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La Gloria de Eisental - Vigésimo tercer torneo.

Miér Ene 04, 2012 10:10 am por Jodri Rompehierro

Los juglares se encargan de llevar las noticias aquellos que no saben leer, y con sus cánticos transmiten toda la información. Esta vez cantan himnos de guerra, de lucha y combate. Pero más allá de su exagerada visión, comentan el que será el vigésimo tercer torneo de Eisental:


La Gloria …


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Para todos los usuarios.

Mar Ene 03, 2012 6:59 pm por Jodri Rompehierro

¡Muy buenas mis pequeños y Feliz Año Nuevo para todos!

Empezamos un año nuevo, y mi primera impresión no ha sido muy buena… Puede que esté confundido, o espere demasiado… Pero es lo que me parece y me cuesta decirlo… No sé si entenderéis a lo que me refiero.

En fin, aparte de …

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Un día especial

Mar Oct 25, 2011 7:05 am por Jodri Rompehierro

Un día especial


Saludos a todos y a cada uno de vosotros. Hoy es un día muy especial, y en nombre de todos los administradores tengo que contaros algo. Esta vez no voy a narrar ningún combate, ni a rolear con vosotros. Creo que lo que voy a deciros es más importante. Algo dentro de mí me …

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El día siguiente (continua el post de la cerveza)

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El día siguiente (continua el post de la cerveza)

Mensaje  Heinz el Miér Ene 04, 2012 4:32 pm

Heinz se levantó a la mañana siguiente a una hora temprana como era costumbre en el muchacho. Para él, el día tenía una rutina a la que era totalmente fiel. Corría durante un rato para calentar la musculatura y realizaba algunos estiramientos, despues, realizaba carreras agresivas, flexiones y otro tipo de ejercicios para fortalecer su musculatura. Por último, realizaba movimientos con sus armas, enfrentandose de nuevo a los adversarios con los que ya había luchado anteriormente, como si reviviera las batallas, observándose de forma crítica y juzgando que movimientos fueron o no correctos.

Todo este ejercicio era parte de la forma de vida del muchacho. Años atrás lo hacía acompañado de un grupo de rompeescudos con los que entrenaba, combatía y crecía, ahora, realizaba estos mismos ejercicios en solitario. No era tan efectivo, pero le permitía mantener la forma.

Después de sus ejercicios volvió a la taberna donde, primero se dió un buen baño y después se acercó a la barra para encontrarse con Jodri. Algo más relajado después del ejercicio, pero sobretodo, más despierto, pidió un desayuno sencillo con algo de queso, pan y sobretodo, salchichas picantes, las preferidas del rompeescudos. Acompañó la comida con un poco de leche y esperó un buen rato a ver si, algunos de sus compañeros del día anterior hacía aparición, ya que en breve tendría que partir si pretendía detener a Ragner en su encabezonamiento por ir a enfrentarse a los goblins.

Él día podría ser a partir de aquel momento todo lo largo que quisiera, el humano ya estaba preparado.

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Re: El día siguiente (continua el post de la cerveza)

Mensaje  Grothnack el Miér Ene 04, 2012 6:00 pm

Ya había pasado un día en aquel poblado, y todavía no sabía que hacer a continuación. Me resultaba dificil decidir que hacer, pero entonces mi estómago respondio por mi, encaminandome hacia la taberna "La Jarra Derramada". Me habían hablado bien de ella, pero tendría que comprobarlo con mis propios ojos. Una vez entré, se veían decoraciones claramente enanas, por lo que podía identificar al dueño del lugar como un enano. Me resultaba raro ir a pedir un desayuno a una taberna regentadas por enanos, pero que se le iba a hacer. Las mesas estaban vacias, debido a lo temprano que era del día. Me fuí a sentar al lado de un hombre de pelo rubio, que parecía estar curtido en batallas. Al parecer estaba esperando el desayuno. Pronto vino el tabernero para atenderme.

- Algo de leche y pan por favor. - Dije sencillamente, mientras me relajaba un poco en la silla. Me resultaba raro estar en una taberna tan vacía, pero era cuestión de acostumbrarse. También aprovecharía para preguntar sobre algún encargo o algo parecido que pudiese tener el tabernero, para ver si podía ganarme algún dinero para el viaje. Aunque fuese poco, siempre resultaba útil el dinero.

Suspiré mientras terminaba de acomodarme en la silla, esperando a que el tabernero terminase de hacer lo que tuviese que hacer para que me pudiese servir la leche con el pan. También tendría que pedir una habitación en la taberna para pasar la noche, ya que necesitaba un buen baño y una cama donde dormir.

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Re: El día siguiente (continua el post de la cerveza)

Mensaje  Abbie Gottlieb el Dom Ene 08, 2012 10:45 am

Esa mañana la muchacha tuerta se levantó como un rosa, gracias a Sigmar, no había entrado en la competición enanil de beber hasta perder el sentido de la verticalidad. No, por una vez había sido sensata y no había actuado como un leñador de pelo en pecho. Se levantó de un salto de su lecho pues era un animal diurno y los primeros rayos del sol eran la señal de que tenía que ponerse en marcha.
Después de lavase la cara y desayunar echó un fugaz vistazo a su cama… la noche anterior estuvo a un pelo de goblin de aceptar el ofrecimiento de Jakob. Llegó a plantarse ante su puerta en la taberna con la mano sujetando el pomo. Al fin y al cabo, nadie les aseguraban que vivieran para ver otro amanecer, Morr podía llevárselos incluso mientras dormían y a demás se lo había ganado.
Pero en el último instante cambió de idea, ella no era de esas que se acuestan en la primera matanza, con el primer hombretón que pasaba. Por muy varonil, grande y atractivo que éste fuese.

Alejando tales pensamientos de su cabeza recogió sus pertrechos y salió para hacer la primera ronda de la mañana. En su camino se topó con varios pastores y campesinos que se dirigían a conrear las tierras de algún señorito. El día empezaba temprano en Eisental.
Había sin embargo otro motivo por el que los pies le aguijoneaban en las botas pidiéndole que se pusiera en marcha: quería revisar el cambo de batalla del día anterior antes de que nadie, especialmente el ganado, se dedicara a transitar por el Puente del Mendigo (al que tal vez en unos días se conocería por “el Puente de la Batalla por la Cerveza” o algo así).
Para su suerte, las marcas del combate seguías ahí. Podía ver las pisadas de las pequeñas criaturas y varios rastros de sangre sin dificultad aunque… los cuerpos habían desaparecido. Pudiera ser a causa de algunos animales carroñeros pero no había señales de que se hubiesen dado un banquete en ese lugar.
Torció el gesto con desagrado pensando que la banda de goblins debió seguir por los alrededores durante un tiempo; sólo esperaba que aprendieran la lección y decidieran irse lejos y ser el problema de otro.

Terminadas las tareas diarias se dirigió al centro de actividad del poblado, la taberna de Jodri para ver si sus compañeros por fin estaban en pie. De tener resaca iba a empezar a estrellar sartenes para escarmentarlos. Le resultó grato encontrarse a Heinz, el que a todas luces tenía suficiente cabeza para dirigirlos a todos, ella incluida, y lo saludó alegremente.
- Buen día Valiente, ¿has descansado bien? Espero que tu habitación no fuese la vecina de la de Ulric… Comentó divertida.

A esas horas la gente “decente” aún seguía trabajando en el campo o en mil labores, por lo que la taberna se encontraba casi vacía y la presencia de un elfo extranjero resaltaba como una fogata en mitad de la noche. Abbie lo miró con suspicacia y par de veces y luego volvió a prestar atención a Heinz. ¿Se lo imaginaba o la noche anterior se había acordado que el rompeescudos los entrenaría?

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Re: El día siguiente (continua el post de la cerveza)

Mensaje  Areelav Enumarihs el Lun Ene 09, 2012 11:59 am

El bosque era su amigo, y quizás fuera su único amigo en muchísimo tiempo, ya que los mismos elfos, hermanos de su misma sangre, la repudiaban. Debían ser sus modos, sus maneras de actuar y sus pensamientos lo que hicieron que Areelav se apartara de las tribus silvanas y vagara sin rumbo por los bosques en busca de miembros para su causa. Causa que consistía, nada más y nada menos, en devolver a la tierra su máximo esplendor.

Areelav debía ser la elfa que más amaba su hogar. Su sentimientos de amor hacía los bosques eran inmensos, se sentía como la hija de la naturaleza, tanto que sus emociones la llevaron a creerse la favorita, o predilecta. Aquel amor, inocente en los primeros años, se convirtió en una obsesión. Se pudrió su bondad como se pudre una rosa cuando sólo observa raquitismo a su alrededor y ni los rayos de luz consiguen enderezarla.

Aquel día, la elfa estaba bebiendo en las cristalinas aguas del río cuando una fuerte explosión sonó un centenar de metros más arriba. Se asustó, y rápidamente echó mano de su espada mientras escudriñaba el lugar en busca del origen de aquel estallido. Desde su posición no pudo distinguir nada de lo que sucedía, pero si vio elevarse entre las nubes un manto de polvo verdusco. Areelav pensó que debía de tratarse de algún experimento mágico que había acabado en desastre, y cuando el viento arrastró los restos de polvareda hasta su hocico se cercioró de que estaba en lo correcto.

Sus capacidades mágicas eran mínimas en comparación con los aedas mágicos de su tribu, pero aún así, sabía reconocer los vientos de magia y el peculiar aroma que se destilaba de un hechizo. Celecon estaría orgulloso de ella por su exitoso reconocimiento, aquel aeda siempre había puesto una pizca de esperanza en ella, y en el fondo del corazón, Areelav lo echaba de menos.

Las aguas del río se movieron inquietas, con las excitadas olas danzando frenéticamente y en el centro del cauce un cuerpo inerte flotaba boca abajo. Sólo tuvo que ver la proporción del individuo para comprobar que no era un humano, y eso le bastó para lanzarse al río y rescatar al desafortunado que era llevado por la corriente. Tiró del cuerpo como pudo hasta la orilla y una vez allí pudo respirar con tranquilidad.

Areelav se sorprendió cuando volteó en cuerpo y vio aquel rostro. Su piel era verde, tenía una gruesa nariz y las orejas afiladas, no tanto como los colmillos pero semejantes. Mantenía los ojos cerrados, y una expresión de horror en su semblante. La elfa creyó que aquella criatura estaba muerta, pues su delicado olfato se irritaba con el aroma que despedía aquel cuerpo. Sus sospechas fueron contradecidas rápidamente cuando el cuerpo se movió en un espasmo del que brotó un chorro de agua de su boca, y luego, siguió plácidamente durmiendo.

Cogiendo el cuerpo mojado con los dos brazos lo llevó hacia el interior del bosque donde preparó una suave cama de hojas secas y una hoguera para secar sus ropas. Mientras lo llevaba en brazos comprobó que su rostro seguía mostrando una mueca desfigurada. Esperó paciente que despertara, y ya pasaba la media noche cuando notó un leve movimiento en el piel verde.

Se desveló veloz y corrió al lado de la criatura. Esperaba poder atenderla si sufría de algún mal que no hubiera descubierto, o simplemente, estar a su lado en el momento de su regreso al mundo de los despiertos.

-¡¡¡Aaaaaaaah!!! ¡¡Un elfo!! –gritó el recién despierto, y hubiera seguido gritando si Areelav no le hubiera taponado la boca.

-Ssssthh… No grites, no voy hacerte daño –esperaba conseguir calmarlo antes de que llamara la atención de cualquier bestia hambrienta. El pequeño piel verde parecía de lo más alterado. Sus ojos rojos estaban abiertos de par en par y no dejaba de patalear y dar puñetazos-. Te he sacado del río, flotabas inconsciente. Creía que estabas muerto. He preparado tu cama y la hoguera para calentarte, acércate y te sentirás mejor. También te he preparado algo para comer.

Cuando vio que la criatura dejaba de forcejear y su rostro parecía algo más calmado, Areelav retiró lentamente la mano de su boca y le ofreció un preparado de diferentes vegetales. El pequeño temblaba y miraba con desconfianza a la elfa, pero incluso así se fue acercando lentamente a la hoguera, y aceptó lo que le ofrecía. Masticó las plantas durante un segundo antes de escupirlas contra el fuego.

-Buaagh… ¿Qué repugnante comida ez ézta?

Areelav se extrañó por su desagrado. Ella solía comer este tipo de alimentos y nunca había detestado el sabor que sentía, incluso le resultaba agradable.

-Son las plantas que el bosque nos ha proporcionado para comer esta noche. Deberías agradecérselo y no menospreciar su caridad.

-Buaaghh… Buaagghhh… A Zanzy no le guztan las florez. Buaaghh…

-Si quieres las comes, si no las dejas. No puedo hacer más por ti.

La elfa se irritó por el comportamiento tan poco respetuoso del piel verde, o como se acababa de autoproclamar él mismo: Zanzy.

Pasaron el resto de la noche hablando. El principio fue tenso, a ninguno parecía agradarle la compañía del otro, pero cuando descubrieron que ambos tenían un sentimiento común las palabras fluyeron de otro modo. Ambos odiaban a los humanos, todo lo que habían hecho y lo que seguían haciendo para perjudicarles. Zanzy le habló de su raza y de su tribu, y se encargó bastante bien de hacerle creer que ellos eran víctimas inocentes de la maldad de la civilización humana.

Areelav dudo, y su convencimiento no llego a ser completo. Aún así, sabía que había encontrado un buen aliado después de tanto tiempo buscando un compañero. Al menos, con Zanzy tenía más en común que con los humanos, y sus caminos podrían seguir un curso paralelo.

A la mañana siguiente, la elfa se dirigió hacia el puente del que le había hablado su compañero. Al parecer, había tenido una trifulca con varios humanos y en su desesperada huida una de sus espadas se precipitó al fondo del río. Areelav se había ofrecido a recuperarla, quería ganarse el respeto de aquella criatura, y a ser posible, también el respeto de la tribu de la que tanto le habló.

Oculta entre las sombras como un simple animal más del bosque esperó que el puente quedara en completa soledad. Una muchacha joven, tuerta de un ojo, fue la última en desaparecer antes de que Areelav corriera hasta la parte inferior, allí donde los rayos de luz no llegaban y las miradas de los transeúntes no podría descubrirla.

Miró el agua unos segundos, en su reflejo se vio así misma, y miles preguntas sobre sus actos le vinieron a la cabeza. Sin tiempo para autoresponderse pataleó una piedra cargada de odio que rompió el encantamiento y las circulares olas borraron su imagen. Había decidido su destino y ahora no iba a echarse atrás. Se desnudó por completo, y guardó sus cosas entre los hierbajos que crecían en la orilla del río, acto seguido, se zambulló en las cristalinas aguas de aquel fluir inagotable.

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Re: El día siguiente (continua el post de la cerveza)

Mensaje  Heinz el Miér Ene 11, 2012 4:02 pm

La entrada del elfo en la taberna llamó la aetnción del muchacho. No estaba acostumbrado a relacionarse con miembros de la raza de los bosques, y rara vez hacía algo que no fuera observarlos, con curiosidad. Observó sus rasgos escudriñándolos a ver que podía adivinar del individuo. Por las ropas podía verse que se trataba de un erudito, una persona culta, aunque con un poco mas de concentración se podía deducir que se trataba de un practicante de la magia. Observó las reacciones del enano con la aparición del hechicero. Desde luego, era bien conocida por todos la enemistad generalizada entre los enanos y los elfos, y habían pocas cosas que los enanos odiasen aún más, los pieles verdes, y las artes mágicas.

El arco, hizo pensar al muchacho que el elfo no era unicamente un praticante de lo arcano. Era bien conocido también, que los elfos eran grandes tiradores, sólo tenían competencia con los halflings, aunque sus hondas no hacían ninguna competencia a los arcos elficos. Estaba totalmente convencido, aquel elfo despertaba su curiosidad.

Mientras reflexionaba y comía sin quitar ojo del hechicero, Abbie hizo aparición en la taberna. Hizo comentarios sobre Ulric, pero en ningun momento comentó sobre Jakob, quizas por que hubiera pasado la noche con el, quizas por que hubiera pasado la noche con el propio Ulric, aunque de haber sido asi, aún estaría descansando por las experiencias ya vividas con el gladiador. No dudaba de la tenacidad de la muchacha, de hecho, deseaba ver a Ulric arrastrandose por una falda, pero dudaba que algún día llegase a ver tal cosa.

- He descansado bien Abbie, gracias. - Pensó por un momento en hacer comentarios sobre las historias mujeres de Ulric, pero no lo vió oportuno. - Por suerte para nosotros, los goblins de ayer dejaron tan incapacitado al grandullon que de hacer ruído, no hizo el suficiente para desvelarme. ¿Que tal has descansado tu? Pensé que te vería bajar por las escaleras y no entrar por la puerta de la taberna... veo que compartimos aficiones.

Heinz sonrió picaramente. En breve volverían a partir, esperaba encontrarse con el enano a la hora y el lugar señalados.

- Come algo Abbie, en breve saldremos a encontrarnos con Ragner, lo que me recuerda... Jodri, ¿Serías tan amable de prestarme un palo de escoba? Lamento anunciarte que quedará partido por la mitad, pero es por una buena causa. - Heinz pretendía partir el palo por la mitad para representar dos armas de mano, con las que el mismo y Ragner se duelarían simplemente marcando los golpes.

EL humano se acerco a la barra, donde depositó algunas monedas por el desayuno y una propina por el palo que no devolvería a Jodri, aunque fuera para salvar la vida de uno de sus hermanos. Realmente, a Heinz le daba igual la raza, fuera noble, antigua, sabia o guerrera, hubiera hecho lo mismo por cualquiera en aquella situación, auqnue era capaz de entener al matador.

Antes de marchar miró al elfo. Estaba claro que podía enseñar a cualquiera a situarse en el campo de batalla, pero poco podía enseñar sobre posiciones que no hubiera practicado. Los enanos no eran famosos por sus arcos y, aunque si que usaban ballestas, ninguno de sus hermanos rompeescudos había usado ninguna durante mas de diez años. Aquel elfo podía enseñarle a Abbie lo que Heinz no podría por el momento, y estaba convencido, que aquella muchacha, con aquel parche, podía sorprender al elfo con sus dotes sobre el uso de los proyectiles.

- ¿Estais ocupado? - Le dijo acercandose y extendiendo su mano en forma de saludo. - Entre otras cosas, vamos a ir un rato a entrenar y practicar, - Dijo mostrando la empuñadura de su arma - y me temo que no me veo capacitado para enseñar a esta jovencita las nobles artes de los arcos. ¿Tienes asuntos que necesitan de tu atención o podeis permitiros una mañana de aprendizaje y conocimiento multicultural?

La idea de traer a un hechicero ante la presencia de un matador no le asustaba, si bien podía ocurrir que el matador reaccionara de forma violenta, no temía el como reaccionar para apaciguarlo, a fin de cuentas, ¿Que era un elfo comparado con un gigante, un trol o un dragon? El mismo se había enfrentado a un trol en el pasado, y por supuesto, no en solitario, y estaba seguro que aquel enano querria estar vivo para tener la oportunidad de morir ante tales criaturas.

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Re: El día siguiente (continua el post de la cerveza)

Mensaje  Jakob el Miér Ene 11, 2012 4:57 pm

Tal y como era de esperar, Jakob durmió bastante más de lo habitual. Normalmente el middenlandés solia levantarse de la cama a primera hora, pero tras los sucesos del dia anterior y la cantidad de alcohol que había bebido, al final durmió y dio vueltas en la cama un par de horas más.



Cuando finalmente se desperezó, contempló la soledad de su habitación.



Parecía que la muchacha del parche, la dulce y a la vez fiera Abbie, había declinado su oferta ya que no tenia recuerdo de haber dormido con la muchacha...eso o tenia la peor resaca del mundo. Hasta el dia de hoy, Jakob se jactaba de recordar y hacer mella en cada una de sus amantes.



Pero sorprendentemente, eso le gusto. parecia que Abbie era una muchacha respetable que no se iba a la cama con el primer brutejo que encontraba...era una buena cualidad si algun día la muchacha queria formar una familia. No obstante, Jakob no pensaba en hechar raices ...un juramento le obligaba a vagar por el mundo entero combatiendo a las amenazas del caos, en compañia de Greta Hanson, su hermana de batalla, la mujer que mas respetaba en el mundo.



Mientras se vestia empezarón a venirle recuerdos del día anterior...y recordó que al parecer el tabernero Jodri había aceptado su solicitud de empleo como guardaespaldas...para ayudarle a mantener la calma en la taberna.



Posiblemente será el primer trabajo honrado que vas ha hacer en tu vida Jakob...vamos a ver que tal se te da ser un hombre respetable- pensó.



Cuando justo salía de la habitación algo le llamó la atención. Allí habia algo que no estaba cuando él habia entrado a dormir...estaba casi seguro porque no recordaba haber visto ninguna carta. Con el ceño frunguido cogió el sobre y lo examinó...la carta no se había abierto y portaba un sello muy sencillo donde aparecia una diminuta mano, algo extraño ya que no parecia el sello de ninguna familia noble ni de ninguna organización Imperial que conociera el bruto.



Extrañado guardó el sobre y examinó, una vez más, la habitación. No encontró nada raro y todo su equipo permanecía intacto (incluso conservaba la botella de licor que le habia regalado aquel norlandés tan raro que se hacía llamar Wolfestein), salvo el detalle de que una pequeña ventana estaba abierta.



Sin saber muy bien que hacer y un tanto aturdido, se marchó escaleras abajo con la esperanza de tener tiempo para desayunar antes de acercarse al templo de Morr.



Cuando bajó vio que algunos camaradas estaban allí y por lo que veia era el último en haberse levantado, a exepción del buen Ulric, el gladiador que habia sangrado por todos.



-Buenos dias a todos!- dijo con una enorme sonrisa. A continuación se acercó a Abbie y le dio un beso en la frente, despues le acarició una de sus mejillas y le dedico una sonrisa un tanto picaresca.



-¿Sabeis donde esta Jodri camaradas? Tengo que encontrarle parahablar de cierto asunto...Por cierto Heinz, ¿qué pasó con Ragner? ¿finalmente os duelasteis?



Mientras hablaba con los presentes buscó algo que le sirviera de desayuno

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Re: El día siguiente (continua el post de la cerveza)

Mensaje  Grothnack el Miér Ene 11, 2012 5:42 pm

Después de que el tabernero; que al parecer se llamaba Jodri, me sirviese lo que había pedido, empezó a llegar mas gente, aunque fueron solo un par de personas. No presté demasiada atención a su conversación, pero saqué algunos nombres. Al parecer una de esas personas que había entrado; la mujer, se llamaba Abbie, y parecía que hubiesen tenido una fiesta esa noche en la taberna. Sin embargo, noté también como el hombre de al lado me observaba, asi que me dediqué a observarle también para sacar mas datos sobre ese hombre: Parecía curtido en batallas, con visibles cicatrices en su cara, por lo que podía indicar que era de combate cuerpo a cuerpo. Por otra parte, parecía que no tuviese ningun poder mágico, cosa que me daría cierta ventaja si se llegase el caso.

Sin embargo, dejé de analizarle para terminarme el desayuno. Entonces; cuando le pagué el desayuno al tabernero, un hombre entró en la taberna y saludó a sus dos camaradas, sacando el nombre del hombre que me observaba: Heinz. Entonces, Heinz se levantó y pagó lo que parecía ser su desayuno, para después estar a punto de marcharse. Yo iba a mirar el tablón de anuncios, pero entonces me habló, acercándose a mi y extendiendome la mano en forma de saludo. Después indicó su petición: Quería que yo le enseñase a la mujer llamada Abbie el arte de manejar un arco; apartando el practicar y el que yo les enseñase cosas. Al principio pensé en negarme, pero entonces me dije a mi mismo que hacía bastante tiempo que no practicaba nada desde hacía bastante, asi que una jornada de práctica me ayudaría a recordarlo todo. Al final suspiré, mientras estrechaba la mano a aquel hombre.

- Puedo permitirmelo, aunque antes me gustaría saber con quienes tendría el placer de entrenar. - Dije seriamente, mientras pensaba en cómo tendría que enseñar a esa humana el arte de los arcos si llevaba un parche en un ojo. O bien estaba muy confiada en sus capacidades, o era una completa inconsciente en saber que sin un ojo iba a costar apuntar bien. De todas formas, tendría que averiguarlo por mi mismo cual de las dos opciones era la correcta. Sin embargo, apartando el hecho de tener que hacer de profesor, a lo mejor encontraba a algunos aliados mientras estuviese en la ciudad. Uno nunca puede estar seguro de que no se necesiten.

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Re: El día siguiente (continua el post de la cerveza)

Mensaje  Abbie Gottlieb el Sáb Ene 14, 2012 12:06 pm

Se alegró de que Heinz hubiese descansado como era debido, el bueno de Jodri seguro que aún se sentía en deuda y se preocupaba de darles el mejor servicio posible. El grupo de hombretones se habían ganado su respeto y también el de ella; lo cual no impidió que aflorara una sonrisa ante el comentario de Heinz. Si esperaba verla despertar en la taberna debía ser por haber pasado la noche entre los brazos de alguno de sus compañeros.
- Muy bien, no bebí demasiado, después de todo tenía que encontrar el camino de vuelta a casa y trabajar esta mañana.

Aceptó el ofrecimiento del guerrero sacando de su bolsa un trozo de carne seca que comer mientras esperaban, era cierto que debía acumular fuerzas si le esperaba un duro entrenamiento. Enarcó una ceja pendiente de la solicitud que le hizo al enano, ¿una escoba? Sería curioso ver qué tenía planeado Heinz para esa mañana.
Al poco, apareció Jakob fresco como una rosa y de bastante buen humor. Le hubiese propinado un “suave” puñetazo en el estómago por esa actitud paternalista al saludarla con un beso en la frente, pero se alegró de que no se hubiese ofendido por no aceptar su invitación la noche anterior y por esta vez, se limitó a disimular su sonrojo.
- Buen día a ti también dormilón. Se limitó a decir antes de seguir dando buena cuenta del almuerzo.

Le sorprendió que Heinz invitara a participar al elfo en el adiestramiento del día aunque, bien era cierto, que no lo había visto esgrimir un arco… tampoco es que le importara demasiado pues se consideraba bastante buena y lo que pretendía era ser más diestra con la espada. En el enfrentamiento cara a cara con los goblins se sintió bastante torpe cuando cerraron la distancia con ella y no tuvo más remedio que emplear el cuerpo a cuerpo.
Sin embargo, la perspectiva de dejar en evidencia a un elfo, fue suficiente para que silenciara cualquier traba. Desde que uno de ellos le rompiera el corazón guardaba cierto rencor hacia la raza de orejas puntiagudas.
Así que sin dudarlo un momento se adelantó unos pasos para saludarlo extendiendo la mano con intención de apretar más de la cuenta mientras sonreía lo más dulcemente que sabía (lo cual no era mucho y ni de lejos, superar el efecto que causaba el parche de su ojo en algunas personas).

- Mi nombre es Abbie Gottlieb y soy una de las guardabosques encargada de cuidar las tierras de alrededor de Eisental. Encantada. Lo peor de todo era que seguía agradándole el aspecto exótico de estos seres y respetaba sobremanera su entrega y amor hacia la naturaleza por mucho que le pareciesen engreídos y dignos de más de una colleja para quitarles la tontería (que la sacaran de quicio de vez en cuando con su actitud era otra de los atractivos que en secreto los caracterizaba).


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Re: El día siguiente (continua el post de la cerveza)

Mensaje  Heinz el Lun Ene 16, 2012 5:49 pm

Entendía perfectamente la preocupación del elfo por quien compartiría su tiempo en el entrenamiento, aunque tampoco pensaba engañarle.

- De momento, somos lo que ves. - Dijo mirandole firmemente - Aunque antes, y como algo personal, tengo que demostrar a un enano que no esta preparado para buscar su muerte. Quizás se una, o quizás no, eso no lo puedo asegurar por el momento, pero creo... - Hizo una breve pausa, como si buscase las palabras adecuadas - que si todo sale como tengo planeado, podremos formar un curioso grupo, hacer incursiones y ganarnos la vida por los alrededores, al mismo tiempo que protegeremos al lugar donde actualmente estamos conviviendo.

Heinz se volvió a mirar a Abbie:

- Te ayudaremos a mejorar el trabajo que haces, al mismo tiempo que todos aprenderemos y protegeremos mejor la vida que poseemos y la de los que nos acompañan. - Dijo a ella, ya que era la guardabosques - Ahora, si nada más nos retiene, creo que deberíamos partir en busca de Ragner, no quiero llegar tarde y tener que volver con su cadaver.

Cuando estaba apunto de salir de la taberna se giró hacia Jakob, quien estaba alli plantado despues del festejo de la noche anterior.

- Como ves, partimos ahora. Después te cuento como fué el duelo con el enano, aunque espero simplemente herir más su orgullo que su cuerpo. Nos vemos despues, ¡Guardame una jarra!


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Re: El día siguiente (continua el post de la cerveza)

Mensaje  Grothnack el Dom Ene 22, 2012 3:02 pm

Al parecer, aparte de la mujer del parche en un ojo y de ese hombre, se iba a unir un enano. Tan solo esperaba que no empezase a perseguirme, tan solo por ser un elfo. Entonces, la guardabosques me estrechó la mano, bastante mas fuerte de lo habitual. También se presentó como Abbie Gottlieb, una guardabosques de la zona. Decidí presentarme ante ellos, ya que al parecer si todo iba bien, ibamos a compartir bastantes aventuras para ganar dinero. Y eso era lo que me venía a mi bien, el dinero para poder seguir viviendo.

- Me llamo Grothnack, y soy un aprendiz de hechiceria. Encantado, Abbie. Yo tan solo espero que no tenga que huir por media ciudad siendo perseguido por ese enano. Y usted no me ha dicho su nombre, aunque puedo deducir que se llama Heinz por el hombre que acaba de entrar y le ha saludado. Vamos ya a entrenar, no quiero que lo que tu has dicho sobre llegar tarde se haga realidad. - Dije recogiendo mis cosas, cogiendo mi baston y mi arco lleno de flechas, y salir por la puerta al dia que hacía fuera. Parpadeé un par de veces ante la entrada en mis ojos del astro rey, pero enseguida me acostumbré. Esperé fuera a que saliesen Heinz y Abbie, para que fuesemos todos a donde estaba el dichoso enano.

Me resultaba raro estar con dos humanos, y se me iba a poner todavía peor cuando tuviese que estar también con un enano. Tan solo esperaba que no empezase a perseguirme por media ciudad con un hacha en mano tratando de partirme en dos. Siempre podía tratar de paralizarle con un hechizo, pero resultaba harto complicado, ya que los enanos tenían una resistencia a la magia bastante fastidiosa. Tan solo podía rezar a Asuryan para que no acabase mal en todo esto.

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Re: El día siguiente (continua el post de la cerveza)

Mensaje  Jakob el Mar Ene 24, 2012 11:22 am

Despues de trastear un poco, Jakob encontró algunas salchichas que le pudierán servir de desayuno. Mientras las preparaba de manera bastante rudimentaria, vió a Jodri trastear y hacer un poco de ruido por la estancia.



Buenos dias Jefe-dijo a modo de saludo- me vas a disculpar, pero necesito ausentarme un poco, he de dirigirme al templo pues aye, era lo primero que queria hacer, pero el hambre y la sed me trajeron a tu taberna.Estaré de vuelta cuanto antes, no quiero que pienses que soy un zangano que no cumple su palabra.



Después retomó la conversación que había empezado con Heinz, que ahora parecia ocupado charlando con un elfo. Cuando vió al orejas picudas, con su porte estirado y sus ropajes más propios de una mujer, se le ocurrierón un buen montón de chistes, pero se mordió la lengua. Ahora trabajaba para Jodri y no iba a consentir que su actitud metiese en problemas a su capataz, asi que se acercó a la mesa donde se sentaban con la mejor sonrisa que pudo ofrecer y dijo:



-Buenos dias forastero, seas bienvenido a la Jarra Derramada. Podemos ofrecerte un buen desayuno y la mejor cerveza que podrás probar por aqui. Yo soy Jakob Stark, el camarero ¿En que puedo ayudarte?



Tras la respuesta del elfo, se dirigió por fin a Heinz que al parecer aún no se había duelado con el palurdo de Ragner. Realmente, le gustaría poder ver el famoso duelo y ver alenano morder el polvo ya que había sido tremendamente descortés con Grix el día anterior. Pero en su fuero interno, no podía reprimir un pequeño deseo de ver derrotado al flamante Heinz. Se preguntaba que es lo que pasaría en caso de que el rubiales perdiese ya que, por lo visto, con sus palabras y sus actos se había ganado la confianza de Abbie y los demás.



Vaya...pensaba que a estas alturas ya le habias dado una buena manita de leches a ese enano ruidoso Heinz. Si tengo tiempo- dijo mientras miraba de reojo a Jodri- me encantará presenciar el duelo.



Despues, tras atender a los muchachos lo mejor que pudo, se despidió del grupo y les deseo suerte para lo que fuese que quisierán hacer...no tenía muy claro si iban a duelarse, ir al bosque, entrenarse o una mezcla de todas estas partes.



Antes de marcharse hacia el templo de Morr se acercó nuevamente a Abbie y le susurro:

No sabía muy bien por que actuaba así con la muchacha. No esperaba realmente tener una noche desenfrenada y ardiente con ella y desde luego tampoco actuaba así por compasión por que la muchacha fuese tuerta. Quizás la cosa se reducia a que la muchacha le recordaba demasiado a Greta. Pero a diferencia de su hermana de batalla, por la que sentía una devoción casi fanática, con abbie no había estrechado unos lazos tan fuertes.

-Pssst Abbie, ten cuidado con el orejas picudas... creeo que ha dicho en algún momento que es hechicero o algo por el estilo. Ya sé que no necesitas a nadie que te cubra la espalda, no te ofendas, pero solo quiero recordarte que aqui tienes a un hombre dispuesto a partir un par de caras si alguien te molesta ¿ok?



No sabía muy bien por que actuaba así con la muchacha. No esperaba realmente tener una noche desenfrenada y ardiente con ella y desde luego tampoco actuaba así por compasión por que la muchacha fuese tuerta. Quizás la cosa se reducia a que la muchacha le recordaba demasiado a Greta. Pero a diferencia de su hermana de batalla, por la que sentía una devoción casi fanática, con abbie no había estrechado unos lazos tan fuertes.



Maldita sea Greta...¿cuando coño te vas a dejar caer por este pueblo alejado de la mano de los dioses?



Con este pensamiento en mente, se dirigió finalmente hacia el templo.



___________________________________________________________________



P.D: Y hasta aqui mis aventuras como jugador. En cuanto pueda algun administrador,que contacte conmigo para hablar de algunos asuntos. Un saludo


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Re: El día siguiente (continua el post de la cerveza)

Mensaje  Abbie Gottlieb el Vie Ene 27, 2012 11:15 am

Cuando el elfo se presentó como un aprendiz de hechicería, un breve escalofrío recorrió la espalda de la muchacha. Como la mayoría de gente del Imperio profundo, guardaba algo más que desconfianza hacia las artes arcanas ya que para ella daba lo mismo que se tratase de un alquimista que de un nigromante, ¿la magia era magia, no? Y por ende, se sentía medianamente más tranquila con un cazabrujas o un clérigo en las cercanías.
Siempre que aparecía un mago las vacas empezaban a dar leche agria, los pozos se secaban y nacían niños con tres orejas. O eso se decía...

Al menos las palabras de Heinz resultaban suficiente sensatas como para convencerla de intentar trabajar en equipo, como el día anterior contra los goblins. Hacía nada que los conocía a él y a Jakob, pero le gustaba la actitud de ambos ante la vida, incluyendo el hecho sorprendente de que el tabernero le hubiese dado trabajo al grandullón.

"Aaaains, Jodri se hace mayor..." Pensó para sí con cierta ternura hacia el enano cascarrabias.

El ofrecimiento del galante (a su manera) Jakob no cayó en saco roto, dedicándole una confiada medio sonrisa mientras levantaba la mirada para encontrar sus ojos. Con esas sencillas palabras se sentía infundida de renovado valor para enfrentarse a la presencia del hechicero.

"Al fin y al cabo son sólo supercherías y trucos baratos. Nada que no se cure con una buena espada."

- Gracias grandullón, preocúpate mejor de que Jodri no te esclavice demasiado, eh. Dijo con la precaución de asegurarse primero que el enano no la oía.
Al menos hoy podría divertirse con los chicos e incluso aprender algo nuevo.

Salió de la taberna con el resto; el tal Ragner seguía sin aparecer, con lo que supuso, aún estaría durmiendo a la sombra de un árbol abrazado a una jarra de cerveza.

- Me parece que podemos ir tirando, si sigue vivo, seguro que se pasa por la taberna y Jodri le dice que nos hemos marchado ya. No pensaba esperar a un enano holgazán y borracho que seguro, ni siquiera era capaz de sujetar el hacha en alto debido a la resaca monumental que se ganó la noche anterior.

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Re: El día siguiente (continua el post de la cerveza)

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