de clan-0 Heridas acumuladas
4º Rata de clan-0 Heridas acumuladas
5º Rata de clan-0 Heridas acumuladas

Seinsfath Urtu-0 Heridas restantes, Aturdido durante un asalto, brazo dañado, si no recibe atención médica en tres turnos, morirá. Tiene un 20% de psoibilidades de morir cada turno

=> Link al Sistema de Combate <= Orden de Actuación + Miedo + Heridas y situación

OFFROL
Necesito que algún moderador me diga como se queman edificios XD




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Re: La Invasión de la superficie. 1ª Parte

Mensaje  Alfred Midfor, sacerdote el Mar Ene 03, 2012 2:51 pm

Los rivales superaban en número y tal vez en destreza al religioso que estaba decidido a hacerles frente. En vano trató de apresurarse a blandir su guadaña contra las sabandijas que invadían el templo, llegando demasiado tarde para hacer algo por el humano ataviado de blanco que ahora se desangraba a sus pies. Aquel sacrilegio no iba a quedar sin castigo siendo ya una de esas criaturas infectas las que habían empezado a pagar la deuda de sangre sin llegar a morir.

Sintió flaquear sus fuerzas cuando un proyectil impactó en su cuerpo, llevándolo el dolor a palpar la herida con la mano tan sólo para comprobar que sangraba.
Más enfurecido si cabe, tomó con ambas manos su arma con intención de asestar un golpe fatal a su rival más cercano, bramando como si estuviese poseído y enarbolando la guadaña en el aire obligándolos a retroceder y juntarse ya que contaba con demasiados rivales.

Entre tanto, despertado por el sonido del combate, el acólito de Morr que reposaba en una celda mucho más humilde que la del sacerdote se levantó con presteza dirigiéndose al igual que Skiich hacia el dormitorio de Alfred con intenciones muy distintas. Lamentablemente tan sólo iba ataviado con su túnica y una lámpara de aceite para iluminar sus pasos por lo que al verse frente a la caótica criatura no pudo más que gritar fruto de la sorpresa y el espanto y lanzar sobre la bestia el único enser que llevaba consigo, la lámpara con su contenido inflamable. Después de eso y sin siquiera detenerse a observar el resultado de su acción, tomó un largo candelabro con forma de tridente para defenderse.

Spoiler:

Alfred:
Modo Combate agresivo: El personaje se preocupa más en golpear que en evitar los golpes de sus enemigos.
v20% a la HA o Ag cuando el personaje intente parar o esquivar un ataque.
^20% a La HA cuando ataque

Ataque 1: Golpe Potente:
Es una Acción de Ataque
El atacante sujeta el arma con ambas manos y se concentra para golpear con todas sus fuerzas.
Atacante: Bonificadores al Daño. Penalizadores a la Agilidad.

Movimiento: Hostigar:
Es una Acción de Movimiento
El personaje usa su juego de piernas y su agresividad para obligar a su adversario a desplazarse un par de metros hacia la dirección que escoja. Esta acción no hiere al adversario.
Atacante: debe tener éxito en una tirada enfrentada de Habilidad en Armas.

Ataque 2: Golpe Potente:
Es una Acción de Ataque
El atacante sujeta el arma con ambas manos y se concentra para golpear con todas sus fuerzas.
Atacante: Bonificadores al Daño. Penalizadores a la Agilidad.

Agus, el Iniciado:

Modo de combate a la defensiva: El personaje se preocupa más de evitar ser golpeado que de que sus ataques tengan éxito.
^20% a la HA o Ag cuando el personaje intente parar o esquivar un ataque.
v20% a La HA cuando ataque.
Acción de movimiento o ataque: lanzar lámpara contra Skiich
Acción de movimiento: equiparse con candelabro

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Re: La Invasión de la superficie. 1ª Parte

Mensaje  Skabscror el Mar Ene 03, 2012 4:15 pm

La pistola de Skabsilñ había hecho mucho ruido, lo suficiente como para que se oyera a varias millas a la redonda. La guardia local decidió apresurarse a ir al templo para ver que estaba pasando, pero debido al entramado del pueblo, los centinelas más próximas tardarían unos minutos en llegar al templo para ver que pasaba. (La guardia local llegará en 6 asaltos)

Skabsil se alarmó también, ya que ahroa les quedaba cada vez menos tiempo. Entre las sombras aguardaban algunos skavens adicionales que tan solo iban y venían en busca de esclavos que raptar. Eran demasiado cobardes como para sumarse a cualquier combate, y ni siquiera el mismísimo Skabsil sabía a ciencia cierta donde debían hallarse los esclavistas, tales eran sus dotes de infiltración. Skabsil se encogió de hombros y decidió centrarse en el combate que se estaba produciendo en el centro del templo, delante de un Seisnfath muy malherido...

Apuntó con su pistola cuidadosamente a la figura embutida de negro. Tenía que ser cuidadoso. Ahora que la tapadera había sido descubierta, podía usar sus pistolas descuidadamente, pero, eso sí, tenía que acertar a la primera y matar a aquel dichoso monje de un solo tiro, o sino la misión y su cuello correrían paralelos destinos de fracaso. Antes de nada, recargó la psitola, y gracias a su maestría con la pólvora y las tecnologías, consiguió recargar la pistola a la primera. Luego, apuntó cuidadosamente al combate, volvió a apretar el gatillo, y una vez más su excelente puntería encontró una nueva víctima. Pero, gracias a la gran resistencia de Alfred, el disparo no hizo gran cosa (Éxito Impacto: -3 Heridas)

Mientras, el skaven que combatía con Alfred superó casi forzudamente sus ganas de huir y la grave herida que tenía en la cabeza solo lo enfureció aun más. Cual rata acorralada, atacó ferozmente con su espada, superando la guadaña de Alfred y golpeando ferozmente en la cara de este. Tan feroz fue el golpe que dejó en el sacerdote una cicatriz sangrienta similar a la de Skuch, un tajo descendientes entre ambos ojos que recorría la nariz del devoto. (Éxito Impacto: -8 Heridas) El sacerdote retrocedió ante el empuje de la criatura, pero antes de que pudiese caer al suelo, Skuch volvió a acometer preso de una furia inexplicable (¡Furia de Ulric!) pero el segundo ataque no dispuso de tan buena fortuna como el primero, y tan solo consiguió dejar patidifuso a Alfred (Éxito Impacto. Critico +2, -8Heridas en total +1PL , resultado; atontado) Skabsil tembló un poco cuando vio la fiereza de Skuch, y por si acaso, comprobó que a sus espaldas no hubiera skaven alguno.

A pesar de las heridas, Alfred, lleno de sangre tanto suya como del enemigo, pareció a punto de caerse, pero preso de la resistencia de los fanáticos consiguió resistir y quedarse de pie, aunque no pudiera hacer más (Éxito resistencia, de pie)

Skiich siguió con sus malignas intenciones, y, ajeno a la batalla que se producía a sus espaldas, cogió uno de los candelabros y lo arrojo a las vigas del techo. Sin embargo su puntería resultó nefasta, y las velas chocaron contra el techo antes de volver a caer al suelo, sin haber hecho nada más que desesperar a un skaven muy nervioso. (Fallo Disparo)

Una segunda rata de clan fue directa hacia Alfred Midfor. En vista de que estaba indefenso, la rata acometió con el valor de los traicioneros, y su espada oxidada penetró fácilmente en el cuerpo de Midfor, sin problema alguno debido a su estado catatónico. Después que se abriera un gran manantial de sangre, la rata retiró su espada ahora roja, y dió una patada al monje, que estaba ahora a las puertas del dios al que dedicaba devoción (Éxito Impacto, Crítico +8, muerto). Entonces, de repente surgieron de las sombras dos esclavistas que, raudos como el rayo, se llevaron el cuerpo todavía moribundo de Alfred, raptandolo y llevándolo a un destino peor que la muerte... Skabsil casi sintió pena por aquel desdichado. (¡Falso! los skavens nunca muestran pena)

El resto de los skavens se pusieron a la busca de fuego con el que incendiar el edificio hasta los cimientos. A pesar de la urgencia de la situación ninguno de ellos consiguió encontrar rastro alguno de ni siquiera una miserable llama...

Ignorado pro todo el mundo, Seisnfath siguió desangrándose en el suelo, pero su resistencia consiguió volver a evitar morir ignominiosamente. A pesar de ello su futuro dejaba mucho que desear...

En los aposentos del sacerdocio, Agus, sorprendido, reaccionó lo mejor que pudo, y lanzó a Skiich un candelabro ardiente antes de buscar un arma mejor con que defenderse. Pero su puntería no dio lección alguna a la de Skiich, ya que su disparo erró también. Skiich sopesó sus posiblidades de ganar y al ver que el humano estaba solo y desarmado, sonrió un tanto, o por lo menos lo intentó. (Fallo Impacto)


Regla:

Miedo => un personaje que ha fallado la tirada contra el Miedo no podrá moverse, luchar, esquivar, ni realizar ninguna acción en este turno. Puede narrar. I

Iniciativa => orden en el que actuarán los personajes, es diferente al orden de posteo que es libre.

INFORMACIÓN
SKabsil-0 Heridas acumuladas
1ºRata de clan- 8 Heridas acumuladas

2º Rata de clan (iendo a por fuego)-0 Heridas acumuladas
3º Rata de clan-0 Heridas acumuladas
4º Rata de clan-0 Heridas acumuladas
5º Rata de clan-0 Heridas acumuladas

Seinsfath Urtu-0 Heridas restantes, Aturdido durante un asalto, brazo dañado, si no recibe atención médica en dos turnos, morirá. Tiene un 20% de psoibilidades de morir cada turno
Agus el Iniciado- 0 Heridas Acumuladas


=> Link al Sistema de Combate <= Orden de Actuación + Miedo + Heridas y situación

Skabscror
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Re: La Invasión de la superficie. 1ª Parte

Mensaje  Seinsfath Urtu el Mar Ene 03, 2012 5:29 pm

Tumbado en el suelo, con su túnica manchada de sangre y pólvora, Seinsfath no conseguía ver más allá de medio metro. El disparo le había nublado la visión. Podía escuchar los gritos de aquellas alimañas, y entonces, supo que no se trataba de simples bandidos. Esos chillidos, ese cuchicheo insoportable…

El hechicero trató de mover el brazo, y todo intento fue en vano. Había quedado destrozado por una de aquellas alimañas. Le dolía, y el dolor era insufrible. Nunca había sido herido de semejante forma, y por su mente sólo surcaban pensamientos de muerte y de redención.

Pasó varios segundos tendido en el frío suelo de aquel Templo. El tiempo se le hizo eterno y pensó que quizás aquel lugar era el más adecuado para morir. Morr, aquel Dios, guardador de los muertos y los soñadores, seguramente le daría un buen descanso, un sueño plácido, y real, tan real que pudiera morir disfrutando, creyendo vivir lo que de verdad era un sueño, una ilusión.

En aquel momento de enfermizo delirio una pequeña luz brillo frente a sus ojos. Fue lo primero que vio en los segundos que pasó aturdido, y lo que le ayudó a despertar. Parecía como si flotara lentamente a escasos centímetros de su nariz, hasta que al final, cayó al suelo y raptó por su chamuscado sombrero, hasta que se paró.

Aquella luz le dio esperanza, y además, una idea. Se había quedado embobado viendo aquel pequeño insecto como si nunca hubiera visto uno, pero al final, comprendió de que se trataba, y al verlo, supo que aún no estaba todo perdido.

En el centro de aquel macabro espectáculo puedo ver como varias figuras se llevaban al sacerdote por un lugar extraño. Al parecer, el hombre estaba tan malherido con él, o quizás más, pues no sabría decir a ciencia cierta si Alfred vivía o había pasado al reino de su Dios. Igualmente, debía de salvarlo, ya fuera para sanar sus heridas o para darle una digna sepultura.

Lentamente agarró la luciérnaga que se había posado en su sombrero y con un susurró profirió los versículos arcanos que desatarían el hechizo que flotaba en su mente.

Doren Des Edron Naiden


Esperaba invocar aquellas llamas fantasmagóricas que le había enseñado su maestro. Si conseguía atemorizar a los enemigos quizás todo no estuviera perdido.

Spoiler:
Modo de combate defensivo: El personaje se preocupa más de evitar ser golpeado que de que sus ataques tengan éxito.
20% a la HA o Ag cuando el personaje intente parar o esquivar un ataque.
-20% a La HA cuando ataque.

Acción equipar. Recoger la luciérnaga.

Lanzar hechizo. Fuegos fatuos.
El hechizo lo lanza en el corredor por donde se llevan a Alfred, delante de ellos. En una esquina o cerca, y se moverán lentamente simulando espíritus.

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Re: La Invasión de la superficie. 1ª Parte

Mensaje  Agus, el iniciado el Miér Ene 04, 2012 6:57 pm

Los sonidos provenientes de la planta baja no hacían más que aumentar su preocupación, si el Padre Alfred no se encontraba en su celda tal vez se estuviese enfrentando contra aquellas criaturas allí abajo.
En momentos como ese lamentaba no ser un aguerrido luchador versado en las artes del combate para realizar el noble acto de cercenar por la mitad a aquella rata homínida. En su lugar, tenía que contentarse en rezar a Morr para que no se lo llevara tan prematuramente a su clemente descanso mientras se defendía como buenamente podía con el candelabro, tratando de mantener a raya la maléfica criatura.

Si tan sólo pudiese deshacerse de ella y hacer sonar la campana para dar aviso a todo el pueblo... en ese momento el tramo que lo separaba de aquel objetivo se le hacía increíblemente lejano, pero dudaba que pudiese hacer frente de otro modo a esa amenaza.

- ¡Largo de aquí bestia! No... no eres bien recibida, vuelve a tu cloaca. - Pronunció en vano tratando de golpear al skaven para hacerlo desistir de su empeño en lo que fuese que lo había traído hasta el templo.

Por el rabillo del ojo atinó a ver una de las vidrieras que daban al tejado, quizás su única vía de escape si el combate se tornaba en su contra, aunque aquello significaría abandonar a su suerte el templo que había jurado proteger y al clérigo que se había convertido en su mentor durante aquellos años.


Spoiler:

Modo de Combatir a la defensiva: El personaje se preocupa más de evitar ser golpeado que de que sus ataques tengan éxito.
^20% a la HA o Ag cuando el personaje intente parar o esquivar un ataque.
v20% a La HA cuando ataque.

Acción de Movimiento-> Hostigar hacia las escaleras:
El personaje usa su juego de piernas y su agresividad para obligar a su adversario a desplazarse un par de metros hacia la dirección que escoja. Esta acción no hiere al adversario.
Atacante: debe tener éxito en una tirada enfrentada de Habilidad en Armas.

Acción de Ataque-> Derribo:
Ya sea con barridos o empujones, se trata de lanzar al adversario contra el suelo.
Atacante: Realiza un ataque normal, seguido de una tirada enfrentada de fuerza. Penalizador al daño.
Defensor: Si tiene éxito el Derribo además de empezar su siguiente turno derribado, recibirá un daño por la caída.

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Re: La Invasión de la superficie. 1ª Parte

Mensaje  Contenido patrocinado Hoy a las 11:45 pm


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